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KATAKLYSM + ABORTED

SALA RITMO Y COMPÁS (MADRID) 16-10-2007

Juego de palabras e idiomas sencillo y recurrente. ¿Está muerto el death metal en Madrid? A tener de lo vivido en los últimos tiempos, obviamente sí. Parece mentira que un género que ha dado tantas alegrías al metal, sobre todo entre 1988 y 1995 a nivel de popularidad, tenga tan escaso tirón en una ciudad de cuatro millones de habitantes, sin contar periferia. Ignoro cuál puede ser la razón, quizá la escena no se haya renovado en cuanto a cantidad y juventud, y los veteranos ya no están para estos trotes por lo que pasan de ir a conciertos, máxime cuando era un día entre semana. No sé, excusas puede haber cientos pero la realidad nos habla de que es difícil encontrar una gira más apetecible que ésta. Por una parte, Aborted, el combo belga con una década intensa en ediciones marcadas por la calidad. Por otra, Kataklysm y aquí me surge la duda inmediata. Intento pensar, reflexionar, sobre qué banda en este nuevo siglo ha sacado tantos discos y tan excelsos como los de los canadienses. En mi opinión, absolutamente nadie. Encima, no hablamos de un grupo de ahora sino que esta gente llevan desde comienzos de los noventa dando guerra con excelente material. Es decir, podíamos tener una buena combinación de fans clásicos y gente más novedosa en su contacto con el género.

Desgraciadamente, en el momento álgido apenas cien personas poblábamos Ritmo y Compás en un ambiente un tanto desolador. No obstante, los que acudimos pudimos presenciar una gran velada de death metal con dos grupos excelentes en directo independientemente de que mi razón de estar eran Kataklysm, formación a la que profeso enorme admiración.

Aborted han vivido casi una reconversión en estos últimos años. Además de innumerables cambios de formación (se echó de menos a la gran bajista Olivia Scemama), el sonido de los originarios de Beveren se ha ido amoldando en sus influencias y si bien la base brutal aún puede permanecer, lo que en sus inicios se acercaba al gore actualmente discurre en el siempre tortuoso camino del hardcore. Sin embargo, hay algo que diferencia a Aborted y los hace atractivos: Tienen “groove”, enganchan, y ahí están claramente inspirados por sus amados Carcass (en su carrera ya han hecho alguna versión de los reformados británicos y Jeff Walker canta en un par de temas de “Slaughter & apparatus”).

Precisamente la canción que abre su última obra dio inicio a treinta y cinco minutos bien aprovechados. “The chondrin enigma” nos ofreció pruebas de que el sonido iba a ser ciertamente bueno y ya apreciamos la versatilidad vocal de un, para mí, irreconocible Sven de Caluwe. ¡Menudo cambio de look! Sven es un cantante que se adapta perfectamente a las melodías y partes lentas que los dos o tres trabajos más recientes de Aborted proponen. Cuando hablo de adaptarse es que utiliza una tonalidad y registros diferentes por lo que imprime más diversidad a su música.

Probablemente debido al poco tiempo del que disponían, los belgas se olvidaron de sus inicios para encarar sus discos más conocidos. “Gestated rabidity” llegó como primera referencia a “The archaic abbatoir”, un tema cañero pero que introduce unas guitarras realmente interesantes porque es necesario reiterar que Aborted han dejado de ser un grupo de brutal death al uso ya que se centran mucho en cuidar la calidad de las composiciones sacrificando, si es perentorio, la brutalidad en aras de la coherencia. “Avenious” fue la segunda y última referencia a “Slaughter & apparatus”. Si bien el quinteto estaba muy enchufado, la gente, aun disfrutando, no se había metido de lleno en la descarga. Quizá por desconocimiento o pasotismo, no se veía pit alguno y el headbanging era moderado a pesar de los intentos de Sven porque el público se acercara al escenario y participara. Aplausos existían y a los que estábamos nos gustó pero el ambiente era excesivamente frío. He estado indagando en otros conciertos de la gira y la situación parece haber sido diferente pero bueno, ya digo que es lo que hay en Madrid.

Lo más antiguo que cayó en esta noche otoñal de martes llegó de su tercer disco “Gorearmageddon” y con sus dos temas interpretados vivimos los instantes más bestiales. Casi sin pausa sonaron “The saw and the damage done”, una de las más conocidas, y “Sanguine verses (of extirpation)”. Los pocos pogos que se vieron con Aborted se gestaron en estos pasajes que si bien no difieren en exceso con composiciones más recientes, sí que ostentan aún esa conexión con el pasado. Con la audiencia bastante más animada enfilaron las postrimerías del concierto con un par de cortes más de “The archaic abbatoir”. Una de ellas, “Hecatomb”, es la que más me gusta de las que he escuchado de Aborted. Sencilla, poderosa y directa. El adiós vino con “Dead wreckoning”, otra canción realmente buena y que finiquitó un show notable por parte de este grupo belga que considero es uno de los principales exponentes del death metal en el viejo continente, tanto en vivo como en sus obras de estudio.

Tenía unas ganas tremendas de ver a Kataklysm. Después de unos cuantos amagos y finalmente suspensiones (gira con Belphegor, teloneros de Bolt Thrower), volvían a España después de un tour con Cannibal Corpse que me dejó muchas dudas. Antes los había visto en esta misma sala y me parecieron tan grandes como en disco (era la gira del “Epic: The poetry of war” si mal no recuerdo) pero con los de Florida su actuación fue flojísima, indigna de ellos. Lo achaqué a un mal día pero ésta era una pequeña reválida que tenían que pasar.

