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De vez en
cuando es agradable volver a
disfrutar de los temas que has
oído mil veces y conoces
a la perfección. Aunque
sólo sea porque es la
lengua materna, es mucho más
complicado que se nos olviden
las canciones en español
que en inglés o cualquier
otro idioma que dominemos. Incluso,
se puede decir que aquellas
que te llegan, lo hacen más
dentro. Ese es el argumento
que esgrimen los que prefieren
la música patria a la
foránea. El problema
surge cuando el nivel de ésta
es infinitamente inferior no
sólo a la extranjera
sino a la que se hacía
aquí en pasadas décadas.
En mi opinión, no existen
bandas que puedan dar réplica
debida a los más grandes.
¿Quién puede compararse
a Triana, Barón Rojo,
Ñu, Topo o Asfalto, por
poner algún ejemplo?
¿Acaso Ketama, Tierra
Santa, Mägo de Oz o Saratoga?
Sin comentarios.
Lele Laína
y José Luís Jiménez
son como el Guadiana. Aparecen,
desaparecen, vuelven a emerger...
Ya sea bajo la denominación
de Asfalto, Topo o, como ahora,
en un conglomerado de ambos
que ha dado como resultado “Canciones
básicas”, 13 clásicos
de ambas bandas grabado en formato
cuasi acústico. Las versiones,
evidentemente, no son iguales
a las originales pero mantienen
el espíritu quedando,
por lo general, logradas. No
obstante, el concierto de esta
noche no se iba a desarrollar
desenchufado sino eléctrico,
es decir, rockero. Con la avalancha
de actuaciones que hay en Madrid
estos días, me apetecía
asistir a ésta por lo
mencionado al comienzo de este
comentario.
Como teloneros
actuaron un power trío
de funk rock guitarrero denominado
Lesvivo. Entre otras cosas,
han quedado finalistas este
año del concurso Gruta
77 y tiene un minicd editado,
“Puzzle”. La verdad
es que no dispongo de mucha
información de ellos
pero, curiosamente, su guitarrista
y cantante se llama Héctor
Laina y el batería Daniel
Jiménez. Hombre!, el
apellido Jiménez es bastante
común pero que haya un
Jiménez y un Laina en
el mismo grupo... ¿os
suena?. Eso sí, en cualquier
caso no tengo ni idea de si
son familiares de Lele y José
Luis aunque tampoco es lo más
importante. La formación
se completa con Pablo Toharia,
bajo y voz.
Durante la,
aproximadamente, media hora
que tocaron demostraron tener
buen nivel tanto instrumental
como compositivo a pesar de
que, personalmente, su propuesta
no entra dentro de mis estilos
favoritos. Son bastante rítmicos
y saben combinar las voces de
Héctor y Pablo para impregnar
una mayor variedad. Quedan a
medio camino de todo, lo cual
no es malo en sí mismo,
ya que meten un montón
de guitarras para ser funky
pero tampoco se les puede encasillar
como rock propiamente dicho.
Supongo que esto les creará
un problema entre las cerradas
mentes de las discográficas
españolas mas quizá
tengan la suerte de que les
ofrezcan un contrato con el
que demostrar su valía
en estudio. Cumplieron.
En un abrir
y cerrar de ojos ya estaban
Lele Laina y José Luis
Jiménez en las tablas
de Macumba. Junto a ellos, el
incombustible Bulli a la batería
y Quique con la segunda guitarra,
dispuestos a hacer disfrutar
a los 700 o 750 seguidores congregados
en el local. Tras la ovación
de bienvenida arrancaron a ritmo
de blues con “Trae contigo
tu amor”, la versión
en castellano de Sam Cooke.
A partir de aquí la dualidad
Topo Asfalto cobró protagonismo.
“Ya está bien”,
el tema de apertura del mítico
debut de Asfalto, nos hizo entrever
que José Luis Jiménez
no estaba al 100%. Desgraciadamente,
el música estaba aquejado
de una gripe que le impidió
descargar toda su potencia vocal.
Como profesional que es, cumplió
como un Jabato y pasó
el trance que le impedía
casi hasta hablar entre tema
y tema. Por su parte, Lele sí
tenía al completo sus
facultades vocales pero, como
habitualmente, se le veía
algo más ausente dejando
a su compañero el peso
en el escenario.
“Ser
urbano” fue ejecutada
con brillantez y fue una de
las mejores canciones de la
noche. Ese texto extravagante
siempre me ha enganchado. “El
blues del dandy”, que
no aparece en “Canciones
básicas”, fue del
agrado del público como
“La isla del amor”,
con su letra inocente y pelín
cursi que el propio José
Luis resaltó diciendo
“Ésta habla de
cuando éramos jóvenes,
del amor libre y todo eso...”.
Para mí,
el momento del concierto fue,
sin duda, “Rocinante”.
Ya de por sí es gloriosa
pero esta noche resultó
excelente, con Lele haciendo
su mejor interpretación
de la velada. Es un tema que
te pone los pelos de punta con
la intensidad del estribillo
y su final. Sin embargo, en
otra maravilla como “Colores”,
se le vio a Laina distraído
y más pendiente de la
guitarra acústica que
de cantar. El recuerdo, como
siempre, al entrañable
Terry Barrios llegó en
“Vallekas 1996”
interpretada por Lele y con
el público acompañando
entre vítores. Llevábamos
poco más de la mitad
de la actuación y la
inconfundible línea de
bajo provocó un grito
de júbilo entre los allí
presentes. Sin duda, la canción
más importante y brillante
de entre las muchas que han
escrito es “Días
de escuela” de Asfalto,
bajo mi punto de vista, uno
de los 5 mejores temas de la
música española.
No fue sublime como “Rocinante”
pero encandiló a todos.
En “Marea negra”
José Luis hizo lo que
pudo debido a su maltrecha voz
pero quedó un tanto deslucida.
El mismo Jiménez
presentó a un amigo suyo
y ex componente de Topo, el
guitarrista Luis Cruz que tomó
el relevo de Quique porque llegaba
el turno de recordar “Todos
a bordo” y “Ciudad
de músicos”, dos
de los temas del disco que supuso
la reencarnación de Topo
sin Lele en 1986. No fueron
la bomba en su ejecución
pero solamente el hecho de rememorarlos
mereció la pena. La parte
final del repertorio vino de
la mano de “¿Qué
es esta vida?”, que pienso
les gusta más a ellos
que al público, “Los
chicos están mal”
y, cómo no, “Capitán
Trueno”, otro tema cuanto
menos inocente pero que siempre
quedará como ese gran
clásico que es.
Tras un par
de minutos de ausencia, regresaron
al escenario y Lele presentó
a un amigo suyo (no recuerdo
el nombre) que contribuyó
con los teclados en la interpretación
de “El periódico”
esa gran sátira de la
prensa. ¡Cuánta
razón tienen en que “el
crucigrama es lo mejor”!.
La mayor sorpresa acaeció
al tocar “Quijotes eléctricos”
del infravalorado disco de Asfalto
“El planeta de los locos”,
editado en 1994, el último,
de momento, de la trayectoria
de este grupo. Para terminar,
teloneros, colaboradores y demás
saltan al ruedo para despedirse
con “Mis amigos están
vivos” siempre en clave
de fiesta.
El concierto,
en líneas generales,
estuvo bastante bien máxime
teniendo en cuenta el handicap
de José Luis Jiménez.
Son grandes profesionales, tienen
canciones increíbles
y saben entretener. Lo que me
decepcionó por completo
es que la única composición
que revisan en “Canciones
básicas” y no tocaron
fuera “Cantante urbano”,
mi tema preferido de Topo y
que, para mí, es imprescindible
es su discografía. Lo
reconozco, me dejó un
regusto amargo en una velada
notable.
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