Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Lordi + Fatal Smile + Brandon Ashley & The Silverbugs
LORDI + FATAL SMILE + BRANDON ASHLEY & THE SILVERBUGS

Sala Arena (Madrid) 22-02-2009

Cuando uno cree que ha recorrido un camino y parece alcanzar el objetivo que se ha propuesto con la punta de los dedos, resulta que hay un poder oculto que te impide lograr tu meta. Lo peor es que no logras entender las razones que te han llevado al relativo fracaso. Podría ser una especie de la Teoría de la Mano Invisible de Adam Smith pero aplicada de un modo peculiar. Has ganado un concurso que lo ven millones de personas arrasando en la votación popular; eres recibido en tu país como un héroe; se te rifan en algunos de los mejores festivales europeos e, incluso, te ofrecen plaza en el prestigioso Ozzfest de Estados Unidos,… Te metes en el estudio para editar un nuevo disco que, en principio, no difiere de lo hecho anteriormente (ni en estilo ni en calidad). El cóctel es perfecto para continuar con la inercia positiva…

Pues no. “Deadache”, la cuarta entrega de Lordi (quinta si consideramos el primigenio y olvidado “Bend over and prey the lord”), salió la última semana de octubre de 2008. El destino era, obviamente, reventar las listas de ventas de Finlandia. Paradójicamente, lo que sí consiguieron con algunos de sus singles anteriores a la ya famosa noche de mayo de 2006 en la que consiguieron ganar Eurovisión, no llega con el nuevo trabajo. Increíble pero cierto. Repite que “Deadache” puede ser un poco peor que “The arockalypse” o “The monsterican dream” pero, en general, no difiere en exceso. Definitivamente hay algo raro en esto de la música. Por supuesto, en el resto del viejo continente la euforia es aún menor que en su patria lo que demuestra que la victoria ni era un impulso al heavy metal (Lordi son hard rock por si a alguien se le había olvidado) ni se nos iba a respetar a partir de ahora. Sencillamente en Eurovisión ganaron unos “frikis” que tuvieron un enorme impacto visual con su imagen de monstruos y una canción muy pegadiza. La combinación perfecta para la exaltación del cutrerío en ese certamen.

Mientras el mundo “civilizado” se queda sin descubrir las verdaderas bondades de un grupo interesante, que no sobresaliente, el quinteto de Finlandia se embarca en una larga gira europea. En estas páginas reseñamos su anterior periplo por nuestras tierras del sur. Lo calificamos como decepcionante porque ofrecieron un concierto soso, corto, sin garra y con carencia de montaje escénico. Esto último lo atribuimos a que el tocar en Heineken impide mostrar todo tu teatro pero viendo lo acontecido esta noche hemos de cambiar el discurso. Para ser sincero, esta tarde de domingo no tenía el cuerpo para shows de los que no cabía esperar demasiado pero, aun así, albergaba un pequeño halo de esperanza. Ero eso u olvidar los cinco minutos de gloria del grupo para meterles en mi particular baúl de los recuerdos.

La visita de 2007 generó expectación pero lejos de lo que, inicialmente, cabría esperar porque meter setecientas personas está al alcance de cualquiera que haya tenido un mínimo de exposición mediática. Colgar de nuevo el cartel de “No hay billetes” era el objetivo pero esta vez la asistencia iba a ser mucho más modesta. Siendo generosos rondaríamos los cinco centenares de seguidores por lo que el local solo estaba apretado en la pista quedando bastante huecos en el resto. Quizá unos teloneros más interesantes podrían haber supuesto el tirón definitivo pero ni Fatal Smile ni, sobre todo, Brandon Ashley & The Silverbugs atraían a nadie.

Estos fueron los encargados de abrir la velada. No tenía ninguna referencia suya pero uno, que ya es perro viejo, intuía que con ese nombre no iban a dar mucho juego. Efectivamente, sobre uno intro que ya les delataba aparecen cuatro individuos de un pelaje moderno post gótico y con un vocalista que se ha repasado con nota los vídeos de Tommy Lee con Methods Of Mayhem. Aquello empieza a sonar y no hay quien pare el desaguisado. Mezclad Marilyn Manson con un rollo más electro dark tipo London Alter Midnight y la típica actitud “destroyer” en el escenario: ahí tenéis a Brandon Ashley & The Silverbugs.

