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SALA MACUMBA (MADRID) 05/11/2004

De vez en cuando es agradable volver a disfrutar de los temas que has oído mil veces y conoces a la perfección. Aunque sólo sea porque es la lengua materna, es mucho más complicado que se nos olviden las canciones en español que en inglés o cualquier otro idioma que dominemos. Incluso, se puede decir que aquellas que te llegan, lo hacen más dentro. Ese es el argumento que esgrimen los que prefieren la música patria a la foránea. El problema surge cuando el nivel de ésta es infinitamente inferior no sólo a la extranjera sino a la que se hacía aquí en pasadas décadas. En mi opinión, no existen bandas que puedan dar réplica debida a los más grandes. ¿Quién puede compararse a Triana, Barón Rojo, Ñu, Topo o Asfalto, por poner algún ejemplo? ¿Acaso Ketama, Tierra Santa, Mägo de Oz o Saratoga? Sin comentarios.

Lele Laína y José Luís Jiménez son como el Guadiana. Aparecen, desaparecen, vuelven a emerger... Ya sea bajo la denominación de Asfalto, Topo o, como ahora, en un conglomerado de ambos que ha dado como resultado “Canciones básicas”, 13 clásicos de ambas bandas grabado en formato cuasi acústico. Las versiones, evidentemente, no son iguales a las originales pero mantienen el espíritu quedando, por lo general, logradas. No obstante, el concierto de esta noche no se iba a desarrollar desenchufado sino eléctrico, es decir, rockero. Con la avalancha de actuaciones que hay en Madrid estos días, me apetecía asistir a ésta por lo mencionado al comienzo de este comentario.

Como teloneros actuaron un power trío de funk rock guitarrero denominado Lesvivo. Entre otras cosas, han quedado finalistas este año del concurso Gruta 77 y tiene un minicd editado, “Puzzle”. La verdad es que no dispongo de mucha información de ellos pero, curiosamente, su guitarrista y cantante se llama Héctor Laina y el batería Daniel Jiménez. Hombre!, el apellido Jiménez es bastante común pero que haya un Jiménez y un Laina en el mismo grupo... ¿os suena?. Eso sí, en cualquier caso no tengo ni idea de si son familiares de Lele y José Luis aunque tampoco es lo más importante. La formación se completa con Pablo Toharia, bajo y voz.

Durante la, aproximadamente, media hora que tocaron demostraron tener buen nivel tanto instrumental como compositivo a pesar de que, personalmente, su propuesta no entra dentro de mis estilos favoritos. Son bastante rítmicos y saben combinar las voces de Héctor y Pablo para impregnar una mayor variedad. Quedan a medio camino de todo, lo cual no es malo en sí mismo, ya que meten un montón de guitarras para ser funky pero tampoco se les puede encasillar como rock propiamente dicho. Supongo que esto les creará un problema entre las cerradas mentes de las discográficas españolas mas quizá tengan la suerte de que les ofrezcan un contrato con el que demostrar su valía en estudio. Cumplieron.

En un abrir y cerrar de ojos ya estaban Lele Laina y José Luis Jiménez en las tablas de Macumba. Junto a ellos, el incombustible Bulli a la batería y Quique con la segunda guitarra, dispuestos a hacer disfrutar a los 700 o 750 seguidores congregados en el local. Tras la ovación de bienvenida arrancaron a ritmo de blues con “Trae contigo tu amor”, la versión en castellano de Sam Cooke. A partir de aquí la dualidad Topo Asfalto cobró protagonismo. “Ya está bien”, el tema de apertura del mítico debut de Asfalto, nos hizo entrever que José Luis Jiménez no estaba al 100%. Desgraciadamente, el música estaba aquejado de una gripe que le impidió descargar toda su potencia vocal. Como profesional que es, cumplió como un Jabato y pasó el trance que le impedía casi hasta hablar entre tema y tema. Por su parte, Lele sí tenía al completo sus facultades vocales pero, como habitualmente, se le veía algo más ausente dejando a su compañero el peso en el escenario.

“Ser urbano” fue ejecutada con brillantez y fue una de las mejores canciones de la noche. Ese texto extravagante siempre me ha enganchado. “El blues del dandy”, que no aparece en “Canciones básicas”, fue del agrado del público como “La isla del amor”, con su letra inocente y pelín cursi que el propio José Luis resaltó diciendo “Ésta habla de cuando éramos jóvenes, del amor libre y todo eso...”.

Para mí, el momento del concierto fue, sin duda, “Rocinante”. Ya de por sí es gloriosa pero esta noche resultó excelente, con Lele haciendo su mejor interpretación de la velada. Es un tema que te pone los pelos de punta con la intensidad del estribillo y su final. Sin embargo, en otra maravilla como “Colores”, se le vio a Laina distraído y más pendiente de la guitarra acústica que de cantar. El recuerdo, como siempre, al entrañable Terry Barrios llegó en “Vallekas 1996” interpretada por Lele y con el público acompañando entre vítores. Llevábamos poco más de la mitad de la actuación y la inconfundible línea de bajo provocó un grito de júbilo entre los allí presentes. Sin duda, la canción más importante y brillante de entre las muchas que han escrito es “Días de escuela” de Asfalto, bajo mi punto de vista, uno de los 5 mejores temas de la música española. No fue sublime como “Rocinante” pero encandiló a todos. En “Marea negra” José Luis hizo lo que pudo debido a su maltrecha voz pero quedó un tanto deslucida.

El mismo Jiménez presentó a un amigo suyo y ex componente de Topo, el guitarrista Luis Cruz que tomó el relevo de Quique porque llegaba el turno de recordar “Todos a bordo” y “Ciudad de músicos”, dos de los temas del disco que supuso la reencarnación de Topo sin Lele en 1986. No fueron la bomba en su ejecución pero solamente el hecho de rememorarlos mereció la pena. La parte final del repertorio vino de la mano de “¿Qué es esta vida?”, que pienso les gusta más a ellos que al público, “Los chicos están mal” y, cómo no, “Capitán Trueno”, otro tema cuanto menos inocente pero que siempre quedará como ese gran clásico que es.

Tras un par de minutos de ausencia, regresaron al escenario y Lele presentó a un amigo suyo (no recuerdo el nombre) que contribuyó con los teclados en la interpretación de “El periódico” esa gran sátira de la prensa. ¡Cuánta razón tienen en que “el crucigrama es lo mejor”!. La mayor sorpresa acaeció al tocar “Quijotes eléctricos” del infravalorado disco de Asfalto “El planeta de los locos”, editado en 1994, el último, de momento, de la trayectoria de este grupo. Para terminar, teloneros, colaboradores y demás saltan al ruedo para despedirse con “Mis amigos están vivos” siempre en clave de fiesta.

El concierto, en líneas generales, estuvo bastante bien máxime teniendo en cuenta el handicap de José Luis Jiménez. Son grandes profesionales, tienen canciones increíbles y saben entretener. Lo que me decepcionó por completo es que la única composición que revisan en “Canciones básicas” y no tocaron fuera “Cantante urbano”, mi tema preferido de Topo y que, para mí, es imprescindible es su discografía. Lo reconozco, me dejó un regusto amargo en una velada notable.