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MARILLION + VETUSTA MORLA

Sala Macumba (Madrid) 19/04/2007

El estar tocado por una varita mágica es un privilegio del que muy pocos pueden presumir. Nosotros, humildes mortales, nunca alcanzaremos esa gloria ni rondaremos el talento de la manera en que otros lo hacen. En el mundo de la música, Marillion son una excepción. Puedo comprender, y hasta entender, que muchos no comulguen con su propuesta; acepto, aunque de peor forma, que otros tantos se desengancharan desde la marcha de Fish hace casi dos décadas; pero de lo que no me quedan dudas es que los que son envenenados por el aguijón de sus canciones llegan al punto del fanatismo. Da igual “lo que les eches” en disco que para ellos siempre serán “sus” Marillion porque la nueva entrega de los británicos, “Somewhere else”, es un trabajo que podría haber sido tachado de controvertido. Ya lo comentaremos en breve a la limón con una entrevista que hicimos a Steve Rothery pero con esta obra el quinteto rompe completamente con las sonoridades del genial “Marbles” para adentrarse de lleno en la modernidad del pop rock actual, explorando senderos que los acercan a Muse, Radiohead o Coldplay. El camino es peligroso pero ellos lo recorren con clase.

Esto precisamente es lo que venían a presentar en esta gira porque el grupo es de los enarbolan sus nuevos discos con orgullo y desgranan gran parte del material reciente. Obviamente, esta visita también estaba marcada (como en ocasiones pretéritas) por la absoluta ausencia de los cuatro primeros discos, es decir, la época Fish. Respetable pero incomprensible para mí, como ya comenté a propósito del “Marbles tour 2004”. Y no, no es que quiera vivir del pasado porque, en mi opinión, Hogarth es dios pero un guiño, una perla, no tiene mayor trascendencia y se agradecería.

Sea como fuere, la sala se iba poblando lentamente cuando saltaron a escena Vetusta Morla. Totalmente desconocidos para mí, este sexteto madrileño propone una música intimista, bastante emotiva y con supuestas reminiscencias del brit pop. Digo lo de supuestas porque yo no tengo ni idea de ese estilo y me enorgullezco de ello. Encontrar unos teloneros para Marillion sé que es tarea harto complicada dada su peculiaridad pero tal vez un aire más roquero no hubiera venido mal.

Me resulta difícil valorar la actuación de estos chicos de Tres Cantos porque me siento tan alejado del género que practican que no me considero capaz de decir si ellos son buenos o malos. Yo me aburrí soberanamente pero eso no quita para decir que intentan crear atmósferas con sus canciones. El que los textos sean en castellano no tiene mayor importancia porque la voz de Pucho no termina de abrirse paso, al ser intimista no vocaliza del todo correctamente y sólo entendí palabras sueltas. No obstante, tiene un bonito registro para el estilo que desarrollan.

De entre los temas que interpretaron, me llamó la atención la notable “Copenhague” en un clima de serenidad que, sinceramente, me gustó. Otras como “Valiente” o “Autocrítica” no me llegaron en exceso. Repito que si bien cumplieron y se nota que tienen tablas porque se han pateado casi todos los locales de la capital, yo hubiera preferido otra banda de apoyo pero no quiero desmerecer a Vetusta Morla, simplemente no son lo que a mí me gusta y se notó.

Diría que, aproximadamente, la gente que se acercó a Macumba fue la misma en cantidad que hace tres años a la extinta Divino Aqualung. Ochocientas personas sería la cifra de asistentes que venían dispuestos a aplaudir a rabiar a sus ídolos porque, reitero, para muchos de los presentes Marillion es el grupo de su vida y disfrutan de cada segundo de su puesta en escena. Con un telón teatral de fondo y un juego de luces cuidado, pasadas las nueve de la noche los de las Islas irrumpieron entre vítores. Comenzaron con una gloriosa “Splintering heart”, el corte que abría “Holidays in Eden”. Los escoceses tienen una gran fortuna porque poseen decenas de temas en su discografía para combinar diferentes repertorios, variarlos en cada gira e, incluso, dentro de ella. Si mal no recuerdo, de “Holidays in Eden” cayeron la última vez dos más típicas como “The party” y Cover my eyes” pero ésa es la grandeza de estos veteranos.

El sonido era inmaculado. Sin embargo, Steve Hogarth tuvo muchísimos problemas las veces que se enfundó su guitarra rosa y el propio Rothery se vio obligado a cambiar de guitarra alguna vez porque no le convencía lo que escuchaba. En cualquier caso, ya quisieran el 95% de bandas esa nitidez. El hecho de que “Marbles” les haya, de alguna manera, relanzado no debe pasar por alto y así en instantes significativos esta obra salió a relucir. Después de la bienvenida, “You´re gone” nos metió de lleno en la velada. Esta canción es excelente e intensa, sin necesidad de ser cañera.

Hogarth, que sigue siendo un monstruo como cantante y un tremendo frontman, anunció que acababan de editar “Somewhere else” y nos querían ofrecer unas cuantas composiciones del mismo. La primera de ellas fue “Thankyou who ever you are”, una de las mejores y con unas inflexiones vocales en el estribillo de quitar el hipo. Los Marillion del siglo XXI son originales y únicos, aún más que habitualmente. Sin margen de error, puedo asegurar que sólo se podrían asemejar, de lejos, a ellos una banda como los holandeses The Gathering en discos como “Souvenirs” o Anathema en sus momentos menos pasados de vueltas. Con todo, “Somewhere else” es más accesible para el oyente y se demuestra en el single “See it like a baby”, en mi opinión el tema más flojo en estudio y también en directo, facilón, excesivamente comercial.

Con “Fantastic place” llegaron los fallos de la guitarra de Hogarth pero no importó porque las canciones de “Marbles” ganan aún más valor encima de las tablas gracias a la teatralidad del vocalista y la excelsa interpretación del resto. Rothery queda siempre en demasiado segundo plano para ser un genio de las seis cuerdas; Pete Trewavas combina sus imposibles líneas de bajo con el apoyo en los coros; Mark Kelly es el que menos fama tiene pero su labor con los teclados es imponente; y de Ian Mosley poco se puede decir, con ese aspecto de venerable abuelo su precisión como baterista es espectacular.

Reconozco que Marillion me van a encantar cada vez que les veo pero sería faltar a la verdad si no dijera que esa dualidad “Somewhere else” – “Marbles” que impregnó el concierto dejó en el tintero muchísimas imprescindibles. Siguiendo con esta dupla, llegó la novel “The wound”, otra de las más destacadas de la nueva entrega, probablemente la más parecida en estructura a las canciones de su predecesor porque se fundió con “The damage”, de vuelta a “Marbles”, como si fuera una sola. Independientemente de lo que opine sobre la selección del set list, me parecieron unos minutos realmente emotivos que nos sumergieron en un estado que llegó al punto culminante en “Somewhere else” con esa triste melodía que parece no querer terminar nunca. Por el contrario, “The last century for man” me aburrió un poco sin lograr atraparme.

Claro que quizá es que se olvidó su papel ya que después llegó “Mad” y opacó todo lo anterior. Eso sí, me quejo y con voz muy alta de que ésta, que es una de las cinco partes de las que se compone la increíble “Goodbye to all that”, fuera la única referencia al memorable “Brave”. Vale que puedan tocar lo que les venga en gana pero esto ya es demasiado para mí. Con mi grado de exaltación elevado casi al máximo llegaron los recuerdos a “Anorakphobia” en forma de “Separated out”, una buena canción sin más, y la magnífica “Between you and me”, otro cenit y en donde Hogarth se volvió a lucir demostrando que buena parte de lo que Marillion representa en los últimos tres lustros es gracias a sus cualidades como cantante y a su carisma. El evento estaba a punto de finalizar pero tenía que caer algo de “Afraid of sunlight” y lo hizo de la mejor manera posible, con la genial “King” que en la anterior gira no sonó en Madrid. En mi criterio, uno de esos temas imprescindibles y que hacen de Marillion un grupo especial.

Poco más de noventa minutos sabían a demasiado poco. La gente estaba deseando más y así lo hicieron saber. En poco tiempo, el quinteto retornó con unos bises más pausados aún que la tónica del concierto. Eso sí, ojalá todos los pasajes tranquilos fueran como estos porque para continuar con la traca “Afraid of sunlight”, “Beautiful” significó una grata sorpresa. Siempre pensé que elegirían el tema título pero no me parece mal, ni mucho menos, este otro corte. Por supuesto, para mí una actuación de Marillion no sería tal sin “Easter”, solitaria en la recuperación del debut con Steve Hogarth, “Season´s end”. Puestos a pedir también me resulta exagerado que ni tan siquiera la otrora fija “The uninvited guest” haya sobrevivido en este revolucionario repertorio que culminó con “Faith”, la canción que despide “Somewhere else” que auguro que tampoco pasará a la historia aun siendo notable.

No obstante, éste no podía ser el adiós definitivo ya que honrando y rindiendo pleitesía a “Marbles”, el colofón sí que dignificó la historia del grupo. “Neverland” es apoteósica, épica, intensa, emotiva, resume en diez minutos lo que Marillion son. Me parece un acierto el redondear un show de dos horas con ella. Repito que si hubiera elegido yo, para nada se hubiera asemejado a lo que había sonado esa noche pero, de nuevo, Marillion vencieron y convencieron, no tanto como la pasada gira pero estos son de los que no bajan del notable alto.


Marillion

 

 

 

 

 

 

 


Vetusta Morla

 

 

 

 

 

 


Marillion

 

 

 

 

 

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego