Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Jon Oliva´s Pain + Manticora + Masterstroke
JON OLIVA´S PAIN + MANTICORA + MASTERSTROKE

Sala Azkena (Vitoria) 06-05-2008

¿Cómo puede ser a la vez una historia alegre y triste? Intentaremos explicarlo en el siguiente reportaje. Madrid, 16:30 horas. Nada más salir del trabajo, el equipo de cuantoyporquetanto se dispone a salir para Vitoria. Un único objetivo. Ver a Jon Oliva´s Pain en un concierto completo. Inicialmente, se había previsto una fecha en Madrid, sala Caracol, pero la coincidencia con Scorpions hizo que alguno tuviera la brillante idea de poner al fundador de Savatage como telonero de los teutones. Seguramente a muchos les pareció genial esta fusión de conciertos pero a mí, teniendo en cuenta que Savatage son mi banda favorita, me sentó como un puñetazo en el hígado.

El único remedio posible era liarse la manta a la cabeza y emprender camino a Gasteiz.

Casi tres horas y media de viaje, incluida una pequeña vuelta para encontrar la sala, y nos ubicamos justo en la puerta de Azkena. No tenía excesivas expectativas de asistencia pero me chocó que a la hora de apertura prevista, únicamente siete franceses y dos madrileños nos “agolpáramos”. Por curiosidad, y dado que las puertas seguían cerradas, me acerqué a los bares de alrededor esperando hordas de metaleros (entiéndase la ironía) regando el gaznate con cerveza, pero nada. De manera casi imperceptible, unas quince personas nos concentramos a las ocho y veinte y accedimos a la Azkena. Nunca había estado en este local. No soy bueno para medir capacidades pero calculo que abarrotado cabrían entre cuatro y cinco centenares de individuos. Dividid la primera cifra entre diez y obtendréis la asistencia al evento. ¡Cuarenta personas!

Mi amor por Savatage y su legado es infinito. No obstante, me niego a considerarme el típico fan obcecado que no ve más allá de sus narices y considera que, por ejemplo, Jon Oliva´s Pain tenía que meter dos mil personas. En un mundo justo y feliz serían veinte mil pero la realidad nos enseña que los de Tampa nunca superaron la segunda división en popularidad. Si esto lo extrapolamos a proyectos individuales como el de Jon, que era martes y la desidia generalizada, pensé que no habría más de doscientas almas… pero ¡cuarenta! De verdad que aún no salgo de mi asombro, indignación, rabia y pena.

Con todo, intenté abstraerme de la situación y disfrutar al máximo porque Oliva tenía una deuda con aquellos que nos tuvimos que marchar por motivos laborales antes de que terminara el Metalway 2006 de Guernica. Su actuación estaba programada al mediodía pero a nuestro querido “Mountain King” se le ocurrió perder el avión. Mientras su banda yacía plácidamente en los valles vascos, Jon andaba por algún aeropuerto de la geografía española. Su descarga se tuvo que posponer hasta la conclusión del orden previsto y algunos nos quedamos con cara de tontos, máxime cuando después me enteré de que se había marcado “Streets” casi en su totalidad. Estas cosas pasan en la vida pero el cabreo durante el viaje de vuelta a Madrid fue monumental.

Pero volvamos a este martes de comienzos de mayo y la preciosa tierra alavesa. Antes de que uno de los pocos tíos a los que idolatro saltara a escena, dos formaciones escandinavas se encargaban de abrir boca. La verdad es que poco me importaban los teloneros pero no hubiera estado de más coger algo más apetecible y conocido. A Masterstroke directamente no los tenía fichados. Sé que era la banda donde empezó Jani Tiura, el que fue hasta hace unos meses vocalista de M.S.G. pero poco más conocía del quinteto finlandés.

Ellos se definen como metal melódico pero esa acepción puede dar lugar a equívocos. A mí, personalmente, me suenan a aquellas bandas de su país que comenzaron dentro europower más “happy” y evolucionaron hacia senderos más maduros y menos felices, manteniendo las melodías pero perdiendo velocidad. Se me ocurre, por ejemplo, el caso de los dos últimos trabajos de Thunderstone aunque estos últimos poseen bastante más calidad. Sea como fuere, Masterstroke cuentan con dos álbumes en el mercado, el más reciente “Sleep”, que es en el que centraron la escasa media hora que dispusieron.

Los de Tampere salieron ataviados con camisetas de equipo de hockey hielo personalizadas y con el logo del grupo. Puedo asegurar que nadie de los allí presentes les había escuchado y me apostaría algo a que a ninguno le interesaban. No obstante, de ahí a quedarse parados y ni tan siquiera aplaudir hay un trecho y creo que los finlandeses se merecieron unas cuantas palmas por las ganas que derrocharon en este ensayo con público.

Comenzaron con “Killing creatures” y no tuvieron la suerte de gozar de un sonido brillante lo que contribuyó a la pasividad de la gente. Los teclados de Jussi Kulomaa prácticamente no se oían por lo que el peso de las melodías quedaba en las guitarras de Markus y del vocalista Niko, que ejercía de rítmica. Dentro de la línea antes mencionada, comentar que también denotaron influencias clásicas. Se nota que son seguidores de los primeros Rainbow o Dio porque la estructura de sus canciones les lleva a esos terrenos aunque ejecutados de manera más moderna.

Su single “Turn away”, han grabado incluso un videoclip del tema, me dejó indiferente y solo cuando atacaron desarrollos más extensos como en “Circle” lograron captar mi atención. Su primera obra, “Apocalypse”, casi quedó inédita y que recuerde solo “Children of the war” se incluyó en su repertorio. En mi opinión, Masterstroke no lo hicieron mal pero pasaron sin pena ni gloria. Considero que no era ni el momento ni el lugar adecuado para adentrarse en su música.

De Manticora ya tenía muchas más referencias. He escuchado algunos de sus discos y recientemente comentamos aquí el aceptable “The black circus Part 2 – Disclosure”, además de verles hace unos años como teloneros de Angra, si mi memoria no me falla. No es que tuviera ganas locas de verles pero sí me picaba la curiosidad porque en aquella ocasión me parecieron muy pobres sus prestaciones. Disponían de poco tiempo por lo que, supuse, se dedicarían a sus dos recientes obras conceptuales. Bajo los acordes de “Entrance”, encararon la inicial “Beauty will fade” de su último trabajo. Tampoco es que con los daneses se distinguieran bien los instrumentos. Es más, la mezcla no ayudaba y podía ser manifiestamente mejorable.

Sin embargo, esto quedó empequeñecido cuando el vocalista Lars Larsen empezó a desafinar como una bestia desde el primer minuto de actuación. Incluso diría más, es que sus registros no eran los que se oyen en los álbumes. Como la composición es larga se pasó un buen rato junto al batería Mads Volf con una baqueta golpeando los platillos. Al igual que ocurre en “Disclosure” unieron “Beauty will fade” con la también extensa y notable “Gypsies dance part 2”. El despropósito de Larsen continuaba y la audiencia lo notaba.

Después de un cuarto de hora seguido, terminaron este segmento inicial y Lars comentó que tenía fiebre, sus cuerdas vocales no se encontraban en el mejor estado posible y su show estaría muy recortado esta noche. Por tanto, se le puede perdonar el desaguisado por la enfermedad, supongo que catarro. A partir de aquí, cualquier valoración carecía de sentido. La siguiente en interpretar fue “King of the absurd” de “8 deadly sins”, su cuarta entrega que data de 2004. Me gustó que no se dejaran llevar y a pesar de los condicionantes y la nula entrega del respetable, intentaron agradar. Dentro de un perfil bajo, su descarga fue subiendo un poco en valoración. La cuarta y última canción que tocaron fue “Darkness with tales to tale”, el corte que daba título a su segunda obra y que les llevó a despedirse tras menos de treinta minutos.

Poco más puedo decir de Manticora. Un día desafortunado lo tiene cualquiera y todos los factores jugaron en contra de los daneses. Es encomiable que sigan luchando y editando discos cuando no han pasado de la cuarta división del metal. Aunque nunca lleguen a nada, no ceden y mantienen la ilusión por la música que aman. Que te gusten o no, es otra historia, pero, al menos, son honestos.

Ahora sí, había llegado el momento. Mi nerviosismo aumentaba según pasaban los minutos. Leí en alguna entrevista a Oliva decir que en este tour la parte Savatage se iba a centrar en “Gutter ballet”. La emoción contenida porque tocaran “When the crowds are gone” (la power ballad definitiva) casi no me dejaba hablar. Suena la intro: ¡”Temptation revelation”! Una de las instrumentales de “Gutter ballet”, un buen presagio. Del camerino bajan las escaleras uno a uno todos los músicos que acompañan al maestro. Entonces, aparece él, “el rey de la montaña”, más gordo que nunca y con un bastón que le acompaña. Los ciento cincuenta kilos los dejó atrás hace tiempo por lo que su obesidad mórbida le hace tener un aspecto deplorable.

Esto se olvida con el riff de “Sirens”. Increíble inicio, uno de los emblemas de las Sava Legions, uno de sus temas más conocidos e imprescindible cuando Jon sube al escenario. De voz anda muy bien, quizá algo más melódica y menos agresiva que antaño, pero conservando todos los matices. No hay delirio porque no hay masa crítica para que se produzca pero la cara de felicidad entre los pocos presentes es total. El sonido es correcto, si bien Matt LaPorte tiene algún que otro problema con su guitarra y los teclados de John Zahner permanecen demasiado en el segundo plano.

