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Metallica mueven
los trastes con intensidad en
su nuevo disco, “St. Anger”,
pero tras sucesivas escuchas
hay muchos detalles que nos
siguen chirriando. Hay algo
que falla en el invento, además
de la indecente producción
de Bob Rock que no entendemos
que ha hecho y en que se ha
gastado el presupuesto. Algo
similar sucedió con el
concierto que ofrecieron Metallica
en el estadio de La Peineta
de Madrid. Finalmente caímos
en la tentación de ir
a verles en directo y eso que
nos habíamos jurado no
volver a un concierto suyo porque
intuíamos que el repertorio
iba a ser de nuevo, como sucedió
en Festimad 99, repaso por los
grandes éxitos de todos
los tiempos y algunas referencias
al nuevo álbum. Fue como
decir: ”vamos a intentarlo
de nuevo”, como en aquel
programa de televisión
(Paco Costas, “La segunda
oportunidad”) sobre accidentes
de trafico, donde si hacías
lo correcto en la carretera
te salvabas del piñazo.
Seis años después
de su ultima entrega discográfica
Metallica han compuesto nuevo
material, se ha unido al grupo
Robert Trujillo, el otrora bajista
de Suicidal Tendencies, y se
han embarcado en una nueva gira
mundial. La mayoría de
la gente que estuvo en el concierto
de Madrid probablemente salió
muy satisfecha del mismo, por
supuesto no queremos quitarle
la ilusión ni perturbar
su recuerdo con esta crónica
porque cada uno tiene su gusto
y seguro que hubo a quien le
encantó el concierto,
pero hubo quienes no disfrutamos
tanto. Nosotros no criticamos
el repertorio que esa noche
desplegaron Metallica en Madrid,
porque una banda como ellos
o Maiden, o AC/DC sobrepasan
la trascendencia de una banda
de metal para formar parte de
la historia de la cultura popular
de este tiempo, pero si les
achacamos su falta de coherencia.
Personalmente, “Load”
y “Reload” no nos
gustan nada de nada, pero si
son discos que han vendido seis
millones de copias en todo el
mundo y Metallica están
tan satisfechos de haberlos
firmado, ¿cómo
es posible que no interpreten
mas que una canción de
“Reload”, “Fuel”,
y tan solo dos temas del nuevo
disco, “Frantic”
y “St. Anger”, del
cual ellos estarán muy
orgullosos de haberlo editado?.
Esta reflexión la hacemos
sobre todo teniendo en cuenta
que mucho público se
ha unido a Metallica en los
noventa y la primera etapa es
prácticamente desconocida
para los nuevos seguidores de
los norteamericanos.
Cierto es que hubo sorpresas
agradables, como que tocasen
“Damage Incorporated”,
que es una de las grandes canciones
del grupo, pero se notó
una especie de desfase, para
que te hagas una idea es como
si dijéramos que hay
gente que no ha llegado a escuchar
la última canción
del disco “Master of Puppets”,
“Damage Incorporated”,
y cuando la tocaron no hubo
excesiva reacción y sin
embargo cuando interpretaron
“Fuel” la gente
reacciono muy efusivamente.
Asalta, entonces, la reflexión
que si hay un público
especifico para las ultimas
aventuras discográficas
de Metallica, ¿cómo
es posible que el grupo pase
olímpicamente de esos
discos?. La única respuesta
que encontramos es que los seguidores
de los Load, Reload, etc., son
un público más
joven y normalmente más
receptivo y sin embargo los
fans a los que les gusta el
material más antiguo
sino les ofrecían el
caramelo de tocar “Ride
the lighthing”, de recordar
“Fight fire with fire”
o interpretar “The four
horsemen”, no hubieran
aparecido por el concierto de
Metallica. El grupo, principalmente
Hetfield y Ulrich que son los
que manejan los hilos, juega
con eso y lo saben, explotando
al máximo su repertorio
clásico. James Hetfield
tenia, esa noche en Madrid,
la voz más rota que en
otras ocasiones, además
que el sonido no fue lo potente,
en intensidad de vatios, que
demanda un concierto como este
al aire libre. Nos queda la
duda si nos estaremos quedando
completamente sordos de escuchar
tanta música o es que
a los grupos, últimamente,
no les da por ofertar muchos
vatios en sus shows, porque
esto sucedió con Iron
Maiden en su ultimo concierto
en las Ventas, volvió
a pasar en el concierto de los
Stones el pasado viernes en
Madrid y sobre todo, y más
sintomático, en un grupo
esencialmente de tralla como
es Metallica ya que nos pareció
que los vatios no estuvieron
a la altura de las circunstancias
porque en primera fila, prácticamente,
podías conversar con
el de al lado en un tono medio.
Los problemas de voz de Hetfield
fueron un hecho palpable, especialmente
en la interpretación
del estribillo de “Master
of Puppets” donde tuvo
que ir dos tonos por debajo
y eso quedo un poco mal, un
poco feo.
Mención aparte merece
la presencia en los actuales
Metallica de Robert Trujillo,
el hombre que bajo de la selva
para aporrear con fiereza su
bajo. Vaya por delante que consideramos
a Trujillo uno de los mejores
bajistas de toda la historia,
no solo de los últimos
quince años, del Metal.
Todos nuestros recuerdos anteriores
de Trujillo, además de
los discos de Suicidal Tendencies
o las giras con Ozzy, se remontan
al concierto de Metallica en
el campo de fútbol del
Rayo Vallecano en 1993, cuando
tocaron The Cult y Suicidal
Tendencies. Ese día nos
dejo totalmente boquiabiertos
este personaje que constantemente
se mueve como un bendito poseído
y adopta posturas extrañas.
Su presencia en escena con los
actuales compañeros,
aumenta la fiereza que le avala..
Para Metallica ha sido positiva
su incorporación más
que nada porque así no
tendremos que volver a escuchar
a Jason Newsted cantar “Seek
and destroy” que en nuestra
opinión lo hacía
bastante mal. El bajo de Trujillo
tuvo una pegada increíble,
un sonido grueso y personal
que le diferencia del resto.
Tanto en los discos como en
los directos de Metallica el
bajo se oye muy poco y encima
la megalomanía de Lars
Ulrich (baterista) siempre ha
hecho que en la sección
rítmica sea la batería
la que mande y el bajo quede
tapado, por supuesto eso con
Cliff Burton no ocurría.
En este directo eso no ocurrió
y el bajo de Trujillo sonó
de modo absolutamente alucinante,
manejando un peso especifico
dentro de la banda. Cabe decir
que Metallica siempre ha sido
el grupo de Hetfield y Ulrich,
la sección rítmica,
tanto en guitarras como bajo
y batería, siempre ha
estado dominada por estos dos
músicos y esa ha sido
su impronta durante años.
En el ultimo disco de Metallica,
“St Anger”, la producción
de Bob Rock les deja muy mal
y afortunadamente en directo
salen mucho mejor parados.
Un extenso
concierto, mas de dos horas
y cuarto, con pirotecnia incluida,
aunque tocaron menos tiempo
que en Barcelona y variaron
el repertorio respecto a ese
concierto en tierras catalanas.
Resulto un tanto chocante que
en un concierto de Metallica
no escuchásemos “One”
o “For whom the bell tolls”,
pero eso como siempre queda
a la interpretación de
cada uno, porque seguro que
cada uno de los 30.000 asistentes
hubiéramos elegido un
repertorio de Metallica distinto,
potenciando unos temas sobre
otros. Nos choco, también,
que en las dos veces que salieron
a hacer los bises interpretasen
dos canciones de “…And
justice for all” y tres
de su disco negro (“Black
álbum”) y sin embargo
a lo largo del concierto no
tocaron ninguna de las canciones
de esos discos.
Por otra parte
hemos de mencionar lo aburridísimo
que resulto el concierto de
Stonesour, con Corey Taylor
a la cabeza ya que su propuesta
croosover con sabor a principios
de los noventa era interesante
en esa década pero hoy
en día es algo muy superado.
La propuesta de Stonesour parece
bastante trasnochada a estas
alturas de la película.
Mira que pensábamos que
era muy difícil hacerlo
peor que lo que hicieron Murderdolls
con Iron Maiden (nada que ver
con la oferta de Stonesour porque
su palo es otro), pero realmente
lo igualaron porque nos pareció
un grupo aburrido como pocos.
No podíamos pensar que
nos podíamos aburrir
tanto viendo a unos tíos
con esa propuesta, pero sucedió.
De vez en cuando Taylor pegaba
berridos sin sentido o improvisaba
metiendo la palabra huevos en
su discurso musical. Su concierto
resulto flojísimo. Entre
Stonesour y Murderdolls, sin
duda, habrá que quedarse
con Slipknot, mientras sigan
activos.
A In Flames
los calificaríamos de
sinvergüenzas, no por el
concierto que dieron en La Peineta
sino porque ellos pensaron que
tenían la gran oportunidad
de tocar ante mucha gente, un
público no hostil porque
estaba muy receptivo pero en
un medio en el que no habría
mas de un millar de personas
que conocieran sus canciones,
y se notó que se dejaron
la piel. Los definimos como
sinvergüenzas porque hace
dos meses estuvieron en Madrid
delante de su público,
una audiencia totalmente entregada
a la banda con lleno espectacular
en Macumba, y se mostraron mil
veces más desganados
que en el concierto que ofrecieron
como teloneros de Metallica.
Además hay que decir
que a pesar de ser los terceros
del cartel tocaron casi tanto
como en sus shows. Tocaron quince
canciones, cuando en sus conciertos
normalmente tocan dieciocho,
y se lo curraron mucho, durante
mas de una hora en escena. Nos
pareció que lo hicieron
muy bien y que se entregaron
a muerte, ya que el guitarrista
Jesper Stromblad o el bajista,
Peter Iwers, estuvieron muy
enérgicos y no es habitual
verles con tanto movimiento
en sus actuaciones. Por eso
les definimos como sinvergüenzas
por ofrecer lo que no suelen
hacer ya que fue un gran concierto
que nos hizo reconciliarnos
con este grupo, que es un clásico
del sonido Gottenburgo. Hay
que destacar que se vio una
gran diferencia entre las canciones
antiguas y las nuevas, ya que
transitan desde el rock progresivo
al heavy metal más clásico
pasando por las voces guturales
de Anders Friden.
Plastic Circus,
los recientes ganadores del
devaluado Trofeo Rock Villa
de Madrid, bregaron como campeones
bajo un tórrido calor
a las 18.30 de la tarde. Poco
menos de dos mil personas (la
mayoría estaban refrescandonse
en los aledaños del estadio
o entrando por los accesos buscando
las sombras), asistieron al
despliegue del cuarteto que
de riguroso negro black metalero,
en la estética, ofreció
pop oscuro macarrilla infectado
de guitarras, en lo musical.
Su cantante, que también
toca la guitarra, demostró
arrojo a la hora de comerse
el escenario, a pesar de las
largas pausas que el grupo tuvo
entre tema y tema. A medio camino
entre la crudeza del rock pesado
y guitarras dobladas que buscan
la melodía con facilidad,
Plastic Circus ofrecieron una
mas que acertada actuación
(todos los temas escritos e
interpretados en Inglés)
entre las que destacaron una
de sus composiciones, “Child
eyes” o la personal versión
de “Paint it black”
de los Rolling Stones con la
que cerraron su actuación.
Por ultimo
comentar que resulto muy positiva
la variedad del publico asistente
a este macro concierto llegado
no solo de las catacumbas del
foro sino de diversos puntos
del Estado, ya que vino a constatar
que el Metal en los últimos
años, independientemente
del genero que mencionemos,
Black Metal, Nu-Metal, Gothic
Metal, etc., ha experimentado,
una especie de nueva venida
o de resurrección, no
tan fuerte como sucedió
en los ochenta, ya que la gente
va los conciertos, los promotores
apuestan por este tipo de producciones,
se venden más discos
y el público se mueve
más que hace siete u
ocho años que era lamentable
ver a grupos de primera línea
tocar ante audiencias de doscientas
personas. Esto es ciclotímico
ya que probablemente dentro
de cuatro o cinco años
la cosa volverá a caer
y hay que disfrutar del momento
ya que hay buenos conciertos.
Hemos vivido un principio de
temporada metalera muy buena
culminada por este y por los
otros eventos que se han celebrado
en Madrid en los últimos
meses.
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