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He aquí
un ejemplo claro de que no es
bueno tener prejuicios sobre
algo o alguien. Desde los tiempos
en los que estaba en Conception
siempre tuve la impresión
de que Roy Khan eran simplemente
imagen, un cantante eficiente
en disco pero que se vendría
abajo (como tantos otros) encima
de un escenario. El caso es
que no tenía argumentos
que apoyaran esta tesis, únicamente
mi intuición. Gran error
porque lo que vi en esta velada
dominical fue digno del recuerdo.
No sólo
la actuación de Kamelot
quedó grabada en mi memoria
para los restos sino también
la incompetencia del batería
de At Vance. Si bien es cierto
que su último trabajo
no me ha disgustado y contiene
temas decentes, las prestaciones
de esta gente en directo son
deficientes. Se supone que si
eres una banda con unos cuantos
trabajos y que ha girado con
mayor o menor regularidad, debes
tener las suficientes tablas
para salir airoso del trance.
Pues bien, no es de recibo dejar
todo el peso de un conjunto
en una sola persona, por muy
bueno que sea. Para más
inri, el excepcional cantante
Mats Levén es un recién
llegado en At Vance y mejor
le irá si rápidamente
pone pies en polvorosa.
Otra cosa
por la cual deberían
sonrojarse es que los coros
los llevaban descaradamente
grabados porque el play back
que hacían era digno
de Enrique Iglesias. Ya digo
que Levén se salvó
de la quema en un concierto
flojo y aburrido que quedará
en mi cerebro por ese batería
que no era capaz de hacer un
redoble meritorio.
No sé
si algún pero se puede
poner al concierto que dieron
Kamelot, si acaso que obviaron
la época pre-Khan y que
la chica que cantó un
par de temas tuvo una presencia
testimonial. Todo lo demás,
impecable. Se centraron en sus
dos últimas obras, “Epica”
y “Karma”, tocando
superficialmente algo de trabajos
como “The fourth legacy”.
Sé que hay fans que no
comparten mi opinión
mas yo creo que hicieron bien
porque considero que es una
banda que ha ido progresando
con el tiempo.
Todavía me sorprendo
de lo que hace tener un grupo
sólido y de brillante
ejecución. Es espectacular
como le pega a la batería
Casey Grillo. Si hay justicia
se le debería poner a
la altura de los grandes del
género hoy en día.
Otro aspecto significativo.
La respuesta a por qué
me gusta el estilo de Thomas
Youngblood por encima de otros
muchos guitarristas más
renombrados es que líder
de Kamelot no intenta ser el
más rápido del
mundo ni nada parecido, busca
que sus solos tengan elegancia,
melodía, sentido, estructura,...
magnífico.
Llegamos al
tema Khan. Este tío es
capaz de centralizar la atención
del público y cargar
sobre sus espaldas el peso de
la actuación. Lo tiene
todo: Imagen, puesta en escena,
conecta con la audiencia y,
sobre todo, canta como los ángeles.
Da igual que sean temas rápidos,
medios tiempos, baladas,...
lo borda. El momento de éxtasis
llegó cuando se subió
(y caminó a lo largo
de ella) en la barra de la sala
Caracol para interpretar la
increíble “Don´t
you cry”. El clímax
que se creó rozó
lo sublime. Sinceramente, Khan
me ha ganado, nunca más
dudaré de él.
En definitiva
una buena tarde noche de domingo
con un grupo que yo no sé
por qué no está
más considerado en el
heavy actual. Honestamente pienso
que en la última década
no hay cinco bandas mejores
que Kamelot en su estilo. Si
no os lo creéis, escuchad
“Karma”, “The
fourth legacy” o “Epica”.
Espero vuestros comentarios.
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