A mitad de canción, Oliva no puede y se sienta delante de su teclado. Cuando concluye “Sirens”, se dirige por primera vez a sus seguidores y comenta que el bastón (con el que juguetearía toda la noche) es porque se fastidió el tobillo y casi no puede tenerse en pie, cosa que no me extraña porque su sobrepeso es exagerado. Asimismo, dice que le da igual que estamos en familia porque vamos a tener un concierto exactamente igual de intenso que si fuéramos cinco mil. Con estas palabras, suenan las notas iniciales de “Unusual”, la gran sorpresa del set list. Una canción de Savatage considerada menor y que seguro no tocaban desde los tiempos de “Power of the night” a mediados de los ochenta. Para ser sincero, me esperaba alguna otra joya y no “Unusual” que un notable corte pero palidece ante muchos otros.

Como estaba cantado. El show se iba a dividir entre clásicos Savatage y temas propios. Dentro de estos, comenzó dando cancha al gran “Maniacal rendering” con la cañera “Through the eyes of the king” y el tema título, siempre con Criss Oliva en la memoria. Entre canción y canción. Jon bromeaba, encendía un cigarrillo, tomaba un trago de güisqui, no paraba quieto y eso que su movilidad era inexistente. Dibuja una breve melodía con el teclado y las notas de “Gutter ballet” resuenan a magia en Azkena. Desde mi perspectiva, muy pocos han creado algo tan grande como esta composición, llena de sentimiento, pasión, garra y brillantez.

La emoción me embarga y cuando llega “Hounds” (de las favoritas de Criss, según explicó Jon) me parece música celestial. “Hounds” recibió un tratamiento fantástico de todo el grupo. En su sección central, clavaron la atmósfera inquieta que se percibe en el disco, algo de lo que no me cabía duda viendo las cualidades no solo de LaPorte o Zahner sino también de la sección rítmica, Kevin Rothney y Chris Zinder, o del segundo guitarrista para esta gira, Jerry Outlaw.

Tras la tempestad de “Hounds” llegaba la calma con la preciosa “Firefly”, la balada de su último trabajo, no tan intensa como las de Savatage pero repleta de elegancia y clase. Grandiosa. Tras una nueva broma en la que Oliva nos contó la historia de que durante un largo tour con Savatage probaron a tocar en el teclado toda la discografía entera del grupo en versión country solo con piano (incluso nos hizo una demostración con “Beyond the doors of the dark”), Jon atacó la parte inicial de “Mentally yours”, otra de “Gutter ballet”. Es un pasaje en el que voz y teclados hacen una especia de introducción para el tema. Ellos se quedaron allí y engancharon con “Tonight he grins again”, de “Streets”, una de las favoritas del orondo cantante.

A su conclusión aprovechó para presentar a los componentes del grupo, preludio de otro de los instantes más celebrados, “Jesus saves”, con los pocos que estábamos allí vibrando y saltando. En una decisión un tanto discutible, llevábamos más de medio concierto y solo había caído “Firefly” del reciente “Global warning”. Llegaba su turno y la notable “Before I hang”, que según se cuenta es una idea que no cuajó para “Gutter ballet”, y sí que posee cierto aire añejo. Junto a ella, la propia “Global warning”, un tanto atropellada y acelerada.

Otra elección curiosa. Jon Oliva habla sobre Savatage para introducirnos en una canción que no la cantó él originariamente sino Zak Stevens pero que le gusta mucho y la han preparado para la gira. Se ponen varios micrófonos e intuimos que será la monumental “Chance”, una oda coral demasiado complicada para Jon. Se defiende bien pero ni en las estrofas ni en los dobles, triples y cuádruples voces, es lo mismo a lo que pudimos ver en el Rock Machina de Castellón. En principio, estaba prevista una breve pieza de “Global warning”, “Ode to G” (dedicada a un amigo que murió), pero las condiciones no parecen las idóneas y acortan el set list.

La balada por excelencia de Savatage es “Believe”, una composición memorable pero por lo anunciado de que estarían más orientados a “Gutter ballet” aún confiaba en “When the crowds are gone” pero cuando escuché eso de “So after all those one night stands…” mi gozó quedó en un pozo. Eso sí, no seré yo el que reproche una obra maestra como “Believe”. El concierto se acercaba a su final pero aún quedaba otro corte reciente “Adding the cost” (saltándose “Look at the world”), para mí tras “Firefly” y la ausente “Stories” lo mejor de “Global warning”. Teóricamente, ahí tenían que dejar el escenario a la espera del bis pero las condiciones físicas de Jon hacían ridícula esta situación por lo que llegaba la despedida tras noventa y cinco minutos con “Hall of the mountain king”.

A mí me mereció la pena la paliza del viaje relámpago por ver esto. Durante más de hora y media fui feliz; también estuve triste. Por el deterioro de Jon, por la poca gente, porque esto es lo más parecido que tenemos a Savatage,… 04:30, vuelta a casa. Quedan tres horas para levantarse y volver al trabajo. Regreso a la realidad, ¿o no? Quien sabe.


Jon Oliva´s Pain

 

 

 


Masterstroke


Manticora


Jon Oliva´s Pain

 

 

 

http://www.jonoliva.net --- http://www.manticora.dk --- http://www.masterstroke.info

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego