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TALISMAN

Sala Heineken (Madrid) 01/06/2007

Si las giras de reunión suponen ya ciertas reticencias previas por mi parte, planear un tour de despedida añade una responsabilidad importante por un motivo fundamental: Independientemente de lo que toques o hagas, debe ser algo especial. No todos los días se dice adiós aunque algunos parecen ya acostumbrados a amagar (¿he oído Kiss u Ozzy?). Por ello, no te puedes tomar el concierto como si de uno más se tratara. Para el grupo no existirá un mañana y tus fans, sean los que sean, quedarán desprovistos de la posibilidad de poder presenciar de nuevo cómo se desenvuelven sus admirados músicos encima de un escenario.

Así, que recuerde, me vienen a la memoria los últimos shows de Muro aunque, evidentemente, no son comparables. Sí que se notaba en el ambiente que no volveríamos a verles juntos cantando todos esos temas (y mira tú que ya lo han hecho), un aire melancólico se respiraba en Caracol. Desgraciadamente, con los suecos Talisman no se puede decir lo mismo.

La expectación creada era notable. Jeff Scott Soto siempre ha tenido mucho tirón en España y su reciente visita con Journey seguramente le sirvió para hacer algún seguidor más. Asimismo, en general, la gente prefiere las obras con Marcel Jacob y compañía a sus trabajos en solitario o en otros diferentes proyectos. Como no había teloneros, la sala se fue llenando muy escalonadamente hasta ocuparse en más de tres cuartos de su capacidad. Entre los asistentes, intuí cierta duda porque, teóricamente, Soto pensaba centrarse de aquí en adelante en Journey (a estas alturas creo que todos sabemos qué ocurrió una semana después), mientras que Marcel y Jamie Borges tienen sus cositas en Last Autumn´s Dream, Treat, sus producciones, etc. Es decir, que la cautela venía porque este tour lo podían encarar como un hobby para pasar un buen rato en unos cuantos países europeos o como un ejercicio de agradecimiento a los fans. Pues bien, tuvo mucho más de lo primero.

Como veréis he nombrado a toda la formación clásica de Talisman excepto a Fredrik Akesson que se desmarcó unas semanas antes, no sé si aún deprimido por su marcha de Arch Enemy o embriagado por su entrada en Opeth. A sus compañeros no les sentó demasiado bien pero encontraron en Brian Young, que ha estado con David Lee Roth, un sustituto adecuado porque hizo bien su labor tanto a las seis cuerdas como en los coros. Eso sí, el tío parece el doble macarra de Kenny G.

Con la ovación más intensa de la noche, el cuarteto salió a Heineken y atacó “Falling”, el corte que abre su último “7”, porque además de despedirse, paradójicamente debían presentar algo de esta postrer y notable entrega. Muy pronto cayeron dos favoritas que el público coreó con pasión como “Colour my XTC” y la genial “Mysterious” donde Jeff se empezó a soltar. Como siempre que sale a unas tablas y salvo, obviamente, en Journey las miradas se centran en el puertorriqueño a pesar de que esta noche no fue la más inspirada a nivel vocal que le he visto. Con todo, su carisma y la experiencia tapan cualquier pequeño problema y “únicamente” una buena noche de Soto eclipsa al 95% de los frontmen del hard rock.

“Coming home” vislumbró lo que sería la velada, en su mayoría concentrada en sus dos primeros álbumes. Es verdad que son los más conocidos pero, en mi opinión, las composiciones de Talisman sobresalen en todos sus álbumes. “Break your chains” parecía que iba a poner aquello patas arriba pero sólo fue a medias, no por la inmaculada interpretación sino más bien porque algo flotaba en el ambiente, la atmósfera no era la adecuada, y es curioso porque la otra vez que vi a los suecos me pasó lo mismo. Así como con Soto y su banda, siempre salgo con la sensación de que me han dado más de lo que ofrecen en estudio, con Talisman me ocurrió hace casi cuatro años y me ha vuelto a pasar que no me llenan. Y eso que lo menos convincente estaba por llegar.

