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YOUSSOU N' DOUR

Jueves 17 julio. Patio Conde Duque. Madrid

Ya lo decía mi madre, mucho antes de que se “inventara” eso del mestizaje musical, y es verdad oye. Es cierto que los negros tienen un sentido del ritmo único. Y ¡Ojo!... digo negros porque lo de “persona de color” me parece ofensivo por querer deformar una realidad. ¡De color somos todos, qué leches!... y por eso somos todos iguales, que no sólo ellos son de color. Bien. Efectuada esta sincera declaración de igualdad, a lo que íbamos: que su sentido del ritmo es ágil, contagioso, alegre y universal sin perder su identidad... ¡Y no veas cómo se mueven!... que era lo otro que apostillaba mi madre.

En este sentido Youssou n’ Dour, junto con otros mundialmente conocidos y reconocidos músicos africanos, forma parte de los máximos embajadores de ese sentimiento, de esa capacidad innata. Ya con Peter Gabriel, cuando nos lo dio a conocer (y ahora ya por su cuenta y riesgo, y por méritos propios), este músico senegalés ha realizado tal simbiosis entre la música “occidental” (por decirlo de alguna forma) y la suya propia que hay que ser obtuso para no disfrutarla —aunque uno no sepa moverse tan bien—. Pero no quisiera que nos confundiéramos. La simbiosis (Del gr. simbiosis, f. Asociación de organismos de diferentes especies que se favorecen mutuamente en su desarrollo.) es “bidireccional”, que no vaya a pensarse que es que se han aprovechado de nosotros, no. Ha sabido enriquecerse con los sonidos y estructuras nuestras pero nos ha dado esa frescura y alegría que tiene el ritmo natural del ser humano.

Y eso fue el concierto. Una fiesta de ritmos que, torpes algunos y de manera soberbia otros (sobre todo los compatriotas suyos que se adueñaron de la parte central del foso), bailamos sin descanso.

Ya me hubiera gustado a mí moverme como lo hacían, pero bueno... hice lo que pude y lo disfruté, que es lo que importa. Ahora bien, lo que sí que disfruté fue de una larga actuación con un sonido impecable, limpio, potente y de unos músicos de verdad fabulosos... aparte de la voz de Youssou n’ Dour que es todo un portento de afinación, matices y capacidad.

Lamentablemente no puedo hablarte de temas concretos que interpretó porque no es de los músicos que haya “estudiado”, pero hizo un amplio repaso a su discografía porque fueron muchas las ocasiones en que presentaba un tema y la gente le aclamaba, señal de que eran composiciones conocidas... que yo reconocía una vez que las empezaban. Tanta era el júbilo de algunos del público que, como si fuera algo inevitable para su cuerpo, se subieron al escenario a bailar junto con el coro femenino, coro que además de poseer unas voces magníficas, bailaba con una soltura envidiable.

En fin... que de las actuaciones a las que he acudido este mes de julio en el Cuartel Conde Duque, esta desde luego ha sido la más bailonga, la más festiva y alegre, con un sonido y una interpretación genial. ¡Ah! Que se me olvidaba (fundamental en este estilo de música) la batería y las percusiones estuvieron impresionantes. ¡Qué capacidad de ritmos! ¡Qué juegos de tiempos! ¡Y qué energía derrochaban los músicos que tocaban dichos elementos!... ¡Qué pena no poseer esa capacidad de ritmo que tienen, oye!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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