Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Obituary + Holy Moses + Avatar
OBITUARY + HOLY MOSES + AVATAR

Sala Arena (Madrid) 18-01-2008

Los comienzos de temporada siempre son apasionantes para los amantes de la música en vivo. No necesariamente por los grupos sino por el cosquilleo de reencontrarte en un concierto después de un tiempo, pequeño pero que se hace eterno, de sequía. Enero y septiembre son los meses en los que se da el pistoletazo de salida a las giras europeas. Una semana antes habíamos disfrutado de la descarga de Tankard y esta vez el turno les tocaba a Obituary, unos habituales desde su renacimiento, y los alemanes Holy Moses que por primera vez en veintiséis años pisaban suelo madrileño. Junto a ellos, y casi de comparsa, la banda escandinava Avatar, encargada de abrir la velada.

Es curioso porque hasta última hora estuve pensando si acudir o no al show. No porque no me gustaran los grupos, todo lo contrario, sino porque tenía que hacer encaje de bolillos porque ese mismo día teóricamente tocaban los flamencos Ancient Rites en Palencia. Digo lo de teóricamente porque al final el minitour ibérico fue boicoteado, lo que conllevó su suspensión. Casualmente, quienes promovieron estas actuaciones son los que lloran, se quejan y hablan de falta de libertades cuando a S.A. o Su Ta Gar se les suspende (por supuesto que injustamente) algún bolo por el “estado opresor”. Manda narices…

Polémicas aparte y ya con la elección clara por obligación, nos acercamos a una sala Heineken que vistió sus mejores galas. La anterior visita de Obituary se había saldado con un lleno brutal en Caracol. Esta noche ocurrió algo parecido. No fue el reventón de Kreator y Celtic Frost, donde apenas se podía respirar, pero sí que el local estaba a rebosar demostrando que los de Florida son de las bandas de death que más tirón popular siguen teniendo. Total, que el calor reinante era impropio de este extraño invierno pero poco importaba si vivíamos una actuación brillante.

Sin duda, tenían una papeleta complicada. La gente accedía poco a poco a Heineken y Avatar ya estaban subiendo al escenario. Mala cosa. No era su debut en la capital porque acompañaron a Evergrey en el pasado pero sí que personalmente no había tenido ocasión de comprobar sus prestaciones encima de las tablas. De sus dos discos, he escuchado “Thoughts of no tomorrow” y no es un mal trabajo si bien excesivamente deudor de la escuela de la que provienen: Gotemburgo y el death melódico. Del más reciente “Schlacht” poco conocía aunque su concierto sirvió para una toma de contacto con la obra.

Comenzaron con el tema que da título a este último álbum y ya desde el principio corroboré que no iba a ser una gran descarga. El sonido era pobre, opaco, y al quinteto se le ve poco cuajado, en particular a su vocalista Johannes Eckerström que no supo conectar con el público y cuya mayor cualidad de “frontman” era beber de una especie de bidón. Tanto los dos guitarristas como el bajista hacían headbanging pero de una forma un tanto fría y mecánica. Por su parte, el baterista, John Andersson, es más contundente que técnico pero cumplió a pesar de que se le escaparon las baquetas un par de veces.

El repertorio se basó en “Schlacht” y, además de la mencionada, cayeron seguidas “All which is black” y “The end of our ride”. Con relación a su debut, las composiciones me parecieron más contundentes y directas, con una base casi thrash, despojadas en buena parte de las melodías. Sinceramente no me dejaron una grata impresión, más bien pasaron desapercibidas. El recuerdo a “Thoughts of no tomorrow” llegó con la notable “Bound to the wall” que abría aquella entrega pero, desgraciadamente, el tono mediocre tampoco se elevó. “All hail the queen” fue de todas las nuevas la que más me gustó y el final con “War song” resultó frío y apático, tanto como la actitud de la gente que aplaudió más por educación que por convencimiento. Probablemente no estaban en el lugar adecuado pero Avatar no despuntaron, más bien al contrario, casi aburrieron y eso que tocaron media hora.

Con Holy Moses la cosa era diferente. Aunque se notó que la audiencia estaba allí por Obituarty, ver a Sabina Classen y los suyos era una gran oportunidad. Para mí era la segunda ocasión porque en octubre de 2006 subí a la localidad barcelonesa de Martorell para verles en ese divertidísimo festival llamado Martohell. He de reconocer que aquella noche disfruté más por la ilusión de verles que por la actuación en sí, que no pasó de correcta. Afortunadamente, en Heineken los dioses estaban de nuestra parte o más bien la presencia de un excelente baterista como Atomic Steif, que ya grabara con Holy Moses “Terminal terror”, recuperado para el cuarteto. Atomic Steif es uno de esos nombres míticos del thrash underground germano pues ha pasado también por Sodom, Living Death, Assassin o los dioses de culto Violent Force. Con él, Holy Moses han dado un salto de calidad que no se notó en Martorell donde Asgard Niels Holub cumplió sin alardes.

