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MICHAEL NYMAN BAND

Miércoles 16 julio Patio Conde Duque. Madrid

Una suave brisa primaveral envolvía el patio de Conde Duque minutos antes de la aparición en escena del pianista y compositor británico Michael Nyman. Todo hacia presagiar una noche de reencuentros y descubrimientos. Se presentó, en esta ocasión, Michael Nyman al piano en Madrid con una de sus permutaciones en forma de banda compuesta por seis vientos, dos violines, viola, chelo y bajo eléctrico.

Con elegancia y sobriedad, incluso parquedad de palabras, Nyman aterrizó en Madrid con la intención de pasearnos por una parte de su extensa obra compositora, para piano solo o para piano y orquesta. La enigmática conjunción de los vientos y el bajo eléctrico juguetearon con los elaborados y repetitivos fraseos de cuerda con un sonido impecable desde las primeras notas de la actuación. El nivel emocional del concierto fue subiendo enteros a medida que los asistentes buceaban y quedaban atrapados en el minimalismo obsesivo que ofrecían los interpretes en escena.

El arquitecto Mies van der Rohe resumió en la frase «Menos es más» el ideario de los minimalistas. Toda una corriente de músicos, también otros artistas en diferentes disciplinas, lleva más de medio siglo intentando traducir eso en notas, oscilando desde los precedentes de Satie y sus amigos, a las influencias de los mantras orientales. El resultado ha sido música repetitiva, que a partir de frases musicales cortas y esenciales van introduciendo variaciones casi imperceptibles en cada repetición para conseguir una emocionante evolución constante pero difícil de apreciar. Durante muchos años estos músicos han sido parte de la vanguardia musical, pero buena parte de ellos no lograron romper la barrera que les separaba del gran público hasta que Michael Nyman compuso las bandas sonoras de “El contrato del dibujante”, “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante”, ambas de Peter Greenaway y recogió un éxito masivo en 1992 con el score de “El Piano” de Jane Campion. Nyman, para muchos críticos especializados representa el perfil más comercial y asequible de esa tendencia musical y gracias al “éxito” en el cine ha podido rentabilizar el personal enfoque musical por el que llevaba luchando desde que a mediados de los 70 fundó su propia banda.

Nyman ha logrado tras años de ser un artista de culto, hechizar a un público heterogéneo y muy amplio; buena prueba de ello fue la audiencia congregada en el Patio del Conde Duque, puesto que nada tenían que ver entre sí, salvo el respeto mostrado hacia la figura del compositor durante toda la noche, el ejecutivo cuarentón trajeado (y señora) con el seguidor veinteañero de Maiden (camiseta incluida). Tras cuarenta minutos de actuación desaparecieron del escenario los once músicos de su banda y se quedo solo Nyman a la derecha del escenario e interpretó tres temas de

“El Piano”. Utilizando recursos de pianista clásico Nyman pulsó con pasión las teclas de su instrumento, aunque bien es cierto que tuvo algún problema con los acordes rítmicos e incluso se acopló parte de la microfonía de su instrumento durante sus interpretaciones en solitario.

Las composiciones más complejas y rápidas de “El contrato del dibujante”, “Prospero´s book” y “Downing by the numbers” fueron interpretadas, de nuevo con la banda encima de las tablas y jaleadas con entusiasmo por una audiencia ya entregada de lleno en ese momento. Hasta tres bises, con sus correspondientes saludos ceremoniales, tuvieron que realizar, tras los más de noventa minutos de su set, la Michael Nyman Band. En el último de ellos Nyman de nuevo se sentó, con una amplia sonrisa en su rostro, solo ante su piano y dejo caer las últimas perlas de una inolvidable velada de acordes y pasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

www.michaelnyman.com