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¿Guiño
del destino o jugarreta con
intereses espurios? Poco importa
en este negocio donde el mercantilismo
está a la orden del día
porque, de lo contrario, por
ejemplo, David Lee Roth y Eddie
Van Halen no se hubieran vuelto
a mirar a la cara o el trinomio
Halford – Tipton –
Downing seguirían soltando
perlitas unos contra otro. El
caso es que, por fin, la tan
cacareada gira “Hellish
tour” de Helloween y Gamma
Ray aterrizaba en nuestra ciudad
con el cartel de “no hay
billetes” colgado unos
cuantos días antes. Mucho
se había hablado en diferentes
foros la necesidad de llevar
este evento a un pabellón.
Creo que era desmesurado pero
es verdad que La Riviera se
quedó pequeña
para recibir a tres colosos
del metal alemán porque
no hay que olvidar que abriendo
la velada estaban Axxis, para
mí, con mucha diferencia,
el mejor y más en forma
grupo de los tres, como posteriormente
se demostraría.
Nada más
terminar de comer nos desplazamos
hacia la ribera del Manzanares
porque con esto de que las discotecas
tienen que cerrar pronto para
seguir con su “programación
habitual” desde la medianoche,
ni más ni menos que a
las cinco y media se empezó
a acceder al recinto. Una hora
más tarde y con puntualidad
británica, saldrían
Axxis. Antes, tipos de todas
las edades, aunque bastante
gente joven, mostraban su felicidad
aunque una cita que, decían,
era histórica pero yo
encontraba ese detalle en ningún
aspecto porque no sería
la primera vez que Gamma Ray
y Helloween se subían
juntos a un escenario. Hombre,
hubiera sido memorable la presencia
de las dos bandas para regalarnos
un “How many tears”
y un “Victim of fate”,
por decir algo, pero se suponía
que iban a tirar de lo típico.
Como siempre,
con el gran Bernhard Weiss a
la cabeza y ya sonando la intro
“Voices of destiny”,
Axxis irrumpieron en La Riviera
con “Doom of destiny (Arabia)”.
Es una pena que no hubiera casi
tiempo de disfrutarles porque
los de Dortmund nunca defraudan.
En directo son arrolladores.
El sonido, en mi opinión,
el mejor de la tarde noche.
No era perfecto pero sí
que se distinguía todo
muy bien y la mezcla de batería
estaba en su sitio, sin retumbar.
Bien es verdad que Bernhard
no estuvo increíble como
en otras ocasiones pero fue
el único “gran
cantante” del show (sin
olvidarnos de Henning Basse).
A mí
“Doom of destiny”
es de los cortes que me dejan
más frío de su
nuevo trabajo pero ya con “Tales
of glory island” me animé
disfrutando de estos figuras.
Por cierto, que no se me olvide
comentar que Lakonia, la vocalista
femenina, ha desaparecido de
la banda llevando grabadas sus
partes en “Doom of destiny”,
única canción
de las interpretadas donde aparecía.
En la primera parte de la gira
(antes del parón navideño)
sí interpretaban “Take
my hand” donde la predomina
la voz de chica pero en ese
segmento llevaron a la cantante
de los rumanos Magica.
“Tales
of glory island” es una
composición que puede
ser muy del gusto de la mayoría
de los allí presentes
porque es el arquetipo de los
“nuevos” Axxis de
estos dos o tres últimos
álbumes, más heavy
metal y con toques (euro)power.
Como ya ocurriera las otras
veces que les he visto, Weiss
sacó un papel y lo leyó
en español (en Barcelona
y Bilbao lo hizo en catalán
y euskera, respectivamente).
Con su simpatía se ganó
a la audiencia pero perdieron
un tiempo que no les sobraba
precisamente.
Acto seguido
atacaron “Little war”
de “The big thrill”
que hasta hoy no era consciente
de lo fundamental que es para
ellos porque entre seis coger
esta como uno de los tres clásicos
es sorprendente para mí.
Para seguir medio ofreciendo
“Doom of destiny”,
la sobresaliente “Bloodangel”,
una canción tremenda
aunque reconozco que me hubiese
encantado que tocaran “She
got nine lifes”. En un
suspiro estábamos llegando
al final y dejaron para el postre
sus dos canciones más
conocidas. Con “Little
look back” consiguieron
que un público que estaba
por la labor pero no era conocedor
del repertorio, apoyara la melodía
principal con sus coros. El
cierre llegó con la increíble
“Kigndom of the night”
que puso patas arriba a los
pocos fanáticos del grupo
que nos congregábamos.
En un abrir
y cerrar de ojos, Axxis llegaron,
vieron y convencieron. Con el
carisma y los extraños
movimientos de Bernhard, que
acapara el protagonismo, y la
precisión de sus compañeros
(aunque al recién llegada
guitarra marco Wriedt se le
ve un tanto verde en puesta
en escena), desplegaron en pequeñas
dosis su talento. Esperemos
que vuelvan muy pronto para
ofrecernos un concierto como
cabezas de cartel.
Incertidumbre.
Esa es la palabra clave que
acompañaba los instantes
previos a la salida de Gamma
Ray. El bueno de Kai Hansen
estaba con gripe por lo que
en los conciertos de Galicia
y el País Vasco no pudo
cantar, aunque sí tocaba
la guitarra, dejando su puesto
nada menos que a Henning Basse
de Metalium que parece haberse
instituido como “sustituto
oficial de” puesto que,
recordamos, ya hizo la gira
de Firewind en 2007 supliendo
a Apollo.
Todo el mundo
hablaba y especulaba pero no
se hizo ningún comunicado
oficial por lo que la sombra
de la duda planeaba en la sala.
No obstante, al ver el micrófono
de pie en el centro quedó
claro que Hansen estaría
ejerciendo de vocalista. Eso
sí, sus ya de por sí
limitaciones podrían
verse aún más
dañadas con lo que el
resultado era temible. A la
hora de la verdad, Kai cumplió
con pulcritud, ni mejor ni peor
que otras veces. Cantar no es
lo suyo pero él representa
Gamma Ray.
Pasan los años
pero el mejor inicio de concierto
para los de Hamburgo siempre
será la intro “Welcome”.
La gente empezó a rugir
en cuanto se apagaron las luces
y es que el tirón popular
de Gamma Ray es similar al de
Helloween. “Into the storm”
dio el pistoletazo de salida
a la descarga. Esta primera
canción de “Land
of the free II” sonó
bien, potente, aunque la sensación
general no era de brillantez.
Kai, como digo, no lo hizo mal
y el resto de músicos
sí que ejercen un papel
importante en la función.
Dan Zimmermann es un baterista
muy correcto que mide los tempos
del grupo de forma intachable.
Dirk Schlächter es el que
más se mueve y apoya
al jefe en los coros mientras
que Henjo Richter se encarga
de clavar los solos y esbozar
sonrisas. En la retaguardia
queda Alessio Gori, el teclista,
que únicamente sale a
saludar al final del show.
El problema
que en los últimos años
me encuentro con la mayoría
de grupos “míticos”
es que tienen errores de bulto,
al menos en mi criterio, a la
hora de elegir repertorios.
A lo mejor esta noche no se
les puede achacar eso a Gamma
Ray porque ejercieron más
de invitados especiales que
de doble cabeza de cartel, pero
aun así podría
haber alterado un poco el set
list o, al menos, haberlo alargado
evitando momentos de tedio,
que los hubo. No fue el caso
con “Heaven can wait”
que hizo vibrar al público.
Lógicamente Kai no es
Ralph Scheepers por lo que los
matices vocales se quedan en
el tintero pero estuvo muy bien.
Con “New
world order” la euforia
se atemperó si bien a
mí es un tema que me
gusta mucho, algo que no sucede
exactamente con “Fight”,
única referencia a “Majestic”,
ya que me resulta un tanto típica
y sin chispa. Fue aquí
donde Hansen habló de
su enfermedad. Comentó
que no se encontraba del todo
bien pero que podía afrontar
el concierto. Sin embargo, iba
a dejar las labores como cantante
en un par de canciones al tipo
que les había “salvado
el culo”, Henning Basse.
El cada vez más orondo
vocalista saltó a las
tablas e hizo una soberbia interpretación
de “Land of the free”,
composición recuperada
por esta circunstancia porque
en los conciertos previos no
estaba siendo ejecutada.
Esto fue en
detrimento de cortes nuevos
porque de cuatro que han llegado
a hacer se quedaron en “Into
the storm” y “Real
world”, también
con Henning a la voz, un corte
que me parece más de
lo mismo y de los más
flojos de “Land of the
free II”. Con “Rebellion
in dreamland” parecían
recuperarse los puntos álgidos.
El suelo de La Riviera ejercía
de improvisada cama elástica
aguantando los botes de las
tres mil almas congregadas.
Lo malo es que decidieron vilmente
mutilarla en su gloriosa conclusión
para enlazar con la pachanguera
“Heavy metal universe”,
alargada hasta la náusea.
Este hecho
me hizo desengancharme de lo
que quedaba. Cierto que con
“Ride the sky”,
la única aparición
de “Walls of Jericho”
en toda la noche (manda narices),
me vine arriba pero volvió
a ser cortada después
del solo siendo fusionada con
“Somewhere out in space”,
increíble canción
que, de nuevo, abundó
en la “participación
popular” antes de darnos
las buenas noches. No tardaron
Gamma Ray en volver con un único
bis, “Send me a sign”,
que arregló un poco el
pequeño jardín
del aburrimiento en el que se
habían metido.
Una hora y
dos minutos, once temas. Demasiado
poco para lo que esperaba. No
fue un mal concierto, estuvo
correcto. Lo que pasa es que,
sinceramente, Gamma Ray no dan
más de sí. Considero
que sus mejores tours ya han
pasado. Es probable que en un
evento especial puedan tener
una noche memorable pero no
es factible volver a vivir enormes
descargas de los teutones. No
fallan pero tampoco alegran
el día.
Helloween,
¡ay Helloween! No se puede
decir mucho más de lo
que se ha comentado por activa
y por pasiva de las calabazas.
Hoy en día tienen tantos
seguidores como detractores,
es difícil encontrar
a alguien neutro en su postura
en relación a los alemanes.
Su última entrega, “Gambling
with the devil”, no ha
sido tan vapuleada por sus críticos
como la tercera parte de los
“Keeper” o el disco
del conejo pero yo no puedo
opinar porque no la he escuchado.
Tan solo he visto el videoclip
de “As long as I fall”
y me parece una canción
lamentable si bien me comentan
que no es representativa.
El escenario
estaba representado por una
ruleta detrás de la batería
de Dani Löble y un muñeco
muy grande y feo a un lado.
En el otro, un cartel que rezaba
el título del álbum,
Como veis, en su conjunto, la
representación de la
portada. El juego de luces era
bueno por lo que el “atrezzo”
a la música era inmaculado.
Respecto a ésta, y antes
de seguir opinando y que me
caliente, voy a hablar, una
vez más, del asunto Andi
Deris.
Los defensores
a ultranza del grupo siempre
se quejan de que ya está
bien la comparación con
Kiske y demás. En esta
gira lo tenían, hablando
en plata, a huevo. No había
terceras partes de por medio
ni nada, se podrían haber
concentrado en los años
con el ex cantante de Pink Cream
69, dejando para el bis con
Gamma Ray los temas antiguos.
Yo, que soy de los detractores
de Deris (en Helloween que no
en PC69), les hubiera aplaudido
porque “Master of the
rings” me parece genial,
y “Time of the oath”
y “Better than raw”
son notables.
Sin embargo,
no, Helloween, en mi opinión,
utilizan una doble moral o la
doctrina de lo políticamente
correcto. No hago eso porque
mis fans quieren cortes clásicos.
Pues nada, que sigan haciéndolo
pero que luego no se quejen,
ni ellos ni quien no quiera
ver esto, cuando se machaque
a Andi por destrozar sistemáticamente
canciones. Estoy seguro de que
el innombrable no sería
ese “superhombre prodigio
de las seis cuerdas encima de
un escenario” que algunos
quieren ver en un ejercicio
de imaginación desmesurada
pero lo del señor Deris
da pena.
Con la nueva
intro, “Crack the riddle”,
empezaba a girar la ruleta del
repertorio que se paró,
sorprendentemente, en “Halloween”.
Para muchos, un error comenzar
con una composición de
trece minutos. Puede ser pero
a mí no me pareció
mal porque este tema posee muchos
pasajes instrumentales brillantísimos.
Es verdad que la apoteosis inicial
en la pista fue a menos pero
no me resultó mala. Este
principio de actuación
significó mi momento
de alegría porque, por
fin, escuché algo de
“Master of the rings”.
La espectacular “Soul
survivor” que si bien
tuvo una interpretación
un tanto aturullada cayó
como gloria bendita a mis oídos.
Tenía miedo de que la
quitasen pero no fue así.
Helloween fueron
los que peor sonaron. No era
pésimo pero sí
que se queda algo opaco, al
menos desde donde yo estaba
que era en el fondo de la sala.
En su descargo decir que en
La Riviera depende de donde
te ubiques puedes oír
diferentes cosas. Lo que pasa
es que no se puede achacar a
eso ni a nada lo de “March
of time”. En realidad
me sentía feliz porque
es mi favorita del “Keeper
2” pero hice como que
no escuchaba la voz porque,
madre mía, que desaguisado.
Como antes comenté, “As
long as I fall” es la
única de “Gambling”
con lo que había tenido
contacto y mi opinión
no varió. Sosa.
En alguna gira
precedente escribí que
Andy Deris no se manejaba mal
en la balada “A tale that
wasn´t right”. Por
desgracia, tampoco en ésta
pudo salvar los muebles. No
sé por qué pero
las estrofas le quedaron fatal.
Otro gallo cantaba (nunca mejor
dicho je, je) con Sascha Gerstner
al que considero un gran guitarrista
porque hace su papel y el de
un Weikath cada día más
desenchufado. Sí, él
es así, pero ya debería
aprender un poco de Markus Grosskopf
que aunque no se mueva tanto
como antaño sigue sonriendo
y disfrutando con cada actuación.
De Dani Löble
podemos afirmar que como baterista
es bueno pero el sólo
que hizo me resultó infumable.
Largo y aburrido, como gracia
no se les ha ocurrido otra cosa
a Helloween que meter a mitad
del sólo una especie
de teatrillo donde unos supuestos
enanitos se hacen con el control
del show y empieza a tocar el
“Smoke on the water”
de Deep Purple hasta que llega
Weiki, en su instante estelar,
con una metralleta de plástico
y se los carga. A algunos les
hizo gracia, yo no veía
algo tan “retarded”
(como dicen los americanos)
desde el concierto de Green
Day.
No contentos
con el circo y el interminable
solo, encararon “King
of a 1000 years”, otros
trece minutos en los que mis
bostezos se vieron casi desde
la otra orilla del río.
¿Es que no había
otra? Para retomar (o, al menos,
intentarlo) el desarrollo normal
eligieron “Eagle fly free”
en donde Deris, sin dar el tono,
no sucumbió. Aquí
se le podría dar un aprobado
raspado. “The bells of
the 7 hells” (¡qué
manía con el siete!),
segunda y última aportación
de “Gambling” a
la gira, se extendió
por encima de ocho minutos entre
el esfuerzo de Andy porque su
público colaborara, con
éxito relativo.
Con tanto tema
largo y entre el tedio, no me
di cuenta que llevábamos
más de una hora por lo
que nos enfrentábamos
a la conclusión del show.
“If I could fly”
es una canción que, a
ratos me gusta, a ratos no,
pero, desde luego, como la cantó
Deris seguramente no me vuelta
a agradar jamás. ¿Por
qué la hace tan aguda
y alejada de su concepción
original si es un corte más
bien oscuro? Misterios sin resolver
que quizá el “Dr.
Stein” nos los clarifique
aunque a estas alturas ni él
podría resucitar al muerto
viviente en que se habían
convertido Helloween. No obstante,
la gente no creo que compartiera
mi impresión porque les
ovacionaron cuando se despidieron.
En medio de
la aclamación popular,
el quinteto volvió para
interpretar un medley. En serio,
odio este tipo de cosas. Además,
fue indignante porque todas
las canciones de “Master”,
“Time” y “Better”
que no habían caído
las quisieron meter en diez
minutos, con sesión de
karaoke metal incluida. La melodía
principal de “Perfect
gentleman” dio paso a
“I can”; de ella
a la magnífica “When
the rain grows”; seguimos,
ya sí, con un poquito
de “Perfect gentleman”,
momento que aprovechó
Andy para tener cinco minutos
cantando a la audiencia en vez
de tocarla entero; llegamos
a “Power” y terminaron
con el final de “Keeper
of the seven keys”. En
fin, un coitus interruptus que
precedió a la segunda
salida.
Ahora sí,
el supuesto instante histórico
iba a suceder. Sobre el escenario,
Helloween y Gamma Ray al completo
salvo Dan Zimmermann. La pena
es que nos ofrecieron lo más
previsible: “Future world”
y “I want out”.
Yo me pregunto, ¿acaso
cantaba Kai estas canciones?
¿Me he perdido algo?
De acuerdo, Hansen estaba en
Helloween pero, para mí,
memorable hubiera sido lo que
he mencionado al comienzo, ver
a Kai, Markus y Weiki dándole
al “How many tears”.
Con todo, fue entrañable
observar durante el sólo
de “I want out”
a los tres juntos en el centro
del escenario. Quizá
esa sea la imagen que se me
quede en la retina, más
como nostalgia que como sensación
de haber vivido algo histórico.
Sin más, todos se despidieron,
la masa quedó satisfecha,
fueron felices y comieron perdices.
¿Acaso no era éste
el leif motiv de Helloween?
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Helloween

Axxis



Gamma Ray






Helloween





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