Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Riot + Glass Spires
RIOT + GLASS SPIRES

Sala Heineken (Madrid) 23-10-2007

¿Cómo podríamos dividir el mundo? ¿En buenos y malos? ¿Altos y bajos? ¿Mayores y pequeños? Es imposible, cada uno tenemos una vara de medir distinta para todos esos parámetros. Sin embargo, en mi discoteca personal, sí que tengo una forma de distinguir entre mis miles de álbumes: Los que me ponen la piel de gallina cada vez que los oigo y el resto. Evidentemente, la primera categoría es infinitamente más reducida que la segunda. No existen demasiados grupos que cumplan con esa premisa. Es más, apurando me saldrían los dedos de las manos y los pies. Tenemos a Savatage, Judas Priest, Rush, Accept… y Riot, siempre Riot.

Desde aquí nos hemos hecho eco de sus apariciones recientes por nuestro país, incluso con el doble reportaje más entrevista de su anterior gira. No ha pasado ni año y medio cuando la buena gente de Heavencross los volvió a traer. En un acto más propio del romanticismo musical que de otra cosa, el amigo Luis se arriesgó contratando seis fechas, todas en la mitad norte de la península. Desgraciadamente, el fracaso de público fue importante. Pese a más tres décadas editando discos geniales, Riot siguen siendo unos grandes desconocidos. Es una pena y me duele (no sólo por el grupo sino también por el organizador) pero las cosas son así. Creo que tardaremos en volver a ver a Mark Reale y los suyos por este país.

Con Ritmo y Compás les hubiera sobrado pero no debió ser posible el aspecto de la sala Heineken era absolutamente desolador. No sé si llegábamos a la centena los que acudimos a ver a los de Nueva York. Y eso gracias a que los teloneros Glass Spires atrajeron a una docena de amigos que vinieron a apoyarles. Sólo les conocía de nombre pero jamás había escuchado nada suyo. Este quinteto madrileño practica metal progresivo. Hasta aquí, todo parecería normal pero sus componentes hacen de la banda algo peculiar.

Me sorprendió agradablemente el nivel técnico que poseen. Como instrumentistas son espectaculares. Lo poco que se escuchaban los teclados auguraban la calidad de Daniel Martín. Miguel Lezcano, bajista, y Ángel Fernández, baterista, forman una dupla que no se conforma únicamente con marcar el ritmo sino que aportan su pegada propia. Con relación a Guillermo Vázquez, me quedé boquiabierto. Este tío es un mago de las seis cuerdas. Dudo que haya muchos guitarristas en esta ciudad que le superen. Con influencias desde Tore Ostby a músicos de corte más clásico, sus dedos se mueven por el mástil con una facilidad asombrosa. Queda por hablar del vocalista Samuel Gómez. No canta mal pero considero que su estilo, al menos en directo, no encaja con la propuesta estilística de Glass Spires. Sin embargo, he de decir que en los temas de su myspace no me ha chirriado tanto esta impresión.

Hablando de temas, para una primera toma de contacto que tuve con ellos, no salí del todo satisfecho. A pesar de la impecable ejecución y los múltiples cambios de ritmo, reconozco que me aburrí en los cuarenta y cinco minutos que estuvieron en el escenario. Se me hicieron demasiado densos y en su intento por ser complicados no percibí que el nivel compositivo se acercara al instrumental lo que, sin duda, es un handicap importante.

La cosa no empezó mal con canciones como “The sweet skin of evil”, de clara inspiración Conception, pero entre el flojo sonido que no dejaba distinguir los matices y la propia frialdad del ambiente, aquello fue tornándose en una cuesta difícilmente superable. Es verdad que están tan distantes de Riot que los seguidores de los americanos no entraban en apreciar las supuestas bondades de Glass Spires. Alternaron canciones que pasaban sin pena ni gloria (“Believe”, por ejemplo) con otras donde sí había algo más que rascar como “Faith”, la que ellos consideran su “single” y algo más accesible y pegadiza que el resto. Cerraron su actuación con el tema que les da nombre, “Glass Spires” y que refleja un poco lo que es este grupo, un tanto sin alma o sin gancho en sus composiciones.

