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LACRIMOSA + GOTH MINISTER

SALA DIVINO AQUALUNG (MADRID) 15/05/2005

En pleno día grande de las fiestas patronales de la capital, regresaban Lacrimosa más de un lustro después de la única visita que nos regalaron en los Madriles (¡toma casticismo!) allá por la época del “Elodia”. Era curioso ver la mezcolanza de colores; por una parte, los chulapos con los trajes típicos; por otra, los góticos aguardando en la cola de la sala para ver a su banda favorita. Y es que escasamente 300 metros distaban entre Divino Aqualung y la pradera de San Isidro, centro neurálgico de la celebración.

El grupo de Tilo Wolff es especial. Para mí, su música es arte. No digo que sean mis preferidos pero sí trascienden únicamente del apartado habitual de un estribillo, un guitarra o una letra. Lacrimosa son capaces de transmitir una emoción tan peculiar que no encuentro parecido alguno con el resto de conjunto que habitan el universo de las notas y las estrofas. Desgraciadamente su nueva entrega “Lichtgestalt” llevaba una semana en la calle y no había podido paladear la magia de sus composiciones porque esa es otra de las cualidades de Lacrimosa. Jamás han hecho un disco regular, todos son de notable para arriba, desde aquel lejano “Angst” de 1991.

Para abrir teníamos a los noruegos Goth Minister, combo para mí desconocido pero que acababan de editar un álbum con el sello Drakkar (el subsidiario de BMG Alemania, no confundir con la compañía underground francesa). Me habían conformado una idea preconcebida de estos individuos que no concordaba con la realidad. Pensaba yo que era el típico grupo con temas bailongos mas los escandinavos no dudan en meter guitarras potentes y baterías contundentes en la mayoría de su repertorio. En sus partes más marciales no andan lejos de las propuestas de Rammstein; Desgraciadamente para ellos, en calidad están a años luz de los germanos.

Su puesta en escena es muy curiosa. El cantante, Bjorn Alezander Brem, es un tipo que va con bastón y ofrece gran parte del recital elevado en una especie de púlpito desde donde “predica” la religión del goth rock. El guitarrista parece inmerso en un viaje astral en el que se pregunta por qué está ahí metido y no tocando black metal de tercera generación. Y el batería no pega ni con cola con el resto. Aún así, tienen su gracia. El mayor problema que les veo es fruto de su monotonía. Al cuarto tema estás deseando que se acabe.

Desgranaron casi al 50% cortes de su debut, “Gothic electronic anthems”, y su segundo esfuerzo, “Empire of dark salvation”. No sé, la compañía tiene fe en el producto, bastante adecuado para los pabellones auditivos centroeuropeos, mas a mí me dejan indiferente. No agobiaron pero tampoco lograron engancharme.

Las aproximadamente 1000 personas que poblábamos el local aguardábamos ansiosos la salida de Lacrimosa porque, aunque antes no lo había mencionado, otra de las características del combo germano-suizo-finlandés es que rara vez fallarán encima de las tablas a pesar del “factor Nurmi” del que posteriormente hablaremos. Como es propio en todas sus giras, el nuevo álbum tendría un protagonismo significativo a lo largo de las dos horas de actuación con las que nos suelen deleitar. Así, La intro del “Lacrimosa theme” precedió a “Kelch der liebe” que recreó las primeras atmósferas melancólicas en este festivo día. El sonido era sencillamente majestuoso. Cada cosa en sus sitio, los instrumentos bien afinados y la voz de Wolff reinando sobremanera en la noche. A pesar de que se notaba que la audiencia no estaba demasiado familiarizada con la canción la acogida fue más que calurosa. Donde no hubo dudas fue en las tres siguientes composiciones.

“Schakal” es piedra angular del cambio de sonido que Lacrimosa experimentaron en “Inferno”. Elegida como single, sus guitarras destilan elegancia sin huir del punto metalero de contundencia que tanto atrae al sector más cañero de los fans. Me sorprendió que interpretaran tan pronto “Alles lüge” que es un clásico incluso sin estar en ningún larga duración. Y retrotrayéndonos al pasado, a mi amado “Einsamkeit”, la genial “Tranen der sehnsucht” que, si bien en directo nunca logra el misticismo del estudio, actualmente les queda mucho más oscura que en el “Live” donde daban demasiada prioridad a las guitarras.

Otra vez de vuelta a “Inferno”, una habitual de los directos, “Vermachtnis der sonne”, fue ejecutada prácticamente unida a la coreada “Malina”, del, para mí, infravalorado “Echos”, quizá uno de los discos que mejor representa “los dos mundos” de Lacrimosa y un paréntesis en la carrera “heavy” del grupo iniciada hace una década. En este instante se da paso al único lunar que presenta esta formación. La señorita Anne Nurmi deja cede su teclado a Tilo y ocupa el centro de las tablas. Seré todo lo sincero que pueda. En estudio reconozco que temas como “No blind eyes can see”, cantados por la muchacha, me encantan. Sin embargo, viéndola en vivo considero que 50 tomas no han sido suficientes para que quede registrada esa voz. Sin ser tan bochornoso como en su primera visita a Madrid, Nurmi no da la talla cosa que quedó demostrada, primero, en “The turning point” inicial referencia a “Elodia”, trabajo que contaría con amplia representación en la velada.

Afortunadamente el efecto Nurmi se disipó con los acordes de la excepcional “Lichtgestalt”, single de su reciente entrega con todo merecimiento. Tras esta, una joya de sus primigenios días, “Seele in not”, la mítica “canción del gato”, como cariñosamente la llaman algunos amigos. La alteraron un poco en su inicio mas, en conjunto, funcionó. “Apart” es otra de esas composiciones que cala hondo entre el público ya que posee su puntito demagógico con estrofa en español incluida. Más cortes nuevos como “Letze ausfart: Leben” o la brillante “The party is over” se intercalan con temas diferentes épocas, sea “Halt mich”, “Dur nacht und flut” o “Not every pain hurts”, medio arruinada por Anne. La despedida después de más de 90 minutos que se pasaron rapidísimos vino con “Stolzes herz”, uno de sus pasajes más emblemáticos, con ese in crescendo tan espectacular y la parte central completamente heavy. Las ovaciones fueron atronadoras. No tardarían en volver a salir.

Únicamente dos discos faltaban para completar el extenso repaso a su catálogo. Desafortunadamente “Satura” no suele aparecer demasiado en sus giras y es una pena, pero así son las cosas. El que no podía faltar era “Fassade” aunque sólo sea en la conocida “Der morgen danach”, también ampliamente celebrada por la concurrencia como todas hasta el final. Eso sí, me dio tiempo a descubrir que una canción lenta que a mí no me dice demasiado como “Ich verlasse Haut dein herz” es un favorita de la mayoría.

Un segundo y definitivo regreso llegó con la famosa “Alleine zu zweit” para confirmar que “Elodia” es su álbum estrella entre los fans. Lo que me temía (y lo digo así porque la odio) sucedió: Cerraron con “Copycat”, lo peor que ha hecho Lacrimosa en su carrera de largo. Este punto negro no disminuye la sobresaliente apreciación de la actuación. Lástima que siendo tan extensa obviara, para sorpresa general, la tremenda “Siehst du mich im licht” que pensaba sería pieza fundamental en todos sus repertorios. Con todo, la banda de Tilo (él es el centro, él es la estrella, él es el alma del grupo) volvió a mostrar su calidad en Madrid. Esperemos que no tarden otros cinco años en volver.

 

 

 

 


Goth Minister

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.lacrimosa.com

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego