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Según
el periódico, los primeros
teloneros fueron Días
de Incienso, un grupo local.
No puedo dar fe de ello, pues
mientras que ellos tocaban yo
estaba atrapado en un atasco
del copón para entrar
a la Feria. No falla: pon un
policía municipal en
un cruce y, en cuestión
de segundos, se creará
un megaatasco de la muerte,
de los de apagar el motor y
terminarte el paquete de tabaco.
En fin, tras media hora conseguí
dejar el buga en el aparcamiento
del recinto ferial lo mejor
que pude y que me dejaron los
aparcacoches, que esa es otra.
Llegamos al
concierto justo cuando iban
a empezar los segundos teloneros:
Neumática. Vaya tela.
Su actuación careció
por completo de interés.
Un guitarreo plasta sin ton
ni son, en el que claramente
sobraba una guitarra, que tapaba
casi por completo la voz, por
otra parte nada buena (más
bien bastante mala). Las canciones
se sucedieron todas casi iguales
(porque paraban de vez en cuando,
que si no fijo que hubiera pensado
que era todo el rato la misma)
en un estilo indie-pijillo-del-montón.
Al grupo le venía claramente
grande el sitio. Deberían
tocar más por los baretillos
para coger tablas. Demostraron
una clara falta de profesionalidad
afinando en medio de la actuación
y echando todo el rato en cara
el cantante al público
que no se movía (“tenéis
que moveros más”,
“me habían dicho
que en Málaga la gente
se movía” y cosas
por el estilo). Chaval, al público
lo tienes que mover tú.
Aquí no hemos venido
a hacer un favor a nadie. El
único que pintaba allí
algo era el batería,
pero vaya, por salvar a alguien.
Cuando terminaron salió
un pavo y les hizo entrega del
tercer premio del concurso Málaga
Crea Rock. Joder, cómo
serían los que quedaron
por debajo de ellos.
Los Ska-P nos
hicieron esperar un poquito,
pero ya desde que salieron quedó
claro que ellos sí sabían
mover al personal. El grupo
vallecano demostró con
creces haber conseguido un directo
fabuloso. Probablemente no sean
los mejores músicos del
mundo (aunque no son nada malos),
pero son tremendamente efectivos.
Conectaron rápidamente
con el público (aunque
lo tenían ganado ya de
antemano), que lo que quería
era fiesta (“¡¿queréis
fiesta?!”, preguntaban
una y otra vez). Y se la dieron.
El repertorio
de Ska-P es un completo repaso
al telediario, en el que no
dejan títere con cabeza:
Bush, Aznar, la guerra, las
ETT´s, la policía...
Sus himnos eran coreados uno
tras otro: El gato obrero, Welcome
to Hell, El vals del obrero,
Romero, el madero, y así
con todos. Hubo un amago de
lluvia ante el que se extrañó
Roberto Gañán,
Pulpul, el cantante: “¿Está
lloviendo en Málaga?
¿En agosto?”, “Esto
es una nube pasajera del PP”,
dijo provocando las carcajadas
del respetable. Pipi, el responsable
de “coros y danzas”
(una especie de Popotxo, el
de la Orquesta Mondragón,
pero en punki) no paró
durante todo el bolo: bailó,
cantó, se cambió
de ropa casi para cada canción...
Todo un espectáculo con
patas. No sé cómo
se puede cambiar tan rápido
de ropa ese tío: salió
de madero, de Tío Sam,
de escocés, de torero...
Por cierto, muy bueno lo de
la canción puteando a
los toros, y de puta madre que
la tocasen en plena Feria de
Málaga. Que se jodan
los sádicos de los taurinos.
El público, que llenó
el recinto, lo pasó en
grande bailando pogo de forma
desenfrenada. Los vallecanos
también hicieron una
concesión a los viejos
punkis: “Vamos a hacer
una locura –dijo Pulpul-:
Pipi va a tocar el bajo y Joxemi
va a cantar”. Y Joxemi
(guitarra) cantó Anarchy
in the UK de los Pistols dabuti,
en un inglés tan macarrónico
como el de Johnny Rotten, y
berreando igual. A muchos nos
asomó la lagrimita. Joder,
que los punkis también
tienen su corazoncito.
Fue el bolo
más divertido al que
he ido en mucho tiempo. Aquello
duró hasta las 2:30 de
la madrugada. Hicieron tres
bises ante la aclamación
del público, terminando,
cómo no, con Cannabis,
su canción más
emblemática. Al final,
les dejamos marchar (tenían
que estar desmayados, los pobres,
con el ritmo bestial que confieren
a sus directos). Y un detalle
de estilo: mientras recogían
pincharon de fondo God save
the Queen. Los Pistols, ya se
sabe, son como las bambas: van
bien con todo. Resumiendo: como
dijo innumerables veces Pulpul:
“¡De puta madre,
Málaga!”.
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