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GOTTHARD + HARD SPIRIT

Sala Macumba (Madrid) 05.12.2007

Dice mi compañero David Ortego que el estilo de algunas de mis últimas crónicas de conciertos es muy similar. No me extraña, la avalancha que hemos tenido es tal que prácticamente resulta imposible que transcurra un día sin anotar reflexiones o completar un texto que exprese lo vivido en los múltiples eventos a los que he asistido este otoño. Intentaré corregirme pero imagino que no podré. ¡Anda! Esta última frase me viene bien para enlazar con la reseña de esta actuación. Ya veréis por qué.

Que Gotthard están viviendo a nivel europeo su momento álgido no hay duda. Esto en España incluso se acrecienta porque después de tres lustros sin aparecer por aquí, están entre nosotros casi cada día, sea en giras o festivales. En todas las ocasiones, la característica principal ha sido el éxito y las enormes prestaciones que nos han ofrecido encima de un escenario. Esta visita, además, venía que ni pintada porque servía para mostrarnos los temas de “Domino effect”, el excelente trabajo editado en la primera mitad de 2007 y que certifica que los suizos están “de dulce”.

Macumba se vestía con sus mejores galas. Enorme cola que llegaba casi hasta el hall de la estación de Chamartín. Finalmente, no se agotaron los billetes pero el recinto estaba prácticamente lleno. Mucha gente había accedido a la sala cuando Hard Spirit saltaron a las tablas. El quinteto asturiano ha facturado un muy buen debut, “Walk the wild”, álbum que cuanto más oigo, más me gusta. En mi opinión (y ya lo comento en la oportuna reseña del disco), la notable voz de Toni Amboaje se ve un tanto empañada por la pronunciación algo que en directo no me pareció que sucediera, curiosamente, quizá porque el sonido del que gozaron no permitió que se apreciaran los matices.

Con la rápida y directa “Rock is life” comenzaron casi cuarenta minutos de descarga. Repito que el sonido no les hizo justicia ya que era como si la música rebotara en las paredes. Es la misma sensación que he tenido en festivales como Atarfe o cuando LorcaRock se hizo en cubierto. Es una pena porque los ritmos de guitarra y los coros sufrieron en demasía.

A pesar de que la banda, supongo que consciente de la plaza en que jugaba, salió algo tensa y estática, pronto Toni se puso las pilas y ejerció de maestro de ceremonias. Aunque su imagen no está acorde con el estilo que practican, eso da igual mientras lo hagan bien. No recuerdo exactamente cuáles fueron los temas que tocaron pero seguro que cayeron cosas como “Every street of sorrow”, con excelente estribillo, la emotiva balada “Alive in the hole” que se convierte en un medio tiempo muy intenso con solo brutal de cierre, o la composición que les da nombre, “Hard spirit”. No sé si al final interpretaron “Daydream on the ground” que se la caña de buena.

Hay algo que me gusta un montón y es que el hard rock que desarrollan no es atávico sino que lo actualizan hasta conseguir una mezcla idónea. En mi modesta opinión, esta noche no dieron un excelente concierto pero se les perdona por las circunstancias. Creo que su álbum está por encima de lo que nos ofrecieron pero con más actuaciones llegarán al equilibrio adecuado porque poseen lo que a muchos les falta, calidad a la hora de escribir temas.

Cuando pareció que habían terminado se enfundaron de nuevo los instrumentos para atacar un clásico del hard rock de finales de los ochenta. Ni más ni menos que “Youth gone wild” de Skid Row y, para ser sinceros, estuvo muy bien. El amigo Sebastian Bach, en el mismo coso y unos meses antes, lo hizo bastante peor, metalizándola y metiendo gritos a diestro y siniestro. Notable final para una actuación correcta pero mejorable ya que potencial tienen estos Hard Spirit. Está difícil porque ya se sabe cómo se las gastan aquí en España cuando no cantas en el idioma de Cervantes pero “Walk the wild” ostenta las credenciales para romper esta tendencia.

