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TESLA + CHALICE

Sala Macumba (Madrid) 02-11-2007

Dieciséis años, media vida. Una espera que jamás pensé llegaría a su fin. Un regreso a la actividad con un directo, “Replugged… live,” de esos que ya no se estilan. Vuelta al estudio, “Into the now”, ¡qué gran obra para los tiempos que corren! Tres años después, el tremendo disco de versiones, “Real to reel”, donde se dan cabida desde clásicos del rock a temas más oscuros pero igual de bien interpretados por los de Sacramento. La esperanza perdida este verano pero, poco después, se anunció: Tesla venían a España. Más de tres lustros desde el oprobio del estadio olímpico de Montjuic, me volvía a ver cara a cara con estos genios de California. A priori el concierto del año, junto a Heaven And Hell; en la práctica, uno de los shows de mi vida, no exagero, y eso que creo que deben ser más del millar los que alcanzo.

Que programaran esto en la sala Heineken me parecía un tanto triste pero ya se sabe cómo está el percal. Por eso, fue una alegría el cambio de ubicación a un recinto mucho más amplio como Macumba que registró un entradón. Aproximadamente mil quinientas personas, sobre un aforo de mil ochocientas o dos mil es una cifra excelente. No obstante, viendo el ansia y la ilusión por Tesla que había entre los asistentes no me extraña. Desde un punto de vista personal, una distensión de ligamentos no me permitía caminar ni estar de pie demasiado tiempo pero me tendrían que haber amputado una pierna para faltar a esta cita. Aún sufriendo las consecuencias escribo estas líneas y esbozo una sonrisa porque a la pata coja sí se puede saltar un rato…

A las ocho de la tarde nos acercamos a Macumba y ya había entrado un buen puñado de gente. Los teloneros anunciados eran Chalice, formación alemana con unos cuantos discos a sus espaldas y que hace unos años abrieron para Doro pero que, en este país, siguen siendo desconocidos. Es cierto que cualquier grupo tendría una papeleta complicada pero el hard and heavy melódico de los germanos no terminó de convencer entre el respetable que siguió el concierto con frialdad. Este mismo ejercicio han editado un disco acústico llamado “Bare” si bien su repertorio estuvo formado por pasajes de toda su carrera.

Cuando comenzaron su descarga comprobamos que no son unos animales de escenario. Tenían ganas de agradar, eso sí, pero el quinteto no logra trasmitir porque se queda a medias en muchas cosas. Véase, Gino Naschke no canta mal pero desde luego tampoco está entre los grandes; la guitarra está ahí sin alardes; los temas no enganchan y, sobre todo, compositivamente se quedan sin sustancia, como una ensalada mal aliñada, te la comes pero no la saboreas. Recuerdo que reseñamos hace mucho tiempo un disco suyo, “Digital boulevard”, y me provocó esa misma sensación. Para colmo de males, el sonido estaba saturado y a punto estuvo de dejar nuestros tímpanos a medio gas.

Supongo que el no estar familiarizado con su propuesta influye pero hay multitud de bandas que me han sorprendido agradablemente sin que las hubiera escuchado hasta entonces. De los temas que cayeron recuerdo que me gustaron “The opera burns”, muy típica del hard alemán pero interesante corte de “Shotgun alley”, el tema título de éste y alguna otra por ahí como “Run for cover” que fue de las últimas que interpretaron. En cualquier caso, no quiero ser muy injusto con ellos porque oyendo los samplers que tienen en su página web me han parecido mejores de lo que demostraron esta noche. Probablemente, las ganas de Tesla me condicionaron respecto a Chalice y si encima no gozaron de la mezcla correcta por los técnicos, el cóctel nunca podía ser de mi agrado.

Según iba poblándose la sala, ellos mismos parecían animarse porque la intensidad de los aplausos aumentaba. Incluso se enfundaron las acústicas, se sentaron y nos mostraron una canción desenchufada, “Can´t you feel it”, que no les quedó mal. Al final, se puede considerar que aprobaron porque lucharon contra distintos elementos y, cuanto menos, no naufragaron y llegaron al puerto.

Cuando algo te parece muy grande, existe una dificultad: Expresarlo con palabras. La siguiente crónica será, imagino, un tanto aturullada en frases, inconexa a ratos, y subjetiva seguro. Espero que lo disculpéis porque aún me embarga la emoción cuando rememoro la hora y tres cuartos que Tesla nos regalaron en Madrid. Sabía que iba a ser histórico pero nunca pensé hasta qué punto. Los días anteriores había hecho un esfuerzo por no mirar el set list de la gira. Sucumbí, tuve que hacerlo, fue superior a mí. Sin embargo, los de la Costa Oeste siempre tienen un as en la manga guardado, esa canción que no esperas.

Nueve cuarenta de la noche; se apagan las luces y los cinco fantásticos saltan a las tablas de Macumba. Es inevitable fijarse en cada uno de ellos por separado mientras comenzaban la actuación con una pequeña jam para calentar las manos. Troy Lucketta, o al menos da esa impresión, parece algo más mayor que el resto. Como baterista es muy bueno para este estilo de música porque mezcla contundencia y delicadeza. Sin ser virtuoso, sabe estar. Algo parecido podría aplicarse a Brian Wheat. Ocupa un segundo plano y parece distante pero su contribución es fundamental. Muchos de los ojos se clavaban en Dave Rude, el sustituto de Tommy Skeoch. Con una forma de tocar propia del hard rock setentero, es un sucesor muy adecuado, gran papel el suyo. Queda hablar de las dos estrellas y no sé quién estuvo por encima, lo dejaremos en empate técnico aunque tal vez me sorprendió más Frank Hannon porque no esperaba que fuese tan bueno. Tremendo guitarrista y gran apoyo vocal. Alternaba eléctricas, acústicas, coros, hasta teclados. Impresionante. Sobre Jeff Keith, poco que reseñar salvo su pacto con el diablo. Con una apariencia juvenil para su edad y sus cuerdas vocales casi inmaculadas fue la guinda perfecta a un pastel que gozó de un sonido poderoso pero distinguible, notable en líneas generales.

No se les ocurrió otra idea que empezar con un bombazo, “Cumin´ atcha live”, para que los asistentes nos volviéramos locos. El redoble de batería llevó al clamor y desde ese primer contacto creo que los de Sacramento comprendieron que no iba a ser un concierto más. De inmediato, desgranaron algo de “Real to reel”, en concreto la gran versión del “Walk away” de James Gang, con un regusto de los setenta y reivindicativo de este no demasiado conocido combo en el que militaron Joe Walsh antes de entrar en The Eagles y Tommy Bolin previo a sustituir a Richie Blackmore en Deep Purple.

¡Otra en la frente! “Modern day cowboy” muchas veces ha servido de cierre (en Barcelona en el 91 así fue) pero en esta gira la interpretan muy al principio con Frank compaginando eléctrica y la acústica dando en el clavo cada nota. Es de las composiciones más intensas de Tesla y también de las preferidas de sus seguidores. Algunos incluso pensaron que habían gastado dos cartuchos muy importantes de inicio pero creo que los de Sacramento poseen, como se demostró, arsenal más que de sobra.

Me encantó cómo, al igual que hacían en “Replugged… live” y “Five men acoustical jam”, marcan un riff o una melodía y, de repente, enlazan con un tema conocido. Por ejemplo, esto ocurrió en “Heaven´s trail”, primera de las múltiples referencias a “The great radio controversy”. Es evidente que Tesla se centran en sus discos más exitosos y conocidos pero no reniegan de ninguno, sobre todo sabiendo la calidad de cosas como “Bust a nut” que en su interior posee joyas tipo “Mama´s fool” que no venían tocando en todos los shows y me pareció fantástica. Si bien no recibió las ovaciones de otras, sí que los presentes corearon su vacilón estribillo.

Dentro del tono supremo general de la velada, uno siempre se queda con canciones, minutos, gestos, etc. “Mama´s fool” terminó y sin solución de continuidad atacaron una impresionante “Hang tough” que suscitó los gritos de “Tesla, Tesla” que no cesaron hasta minutos después de concluir el recital. Ahora bien, si fuera de lágrima fácil reconozco que habría llorado cuando presentaron e interpretaron “Paradise”. En “The great radio controversy” es inmensa y en el acústico sublime. Además, en ninguna gira hasta ésta la habían recuperado y siento por ella devoción religiosa. ¡Qué sentimiento y que emoción me provocaron! Difícil de olvidar. Ya con “Paradise” sucumbí por lo que se les perdona que no cayera “Changes” que es otra de las que me pone la piel de gallina.
En estos instantes de subidón, llegó una que no había sonado en el tour y, sinceramente, no esperaba. Imaginaos el berrido que pegué porque también es de mis preferidas. Me refiero a “EZ come EZ go” de “Mechanical resonance” que dio paso a los momentos más contundentes porque a ésta le siguió “Freedom slaves”, otro tema muy rítmico y a medio tiempo donde bajo y batería cobran protagonismo esencial. Personalmente, si tuviera que elegir una parte del show, serían este rato que acabo de contar desde “Hang tough”. Pocas veces he sentido algo similar.

Con la adrenalina a tope vino el turno de su megahit, el que les hizo entrar en el “top ten” estadounidense. Reconozco que “Love song” no se encuentra entre mis canciones ideales de Tesla pero la forma en que la hicieron, con la intro de acústica de Hannon, la comunión con la audiencia, la voz de Keith, en fin, todo, me conmovió y elevó mi pasión por “Love song”. Me vi sumergido en el coro un tanto pasteloso que dice: “Love is all around you…”. Otro canción más bien melódica como “What you give” casi quedó atenuada por el clímax de “Love song” pero injusto sería desdeñar este maravilloso corte. No es tan comercial y sí más rock con raíces o rock clásico de los Estados Unidos. A mí me parece que se salieron en ella si bien una ubicación distinta en el set habría resultado más convincente.

Como segunda y última referencia a “Real to reel”, un tema mítico del hard rock, el “Rock bottom” de UFO. Gran elección porque es de sobra conocido y apreciado por estos lares. En ella, alargaron el solo para que Frank Hannon siguiera mostrando sus habilidades con las seis cuerdas y, de paso, Jeff descansara un poco la voz. A pesar de que no me gusta el que los grupos toquen versiones, he de decir que Tesla casi son la excepción por ser capaces de hacer suyas gran parte de las canciones, sea en acústico o en este “Real to reel”.

No había caído nada de su último trabajo con composiciones propias y es una pena porque se va a quedar como obra menor cuando no lo merece. Afortunadamente, el corte que da título, “Into the now”, fue ejecutado de forma contundente, uno de los temas más cañeros de la noche y donde apareció, por primera vez, la antena para hacer los sonidos tipo ondas radiofónicas. Pero si hablamos de tralla, “Solution”, otra referencia a “Bust a nut” y una de las canciones más potentes de su carrera. Como se comprobó, no de las más valoradas y famosas pero es la injusticia que se vive con “Bust a nut” que, sin duda, está a la altura de los tres trabajos anteriores aunque comercialmente no tuviera el mismo éxito.

Teóricamente, la conclusión llegó con otro de sus hits, “Signs”, la versión de los canadienses Five Man Electrical Band que tanto sonó cuando editaron el disco acústico. Curiosamente, aunque en Estados Unidos es favorita absoluta, aquí no fue de las que mayor acogida tuvo. El clamor en la despedida y la premura de tiempo eran tales que, según saludaron a la concurrencia, volvieron a enfundarse los instrumentos. Ni tan siquiera abandonaron el escenario. Aún entre ovaciones y coros futbolísticos atacaron el que fue su primer videoclip (que no single, ese honor recae en “Modern day cowboy”), “Little Suzi”, una gran canción aunque afirmaré que si pudiera escoger, de su debut habría elegido antes, además de la mencionada “Changes”, “Getting better” o “Rock me to the top”. No obstante, nada que objetar, impresionante “Little Suzi”. Quedaba una para el adiós y, cómo no, esa tenía que ser “Edison´s medicine”, tema que personalmente me vuelve loco y, por temporadas, me obsesiona. De las pocas canciones que jamás me canso de escuchar. Reconozco que su ejecución no resultó perfecta, como sí ocurrió en el resto, pero la parte central con la antena y el estribillo me hicieron botar a pesar de mi cojera.

Una hora y tres cuartos incalificables. El concierto del año, casi diría que del siglo XXI y uno de los mejores recuerdos que tendré jamás. La deuda estaba saldada. Tesla triunfaron por todo lo alto. El público madrileño les trató como héroes. A la salida de Macumba, el comentario general era que se había vivido algo muy grande. Ojalá no sea la última vez que les veamos por aquí. Si son inteligentes los promotores y la banda se lo propone, regresarán para volver a hacernos felices. ¡Gracias!


Tesla


Chalice


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Marco Antonio Romero
Fotografias: Javi Falcón