La gente, aunque poca, también tenía hambre de Kataklysm. Así, se acercaron a las primeras filas para disfrutar de un cuarteto que tiene material para dar y tomar. Personalmente, sabía que se iban a concentrar en sus últimos discos pero no intuía que el término “últimos” abarcaba tan poco sobre una trayectoria de ocho álbumes y dos Ep´s. Pero, para ser completamente sinceros, éste sería tal vez el único punto negativo del concierto y siempre considerando que es una opinión personal. Seguramente, cada uno de los presentes montaríamos un repertorio a nuestro gusto. Si por mí fuera, “Epic: The poetry of war” tendría un protagonismo especial pero no me quejaré porque repito que si algo tienen Kataklysm es un montón de canciones para deleitarnos.

Se puede decir que la gira en que se embarcaron los de Québec era la que culminaba las presentaciones de “In the arms of devastation”. Este trabajo tiene ya año y medio, e incluso están comenzando a facturar su próxima entrega, pero en nuestro país no habíamos tenido ocasión de disfrutar de los temas de la mencionada obra. Así, el cuarteto comandado por el hiperactivo Maurizio Iacono comenzó con “Like angels weeping (the dark)”, la canción que inicia “In the arms of devastation”. El técnico de sonido hizo una buen labor de mezcla (todo encajaba) pero se equivocó con el volumen, excesivamente alto, lo que provocó que regresáramos a casa con pitido de oídos.
“Let the burn” fue el segundo corte elegido, uno de los más directos, y que provocó mis primeras alabanzas al gran baterista Max Duhamel. Quizá no es un prodigio de técnica ni velocidad pero saber explotar perfectamente su cualidad principal, el sentido del ritmo. No pierde nunca el compás y su grado de compenetración con Stéphane Barbe es máximo. Siguiendo con las canciones tralleras, “The ambassadors of pain”, de “Serenity in fire”, fue ejecutada de forma brillante. Si bien no es un “animal de escenario”, no conviene olvidar en este punto que Jean-François Dagenais, además de alma mater del cuarteto y productor, es un magnífico guitarrista, capaz de llenar por sí mismo el sonido de las seis cuerdas en un grupo relativamente complejo como Kataklysm (más técnicos antes que ahora). Para seguir un orden lógico, “The resurrected” continuó la tendencia cañera del principio del show.

Con “Crippled and broken” aparecieron los Kataklysm más pesados y contundentes. Así lo concibió la audiencia con su headbanging. Dentro de esta primera mitad, además de “The ambassadors of pain”, me quedaría con la genial “Serenity in fire”, donde Maurizio se reivindicó. Expresivo en sus gestos y bastante comunicativo, el simpático vocalista no paró de repetir que a ellos les daba igual tocan delante de cien que de diez mil y que estaban muy contentos de volver a estas tierras después de seis años (aquí se equivocó porque no son tantos). Un punto de inflexión en la actuación llegó con “1999:6661:2000”, única referencia a “The prophecy (Stigmata of the immaculate”, y composición más longeva que interpretaron. A mí me pareció una bendición, no porque las más recientes sean peores (ni mucho menos), sino porque siempre da alegría escuchar cosas del pasado cuando hablamos de un grupo que no se prodiga en exceso por aquí.

La segunda parte tuvo un protagonista destacado, “Of shadows and dust”. Además de su disco más vendedor, hablamos del trabajo con más canciones que pueden ser coreables, esto es, himnos. “Where the enema sleeps…”, curiosamente, es de las más técnicas de ese álbum pero también es un corte impresionante que hizo saltar a todos los seguidores de los canadienses. “Beyond salvation” sí que entra dentro de la categoría mencionada con el grandioso “I am beyond salvation, I am beyond redemption…”. Para concluir el paso por “Serenity in fire”, la conocida “As I slither”, de la que se hizo hasta un videoclip, en donde se oyó con nitidez cómo la gente gritaba “Slither!!!” en su estribillo. En plena avalancha, “Face the face of war” mantuvo el éxtasis y con “Manipulator of souls” el concierto alcanzó el culmen de la noche. Lástima que “Manipulator of souls” quedara como representante único de “Epic: The poetry of war” porque “Damnation is here” o “Era of the mercyless” habrían sido la bomba.

Sin embargo, no se puede pedir todo y Kataklysm nos compensaron de sobra con sus dos temas emblema para despedirse, ambos de “Of shadows and dust”. Por un lado, el celebrado “Illuminati” a quien podríamos otorgar el honorífico título de favorita del público y, por otro, el corte que da nombre al mencionado trabajo y con el que los canadienses dieron por concluida la velada. En líneas generales, podemos hablar de un sobresaliente concierto de una de las mejores bandas de death metal y que sirvió de aperitivo estrella a la gran semana que vivimos los amantes del género porque tres días después Gorefest (donde también hubo pinchazo de público y eso que era viernes) refrendaron que mientras existan gente como ellos, Kataklysm o el montón de notables ediciones que han salido a la luz estos meses, el death está vivo y coleando.


Kataklysm

 


Aborted

 


Kataklysm

 

 

http://www.kataklysmrocks.com --- http://www.gorearmageddon.be

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego