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HELLOWEEN + GAMMA RAY + AXXIS

Sala La Riviera (Madrid) 19-01-2008

¿Guiño del destino o jugarreta con intereses espurios? Poco importa en este negocio donde el mercantilismo está a la orden del día porque, de lo contrario, por ejemplo, David Lee Roth y Eddie Van Halen no se hubieran vuelto a mirar a la cara o el trinomio Halford – Tipton – Downing seguirían soltando perlitas unos contra otro. El caso es que, por fin, la tan cacareada gira “Hellish tour” de Helloween y Gamma Ray aterrizaba en nuestra ciudad con el cartel de “no hay billetes” colgado unos cuantos días antes. Mucho se había hablado en diferentes foros la necesidad de llevar este evento a un pabellón. Creo que era desmesurado pero es verdad que La Riviera se quedó pequeña para recibir a tres colosos del metal alemán porque no hay que olvidar que abriendo la velada estaban Axxis, para mí, con mucha diferencia, el mejor y más en forma grupo de los tres, como posteriormente se demostraría.

Nada más terminar de comer nos desplazamos hacia la ribera del Manzanares porque con esto de que las discotecas tienen que cerrar pronto para seguir con su “programación habitual” desde la medianoche, ni más ni menos que a las cinco y media se empezó a acceder al recinto. Una hora más tarde y con puntualidad británica, saldrían Axxis. Antes, tipos de todas las edades, aunque bastante gente joven, mostraban su felicidad aunque una cita que, decían, era histórica pero yo encontraba ese detalle en ningún aspecto porque no sería la primera vez que Gamma Ray y Helloween se subían juntos a un escenario. Hombre, hubiera sido memorable la presencia de las dos bandas para regalarnos un “How many tears” y un “Victim of fate”, por decir algo, pero se suponía que iban a tirar de lo típico.

Como siempre, con el gran Bernhard Weiss a la cabeza y ya sonando la intro “Voices of destiny”, Axxis irrumpieron en La Riviera con “Doom of destiny (Arabia)”. Es una pena que no hubiera casi tiempo de disfrutarles porque los de Dortmund nunca defraudan. En directo son arrolladores. El sonido, en mi opinión, el mejor de la tarde noche. No era perfecto pero sí que se distinguía todo muy bien y la mezcla de batería estaba en su sitio, sin retumbar. Bien es verdad que Bernhard no estuvo increíble como en otras ocasiones pero fue el único “gran cantante” del show (sin olvidarnos de Henning Basse).

A mí “Doom of destiny” es de los cortes que me dejan más frío de su nuevo trabajo pero ya con “Tales of glory island” me animé disfrutando de estos figuras. Por cierto, que no se me olvide comentar que Lakonia, la vocalista femenina, ha desaparecido de la banda llevando grabadas sus partes en “Doom of destiny”, única canción de las interpretadas donde aparecía. En la primera parte de la gira (antes del parón navideño) sí interpretaban “Take my hand” donde la predomina la voz de chica pero en ese segmento llevaron a la cantante de los rumanos Magica.

“Tales of glory island” es una composición que puede ser muy del gusto de la mayoría de los allí presentes porque es el arquetipo de los “nuevos” Axxis de estos dos o tres últimos álbumes, más heavy metal y con toques (euro)power. Como ya ocurriera las otras veces que les he visto, Weiss sacó un papel y lo leyó en español (en Barcelona y Bilbao lo hizo en catalán y euskera, respectivamente). Con su simpatía se ganó a la audiencia pero perdieron un tiempo que no les sobraba precisamente.

Acto seguido atacaron “Little war” de “The big thrill” que hasta hoy no era consciente de lo fundamental que es para ellos porque entre seis coger esta como uno de los tres clásicos es sorprendente para mí. Para seguir medio ofreciendo “Doom of destiny”, la sobresaliente “Bloodangel”, una canción tremenda aunque reconozco que me hubiese encantado que tocaran “She got nine lifes”. En un suspiro estábamos llegando al final y dejaron para el postre sus dos canciones más conocidas. Con “Little look back” consiguieron que un público que estaba por la labor pero no era conocedor del repertorio, apoyara la melodía principal con sus coros. El cierre llegó con la increíble “Kigndom of the night” que puso patas arriba a los pocos fanáticos del grupo que nos congregábamos.

En un abrir y cerrar de ojos, Axxis llegaron, vieron y convencieron. Con el carisma y los extraños movimientos de Bernhard, que acapara el protagonismo, y la precisión de sus compañeros (aunque al recién llegada guitarra marco Wriedt se le ve un tanto verde en puesta en escena), desplegaron en pequeñas dosis su talento. Esperemos que vuelvan muy pronto para ofrecernos un concierto como cabezas de cartel.

Incertidumbre. Esa es la palabra clave que acompañaba los instantes previos a la salida de Gamma Ray. El bueno de Kai Hansen estaba con gripe por lo que en los conciertos de Galicia y el País Vasco no pudo cantar, aunque sí tocaba la guitarra, dejando su puesto nada menos que a Henning Basse de Metalium que parece haberse instituido como “sustituto oficial de” puesto que, recordamos, ya hizo la gira de Firewind en 2007 supliendo a Apollo.

Todo el mundo hablaba y especulaba pero no se hizo ningún comunicado oficial por lo que la sombra de la duda planeaba en la sala. No obstante, al ver el micrófono de pie en el centro quedó claro que Hansen estaría ejerciendo de vocalista. Eso sí, sus ya de por sí limitaciones podrían verse aún más dañadas con lo que el resultado era temible. A la hora de la verdad, Kai cumplió con pulcritud, ni mejor ni peor que otras veces. Cantar no es lo suyo pero él representa Gamma Ray.

Pasan los años pero el mejor inicio de concierto para los de Hamburgo siempre será la intro “Welcome”. La gente empezó a rugir en cuanto se apagaron las luces y es que el tirón popular de Gamma Ray es similar al de Helloween. “Into the storm” dio el pistoletazo de salida a la descarga. Esta primera canción de “Land of the free II” sonó bien, potente, aunque la sensación general no era de brillantez. Kai, como digo, no lo hizo mal y el resto de músicos sí que ejercen un papel importante en la función. Dan Zimmermann es un baterista muy correcto que mide los tempos del grupo de forma intachable. Dirk Schlächter es el que más se mueve y apoya al jefe en los coros mientras que Henjo Richter se encarga de clavar los solos y esbozar sonrisas. En la retaguardia queda Alessio Gori, el teclista, que únicamente sale a saludar al final del show.

El problema que en los últimos años me encuentro con la mayoría de grupos “míticos” es que tienen errores de bulto, al menos en mi criterio, a la hora de elegir repertorios. A lo mejor esta noche no se les puede achacar eso a Gamma Ray porque ejercieron más de invitados especiales que de doble cabeza de cartel, pero aun así podría haber alterado un poco el set list o, al menos, haberlo alargado evitando momentos de tedio, que los hubo. No fue el caso con “Heaven can wait” que hizo vibrar al público. Lógicamente Kai no es Ralph Scheepers por lo que los matices vocales se quedan en el tintero pero estuvo muy bien.

Con “New world order” la euforia se atemperó si bien a mí es un tema que me gusta mucho, algo que no sucede exactamente con “Fight”, única referencia a “Majestic”, ya que me resulta un tanto típica y sin chispa. Fue aquí donde Hansen habló de su enfermedad. Comentó que no se encontraba del todo bien pero que podía afrontar el concierto. Sin embargo, iba a dejar las labores como cantante en un par de canciones al tipo que les había “salvado el culo”, Henning Basse. El cada vez más orondo vocalista saltó a las tablas e hizo una soberbia interpretación de “Land of the free”, composición recuperada por esta circunstancia porque en los conciertos previos no estaba siendo ejecutada.

Esto fue en detrimento de cortes nuevos porque de cuatro que han llegado a hacer se quedaron en “Into the storm” y “Real world”, también con Henning a la voz, un corte que me parece más de lo mismo y de los más flojos de “Land of the free II”. Con “Rebellion in dreamland” parecían recuperarse los puntos álgidos. El suelo de La Riviera ejercía de improvisada cama elástica aguantando los botes de las tres mil almas congregadas. Lo malo es que decidieron vilmente mutilarla en su gloriosa conclusión para enlazar con la pachanguera “Heavy metal universe”, alargada hasta la náusea.

Este hecho me hizo desengancharme de lo que quedaba. Cierto que con “Ride the sky”, la única aparición de “Walls of Jericho” en toda la noche (manda narices), me vine arriba pero volvió a ser cortada después del solo siendo fusionada con “Somewhere out in space”, increíble canción que, de nuevo, abundó en la “participación popular” antes de darnos las buenas noches. No tardaron Gamma Ray en volver con un único bis, “Send me a sign”, que arregló un poco el pequeño jardín del aburrimiento en el que se habían metido.

Una hora y dos minutos, once temas. Demasiado poco para lo que esperaba. No fue un mal concierto, estuvo correcto. Lo que pasa es que, sinceramente, Gamma Ray no dan más de sí. Considero que sus mejores tours ya han pasado. Es probable que en un evento especial puedan tener una noche memorable pero no es factible volver a vivir enormes descargas de los teutones. No fallan pero tampoco alegran el día.

Helloween, ¡ay Helloween! No se puede decir mucho más de lo que se ha comentado por activa y por pasiva de las calabazas. Hoy en día tienen tantos seguidores como detractores, es difícil encontrar a alguien neutro en su postura en relación a los alemanes. Su última entrega, “Gambling with the devil”, no ha sido tan vapuleada por sus críticos como la tercera parte de los “Keeper” o el disco del conejo pero yo no puedo opinar porque no la he escuchado. Tan solo he visto el videoclip de “As long as I fall” y me parece una canción lamentable si bien me comentan que no es representativa.

El escenario estaba representado por una ruleta detrás de la batería de Dani Löble y un muñeco muy grande y feo a un lado. En el otro, un cartel que rezaba el título del álbum, Como veis, en su conjunto, la representación de la portada. El juego de luces era bueno por lo que el “atrezzo” a la música era inmaculado. Respecto a ésta, y antes de seguir opinando y que me caliente, voy a hablar, una vez más, del asunto Andi Deris.

Los defensores a ultranza del grupo siempre se quejan de que ya está bien la comparación con Kiske y demás. En esta gira lo tenían, hablando en plata, a huevo. No había terceras partes de por medio ni nada, se podrían haber concentrado en los años con el ex cantante de Pink Cream 69, dejando para el bis con Gamma Ray los temas antiguos. Yo, que soy de los detractores de Deris (en Helloween que no en PC69), les hubiera aplaudido porque “Master of the rings” me parece genial, y “Time of the oath” y “Better than raw” son notables.

Sin embargo, no, Helloween, en mi opinión, utilizan una doble moral o la doctrina de lo políticamente correcto. No hago eso porque mis fans quieren cortes clásicos. Pues nada, que sigan haciéndolo pero que luego no se quejen, ni ellos ni quien no quiera ver esto, cuando se machaque a Andi por destrozar sistemáticamente canciones. Estoy seguro de que el innombrable no sería ese “superhombre prodigio de las seis cuerdas encima de un escenario” que algunos quieren ver en un ejercicio de imaginación desmesurada pero lo del señor Deris da pena.

Con la nueva intro, “Crack the riddle”, empezaba a girar la ruleta del repertorio que se paró, sorprendentemente, en “Halloween”. Para muchos, un error comenzar con una composición de trece minutos. Puede ser pero a mí no me pareció mal porque este tema posee muchos pasajes instrumentales brillantísimos. Es verdad que la apoteosis inicial en la pista fue a menos pero no me resultó mala. Este principio de actuación significó mi momento de alegría porque, por fin, escuché algo de “Master of the rings”. La espectacular “Soul survivor” que si bien tuvo una interpretación un tanto aturullada cayó como gloria bendita a mis oídos. Tenía miedo de que la quitasen pero no fue así.

Helloween fueron los que peor sonaron. No era pésimo pero sí que se queda algo opaco, al menos desde donde yo estaba que era en el fondo de la sala. En su descargo decir que en La Riviera depende de donde te ubiques puedes oír diferentes cosas. Lo que pasa es que no se puede achacar a eso ni a nada lo de “March of time”. En realidad me sentía feliz porque es mi favorita del “Keeper 2” pero hice como que no escuchaba la voz porque, madre mía, que desaguisado. Como antes comenté, “As long as I fall” es la única de “Gambling” con lo que había tenido contacto y mi opinión no varió. Sosa.

En alguna gira precedente escribí que Andy Deris no se manejaba mal en la balada “A tale that wasn´t right”. Por desgracia, tampoco en ésta pudo salvar los muebles. No sé por qué pero las estrofas le quedaron fatal. Otro gallo cantaba (nunca mejor dicho je, je) con Sascha Gerstner al que considero un gran guitarrista porque hace su papel y el de un Weikath cada día más desenchufado. Sí, él es así, pero ya debería aprender un poco de Markus Grosskopf que aunque no se mueva tanto como antaño sigue sonriendo y disfrutando con cada actuación.

De Dani Löble podemos afirmar que como baterista es bueno pero el sólo que hizo me resultó infumable. Largo y aburrido, como gracia no se les ha ocurrido otra cosa a Helloween que meter a mitad del sólo una especie de teatrillo donde unos supuestos enanitos se hacen con el control del show y empieza a tocar el “Smoke on the water” de Deep Purple hasta que llega Weiki, en su instante estelar, con una metralleta de plástico y se los carga. A algunos les hizo gracia, yo no veía algo tan “retarded” (como dicen los americanos) desde el concierto de Green Day.

No contentos con el circo y el interminable solo, encararon “King of a 1000 years”, otros trece minutos en los que mis bostezos se vieron casi desde la otra orilla del río. ¿Es que no había otra? Para retomar (o, al menos, intentarlo) el desarrollo normal eligieron “Eagle fly free” en donde Deris, sin dar el tono, no sucumbió. Aquí se le podría dar un aprobado raspado. “The bells of the 7 hells” (¡qué manía con el siete!), segunda y última aportación de “Gambling” a la gira, se extendió por encima de ocho minutos entre el esfuerzo de Andy porque su público colaborara, con éxito relativo.

Con tanto tema largo y entre el tedio, no me di cuenta que llevábamos más de una hora por lo que nos enfrentábamos a la conclusión del show. “If I could fly” es una canción que, a ratos me gusta, a ratos no, pero, desde luego, como la cantó Deris seguramente no me vuelta a agradar jamás. ¿Por qué la hace tan aguda y alejada de su concepción original si es un corte más bien oscuro? Misterios sin resolver que quizá el “Dr. Stein” nos los clarifique aunque a estas alturas ni él podría resucitar al muerto viviente en que se habían convertido Helloween. No obstante, la gente no creo que compartiera mi impresión porque les ovacionaron cuando se despidieron.

En medio de la aclamación popular, el quinteto volvió para interpretar un medley. En serio, odio este tipo de cosas. Además, fue indignante porque todas las canciones de “Master”, “Time” y “Better” que no habían caído las quisieron meter en diez minutos, con sesión de karaoke metal incluida. La melodía principal de “Perfect gentleman” dio paso a “I can”; de ella a la magnífica “When the rain grows”; seguimos, ya sí, con un poquito de “Perfect gentleman”, momento que aprovechó Andy para tener cinco minutos cantando a la audiencia en vez de tocarla entero; llegamos a “Power” y terminaron con el final de “Keeper of the seven keys”. En fin, un coitus interruptus que precedió a la segunda salida.

Ahora sí, el supuesto instante histórico iba a suceder. Sobre el escenario, Helloween y Gamma Ray al completo salvo Dan Zimmermann. La pena es que nos ofrecieron lo más previsible: “Future world” y “I want out”. Yo me pregunto, ¿acaso cantaba Kai estas canciones? ¿Me he perdido algo? De acuerdo, Hansen estaba en Helloween pero, para mí, memorable hubiera sido lo que he mencionado al comienzo, ver a Kai, Markus y Weiki dándole al “How many tears”. Con todo, fue entrañable observar durante el sólo de “I want out” a los tres juntos en el centro del escenario. Quizá esa sea la imagen que se me quede en la retina, más como nostalgia que como sensación de haber vivido algo histórico. Sin más, todos se despidieron, la masa quedó satisfecha, fueron felices y comieron perdices. ¿Acaso no era éste el leif motiv de Helloween?


Helloween

 


Axxis

 

 

 


Gamma Ray

 

 


Helloween

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego