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METALLICA + STONESOUR + IN FLAMES + PLASTIC CIRCUS
Domingo 22 junio 03 La Peineta. Madrid

Metallica mueven los trastes con intensidad en su nuevo disco, “St. Anger”, pero tras sucesivas escuchas hay muchos detalles que nos siguen chirriando. Hay algo que falla en el invento, además de la indecente producción de Bob Rock que no entendemos que ha hecho y en que se ha gastado el presupuesto. Algo similar sucedió con el concierto que ofrecieron Metallica en el estadio de La Peineta de Madrid. Finalmente caímos en la tentación de ir a verles en directo y eso que nos habíamos jurado no volver a un concierto suyo porque intuíamos que el repertorio iba a ser de nuevo, como sucedió en Festimad 99, repaso por los grandes éxitos de todos los tiempos y algunas referencias al nuevo álbum. Fue como decir: ”vamos a intentarlo de nuevo”, como en aquel programa de televisión (Paco Costas, “La segunda oportunidad”) sobre accidentes de trafico, donde si hacías lo correcto en la carretera te salvabas del piñazo.

Seis años después de su ultima entrega discográfica Metallica han compuesto nuevo material, se ha unido al grupo Robert Trujillo, el otrora bajista de Suicidal Tendencies, y se han embarcado en una nueva gira mundial. La mayoría de la gente que estuvo en el concierto de Madrid probablemente salió muy satisfecha del mismo, por supuesto no queremos quitarle la ilusión ni perturbar su recuerdo con esta crónica porque cada uno tiene su gusto y seguro que hubo a quien le encantó el concierto, pero hubo quienes no disfrutamos tanto. Nosotros no criticamos el repertorio que esa noche desplegaron Metallica en Madrid, porque una banda como ellos o Maiden, o AC/DC sobrepasan la trascendencia de una banda de metal para formar parte de la historia de la cultura popular de este tiempo, pero si les achacamos su falta de coherencia. Personalmente, “Load” y “Reload” no nos gustan nada de nada, pero si son discos que han vendido seis millones de copias en todo el mundo y Metallica están tan satisfechos de haberlos firmado, ¿cómo es posible que no interpreten mas que una canción de “Reload”, “Fuel”, y tan solo dos temas del nuevo disco, “Frantic” y “St. Anger”, del cual ellos estarán muy orgullosos de haberlo editado?. Esta reflexión la hacemos sobre todo teniendo en cuenta que mucho público se ha unido a Metallica en los noventa y la primera etapa es prácticamente desconocida para los nuevos seguidores de los norteamericanos.

Cierto es que hubo sorpresas agradables, como que tocasen “Damage Incorporated”, que es una de las grandes canciones del grupo, pero se notó una especie de desfase, para que te hagas una idea es como si dijéramos que hay gente que no ha llegado a escuchar la última canción del disco “Master of Puppets”, “Damage Incorporated”, y cuando la tocaron no hubo excesiva reacción y sin embargo cuando interpretaron “Fuel” la gente reacciono muy efusivamente. Asalta, entonces, la reflexión que si hay un público especifico para las ultimas aventuras discográficas de Metallica, ¿cómo es posible que el grupo pase olímpicamente de esos discos?. La única respuesta que encontramos es que los seguidores de los Load, Reload, etc., son un público más joven y normalmente más receptivo y sin embargo los fans a los que les gusta el material más antiguo sino les ofrecían el caramelo de tocar “Ride the lighthing”, de recordar “Fight fire with fire” o interpretar “The four horsemen”, no hubieran aparecido por el concierto de Metallica. El grupo, principalmente Hetfield y Ulrich que son los que manejan los hilos, juega con eso y lo saben, explotando al máximo su repertorio clásico. James Hetfield tenia, esa noche en Madrid, la voz más rota que en otras ocasiones, además que el sonido no fue lo potente, en intensidad de vatios, que demanda un concierto como este al aire libre. Nos queda la duda si nos estaremos quedando completamente sordos de escuchar tanta música o es que a los grupos, últimamente, no les da por ofertar muchos vatios en sus shows, porque esto sucedió con Iron Maiden en su ultimo concierto en las Ventas, volvió a pasar en el concierto de los Stones el pasado viernes en Madrid y sobre todo, y más sintomático, en un grupo esencialmente de tralla como es Metallica ya que nos pareció que los vatios no estuvieron a la altura de las circunstancias porque en primera fila, prácticamente, podías conversar con el de al lado en un tono medio. Los problemas de voz de Hetfield fueron un hecho palpable, especialmente en la interpretación del estribillo de “Master of Puppets” donde tuvo que ir dos tonos por debajo y eso quedo un poco mal, un poco feo.

Mención aparte merece la presencia en los actuales Metallica de Robert Trujillo, el hombre que bajo de la selva para aporrear con fiereza su bajo. Vaya por delante que consideramos a Trujillo uno de los mejores bajistas de toda la historia, no solo de los últimos quince años, del Metal. Todos nuestros recuerdos anteriores de Trujillo, además de los discos de Suicidal Tendencies o las giras con Ozzy, se remontan al concierto de Metallica en el campo de fútbol del Rayo Vallecano en 1993, cuando tocaron The Cult y Suicidal Tendencies. Ese día nos dejo totalmente boquiabiertos este personaje que constantemente se mueve como un bendito poseído y adopta posturas extrañas. Su presencia en escena con los actuales compañeros, aumenta la fiereza que le avala.. Para Metallica ha sido positiva su incorporación más que nada porque así no tendremos que volver a escuchar a Jason Newsted cantar “Seek and destroy” que en nuestra opinión lo hacía bastante mal. El bajo de Trujillo tuvo una pegada increíble, un sonido grueso y personal que le diferencia del resto. Tanto en los discos como en los directos de Metallica el bajo se oye muy poco y encima la megalomanía de Lars Ulrich (baterista) siempre ha hecho que en la sección rítmica sea la batería la que mande y el bajo quede tapado, por supuesto eso con Cliff Burton no ocurría. En este directo eso no ocurrió y el bajo de Trujillo sonó de modo absolutamente alucinante, manejando un peso especifico dentro de la banda. Cabe decir que Metallica siempre ha sido el grupo de Hetfield y Ulrich, la sección rítmica, tanto en guitarras como bajo y batería, siempre ha estado dominada por estos dos músicos y esa ha sido su impronta durante años. En el ultimo disco de Metallica, “St Anger”, la producción de Bob Rock les deja muy mal y afortunadamente en directo salen mucho mejor parados.

Un extenso concierto, mas de dos horas y cuarto, con pirotecnia incluida, aunque tocaron menos tiempo que en Barcelona y variaron el repertorio respecto a ese concierto en tierras catalanas. Resulto un tanto chocante que en un concierto de Metallica no escuchásemos “One” o “For whom the bell tolls”, pero eso como siempre queda a la interpretación de cada uno, porque seguro que cada uno de los 30.000 asistentes hubiéramos elegido un repertorio de Metallica distinto, potenciando unos temas sobre otros. Nos choco, también, que en las dos veces que salieron a hacer los bises interpretasen dos canciones de “…And justice for all” y tres de su disco negro (“Black álbum”) y sin embargo a lo largo del concierto no tocaron ninguna de las canciones de esos discos.

Por otra parte hemos de mencionar lo aburridísimo que resulto el concierto de Stonesour, con Corey Taylor a la cabeza ya que su propuesta croosover con sabor a principios de los noventa era interesante en esa década pero hoy en día es algo muy superado. La propuesta de Stonesour parece bastante trasnochada a estas alturas de la película. Mira que pensábamos que era muy difícil hacerlo peor que lo que hicieron Murderdolls con Iron Maiden (nada que ver con la oferta de Stonesour porque su palo es otro), pero realmente lo igualaron porque nos pareció un grupo aburrido como pocos. No podíamos pensar que nos podíamos aburrir tanto viendo a unos tíos con esa propuesta, pero sucedió. De vez en cuando Taylor pegaba berridos sin sentido o improvisaba metiendo la palabra huevos en su discurso musical. Su concierto resulto flojísimo. Entre Stonesour y Murderdolls, sin duda, habrá que quedarse con Slipknot, mientras sigan activos.

A In Flames los calificaríamos de sinvergüenzas, no por el concierto que dieron en La Peineta sino porque ellos pensaron que tenían la gran oportunidad de tocar ante mucha gente, un público no hostil porque estaba muy receptivo pero en un medio en el que no habría mas de un millar de personas que conocieran sus canciones, y se notó que se dejaron la piel. Los definimos como sinvergüenzas porque hace dos meses estuvieron en Madrid delante de su público, una audiencia totalmente entregada a la banda con lleno espectacular en Macumba, y se mostraron mil veces más desganados que en el concierto que ofrecieron como teloneros de Metallica. Además hay que decir que a pesar de ser los terceros del cartel tocaron casi tanto como en sus shows. Tocaron quince canciones, cuando en sus conciertos normalmente tocan dieciocho, y se lo curraron mucho, durante mas de una hora en escena. Nos pareció que lo hicieron muy bien y que se entregaron a muerte, ya que el guitarrista Jesper Stromblad o el bajista, Peter Iwers, estuvieron muy enérgicos y no es habitual verles con tanto movimiento en sus actuaciones. Por eso les definimos como sinvergüenzas por ofrecer lo que no suelen hacer ya que fue un gran concierto que nos hizo reconciliarnos con este grupo, que es un clásico del sonido Gottenburgo. Hay que destacar que se vio una gran diferencia entre las canciones antiguas y las nuevas, ya que transitan desde el rock progresivo al heavy metal más clásico pasando por las voces guturales de Anders Friden.

Plastic Circus, los recientes ganadores del devaluado Trofeo Rock Villa de Madrid, bregaron como campeones bajo un tórrido calor a las 18.30 de la tarde. Poco menos de dos mil personas (la mayoría estaban refrescandonse en los aledaños del estadio o entrando por los accesos buscando las sombras), asistieron al despliegue del cuarteto que de riguroso negro black metalero, en la estética, ofreció pop oscuro macarrilla infectado de guitarras, en lo musical. Su cantante, que también toca la guitarra, demostró arrojo a la hora de comerse el escenario, a pesar de las largas pausas que el grupo tuvo entre tema y tema. A medio camino entre la crudeza del rock pesado y guitarras dobladas que buscan la melodía con facilidad, Plastic Circus ofrecieron una mas que acertada actuación (todos los temas escritos e interpretados en Inglés) entre las que destacaron una de sus composiciones, “Child eyes” o la personal versión de “Paint it black” de los Rolling Stones con la que cerraron su actuación.

Por ultimo comentar que resulto muy positiva la variedad del publico asistente a este macro concierto llegado no solo de las catacumbas del foro sino de diversos puntos del Estado, ya que vino a constatar que el Metal en los últimos años, independientemente del genero que mencionemos, Black Metal, Nu-Metal, Gothic Metal, etc., ha experimentado, una especie de nueva venida o de resurrección, no tan fuerte como sucedió en los ochenta, ya que la gente va los conciertos, los promotores apuestan por este tipo de producciones, se venden más discos y el público se mueve más que hace siete u ocho años que era lamentable ver a grupos de primera línea tocar ante audiencias de doscientas personas. Esto es ciclotímico ya que probablemente dentro de cuatro o cinco años la cosa volverá a caer y hay que disfrutar del momento ya que hay buenos conciertos. Hemos vivido un principio de temporada metalera muy buena culminada por este y por los otros eventos que se han celebrado en Madrid en los últimos meses.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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