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Hay veces en
las que después de haber
asistido a un concierto decepcionante
(en mi caso, la desafortunada
actuación de Paradise
Lost en la Sala Caracol en Madrid,
comentada muy certeramente por
mi compañero Marco Antonio)
necesitas otro concierto que
te haga recobrar no tanto la
fe en el metal (para eso ya
están Manowar) sino más
bien las ganas de acudir a más
conciertos. Y mira por donde
pensaba yo que la experiencia
de ver, en mi caso por primera
vez, a Devin Townsend encima
de un escenario podría
compensar el mal sabor de boca
dejado por los creadores de
“True Belief” y
“Embers Fire ” (ninguna
de las cuales sonaron en su
concierto de Madrid por supuesto,
en detrimento de versiones de
indignas bazofias poperas).
Batschkapp
presentaba una buena entrada,
y pese a que el ambiente no
era demasiado festivo antes
de comenzar el concierto (el
hecho de ser domingo, día
tradicionalmente de reposo de
juergas de fin de semana, al
menos para algunos tenía
algo que ver), y entre la audiencia
se podían ver camisetas
de todo tipo de grupos de metal
y similares.
Zimmer’s
Hole eran los encargado de abrir
las hostilidades, y vaya forma
de comenzar la velada. Con el
guitarrista, bajista y teclista
de Strapping Young Lad entre
sus filas y un cantante que
era una mezcla de troglodita,
comediante y guerrero del metal
al más puro estilo Manowar,
la música de Zimmer’s
Hole puede ser un cóctel
en el cual tienen cabida todos
los estilos del metal de los
últimos 20 años.
Desde black y death metal pasando
por el heavy más clásico
en la mejor tradición
de Judas Priest y por supuesto
por Black Sabbath, dentro de
una misma canción tienen
cabida varios estilos, además
de versionear brevemente a cualquier
grupo, principalmente de los
80. Lo que en otros casos sería
tan solo una farsa en este caso
lo mejor es que son unos músicos
excepcionales que simplemente
se están divirtiendo
encima de un escenario, Spinal
Tap pero tocando tralla y muy
bien ejecutada. Además
es que el cantante es un tío
graciosísimo con unos
comentarios y una actitud en
escena con la cual no me había
reído tanto en los últimos
tiempos (igualito que el señorito
Holmes, vamos). Los mejores
momentos llegan cuando el tío
se dirige al público
y les dice que donde más
cerveza se bebe es en Canadá
(grave ofensa esta en Germania)
y empieza a regalar cervezas,
y lo mejor es cuando pregunta
cuánta gente lleva el
corte de pelo como los Manowar
(explica, flequillo por delante,
largo por detrás) y vacila
a la gente diciendo que en Alemania
todos llevan el pelo a lo Manowar.
El grupo interpreta temas de
sus dos álbumes (“Legion
of Flames” y Bound by
Fire”), algunos de ellos
ya pequeños clásicos
como “Re-Anaconda”
o “1000 Miles of Cock”.
Después de 45 minutos
abandonan el escenario, yo lo
calificaría de genialidad
absoluta.
Después
de semejante diversión
aparecen en escena Devin Townsend
Band. Con una banda completamente
renovada con la que ha grabado
el último disco, por
supuesto el foco de atención
es el propio Devin. Y si el
cantante de Zimmer’s Hole
es un cachondo, que decir de
Devin. Es lo bueno de estos
músicos, que se lo pasan
bien encima de un escenario
ejecutando su música,
que en el caso que nos ocupa
es por supuesto de una calidad
excepcional.
Devin ha decidido
últimamente agrupar todos
sus proyectos paralelos o en
solitario bajo el único
nombre de Devin Townsend y en
esos álbumes se basó
el concierto. Destacar por supuestos
los temas de ese álbum
que debería con el paso
del tiempo convertirse en un
clásico como es “Terria”,
con ese tema central “Earth
Day” que realmente fue
uno de los puntos álgidos
de la noche. Devin presentó
este proyecto como “esto
es rock, el metal vendrás
después con Strapping
Young Lad” y la verdad
es que la música es del
agrado de cualquier metalero
de pro. También dejó
caer algún tema del nuevo
álbum “Accelerated
Evolution”, al que sin
duda no dio más cancha
dado lo reciente de su publicación.
De “Ocean
Machine” interpretó
el “The Death of Music”
para más tarde demostrarnos
que igualmente es un excepcional
guitarrista con un solo que
dejó alucinados a la
gran mayoría de los que
allí nos encontrábamos.
Para finalizar, el cachondo
“Black Devil” para
el que contó con la inestimable
colaboración del loquísimo
cantante de Zimmer’s Hole,
así pues la diversión
continuaba y todavía
quedaba el plato fuerte del
día.
Así
pues después de un cuarto
de hora de pausa se presentaba
de nuevo Devin, acompañado
de su grupo de siempre, es decir
los tres colgados que ya habían
hecho las delicias del público
con Zimmer’s Hole y con
toda una leyenda tras la batería,
el mismísimo Gene Hoglan
de los Dark Angel de la Bay
Area. Debo decir que la puesta
en escena del grupo es simplemente
impresionante, Devin, el otro
guitarrista y el bajista haciendo
headbanging como posesos, el
teclista tres cuartos de lo
mismo y en su tarima cual omnipresente
máquina imperturbable
Gene Hoglan, que marca el ritmo
con una precisión milimétrica
y una velocidad supersónica,
mientras se permite el lujo
de jugar con las baquetas a
la menor oportunidad. Debe ser
esta la base rítmica
más pesada del mundo
y no en el sentido sabbathiano,
sino que entre Byron Stoud y
Gene Hoglan deben sobrepasar
los 300 kg, el virtuoso de la
batería no creo que baje
de los 160.
Por supuesto
son las canciones del ya mítico
álbum “City”
las más conocidas por
el público que no para
de pedir que toquen “Detox”
y “Underneath the Waves”,
lo que por supuesto ocurre,
al igual que algún tema
de su álbum debut y de
su también recién
publicado “SYL”,
mi tema favorito del cual es
el increíble “Aftermath”,
que en directo es otra joya.
Durante la
actuación Devin no para
de dirigirse al público
comentando todo tipo de tonterías,
hay que reconocer que el tío
es muy gracioso y tiene un gran
sentido del humor, aparte de
ser un excepcional no solo instrumentista
sino también cantante,
ya que pese a la paliza de tocar
dos sets seguidos, el tío
sigue conservando la voz en
bastante buen estado. Cuando
acabe la gira ya veremos en
que estado se encuentra su garganta.
En definitiva,
otra gira más que deja
un lado España para desgracia
y decepción de algunos,
y lo único que podemos
esperar es que algún
día el genio Townsend
pueda pisar nuestros escenarios
para darnos una lección
de cómo tocar música
con sentimiento a la vez que
entreteniendo al personal.
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