Con un solo disco en el mercado, el cuarteto de Turín parece que ha tenido bastante repercusión en Rusia porque, además de ser asiduos por la antigua Unión Soviética, una compañía fuerte de allí les ha distribuido “Nothing lasts forever”. Es innegable que salieron a darlo todo, en particular el susodicho Brandon Ashley, pero la gente permaneció impasible, indiferente ante su propuesta, respondiendo con tímidos aplausos al concluir cada canción. En poco más de media hora que se me hizo eterna desgranaron ocho temas siendo “Abracadaber” el elegido como carta de presentación. Dentro de los infumables que me parecieron, casi los prefería cuando se calmaban (pocos momentos) que cuando se dedicaban a meter tralla industrial tamizada de un tinte glammy trasnochado. Entre sus supuestos hits interpretaron la pesadísima “NRM”, quizá la más metalera, “Rebel smile” o “Coma drama”.

Marchoso y potencial single, “The Kreel Biz Inc”, que si no estoy mal informado apareció en un Ep del mismo nombre anterior al álbum. Por cierto, mal ejemplo dan a la juventud cantando chorradas como “Fight for your right to suicide”…En otras actuaciones de la gira me contaron que aparecía una dama vestidas con un par de uniformes cortos (uno de policía me parece). Las magnitudes de la Heineken nos privaron hasta de eso. Finalizaron con “Rock n´ roll suicide” (¡qué manía con el suicidio!) que es una homenaje / pequeño plagio al “MOBscene” de los Manson. He visto actuaciones regulares, malas y muy malas; ésta supera a casi todo, básicamente porque como grupo me repugna su música.

Una vez superado este trance de los Brandon Ashley & The Silverbugs (tardaré semanas en recuperarme), llegaba el turno de los suecos Fatal Smile. No son neófitos en nuestra ciudad puesto que vinieron de teloneros de Winger. Asimismo, estaba previsto que en diciembre giraran junto a Vince Neil pero la suspensión del tour del vocalista de Mötley Crue les dejó compuestos y en medio de la nada, teniendo que contratar un par de fechas por Bélgica y Holanda para pasar el rato. Con Winger me parecieron un auténtico horror por lo que tampoco esperaba nada de los escandinavos aunque traían a su nuevo vocalista, Blade, que, por imagen y voz, mejora con creces las prestaciones del infame H.B. Anderson.

Por lo menos, su estilo era algo más parecido al de Lordi. Fatal Smile poseen muchas influencias de Los Angeles aunque a la hora de la verdad, en mi opinión no las saben plasmar. Sus riffs son demasiado limpios y heavies para sonar sleazy. Deberían escucharse los últimos discos de Hardcore Superstar, el primero de Crash Diet, Hell N´ Diesel, etc. Para mí les falta esa rabia juvenil que todos los demás demuestran en sus composiciones. Iniciaron su descarga con “Neo natural freaks”, el tema que daba título a su segunda obra. Sin grandes alardes técnicos, todos los instrumentos estaban en su sitio y el que quisiera podía, con matices, disfrutar de estos muchachos comandados por Y, un guitarrista que no toca mal pero sí bastante peor de lo que él se cree.

El repertorio se olvidó prácticamente de su debut “Beyond reality” (no me extraña) y se entregó de manera principal al reciente “World domination”. “Out of my head” y “Run for your life” estuvieron entre las primeras en ser interpretadas. Entre medias, intercalaron cosas algo más antiguos tipo “Common people”, celebrada por los poquísimos seguidores de la banda que allí se encontraban. Considero que el concierto fue decayendo paulatinamente. La causa es la falta de talento que dejan entrever sus canciones, planas, sin garra ni gancho. Por ejemplo, su teórico himno, “Hip M.F.”, que apareció hace unos años en un recopilatorio de la chapucera discográfica estadounidense Perris Records, refugio de todas las bandas sleazy de tercera de finales de los 80, es monótono hasta decir basta y la cadencia de su estribillo soporífera.

Después de otra aburridísima “Straight to hell”, quizá lo más aceptable llegó al final, con otros dos “singles” como “Learn – love – hate” y “S.O.B.”, más movidas y pegadizas dentro de un tono general discreto. Mi problema con Fatal Smile es que me dejan una sensación de indiferencia alarmante. Volvemos al dicho español de “que hablen de ti aunque sea para mal”. Si yo aborrezco un grupo puede que esté equivocado y que otros, con gustos distintos a los míos, piensen exactamente lo contrario. Pero si una banda de un estilo que me gusta no me dice nada, mal síntoma. Cuarenta minutos de mi vida perdidos en esto.

Después de la “diversión” que habíamos padecido, mi convencimiento de que tendría que haberme quedado en casa era total. Si deben ser Lordi los que tiren del carro para adecentar la noche, peligro. Al menos, eso creía yo. Por lo pronto, ya la batería estaba decorada con calaveras, huesos y un espada que tendría su protagonismo posterior. Además, por las paredes de la sala estaban puestos carteles de “Se busca” de Charlene, la niña protagonista de una de las canciones de “Deadache”. Curiosamente, me pareció ver entre el público a una especie de actriz que se movía entre la gente con unos ropajes un tanto extraños y con pinta de haber salido ayer del psiquiátrico pero no puedo asegurar que no fuera alguna despistada que aún no había regresado del desfile de carnaval.

Con la intro “Scarctic circle gathering IV” saltaron sin demasiada pompa y rápidamente encararon “Girls go chopping”. Si bien en la pruebas de sonido previos aquello parecía que iba a ser un desastre, la realidad es que los técnicos se esmeraron sobremanera y únicamente los coros quedaban tapados porque el resto cabría calificarlo de sobresaliente, tanto en nitidez como en mezcla. Con esto se anotaban ya un tanto. Enlazaron con “They only come out at night” y el público empezó a animar. No obstante, Mr. Lordi se puso un poco pesado porque prácticamente en todas las canciones pedía las palmas y eso se debe hacer en ocasiones puntuales, no sistemáticamente, además de cuando a los fans les salga de manera espontánea. En cualquier caso, había ganas pero se notaba que era domingo.

Los finlandeses, siguiendo una tendencia de los últimos años en la música, se centraron mucho en su nueva entrega. Me diréis que es lógico. De acuerdo, aunque no es lo mismo si tienes cuatro álbumes que catorce. Así, interpretaron “Raise hell on heaven” tras la cual empezaron los numeritos. Como si de un concierto de King Diamond o Alice Cooper se tratara aparecieron distintos personajes en el escenario y, en breves interludios, cada componente del grupo tenía su papel estelar masacrándolos. El primero fue OX, el bajista, que se encargó de liquidar a un bicho parecido al troll de las cavernas de El Señor de los Anillos para regocijo del respetable. No se seguía una línea argumental, simplemente rellenaban huecos entre canciones pero es de agradecer lo currado de la escenificación para el mínimo espacio que había.

El single que anticipó “Deadache”, “Bite it like a bulldog”, no la considero especialmente buena, sobre todo si antecede a “Who´s your daddy?”, una de mis favoritas de “The arockalypse” y bastante más adictiva. Otra mínima pausa para que Mr Lordi saliera como el Hombre del Saco, señal de que llegaba “Blood red sandman”, referencia inicial a la época pre Eurovisión y que sus seguidores recibieron con vítores, saltos y cánticos. Esto relegó un poco a “Man skin boots” si bien pienso que es de las más destacadas de “Deadache”.

En una de las escasas charlas de Mr. Lordi (aparte del agradecimiento habitual) comentó que el próximo tema a interpretar era la primera vez que la tocaban en la gira. “The night of the living dead” sustituyó a “Haunted town” que venía siendo habitual. Una pena porque me gusta más “Haunted town” pero vamos, “Night...” sonó francamente bien y sirvió para otro momento hilarante porque Awa, la teclista, se quedó sola ejecutando una melodía tirando a fúnebre que fue aprovechado por un zombie y su dama de plástico para bailar un vals hasta que Awa dejó su instrumento y los insertó con una estaca. Nada novedoso ni memorable pero efectivo. El corte que da título a la última obra resultó ser, a la postre, el más aplaudido entre todos los nuevos y tuvo buena réplica en “Bringing back the balls to rock”, que es una canción muy de directo.

Otro pequeño parón en el Kita, en vez de hacer el solo de batería tan aburrido que nos temíamos, utilizó sus minutos estelares para con la espada antes mencionada y en un especie de ceremonia japonesa, con gong incluido, rebanar la cabeza de otro monstruo que, curiosamente, era clavadito al entrañable Eddie de Iron Maiden. Con el “trofeo”, cuan ministro Bermejo y sus jabalíes se tratara, adornó uno de los lados de su batería. De esta forma, continuó el concierto con “Monster, monster”, uno de los temas más antiguos que interpretaron de su ya lejano “Get heavy” (aunque no ha cumplido siete años ese disco). Evilyn quedó un poco ensombrecido y pasó desapercibida. Fueron los únicos minutos aburridos de la velada porque el solo de guitarra de Amen, sin ser horrible, no aportó demasiado. Fue colorido porque se dedicó a meter riffs o melodías de canciones muy conocidas como “Sweet child o´ mine” pero poco más. Estábamos llegando al final pero en vez de tirar de clásicos, se dedicaron a seguir presentando “Deadache” con la salvedad de “Wake the snake”, grandísimo tema de “The monsterican dream”. El momento más espectacular de la actuación llegó con “Dr. Sin is in” en el que Mr Lordi se enfundó su bata, sacaron una mesa de operaciones y un muñeco para ser convenientemente diseccionado. Esto hizo que un corte normalito cobrara vida gracias a la escena que montaron. El adiós acaeció con “Missing Miss Charlene” en el que imaginé que saldría la chica esa que paseaba con sus “trapitos” entre el público pero no, con lo que la duda me quedó de si era de la función o había venido así expresamente.

Se apagaron las luces y el escenario quedó vacío. El público permaneció en silencio. Una calma tensa que se rompió al grito de “Lordi, Lordi” con el que nuestros protagonistas reaparecieron en las tablas de la sala. Quedaba el arsenal definitivo que comenzó con “Would you love a monsterman?” en el que la voz se hizo acompañar de unos coros pregrabados por única vez en la noche, dato a tener en cuenta para afirmar, nuevamente, que esta gente no son ningún producto de marketing sino una banda real. Que te guste más o menos, es otra cosa, pero que aman el rock como nadie es incontestable. Por fin, cuando ya casi había perdido la esperanza, llegó “Devil is a loser”, en mi opinión el mejor tema del grupo. No tenía dudas pero como el tiempo pasaba ya empezaba a ponerme nervioso. Me entristece que “Heaven is your hell” se les olvide pero si no hubiera sonado “Devil is a loser” me habría cabreado. Con ella se volvieron a largar.

La verdad es que lo comentábamos David y yo. Si pasaran de “Hard rock Hallelujah” habría que hacerles la ola y encumbrarles. No porque sea mala, que, sin ser la leche, no está mal sino porque se reirían del mundo con un par de narices. Obviamente, esto es una utopía porque con ella se consagraron en Europa aunque fuera de una forma sorprendente. Con micrófono de hacha iluminado incluido pero sin alas (esas las utilizó en “Devil is a loser”) Mr Lordi irrumpió una vez Awa concluyó la intro. Por cierto, que dentro de un sonido sobresaliente “Hard rock Hallelujah” rompió esa tónica. Lo que pasa es que a sus seguidores ya les daba igual. Les comprendo porque la actuación de Lordi esta noche comparada con la de 2007 fue antitética. Si aquella vez nos encontramos a un grupo apático, hoy vivimos un más que notable show de hard rock.

No sé qué les deparará el futuro. Si he de apostar, diría que caída en picado. Ojalá no ocurra así porque Lordi tienen mucho que decir, tanto en estudio como en directo. No son los salvadores de nada pero tampoco lo pretenden. Simplemente, intentan que nos divirtamos con ellos, y a fe que lo hicimos.


Lordi

 

 

 


Brandon Ashley & The Silverbugs

 

 

 



Fatal Smile

 

 

 

 


Lordi

 

 

 

 

 

 

http://www.lordi.fi --- http://www.fatalsmile.nu --- http://www.brandonashley.net

Marco Antonio Romero
Fotos: David Ortego