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No es por
realizar una figura literaria
porque sí ni de manera
gratuita o por tratar de enlazar
un comienzo de crónica
más o menos correcto,
pero el hecho es que la presentación
de “Incerteza” en
Madrid llegaba (hablando desde
una perspectiva únicamente
personal) con un tanto de incertidumbre
y expectativas por cumplir del
quinteto. La reciente cercanía
en fechas de ese nuevo trabajo
con este concierto en la capital
había hecho que (junto
a más circunstancias
que no permitieron haberlo escuchado
con la profusión debida)
esta fuera a ser una prueba
que decantaría el lado
de la balanza al que nos inclinaríamos.
Esas dudas
iniciales no fueron compartidas
por un público que llenó
la sala (en torno a mil personas)
y que se entregó desde
el principio, cuando todo el
grupo salió a escena
entre juegos de luces y humo
para que el último fuera
Morti y empezara a recitar,
frente a su ya habitual pie
de micrófono adornado
con moscas, “Sólo
estás tú”.
La relativa sorpresa por comenzar
con un tema del primer álbum
se vio diluida por un sonido
que en nada acompañó
al grupo en ese comienzo, la
voz sólo se escuchó
con la claridad necesaria en
el “Buenas noches, somos
Skizoo” que antecedió
a “Partir de cero”
y, al final de la misma, el
vocalista comenzó la
que luego sería una práctica
utilizada varias veces a lo
largo de la velada: apelar al
público a cantar los
estribillos después de
haber terminado cada tema, algo
que no es malo, pero que, creemos,
puede resultar repetitivo.
“Elixir”
fue “el tránsito
hacia la incerteza”, aunque
su obra homónima volvió
a presentarse de nuevo con “Hace
tiempo”, mientras que
“Cuando no estás”
volvió a llevarnos de
nuevo a su obra más reciente.
Hasta entonces habían
continuado algo los problemas
de sonido, así lo refrendaban
algunos ostensibles gestos de
Jorge Escobedo. Desde ese instante,
el ambiente de la sala fue siguiendo
de forma progresiva una línea
ascendente con los aplausos
y recuerdo a las personas que,
desde lejos, habían venido
allí aquel día
antes de que sonara “Arriésgate”,
la mención a que “sólo
los niños y los locos
dicen la verdad” y la
invitación a participar
de ese estado previos a la ejecución
de “Esta locura”
o “¿Qué
vamos a hacer?” intercalados
entre los cantos del público.
Pero, hubo
un punto donde ese línea
hacia arriba se convirtió
en un brusco pico de altura
y donde la balanza se inclinó
a favor de la banda y no bajaría
durante lo que restó
de actuación haciendo
disiparse cualquier duda anterior:
cuando las voces de los asistentes
se fundieron a un mismo nivel
con la de Morti durante “No
todo está perdido”
y continuaron esos coros aún
después de finalizada
la canción y sin que
nadie tuviera que incitarlos
previamente. Así pues,
“Prométemelo”
siguió rodada, al igual
que lo hizo el recuerdo y los
aplausos por “un corazón
que grita por la pérdida
de Bigsimon”, el bello
recuerdo al gran productor y
músico que sirvió
de antesala a “Grita el
corazón”.
Con “Tu
peor pesadilla” volvimos
a ver las dotes teatrales o
histriónicas de las que
el cantante de Skizoo hace gala
durante sus actuaciones ya que
además de su enigmática
forma de expresarse sus gestos
y expresiones de danzarín
o prestidigitador en los solos
de Antonio Bernardini o Jorge
Escobedo o simulando asustar
de manera grotesca pueden hacerle
entrar dentro de la dicotomía
del amor/odio hacia él
(nuestra posición es
clara). Menos llamativos, pero
no por ello menos eficientes,
estuvieron Edu Hernández
y, sobre todo, la figura camuflada
detrás de una batería
que es Dani Pérez.
A “De
sol a sol” le siguió
“Habrá que olvidar”,
otra canción donde la
gente siguió sus propias
voces acompañada de la
batería y la guitarra
para una posterior loa respecto
a su estribillo que, no por
ya conocida, dejó de
ser eficaz: “todo me da
igual menos vosotros”.
Continuaron intercalando canciones
de sus dos discos con “Incerteza”
y la muy aplaudida “933
revoluciones”. Ahí,
además de constatar que
en lo que será su gira
otorgará el mismo nivel
de importancia a sus dos discos,
amagaron con la primera huida,
hecho que si se dio después
de “¿Dónde
estás?”; porque
el grupo marchó lanzando
besos y, por un momento, el
cartel con la portada de su
nuevo disco que estaba en el
fondo del escenario subió
un poco como queriendo despedirse
también. Algo que, por
otra parte, hizo que pusiéramos
el punto de vista en la estética
de la sala acorde con el grupo:
oscura y balcones dorados junto
a la banda vestida de negro
acompañada por detrás
con ese panel en tonos similares
a la arquitectura.
“Vosotros
sois los únicos que nos
ayudáis a disipar esta
incerteza” fue la frase
que presentó “Algún
día”, otro discurso
en el que “ante el panorama
microcósmico y microcósmico
que nos encontramos pedimos
oxígeno” fue de
la mano con “Dame aire”
y la pregunta (en ese mismo
tema) de si “sacrificaríamos
nuestras comodidades por el
planeta” antes de una
esperadísima “Renuncio
al sol” fueron los cierres,
junto a la presentación
de todo el grupo, de dos horas
de un directo que, a buen seguro,
ganará muchos enteros
según vaya rodando su
gira y que, en Madrid, no se
podrá volver a contemplar
hasta el próximo 11 de
Mayo en el Festival Alternativo
de Radio Utopía.
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