No sé si en una mezcla extraña o qué, pero el caso es que “A life”, uno de los mejores cortes de “Life”, y “D.O.A.P.S.” formaron un batiburrillo un tanto inconexo que sirvió de pistoletazo de salida para la noche de los medleys, para desesperación de aquellos que no comulgamos en exceso con este tipo de prácticas. Algunos podrán achacar que sirven para escuchar más canciones pero no estoy nada de acuerdo. A mí me parece una especie de jukebox con estructura de estrofa/estribillo/puente/siguiente tema. De esta forma ejecutaron sin parar retazos de “Day by day” (de mis preferidas de su primer trabajo), “Here 2day, gone 2day” (¡por qué privarnos de su totalidad! Si es increíble…), “Give me a sign” y “Tears in the sky”, dejándonos con la miel en los labios y, personalmente, con un sentimiento de decepción que derivó en el tedio durante el solo de bajo de Marcel Jacob que supuso un punto de inflexión negativo ya que muchos seguidores quedaron un tanto apagados. Intuyo que comprendieron que aquello no iba ser tan especial como pensaban. Siguieron disfrutando pero moderadamente.

“All or nothing”, esto es, otra de “Genesis”, retomó la senda de las canciones enteras pero, entre medias, apareció “Outta my way” de “Cats and dogs”. Extrañísimo. Siguiendo con este álbum que supuso su vuelta al estudio tras cinco años de silencio, la no muy conocida “In make believe” me resultó de las más agradables del show aunque, probablemente, la más destacada para mí fue “Back 2 the feeling”, la balada que cierra “7” y en donde Soto sí dio el 100% de sus prestaciones.

Como el mundo no es maravilloso sino imperfecto, paulatinamente los miembros del grupo abandonaron el escenario dejando a Jeff sentado en su teclado para regalarnos un ejercicio que calificaría de autocomplacencia. En otro medley más, esta vez de piano y voz, el mulato teóricamente culminó “Back 2 the feeling” a la que unió “Forevermore” (otro lento del último), “All I want”, la preciosa “Just between us” (¿por qué siempre la mutila?) y “Sorry” donde sus compañeros se reincorporaron con el solo de guitarra de Brian.

Si hasta aquí la actuación se había desarrollado de forma rara, pienso que la parte final me desconcertó por completó. Tras el cúmulo de medleys, baladas y demás, llegó el protagonismo de las versiones. No esperaba su inclusión pero el “Frozen” de Madonna, que tanto apasiona a Jeff, para mí careció de trascendencia y sólo sirvió de aperitivo para el emblema del grupo, “I´ll be waiting”, con toda la sala cantándola hasta que en mitad de la misma, les dio por repetir la gracia que Soto ya ha hecho en sus conciertos en solitario, meter el “Livin´ on a prayer” de Bon Jovi. Sinceramente, me cabreó porque Jeff con su grupo puede hacerlo y queda simpático pero en Talisman no debería estar permitido interrumpir así su himno por excelencia.

Por si esto no fuera poco, retomaron en medley (¿cómo si no?) “Forevermore” y “Back 2 to the feeling” para marcharse entre aplausos, sí, pero bien distintos del éxtasis inicial. No pasó mucho tiempo hasta que el cuarteto volvió a las tablas para tocar un par de temas más. Por fin, disfruté otro poco con la cañera “Standing on fire”, una de las que sí me hizo sonreír, y pusieron el punto final a sus visitas a Madrid como Talisman con otra versión, en este caso más justificada, porque “Crazy” de Seal debe ser fundamental y pieza básica en sus repertorios aunque yo tampoco la utilizaría como colofón.

Si cogemos pedacitos de lo que sonó juntaríamos veintitrés canciones pero la realidad nos dice que solo fueron interpretadas en su totalidad, incluyendo dos que no eran suyas. Esto en menos de noventa minutos y con una frialdad que sólo Soto rompía por momentos. Considero que es del todo insuficiente. Por muy buenos que sean y por mucho que me gusten, no sé si para este viaje eran necesarias las alforjas. Con Talisman se va una de las mejores bandas de hard rock melódico de Escandinavia. Les echaré en falta una cita discográfica cada dos o tres años. En directo, reconozco que tampoco añoraré su ausencia aunque con Jeff fuera de Journey nunca se sabe qué nos deparará el futuro y si veremos la tercera resurrección de Jacob y compinches. Yo apuesto que sí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego