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Juego de palabras
e idiomas sencillo y recurrente.
¿Está muerto el
death metal en Madrid? A tener
de lo vivido en los últimos
tiempos, obviamente sí.
Parece mentira que un género
que ha dado tantas alegrías
al metal, sobre todo entre 1988
y 1995 a nivel de popularidad,
tenga tan escaso tirón
en una ciudad de cuatro millones
de habitantes, sin contar periferia.
Ignoro cuál puede ser
la razón, quizá
la escena no se haya renovado
en cuanto a cantidad y juventud,
y los veteranos ya no están
para estos trotes por lo que
pasan de ir a conciertos, máxime
cuando era un día entre
semana. No sé, excusas
puede haber cientos pero la
realidad nos habla de que es
difícil encontrar una
gira más apetecible que
ésta. Por una parte,
Aborted, el combo belga con
una década intensa en
ediciones marcadas por la calidad.
Por otra, Kataklysm y aquí
me surge la duda inmediata.
Intento pensar, reflexionar,
sobre qué banda en este
nuevo siglo ha sacado tantos
discos y tan excelsos como los
de los canadienses. En mi opinión,
absolutamente nadie. Encima,
no hablamos de un grupo de ahora
sino que esta gente llevan desde
comienzos de los noventa dando
guerra con excelente material.
Es decir, podíamos tener
una buena combinación
de fans clásicos y gente
más novedosa en su contacto
con el género.
Desgraciadamente,
en el momento álgido
apenas cien personas poblábamos
Ritmo y Compás en un
ambiente un tanto desolador.
No obstante, los que acudimos
pudimos presenciar una gran
velada de death metal con dos
grupos excelentes en directo
independientemente de que mi
razón de estar eran Kataklysm,
formación a la que profeso
enorme admiración.
Aborted han
vivido casi una reconversión
en estos últimos años.
Además de innumerables
cambios de formación
(se echó de menos a la
gran bajista Olivia Scemama),
el sonido de los originarios
de Beveren se ha ido amoldando
en sus influencias y si bien
la base brutal aún puede
permanecer, lo que en sus inicios
se acercaba al gore actualmente
discurre en el siempre tortuoso
camino del hardcore. Sin embargo,
hay algo que diferencia a Aborted
y los hace atractivos: Tienen
“groove”, enganchan,
y ahí están claramente
inspirados por sus amados Carcass
(en su carrera ya han hecho
alguna versión de los
reformados británicos
y Jeff Walker canta en un par
de temas de “Slaughter
& apparatus”).
Precisamente
la canción que abre su
última obra dio inicio
a treinta y cinco minutos bien
aprovechados. “The chondrin
enigma” nos ofreció
pruebas de que el sonido iba
a ser ciertamente bueno y ya
apreciamos la versatilidad vocal
de un, para mí, irreconocible
Sven de Caluwe. ¡Menudo
cambio de look! Sven es un cantante
que se adapta perfectamente
a las melodías y partes
lentas que los dos o tres trabajos
más recientes de Aborted
proponen. Cuando hablo de adaptarse
es que utiliza una tonalidad
y registros diferentes por lo
que imprime más diversidad
a su música.
Probablemente
debido al poco tiempo del que
disponían, los belgas
se olvidaron de sus inicios
para encarar sus discos más
conocidos. “Gestated rabidity”
llegó como primera referencia
a “The archaic abbatoir”,
un tema cañero pero que
introduce unas guitarras realmente
interesantes porque es necesario
reiterar que Aborted han dejado
de ser un grupo de brutal death
al uso ya que se centran mucho
en cuidar la calidad de las
composiciones sacrificando,
si es perentorio, la brutalidad
en aras de la coherencia. “Avenious”
fue la segunda y última
referencia a “Slaughter
& apparatus”. Si bien
el quinteto estaba muy enchufado,
la gente, aun disfrutando, no
se había metido de lleno
en la descarga. Quizá
por desconocimiento o pasotismo,
no se veía pit alguno
y el headbanging era moderado
a pesar de los intentos de Sven
porque el público se
acercara al escenario y participara.
Aplausos existían y a
los que estábamos nos
gustó pero el ambiente
era excesivamente frío.
He estado indagando en otros
conciertos de la gira y la situación
parece haber sido diferente
pero bueno, ya digo que es lo
que hay en Madrid.
Lo más
antiguo que cayó en esta
noche otoñal de martes
llegó de su tercer disco
“Gorearmageddon”
y con sus dos temas interpretados
vivimos los instantes más
bestiales. Casi sin pausa sonaron
“The saw and the damage
done”, una de las más
conocidas, y “Sanguine
verses (of extirpation)”.
Los pocos pogos que se vieron
con Aborted se gestaron en estos
pasajes que si bien no difieren
en exceso con composiciones
más recientes, sí
que ostentan aún esa
conexión con el pasado.
Con la audiencia bastante más
animada enfilaron las postrimerías
del concierto con un par de
cortes más de “The
archaic abbatoir”. Una
de ellas, “Hecatomb”,
es la que más me gusta
de las que he escuchado de Aborted.
Sencilla, poderosa y directa.
El adiós vino con “Dead
wreckoning”, otra canción
realmente buena y que finiquitó
un show notable por parte de
este grupo belga que considero
es uno de los principales exponentes
del death metal en el viejo
continente, tanto en vivo como
en sus obras de estudio.
Tenía
unas ganas tremendas de ver
a Kataklysm. Después
de unos cuantos amagos y finalmente
suspensiones (gira con Belphegor,
teloneros de Bolt Thrower),
volvían a España
después de un tour con
Cannibal Corpse que me dejó
muchas dudas. Antes los había
visto en esta misma sala y me
parecieron tan grandes como
en disco (era la gira del “Epic:
The poetry of war” si
mal no recuerdo) pero con los
de Florida su actuación
fue flojísima, indigna
de ellos. Lo achaqué
a un mal día pero ésta
era una pequeña reválida
que tenían que pasar.
La gente, aunque
poca, también tenía
hambre de Kataklysm. Así,
se acercaron a las primeras
filas para disfrutar de un cuarteto
que tiene material para dar
y tomar. Personalmente, sabía
que se iban a concentrar en
sus últimos discos pero
no intuía que el término
“últimos”
abarcaba tan poco sobre una
trayectoria de ocho álbumes
y dos Ep´s. Pero, para
ser completamente sinceros,
éste sería tal
vez el único punto negativo
del concierto y siempre considerando
que es una opinión personal.
Seguramente, cada uno de los
presentes montaríamos
un repertorio a nuestro gusto.
Si por mí fuera, “Epic:
The poetry of war” tendría
un protagonismo especial pero
no me quejaré porque
repito que si algo tienen Kataklysm
es un montón de canciones
para deleitarnos.
Se puede decir
que la gira en que se embarcaron
los de Québec era la
que culminaba las presentaciones
de “In the arms of devastation”.
Este trabajo tiene ya año
y medio, e incluso están
comenzando a facturar su próxima
entrega, pero en nuestro país
no habíamos tenido ocasión
de disfrutar de los temas de
la mencionada obra. Así,
el cuarteto comandado por el
hiperactivo Maurizio Iacono
comenzó con “Like
angels weeping (the dark)”,
la canción que inicia
“In the arms of devastation”.
El técnico de sonido
hizo una buen labor de mezcla
(todo encajaba) pero se equivocó
con el volumen, excesivamente
alto, lo que provocó
que regresáramos a casa
con pitido de oídos.
“Let the burn” fue
el segundo corte elegido, uno
de los más directos,
y que provocó mis primeras
alabanzas al gran baterista
Max Duhamel. Quizá no
es un prodigio de técnica
ni velocidad pero saber explotar
perfectamente su cualidad principal,
el sentido del ritmo. No pierde
nunca el compás y su
grado de compenetración
con Stéphane Barbe es
máximo. Siguiendo con
las canciones tralleras, “The
ambassadors of pain”,
de “Serenity in fire”,
fue ejecutada de forma brillante.
Si bien no es un “animal
de escenario”, no conviene
olvidar en este punto que Jean-François
Dagenais, además de alma
mater del cuarteto y productor,
es un magnífico guitarrista,
capaz de llenar por sí
mismo el sonido de las seis
cuerdas en un grupo relativamente
complejo como Kataklysm (más
técnicos antes que ahora).
Para seguir un orden lógico,
“The resurrected”
continuó la tendencia
cañera del principio
del show.
Con “Crippled
and broken” aparecieron
los Kataklysm más pesados
y contundentes. Así lo
concibió la audiencia
con su headbanging. Dentro de
esta primera mitad, además
de “The ambassadors of
pain”, me quedaría
con la genial “Serenity
in fire”, donde Maurizio
se reivindicó. Expresivo
en sus gestos y bastante comunicativo,
el simpático vocalista
no paró de repetir que
a ellos les daba igual tocan
delante de cien que de diez
mil y que estaban muy contentos
de volver a estas tierras después
de seis años (aquí
se equivocó porque no
son tantos). Un punto de inflexión
en la actuación llegó
con “1999:6661:2000”,
única referencia a “The
prophecy (Stigmata of the immaculate”,
y composición más
longeva que interpretaron. A
mí me pareció
una bendición, no porque
las más recientes sean
peores (ni mucho menos), sino
porque siempre da alegría
escuchar cosas del pasado cuando
hablamos de un grupo que no
se prodiga en exceso por aquí.
La segunda
parte tuvo un protagonista destacado,
“Of shadows and dust”.
Además de su disco más
vendedor, hablamos del trabajo
con más canciones que
pueden ser coreables, esto es,
himnos. “Where the enema
sleeps…”, curiosamente,
es de las más técnicas
de ese álbum pero también
es un corte impresionante que
hizo saltar a todos los seguidores
de los canadienses. “Beyond
salvation” sí que
entra dentro de la categoría
mencionada con el grandioso
“I am beyond salvation,
I am beyond redemption…”.
Para concluir el paso por “Serenity
in fire”, la conocida
“As I slither”,
de la que se hizo hasta un videoclip,
en donde se oyó con nitidez
cómo la gente gritaba
“Slither!!!” en
su estribillo. En plena avalancha,
“Face the face of war”
mantuvo el éxtasis y
con “Manipulator of souls”
el concierto alcanzó
el culmen de la noche. Lástima
que “Manipulator of souls”
quedara como representante único
de “Epic: The poetry of
war” porque “Damnation
is here” o “Era
of the mercyless” habrían
sido la bomba.
Sin embargo,
no se puede pedir todo y Kataklysm
nos compensaron de sobra con
sus dos temas emblema para despedirse,
ambos de “Of shadows and
dust”. Por un lado, el
celebrado “Illuminati”
a quien podríamos otorgar
el honorífico título
de favorita del público
y, por otro, el corte que da
nombre al mencionado trabajo
y con el que los canadienses
dieron por concluida la velada.
En líneas generales,
podemos hablar de un sobresaliente
concierto de una de las mejores
bandas de death metal y que
sirvió de aperitivo estrella
a la gran semana que vivimos
los amantes del género
porque tres días después
Gorefest (donde también
hubo pinchazo de público
y eso que era viernes) refrendaron
que mientras existan gente como
ellos, Kataklysm o el montón
de notables ediciones que han
salido a la luz estos meses,
el death está vivo y
coleando.
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Kataklysm


Aborted




Kataklysm




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