Antes de desentrañar la descarga le pondré dos objeciones. La primera es el poco tiempo del que dispusieron, escasamente cuarenta y cinco minutos que se pasaron volando. La segunda, el set list escogido podía haber sido más variado. Está muy bien que se centren en los clásicos pero casi parecía que sólo existían dos discos, “Finished with the dogs” y “The new machine of Liechtenstein”. De acuerdo en que son los más conocidos y, probablemente, los mejores (para mí, con “Finished with the dogs” no hay duda) pero alguna paradita en “Queen of Siam” se hubiera agradecido. No obstante, no me quejo, en mi opinión Holy Moses triunfaron.

Los acordes de “Master of disaster” acompañaron la salida de los de Aquisgrán (o Aachen, como se dice en alemán). Entre todos los componentes, por supuesto, la personalidad de Sabina Classen, el alma de la formación. Con algunos kilos menos, derrochó carisma aunque el escenario, como comentó, era pequeño y no se podía tirar por el suelo como a ella le gusta. Junto a su mano derecha, el guitarrista Michael Hankel, llevan todo el peso del grupo. El público estaba animadillo pero no desbordaba entusiasmo, tal vez esperando, suponía, cortes más emblemáticos.

Con “In the slaughterhouse” se servía en bandeja de plata la oportunidad porque es una canción brutal que se presta al desfase. Pues bien, la reacción fue tímida, algún pogo pero poco más, algo que se repitió en todo el show si bien la profesionalidad y el derroche de los teutones animó al respetable. Una de las sorpresas que me llevé fue con “Lost in the maze”. Sé que es típica pero ese aire lento y oscuro, con su cambio de ritmo posterior, que cerraba “The new machine…” me vuelve loco. Gran interpretación y una Sabina en envidiable estado vocal, con gruñidos y alaridos por doquier.

La tralla continuó con la “americana” “Life destroyer”, que, para mí, es la peculiar forma de entender el crossover que tenían Holy Moses y “Def Con II” significó otro contrapunto, al ser tema más trabajado y menos machacón, en la dualidad “Finished…” – “The new…”. Para romper un poco esta tendencia, “End of time” significó su más moderna interpretación, referencia a su último disco, “Strenght power will passion”, que ya tiene casi tres años de vida.

Efímera resultó esta reivindicación de lo actual porque rápidamente enlazaron con “Finished with trhe dogs”, siempre grande, que abrió el camino para dos canciones de discos distintos, por fin. Supongo que en honor a Atomic Steif se acordaron de “Nothing for my mum” de “Terminal terror” a la que enlazaron “Summer kills”, sorpresa porque de “World chaos” lo normal es que hubiera caído la que le da título. A mí ya me habían ganado porque, aunque el sonido no era todo lo nítido que uno puede desear, ese toque sucio contribuía a la propuesta que han defendido desde los días de sus demos. “SSP (Secret Project Service)” fue la antesala de su canción más celebrada, “Current of death”, por decirlo de alguna forma el himno de Holy Moses.

Eso sí, cualquiera que conozca mínimamente su carrera sabrá que sus conciertos concluyen con la versión del “Too drunk to fuck” de Dead Kennedys que editaron como single y también aparecía en “World chaos”, en la que dejan fluir su amor por el punk. Me lo pasé en grande con Holy Moses, más incluso que en Martorell. Como siempre, las opiniones pueden ser compartidas o no, pero, para mí, la mejor banda de la velada. ¡Sabina forever!

Y eso que estando ante Obituary uno puede esperar cualquier cosa pero por h o por b todas las veces que les he visto desde su reunión me ha faltado algo, no han dado ese grandioso concierto que, por ejemplo, sí vi en la gira del “Back from the dead” en 1995. Para colmo, esta vez hubo dos condicionantes que ahondaron en esa sensación. Por un lado, la sorprendente ausencia de Frank Watkins. Posteriormente nos enteramos de que había vuelto a Tampa para acudir al entierro de su abuela pero chocó mucho la aparición de la banda y empezar a buscar dónde estaba Frank que dada su envergadura no es difícil de otear. La otra razón, y no quiero repetirme con relación a Holy Moses porque aquí fue peor, hay que encontrarla en el caótico repertorio.

Me parece increíble que ignoren dos discos tan fantásticos como “The end complete” (el que más ha vendido de Obituary) y “World demise”. Es más, lo considero surrealista pero no contentos con eso, de su debut, un epítome del género, únicamente la inevitable (¡faltaría más!) “Slowly we rot”. Para colmo, concentraron todas las clásicas en el comienzo y durante ¡10 temas seguidos!, es decir, casi un 70% de la descarga se dedicaron a tocar temas de sus dos últimos trabajos. Hubo otras cosas que iremos matizando pero la valoración final no puede ser positiva.

Nos las prometíamos muy felices con “Find the arise” de “Cause of death”. El pogo que se montó fue espectacular. Como en Caracol dos años, la batalla campal estaba servida. “On the floor” de “Frozen in time” no bajó la intensidad que, incluso, se acrecentó en las gloriosas “Chopped in half” y “Turned inside out”. Emocionantes podía llegar a calificar estos compases iniciales. De cuatro canciones, tres de “Cause of death”. Cualquiera podía imaginarse un set list impresionante. Es más, aunque no sean tan míticas, el continuar con “Threatening skies” y “By the light” de “Back from the dead” era una declaración absoluta de intenciones, tirando de primera etapa mezclando cosas del último y algo de “Frozen in time”. O, al menos, eso pensábamos la mayoría de los presentes. Rápidamente, nos dimos de bruces con la realidad.

A todo esto, como ya ocurrió anteriormente, las pausas entre canciones eran demasiado largas y rompían la dinámica de una actuación que gozaba de un sonido bastante bueno. Sin embargo, la ausencia de Frank Watkins parecía incomodar a la banda porque se intercambian miradas en medio de los temas para no perder el tempo marcado por Donald Tardy. Por cierto, su hermano John estuvo de voz mejor que en la pasada gira pero incomprensiblemente se le iba la cabeza olvidándose de cantar alguna estrofa para, de repente, volver con fuerza. Muy raro.

Obviamente, tenía especial interés en contemplar las evoluciones de Ralph Santolla. Con el convicto Allen West entre rejas (aunque creo que hace poco le soltaron), el veterano y sobresaliente guitarrista se da otro baño de death metal tras su experiencia en Deicide. Un tipo que ha compuesto y grabado discos como “Hourglass” de su banda Millenium sólo puede ser bueno, eso es indudable, pero no me hizo ninguna gracia que le imprimiera su sello personal a algunos solos, alterando el sentido original de la canción. Llamadme purista pero no me parece bien.

A todo esto, llegó el chupinazo “Xecutioner´s return”. Hasta entonces, nada; de aquí en adelante, siempre presente. Como disco reconozco que es más de lo mismo pero, personalmente, me encanta, como todo lo que han hecho Obituary. Es más, lo pondría un peldaño por encima de “Frozen in time” puesto que tiene un sabor más añejo. Por eso me apetecía oír temas nuevos pero no tan seguidos. “Face your god” y la excelente “Lasting presence” movieron a la gente porque en poco se diferencian del resto de su trayectoria. Cada vez se ponía un punto y seguido en la presentación de “Xecutioner´s return” era con “Frozen in time” con lo que la temperatura en la pista iba bajando paulatinamente.

Si hay un tema que me gustaría se convirtiese en clásico en el futuro, ése sería “Evil ways”, increíble canción de “Xecutioner´s return” y uno de los momentos álgidos del concierto. Mi euforia continuó con “Drop dead” pero, claro, llegaban “Back inside” o la larga, interesante, oscura pero mal ubicada “Contrast the dead” y me calmaba. Lástima lo de “Contrast the dead” porque en disco me alucina pero en directo, con tanto nuevo por medio, terminó por entrarme el tedio. Lo más cachondo del caso es que con “Stand alone” y después de cincuenta y cinco minutos intensos pero con demasiadas pausas se largaron del escenario ante el estupor general.

No tardaron mucho en volver pero lo hizo Donald en solitario lo cual significaba (¡sí, horror!) solo de batería, infumable como no podía ser menos, pero esta completado con un solo de guitarra de Ralph. Lo que faltaba. Por si fuera poco, la pseudo batucada de “Slow death” fue el primer bis. Se supone que en estos “temas extra” retomarían los discos antiguos… pero no, porque además de “Slow death” se desquitaron con “Second chance”, otra más del último. Me reía por no llorar porque llegaba el final que, lógicamente, estaba destinado a “Slowly we rot” que sí, fue flipante pero no logró compensar lo descompensado de un repertorio que parecía elegido con una ruleta.

Si obviamos todo esto, diría que el concierto de Obituary fue bueno pero es imposible desligar las situaciones que hemos comentado. Los Obituary que yo vi no se parecen en nada a los que aparecieron por Heineken. Quizá sean mis paranoias pero la sensación general fue así, si no me equivoqué demasiado al observar los rostros cansados, sudorosos, pero sin esa sonrisa de oreja a oreja de las grandes ocasiones.


Obituary

 

 


Avatar

 

 

 


Obituary

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.obituary.cc --- http://www.holymoses.de --- http://www.avatar-online.net

Marco Antonio Romero
Fotografias: Javi Falcón