Quizá no era el evento más apropiado para ellos y las circunstancias tampoco acompañaron pero mentiría si dijera que me he convertido en un seguidor de Glass Spires. No obstante, ellos tienen algo que ya quisieran la mayoría de bandas, la calidad de sus componentes. Con ella, creo que pueden pulir esas limitaciones como escritores que, considero, aún conservan y convertirse en un conjunto a tener muy en cuenta para próximos trabajos. Dejémosles tiempo porque sólo han sacado un disco hasta ahora.

Bastante rato duró el cambio entre grupos y cuando la música de la sala se bajó el quinteto salió a escena como el que va a ensayar. Esto también lo hicieron en la anterior gira. No es algo que me guste en exceso pero queda en anécdota viendo la noche que nos regalaron. Reconozco que lo intenté pero no fui capaz de abstraerme y vi lo que estaban tocando. Hubiera cambiado todo el repertorio por escuchar “Bloodstreets”, una de mis canciones favoritas de la historia, pero no, no estaba prevista. No demasiados cambios en el set list (cuatro en total). Pocos para una banda con tal trayectoria pero bueno, me conformo porque disfruté de cuatro temas más de Riot.

Como siempre, la instrumental “Narita” es el punto de partida de sus shows. Es una elección perfecta pero no estaría de más si alguna vez probaran con “On your kness”. Sería tremendo. El sonido era bueno aunque sin brillantez. La guitarra de Mark Reale ligeramente más alta que la de Mike Flyntz. El bajo del borrachín Pete Perez en un segundo plano y Frank Gilchrist pegándole a la batería de forma espléndida, brutal. Riot no tendrán muchos seguidores pero los pocos que tienen somos fanáticos y ya desde el principio algunos estábamos alucinados.

Poco más de un año hace que salió “Army of one” y, en teoría, era el disco a presentar. Como no ha tenido excesiva repercusión y aún no ha calado hondo entre los fans (siendo notable), rápidamente atacaron un par de cortes para cumplir con el expediente. “The mystic” fue un acierto total. Típico tema rápido que todos los discos con Mike DiMeo poseían (me refiero a canciones como “Dragonfire”, “Nightbreaker”, la propia “Angel eyes”, etc.) no desmerece ni mucho menos y me parece una gran puesta en escena para la irrupción de Mike Tirelli.

Dediquémosle al vocalista un párrafo aparte. Sí, repito lo mismo que la otra vez. Su imagen es la de un chulo de gimnasio. Tiene unos ademanes muy amanerados. Cuando no canta (y a veces cuando lo hace) se encuentra desubicado. En Madrid nos descubrió su faceta de ligón. Todo eso es cierto pero la gran verdad sobre este hombre es que es un DIOS de las cuerdas vocales. Le da exactamente igual de qué vocalista de la carrera de Riot sean los temas. Los clava. Únicamente tuvo algún problema en “Thundersteel” y “Dance of death” pero básicamente porque es imposible no tenerlos. Un once para el amigo Tirelli.

La gente no se enchufó mucho a “The mystic” pero aún menos a “Blinded”. Personalmente, aun siendo una buena canción, no la hubiera elegido porque se aleja mucho de lo que uno espera de Riot. Es más hard rock y con cierto toque bluesy. De “Army of one” les hubieran quedado niqueladas “Knocking at my door” o “No more alibi” pero no discutiré sus decisiones porque, para mí, todas son correctas. Cuando de verdad se animó la cosa y no paró hasta el final fue en “Johnny´s back”, primera incursión en el inmenso e incomparable “Thundersteel”.

Las variaciones principales que tuvo el concierto fueron bastante claras. Probablemente Mark Reale pensara antes de encarar la pasada gira que los primeros discos eran los más famosos, junto a “Thundersteel”. Imagino que en el momento de estar en los escenarios comprobó que el material post-“Thundersteel” es el que más tirón tiene. De ahí que las sacrificadas fueran todas de las épocas Speranza y Forrester. Entre las recuperaciones, la gran “Sons of society”, favorita del público, y que siguió a “Twist of fate” que ya tuvo cabidas en actuaciones pretéritas. En “Sons of society” Tirelli se salió en ese estribillo in crescendo de tono. Claro que donde éste que escribe se desató fue en un “Glory calling” genial, única aportación de “The brethen of the long house”. Es verdad que cambiar a, por ejemplo, “Wounded heart” hubiera sido maravilloso pero la interpretación de “Glory calling” resultó memorable con los cuatro gatos que éramos gritando: “Fight!”.

El punto hilarante vino de la mano del entrañable Pete Perez cuando Tirelli le pasa el micro, comienza a decir incoherencias en castellano, le mira Mark Reale y, de inmediato, ejecuta el riff de “Road racin´” dejando al pobre Pete con la palabra en la boca y cara de tonto. Esta canción de “Narita”, también imprescindible, es la que aprovechan para que Reale y Flyntz ejecuten sus respectivos solos. Por ser Riot no voy a decir que me encantaran pero sí que la estructura de los mismos está bien montada para hacerlos amenos. El problema es que se tiran demasiado tiempo, más de diez minutos. Con la mitad sobraba y luciría el doble.

Con Tirelli de vuelta terminan “Road racin´” y Frank se marca un breve solo de batería previo a “Swords and tequila”, siempre brillante en directo por su carácter marchoso y festivo. Independientemente de que repitieran gran parte del repertorio, la ubicación fue distinta porque el protagonismo final se cedió a “Thundersteel” y “Inishmore”. Así, con “The flight of the warrior” la filas delanteras, dispersas hasta entonces, nos juntamos en una piña para acompañar esta canción que si bien no es de mis tres preferidas de “Thundersteel”, en vivo presenta un carácter de himno que la hace imbatible. Si hay una composición que, sin duda, eliminaría del set list es “The man”, no porque sea mala sino porque me da rabia que ocupe el lugar que deberían hacerlo casi cualquier otra de “Inishmore”: “Liberty”, “Should I run”, “Gypsy”… La que tiene que tener posición de honor es “Angel eyes”, para mí uno de sus cortes emblemáticos y de los dos temas de Riot que tienen videoclip (el otro es “Bloodstreets”).

Para el final acertaron de pleno y, sinceramente, es algo que pueden hacer gracias a tener a Tirelli. Aunque las pasó canutas, sacó fuerzas para atacar los dos temas más cañeros del grupo. Por supuesto con “Thundersteel” se puso aquello patas arriba y la escasa audiencia vibró. La sorpresa llegó de la mano de “Dance of death”. En la visita de 2006 no había caído nada de “The privilege of power”, el otro álbum que poseen con Tony Moore a la voz. Esta vez sí que se acordaron de él. De nuevo digo que no es mi favorita del disco pero como bien comentó Mike Tirelli: “The hardest, the fastest!”.

Con ella abandonaron el escenario y os aseguro que las caras de felicidad de la gente delataban la grandeza del concierto. Los fans coreamos su nombre para que volvieran y no tardaron Riot en regresar a escena dejándonos como bises sus dos clásicos de siempre, de sus inicios. “Outlaw” es muy conocida (dentro de lo que cabe) porque viene en su formato original en “Fire down under” pero también hicieron una magnífica revisión del tema en “Nightbreaker” (otra vez, el gran olvidado). Con esa estructura simple y una letra vacilona, siempre es una apuesta ganadora, casi tanto como “Warrior”. ¡Qué grande! Aquí el amigo Tirelli demostró que es un artista en el ligoteo subiendo a dos muchachas al escenario a colaborar. De paso, se acopló Guillermo, el guitarrista de Glass Spires, en una imagen curiosa que quedará en nuestra retina como la despedida de Riot de los escenarios españoles. ¿Por cuánto tiempo? Nunca se sabe pero, quizá, para siempre.

Una hora y cuarenta minutos increíbles. Treinta años de carrera son muchos, o pocos según se mire. Yo no desespero y mantengo viva la llama de que algún día pueda ver “Bloodstreets” en directo, sea en Madrid, Palencia o Pernambuco. Gracias de nuevo a Luis y la gente de Heavencross por hacernos felices a unos cuantos. Por último, apuntar que los documentos gráficos que veréis no son de este concierto porque una salmonelosis dejó KO por unos días al fotógrafo destinado al evento, David Ortego. ¡Shine on Riot!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.riotsweb.com --- http://www.glassspires.com

Marco Antonio Romero
Fotografías Riot Madrid: Hallofmetal.com