|
No es por
ponernos medallas pero antes
de que estallara todo el boom
eurovisivo y la publicidad subsiguiente,
aquí ya os hablamos de
ellos cuando nadie tenía
ni un ápice de interés.
Es más, ese mayo de 2006
este webzine batió su
récord de visitas gracias,
lógicamente, a que era
imposible encontrar una entrevista
en español con Lordi.
Anteriormente, se pasaron por
nuestro país y a la sala
Copérnico apenas acudieron
un centenar de personas, la
mayoría imagino que serían
amiguetes de Amset, que ejercieron
de teloneros.
Loas aparte,
la vida ha cambiado mucho, demasiado
tal vez, para los finlandeses.
En España, que para eso
somos diferentes, la moda Lordi
no se ha vivido con la intensidad
de Alemania y, obviamente, Escandinavia,
pero después de una suspensión
en octubre y la reubicación
de la sala, por fin llegó
a la península ibérica
la gira de presentación
de “The arockalypse”.
Desgraciadamente, el local madrileño
donde se celebró el evento
impedía cualquier tipo
de pirotecnia o exceso de atrezzo,
algo fundamental para Lordi,
y que deslució un tanto
el espectáculo porque,
seamos sinceros, a mí
me gusta bastante su música
(en particular la de sus dos
primeros discos) pero ésta
es derivativa de los clásicos
del hard comercial de los ochenta
y no aporta nada excepcional.
Casi un mes
antes se había puesto
el cartel de “no hay billetes”.
Sin embargo, me chocó
que en el momento álgido
se podía estar muy cómodamente
en casi toda la Heineken, excepto
en las primeras filas. Días
antes, habíamos estado
viendo a Killswitch Engage y
ni punto de comparación,
allí no se podía
respirar mientras que con Lordi
no sentías ningún
tipo de agobio salvo que tú
quisieras, evidentemente.
A pesar de
estar todas las entradas vendidas
y que las puertas se habían
abierto con retraso, la sala
Heineken no presentaba un lleno
absoluto, aunque sí buena
entrada, cuando los madrileños
Tenpel salieron a escena. Comandados
por su vocalista Kantz nos presentaron
durante los escasos veinte minutos
que estuvieron sobre las tablas
su disco debut “Areté,
Despierta”. El sonido
no fue muy brillante pero se
nota que llevan muchos años
dando conciertos, ya que su
compenetración es alta
y sonaron muy compactos. Si
bien es cierto que su música
no pegaba demasiado con la de
los cabezas de cartel supieron
arrancar los aplausos del respetable
con temas como “Historia
de 4 paredes”, “Brillo
de Orion” o “Víctima”
en las que las partes lentas,
melancólicas y con voces
“limpias” se alternaban
con otras en las que la contundencia
y las voces desgarradas eran
protagonistas cuajando una corta
pero buena actuación,
en mi opinión, amenizando
a los presentes a la espera
de que salieran los “monstruitos”
finlandeses.
La pausa entre
bandas sirvió para fijarnos
en el telón de inspiración
gótica, bastante siniestro,
además de alguna calavera
y candelabro encima de los bafles.
Personalmente, yo fui de los
que me emocioné un poquito
cuando ganaron Eurovisión.
No creo que signifique ni la
vuelta del hard and heavy a
los grandes medios (es más,
si acaso acentúa la imagen
de freakies que tenemos para
la sociedad) ni que Lordi sean
los salvadores de este invento
llamado metal pero me hizo ilusión
verles ahí dando una
patada en salve sean las partes
de aquello que presumíamos
establecido, arquetípico
y chusco. No hace falta recordar
a quién mandamos a competir
esa edición y a quién
vamos a mandar este 2007, aún
peor si cabe.
Independientemente
de mi afición por sus
canciones y de lo comentado
respecto al casposo concurso
transnacional, las composiciones
de esta gente tiene una linealidad
que les hace alcanzar la monotonía
en cuanto pases más de
una hora escuchándoles.
Eso no quita para que, al menos,
esperara los setenta y cinco
minutos de rigor. Se apagaron
las luces y sonó en su
totalidad el “God of thunder”
de sus adorados Kiss. No contentos
con eso, lo enlazaron con la
intro “SCG3 special report”
y ya, por fin, aparecieron en
escena con los acordes de la
directa de “Bringing back
the balls to rock”, declaración
un tanto pretenciosa pero que
no deja de enlazar con su propuesta
excesiva. El repertorio fue
bastante parecido a lo que se
puede encontrar en su reciente
DVD de Estocolmo. Así,
continuaron con la notable “Get
heavy” que le dio un aire
más macarra a pesar de
que el sonido dejaba bastante
que desear. La guitarra en los
primeros temas había
que intuirla y la sección
rítmica barría
cualquier atisbo de protagonismo
para los demás instrumentos.
Por su parte, Mr. Lordi estuvo
flojete. No sé si tiene
cansada la voz como consecuencia
de la gira pero el caso es que
no forzó ni un instante
y se echaron de menos esos agudos
tan chulos que se saca de la
manga sin venir a cuento pero
que quedan de vicio.
Como era previsible
“The arockalypse”
se llevó la palma para
mi decepción pero comprendo
que sucediera así. Su
nuevo videoclip, “Who´s
your daddy”, puso patas
arriba a las filas delanteras.
Me hizo gracia que había
bastantes banderas de Finlandia,
supongo que representantes de
la colonia finesa afincada en
la capital de España
estarían presentes porque
allí casi son héroes
nacionales. Por cierto, “Who´s
your daddy” me parece
de sus peores canciones con
un toque moderno que no me gusta
nada. Bien distinta es “Not
the nicest guy”, guiño
total a Alice Cooper en el título,
un corte de su fantástico
debut que puso el contrapunto
a la también aburridísima
“Pet the destroyer”.
En este momento,
ya comprobé cómo
un lastre iba a condicionar
completamente la actuación.
Una cosa es que te cambies de
vestuario y otra que casi entre
cada canción desaparezca
la banda al completo, empiece
a sonar una intro y se produzcan
pausas que rompen la dinámica
de un concierto. En mi opinión
les perjudicó totalmente,
más incluso que esos
coros grabados tan descarados
que llevan porque sólo
hacía falta oír
hablar al bajista Ox para saber
que por mucho micrófono
que tuviera delante ese tipo
no cantaba nada. Tres cuartos
de lo mismo para la teclista
Awa.
Uno de los
mejores instantes de la velada,
llegó con la interpretación
de la fantástica “Blood
red sandman” (que podría
estar directamente sacada del
“Constrictor” de
Alice Cooper), junto con “Pet
the destroyer” las únicas
presencias de “The monsterican
dream”, dejando de lado
la genial “My heaven is
your hell” y la no menos
buena “Forsaken fashion
dolls”. Otro corte, cambio
de disfraz y Mr. Lordi apareció
con un hacha luminosa (con bombillitas
que parecían de club
de carretera je, je) para atacar
“Biomechanic man”,
otro tema de “Get heavy”
de esos que le dan consistencia
a la música del grupo.
Aunque en disco no lo he notado
demasiado, sí que en
directo parece acrecentarse
la diferencia de calidad entre
las antiguas y las nuevas composiciones.
Awa ejecutó
un pequeña pieza de teclados
para dar paso a la balada “It
snows in hell”, un lento
sin mucha sustancia. Mr. Lordi
alternaba su hacha con una calavera
humeante, una bolsa con confeti,
todo muy pinturero pero el verdadero
momento “Spinal tap”
fue el solo (por llamarlo de
alguna manera) de batería
de Kita que consistió
en seguir el ritmo de una serie
de canciones muy conocidas para
la gente que creció en
los ochenta o a finales de esa
década pero que a mucha
de la chavalería le resultó
extraña. Así,
Kita marcó con sus palos
el “Wild side” de
Mötley Crue, “Youth
gone wild” de Skid Row,
una “rarísima”
(para los no iniciados, se entiende)
“You can´t stop
rock and roll” de Twisted
Sister y la prehistórica
maravilla de Alice Cooper, “Billion
dollar babies”. Cinco
minutos aplaudidos por el respetable,
que estaba por la labor, pero
un tanto surrealistas. No se
levantó el vuelo con
la prescindible “The deadite
girls gone wild” pero
en la traca final descargarían
todo su tonelaje.
Aun interpretándola
regular tirando a mal, “Devil
is a loser” es la mejor
canción de Lordi y como
tal fue recibida (con disfraz
de alas incluido) pero cuando
ya todos nos habíamos
venido arriba, resulta que se
largan cuando no llevaban ni
cincuenta minutos sobre las
tablas. No es que esperara dos
horas pero lo que dije antes
en cuanto al minutaje, es lo
mínimo exigible. Tardaron
en volver lo mismo que alguno
de sus múltiples cambios,
o sea que esa pequeña
espera no fue tal, y el primero
de los “bises” que
cayó fue “They
only come out at night”,
de las más destacables
de “The arockalypse”
con estribillo simple pero efectivo.
El cachondo
de Mr. Lordi se dio la vuelta
para disimular que el falsete
inicial de “Would you
love a monsterman” está
más grabado que los directos
de Milli Vanilli pero, en general,
ésta fue otra de las
canciones pletóricas
de la noche, de las más
conocidas y vitoreadas. Para
decir adiós, era evidente
que sonaría ese “Hard
rock hallelujah” convertido
en un himno europeo del siglo
XXI y que siempre llevarán
Lordi consigo. No es su composición
más lograda pero, salvando
las infinitas distancias, le
va a pasar un poco como al “Iron
maiden” de Iron Maiden,
tendrán que tocarla sí
o sí. En el tintero se
dejaron tres temas que tenían
apuntados en el repertorio,
lo cual me parece absolutamente
impresentable porque el show
duró poco más
de una hora.
No voy a decir
que me decepcionaron porque
me lo esperaba. Tampoco diré
que me gustaron ya que mentiría.
Dieron lo que preveía
pero acortando su repertorio
de forma torticera. También
considero que una sala como
Heineken no les hace justicia.
Lordi están para verlos
tocar sesenta minutos, sin tantos
parones, en un gran festival
rodeados de pirotecnia. Que
se marquen sus doce excelentes
temas y a otra cosa pero pedir
peras al olmo… Estos monstruos
fueron inofensivos.
|


Tenpel



|