Una vez concluido el recital de Hard Spirit, el público se agolpó en las primeras filas llegando a crear la sensación de agobio que ocurre en los conciertos grandes. La “fiebre Gotthard” no ha hecho sino acrecentarse en estos dos últimos años. Muchos de los no habituales a los shows de hard rock sí que aparecen al reclamo de estos suizos que venían con un precedente preocupante. Habían cancelado alguna fecha de la gira por culpa de una infección de garganta que afectó al gran Steve Lee. ¿Qué tal estaría el vocalista este noche? La duda quedó rápidamente resuelta.

En el instante en que las luces de Macumba se apagaron se produjo una ceremonia de catarsis colectiva ante la irrupción de los helvéticos. Era previsible que iniciaran la velada con “Master of illusion”, apertura de “Domino effect”. Así fue y aunque el sonido, de principio, no era especialmente brillante, me encantó porque es una composición que anima ya a cantar. “Gone too far” puso aquello patas arriba y evidenció que Gotthard en directo son una gran banda.

Algo de lo que me percaté de inmediato es que tanto Steve Lee como Leo Leoni cada vez ceden más protagonismo a sus compañeros, en concreto a los ex China, Freddy Scherer y Marc Lynn. Ambos músicos ocupan muchísimo escenario y son apoyo fundamental para los grandes líderes. Leo es un tipo entrañable, con sonrisa de permanente felicidad. Hablar de Steve Lee es hacerlo de uno de los mejores y más carismáticos frontman. Irradia magnetismo y ofreció una ejecución que si bien no fue de matrícula sí que ocultó las posibles consecuencias de la infección. ¡Bravo por él! Hena Habegger y Nicolo Fragile sí que están más tapados pero, obviamente, es debido a las limitaciones de movilidad con la batería y el teclado, respectivamente.

Una vez hecha esta introducción y cuando todas las cartas están sobre la mesa, no debo intentar engañar a nadie. Todas las loas y parabienes que he regalado a Gotthard hasta aquí y, sobre todo, en sus anteriores visitas, no pueden extenderse a esta noche, no por su mala actuación, para nada, como veis siempre defenderé que son impresionantes en vivo. El problema está en la falta de continuidad y la elección del repertorio.

No me gustó lo más mínimo que hicieran tantos parones y se perdieran en medio solos sin sentido al final de los temas o antes de empezarlos. En mi criterio restó dinamismo al concierto. Entiendo que esto se podría deber a que Steve Lee necesitaba más tiempo del habitual para recomponer sus cuerdas vocales. Si es así, lo entiendo y respeto. Lo que no me cabe en la cabeza es el set list elegido para la ocasión. De acuerdo en que sus baladas son excelsas y clave en el éxito cosechado pero ¿centrarte en lentos y medios tiempos?

Con “Top of the world” llegó la única parada en el hoy injustamente oscurecido “Human Zoo”, uno de sus discos más desconocidos en nuestro país. Me llevé una alegría con ella porque temía que fuera de las sacrificadas. Al interpretar “The call” empezamos la espiral interminable de medios tiempos aunque, sinceramente, ésta no me importó porque es de las nuevas, por lo tanto, nunca oídas. Una imprescindible cada vez que Gotthard se suben a un escenario es “Hush”, la versión de Deep Purple (aunque tampoco está escrita por Paice, Lord y demás sino por Joe South, un artista de country) que aparecía en el debut de los suizos y que casi han hecho suya. Personalmente considero que deberían sentarla en el banquillo en algún tour pero al ser un rato festivo de comunión banda audiencia comprendo el por qué de su eterna permanencia.

“I wonder” es de esa canciones que a los vocalistas les encanta ejecutar por el feeling intrínseco que posee. No es de mis preferidas de “Lipservice” pero es innegable su calidad. Descontando “Hush”, tuvimos que esperar siete cortes para degustar algo antiguo. Y si se retrotraen al pasado, casi siempre la estación de parada es el genial “G.”. “Sister moon”, también de las habituales, resultó la elegida entre la pléyade de maravillas de ese álbum. Y es que otro de los “peros” que le pongo a Gotthard es que no dejaron espacio ni para una sorpresa, por pequeñita que fuera en forma de tema rebuscado o escondido tipo “Standing in the light”, “Mean street rocker”, “Open fire”,... Demasiado predecible todo.

Una de las grandes ovaciones la cosechó “Anytime anywhere”, por algo fue segundo single de “Lipservice”. Tampoco vino la protagonista del videoclip, Jennifer, y es que lógicamente sólo la llevaron en la primera gira de presentación del álbum que relanzó su carrera en el viejo continente. A continuación, Leo se enfundó la acústica y junto a Steve hicieron una buena versión desenchufada (aunque no la tocaron entera) de “Tomorrow´s just begun” que precedió a uno de los momentos más celebrados, ya con Freddy en la segunda acústica y Nicolo en los teclados, “One life, one soul”, que siempre me hace recordar a su versión con Montserrat Caballé, no sólo por la soprano catalana sino para comprobar lo que ha evolucionado (para bien) Steve Lee como vocalista.

“One life, one soul” es punto álgido en todas las descargas de Gotthard pero también debería servir de inflexión para continuar con algo más cañero. Después de que Leo y Nicolo hicieran un breve pasaje instrumental que no venía demasiado a cuento, el sexteto en su totalidad encaró “Let it be”, también de “G.”. ¡Otra balada! La tercera seguida, sin contar con que “Anytime anywhere” sea medio tiempo. Para mí, esto resultó un bajón considerable del que sólo me recuperé en la última parte de la actuación porque, para colmo, el talk box de “Mountain mama”, eso sí muy roquera, me saca un tanto de quicio, encima siendo la única aparición de un trabajo como “Dial hard”.

De vuelta a “Domino effect” y afrontando los cortes postreros, retornó la ilusión en mí porque cayeron la increíble “The oscar goes to you”, que sólo falla un poco en la letra, y el tema título de su última entrega aunque, desgraciadamente, la melodía de guitarra en el estribillo no se escuchaba bien desde donde yo me ubicaba. Por fortuna, estas dos canciones me dejaron buen sabor de boca después de ochenta y cinco minutos de concierto.

Eché una mirada a mi alrededor y sólo adivinaba caras de felicidad por lo que supuse que debíamos haber vivido otro show o que era la primera vez que veían a Gotthard. Los suizos no tardaron demasiado en volver. Me esperaba unas cuantas más, eso sí, todas cañeras que para eso estábamos en los bises. Je, je… No recordaba que quedaba “Falling”, la emotiva balada de “Domino effect”. Y allí salió Steve acompañado de Nicolo e hicieron una ¡versión de piano de “Falling”! Por dios, perdió todo el sentimiento y la brillantez. Fue algo parecido a lo de Stryper con “Honestly” pero, esta vez, con piano no disparando un sampler como los americanos.

Por si esto fuera difícil de superar, quedaba, cómo no, “Heaven”. A pesar de que quizá sea su gran éxito a nivel comercial en centro Europa, estaba convencido de que la habían desterrado en esta gira. Amo las baladas de Gotthard pero “Heaven” me crispa, es excesivamente pastelosa y “bonita”. En fin, menos mal que con “Lift U up” me olvidé durante un instante de lo anterior y desconecté dejándome llevar por el hipnótico ritmo que, sistemáticamente, hacía botar a toda la sala. Presentación del grupo y despedida, que no fue definitiva porque Gotthard suelen redondear sus actuaciones con una versión.

No cayó “Immigrant song”, como en los tours de “Lipservice”, sino una que ya venía en su discografía y recurrente en directo, pero desplazada al final del repertorio por “necesidades del guión”. Me refiero a la magnífica reinvención del “Mighty queen” de Bob Dylan que sí que supuso el adiós definitivo tras una larguísima hora y cincuenta minutos. ¿Por qué me fui descontento? Porque es la vez que menos he alucinado con este grupo. Pausas valorativas, baladas, omisiones increíbles (¿“Firedance”? ¿“All we are”? ¿“Dream on”?). Únicamente me lo pasé al nivel de ocasiones anteriores con los temas cañeros de “Domino effect” y con “Top of the world”. ¿Concierto malo? Ni mucho menos, notable, pero gran diferencia con el resto de actuaciones madrileñas o en festivales que han hecho. Enlazo con el primer párrafo pero se lo aplico a los suizos. ¿Intentarán corregir la profusión de baladas y la ausencia de sorpresas? Supongo que sí pero me temo que no podrán.


Gotthard

 

 

 


Hard Spirit

 

 

 


Gotthard

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego