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LORDI + TENPEL

SALA HEINEKEN (MADRID) 03/03/2007

No es por ponernos medallas pero antes de que estallara todo el boom eurovisivo y la publicidad subsiguiente, aquí ya os hablamos de ellos cuando nadie tenía ni un ápice de interés. Es más, ese mayo de 2006 este webzine batió su récord de visitas gracias, lógicamente, a que era imposible encontrar una entrevista en español con Lordi. Anteriormente, se pasaron por nuestro país y a la sala Copérnico apenas acudieron un centenar de personas, la mayoría imagino que serían amiguetes de Amset, que ejercieron de teloneros.

Loas aparte, la vida ha cambiado mucho, demasiado tal vez, para los finlandeses. En España, que para eso somos diferentes, la moda Lordi no se ha vivido con la intensidad de Alemania y, obviamente, Escandinavia, pero después de una suspensión en octubre y la reubicación de la sala, por fin llegó a la península ibérica la gira de presentación de “The arockalypse”. Desgraciadamente, el local madrileño donde se celebró el evento impedía cualquier tipo de pirotecnia o exceso de atrezzo, algo fundamental para Lordi, y que deslució un tanto el espectáculo porque, seamos sinceros, a mí me gusta bastante su música (en particular la de sus dos primeros discos) pero ésta es derivativa de los clásicos del hard comercial de los ochenta y no aporta nada excepcional.

Casi un mes antes se había puesto el cartel de “no hay billetes”. Sin embargo, me chocó que en el momento álgido se podía estar muy cómodamente en casi toda la Heineken, excepto en las primeras filas. Días antes, habíamos estado viendo a Killswitch Engage y ni punto de comparación, allí no se podía respirar mientras que con Lordi no sentías ningún tipo de agobio salvo que tú quisieras, evidentemente.

A pesar de estar todas las entradas vendidas y que las puertas se habían abierto con retraso, la sala Heineken no presentaba un lleno absoluto, aunque sí buena entrada, cuando los madrileños Tenpel salieron a escena. Comandados por su vocalista Kantz nos presentaron durante los escasos veinte minutos que estuvieron sobre las tablas su disco debut “Areté, Despierta”. El sonido no fue muy brillante pero se nota que llevan muchos años dando conciertos, ya que su compenetración es alta y sonaron muy compactos. Si bien es cierto que su música no pegaba demasiado con la de los cabezas de cartel supieron arrancar los aplausos del respetable con temas como “Historia de 4 paredes”, “Brillo de Orion” o “Víctima” en las que las partes lentas, melancólicas y con voces “limpias” se alternaban con otras en las que la contundencia y las voces desgarradas eran protagonistas cuajando una corta pero buena actuación, en mi opinión, amenizando a los presentes a la espera de que salieran los “monstruitos” finlandeses.

La pausa entre bandas sirvió para fijarnos en el telón de inspiración gótica, bastante siniestro, además de alguna calavera y candelabro encima de los bafles. Personalmente, yo fui de los que me emocioné un poquito cuando ganaron Eurovisión. No creo que signifique ni la vuelta del hard and heavy a los grandes medios (es más, si acaso acentúa la imagen de freakies que tenemos para la sociedad) ni que Lordi sean los salvadores de este invento llamado metal pero me hizo ilusión verles ahí dando una patada en salve sean las partes de aquello que presumíamos establecido, arquetípico y chusco. No hace falta recordar a quién mandamos a competir esa edición y a quién vamos a mandar este 2007, aún peor si cabe.

Independientemente de mi afición por sus canciones y de lo comentado respecto al casposo concurso transnacional, las composiciones de esta gente tiene una linealidad que les hace alcanzar la monotonía en cuanto pases más de una hora escuchándoles. Eso no quita para que, al menos, esperara los setenta y cinco minutos de rigor. Se apagaron las luces y sonó en su totalidad el “God of thunder” de sus adorados Kiss. No contentos con eso, lo enlazaron con la intro “SCG3 special report” y ya, por fin, aparecieron en escena con los acordes de la directa de “Bringing back the balls to rock”, declaración un tanto pretenciosa pero que no deja de enlazar con su propuesta excesiva. El repertorio fue bastante parecido a lo que se puede encontrar en su reciente DVD de Estocolmo. Así, continuaron con la notable “Get heavy” que le dio un aire más macarra a pesar de que el sonido dejaba bastante que desear. La guitarra en los primeros temas había que intuirla y la sección rítmica barría cualquier atisbo de protagonismo para los demás instrumentos. Por su parte, Mr. Lordi estuvo flojete. No sé si tiene cansada la voz como consecuencia de la gira pero el caso es que no forzó ni un instante y se echaron de menos esos agudos tan chulos que se saca de la manga sin venir a cuento pero que quedan de vicio.

Como era previsible “The arockalypse” se llevó la palma para mi decepción pero comprendo que sucediera así. Su nuevo videoclip, “Who´s your daddy”, puso patas arriba a las filas delanteras. Me hizo gracia que había bastantes banderas de Finlandia, supongo que representantes de la colonia finesa afincada en la capital de España estarían presentes porque allí casi son héroes nacionales. Por cierto, “Who´s your daddy” me parece de sus peores canciones con un toque moderno que no me gusta nada. Bien distinta es “Not the nicest guy”, guiño total a Alice Cooper en el título, un corte de su fantástico debut que puso el contrapunto a la también aburridísima “Pet the destroyer”.

En este momento, ya comprobé cómo un lastre iba a condicionar completamente la actuación. Una cosa es que te cambies de vestuario y otra que casi entre cada canción desaparezca la banda al completo, empiece a sonar una intro y se produzcan pausas que rompen la dinámica de un concierto. En mi opinión les perjudicó totalmente, más incluso que esos coros grabados tan descarados que llevan porque sólo hacía falta oír hablar al bajista Ox para saber que por mucho micrófono que tuviera delante ese tipo no cantaba nada. Tres cuartos de lo mismo para la teclista Awa.

Uno de los mejores instantes de la velada, llegó con la interpretación de la fantástica “Blood red sandman” (que podría estar directamente sacada del “Constrictor” de Alice Cooper), junto con “Pet the destroyer” las únicas presencias de “The monsterican dream”, dejando de lado la genial “My heaven is your hell” y la no menos buena “Forsaken fashion dolls”. Otro corte, cambio de disfraz y Mr. Lordi apareció con un hacha luminosa (con bombillitas que parecían de club de carretera je, je) para atacar “Biomechanic man”, otro tema de “Get heavy” de esos que le dan consistencia a la música del grupo. Aunque en disco no lo he notado demasiado, sí que en directo parece acrecentarse la diferencia de calidad entre las antiguas y las nuevas composiciones.

Awa ejecutó un pequeña pieza de teclados para dar paso a la balada “It snows in hell”, un lento sin mucha sustancia. Mr. Lordi alternaba su hacha con una calavera humeante, una bolsa con confeti, todo muy pinturero pero el verdadero momento “Spinal tap” fue el solo (por llamarlo de alguna manera) de batería de Kita que consistió en seguir el ritmo de una serie de canciones muy conocidas para la gente que creció en los ochenta o a finales de esa década pero que a mucha de la chavalería le resultó extraña. Así, Kita marcó con sus palos el “Wild side” de Mötley Crue, “Youth gone wild” de Skid Row, una “rarísima” (para los no iniciados, se entiende) “You can´t stop rock and roll” de Twisted Sister y la prehistórica maravilla de Alice Cooper, “Billion dollar babies”. Cinco minutos aplaudidos por el respetable, que estaba por la labor, pero un tanto surrealistas. No se levantó el vuelo con la prescindible “The deadite girls gone wild” pero en la traca final descargarían todo su tonelaje.

Aun interpretándola regular tirando a mal, “Devil is a loser” es la mejor canción de Lordi y como tal fue recibida (con disfraz de alas incluido) pero cuando ya todos nos habíamos venido arriba, resulta que se largan cuando no llevaban ni cincuenta minutos sobre las tablas. No es que esperara dos horas pero lo que dije antes en cuanto al minutaje, es lo mínimo exigible. Tardaron en volver lo mismo que alguno de sus múltiples cambios, o sea que esa pequeña espera no fue tal, y el primero de los “bises” que cayó fue “They only come out at night”, de las más destacables de “The arockalypse” con estribillo simple pero efectivo.

El cachondo de Mr. Lordi se dio la vuelta para disimular que el falsete inicial de “Would you love a monsterman” está más grabado que los directos de Milli Vanilli pero, en general, ésta fue otra de las canciones pletóricas de la noche, de las más conocidas y vitoreadas. Para decir adiós, era evidente que sonaría ese “Hard rock hallelujah” convertido en un himno europeo del siglo XXI y que siempre llevarán Lordi consigo. No es su composición más lograda pero, salvando las infinitas distancias, le va a pasar un poco como al “Iron maiden” de Iron Maiden, tendrán que tocarla sí o sí. En el tintero se dejaron tres temas que tenían apuntados en el repertorio, lo cual me parece absolutamente impresentable porque el show duró poco más de una hora.

No voy a decir que me decepcionaron porque me lo esperaba. Tampoco diré que me gustaron ya que mentiría. Dieron lo que preveía pero acortando su repertorio de forma torticera. También considero que una sala como Heineken no les hace justicia. Lordi están para verlos tocar sesenta minutos, sin tantos parones, en un gran festival rodeados de pirotecnia. Que se marquen sus doce excelentes temas y a otra cosa pero pedir peras al olmo… Estos monstruos fueron inofensivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tenpel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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David Ortego (Crónica Tenpel)
Marco Antonio Romero (Crónica Lordi)