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Dieciséis
años, media vida. Una
espera que jamás pensé
llegaría a su fin. Un
regreso a la actividad con un
directo, “Replugged…
live,” de esos que ya
no se estilan. Vuelta al estudio,
“Into the now”,
¡qué gran obra
para los tiempos que corren!
Tres años después,
el tremendo disco de versiones,
“Real to reel”,
donde se dan cabida desde clásicos
del rock a temas más
oscuros pero igual de bien interpretados
por los de Sacramento. La esperanza
perdida este verano pero, poco
después, se anunció:
Tesla venían a España.
Más de tres lustros desde
el oprobio del estadio olímpico
de Montjuic, me volvía
a ver cara a cara con estos
genios de California. A priori
el concierto del año,
junto a Heaven And Hell; en
la práctica, uno de los
shows de mi vida, no exagero,
y eso que creo que deben ser
más del millar los que
alcanzo.
Que programaran
esto en la sala Heineken me
parecía un tanto triste
pero ya se sabe cómo
está el percal. Por eso,
fue una alegría el cambio
de ubicación a un recinto
mucho más amplio como
Macumba que registró
un entradón. Aproximadamente
mil quinientas personas, sobre
un aforo de mil ochocientas
o dos mil es una cifra excelente.
No obstante, viendo el ansia
y la ilusión por Tesla
que había entre los asistentes
no me extraña. Desde
un punto de vista personal,
una distensión de ligamentos
no me permitía caminar
ni estar de pie demasiado tiempo
pero me tendrían que
haber amputado una pierna para
faltar a esta cita. Aún
sufriendo las consecuencias
escribo estas líneas
y esbozo una sonrisa porque
a la pata coja sí se
puede saltar un rato…
A las ocho
de la tarde nos acercamos a
Macumba y ya había entrado
un buen puñado de gente.
Los teloneros anunciados eran
Chalice, formación alemana
con unos cuantos discos a sus
espaldas y que hace unos años
abrieron para Doro pero que,
en este país, siguen
siendo desconocidos. Es cierto
que cualquier grupo tendría
una papeleta complicada pero
el hard and heavy melódico
de los germanos no terminó
de convencer entre el respetable
que siguió el concierto
con frialdad. Este mismo ejercicio
han editado un disco acústico
llamado “Bare” si
bien su repertorio estuvo formado
por pasajes de toda su carrera.
Cuando comenzaron
su descarga comprobamos que
no son unos animales de escenario.
Tenían ganas de agradar,
eso sí, pero el quinteto
no logra trasmitir porque se
queda a medias en muchas cosas.
Véase, Gino Naschke no
canta mal pero desde luego tampoco
está entre los grandes;
la guitarra está ahí
sin alardes; los temas no enganchan
y, sobre todo, compositivamente
se quedan sin sustancia, como
una ensalada mal aliñada,
te la comes pero no la saboreas.
Recuerdo que reseñamos
hace mucho tiempo un disco suyo,
“Digital boulevard”,
y me provocó esa misma
sensación. Para colmo
de males, el sonido estaba saturado
y a punto estuvo de dejar nuestros
tímpanos a medio gas.
Supongo que
el no estar familiarizado con
su propuesta influye pero hay
multitud de bandas que me han
sorprendido agradablemente sin
que las hubiera escuchado hasta
entonces. De los temas que cayeron
recuerdo que me gustaron “The
opera burns”, muy típica
del hard alemán pero
interesante corte de “Shotgun
alley”, el tema título
de éste y alguna otra
por ahí como “Run
for cover” que fue de
las últimas que interpretaron.
En cualquier caso, no quiero
ser muy injusto con ellos porque
oyendo los samplers que tienen
en su página web me han
parecido mejores de lo que demostraron
esta noche. Probablemente, las
ganas de Tesla me condicionaron
respecto a Chalice y si encima
no gozaron de la mezcla correcta
por los técnicos, el
cóctel nunca podía
ser de mi agrado.
Según
iba poblándose la sala,
ellos mismos parecían
animarse porque la intensidad
de los aplausos aumentaba. Incluso
se enfundaron las acústicas,
se sentaron y nos mostraron
una canción desenchufada,
“Can´t you feel
it”, que no les quedó
mal. Al final, se puede considerar
que aprobaron porque lucharon
contra distintos elementos y,
cuanto menos, no naufragaron
y llegaron al puerto.
Cuando algo
te parece muy grande, existe
una dificultad: Expresarlo con
palabras. La siguiente crónica
será, imagino, un tanto
aturullada en frases, inconexa
a ratos, y subjetiva seguro.
Espero que lo disculpéis
porque aún me embarga
la emoción cuando rememoro
la hora y tres cuartos que Tesla
nos regalaron en Madrid. Sabía
que iba a ser histórico
pero nunca pensé hasta
qué punto. Los días
anteriores había hecho
un esfuerzo por no mirar el
set list de la gira. Sucumbí,
tuve que hacerlo, fue superior
a mí. Sin embargo, los
de la Costa Oeste siempre tienen
un as en la manga guardado,
esa canción que no esperas.
Nueve cuarenta
de la noche; se apagan las luces
y los cinco fantásticos
saltan a las tablas de Macumba.
Es inevitable fijarse en cada
uno de ellos por separado mientras
comenzaban la actuación
con una pequeña jam para
calentar las manos. Troy Lucketta,
o al menos da esa impresión,
parece algo más mayor
que el resto. Como baterista
es muy bueno para este estilo
de música porque mezcla
contundencia y delicadeza. Sin
ser virtuoso, sabe estar. Algo
parecido podría aplicarse
a Brian Wheat. Ocupa un segundo
plano y parece distante pero
su contribución es fundamental.
Muchos de los ojos se clavaban
en Dave Rude, el sustituto de
Tommy Skeoch. Con una forma
de tocar propia del hard rock
setentero, es un sucesor muy
adecuado, gran papel el suyo.
Queda hablar de las dos estrellas
y no sé quién
estuvo por encima, lo dejaremos
en empate técnico aunque
tal vez me sorprendió
más Frank Hannon porque
no esperaba que fuese tan bueno.
Tremendo guitarrista y gran
apoyo vocal. Alternaba eléctricas,
acústicas, coros, hasta
teclados. Impresionante. Sobre
Jeff Keith, poco que reseñar
salvo su pacto con el diablo.
Con una apariencia juvenil para
su edad y sus cuerdas vocales
casi inmaculadas fue la guinda
perfecta a un pastel que gozó
de un sonido poderoso pero distinguible,
notable en líneas generales.
No se les ocurrió
otra idea que empezar con un
bombazo, “Cumin´
atcha live”, para que
los asistentes nos volviéramos
locos. El redoble de batería
llevó al clamor y desde
ese primer contacto creo que
los de Sacramento comprendieron
que no iba a ser un concierto
más. De inmediato, desgranaron
algo de “Real to reel”,
en concreto la gran versión
del “Walk away”
de James Gang, con un regusto
de los setenta y reivindicativo
de este no demasiado conocido
combo en el que militaron Joe
Walsh antes de entrar en The
Eagles y Tommy Bolin previo
a sustituir a Richie Blackmore
en Deep Purple.
¡Otra
en la frente! “Modern
day cowboy” muchas veces
ha servido de cierre (en Barcelona
en el 91 así fue) pero
en esta gira la interpretan
muy al principio con Frank compaginando
eléctrica y la acústica
dando en el clavo cada nota.
Es de las composiciones más
intensas de Tesla y también
de las preferidas de sus seguidores.
Algunos incluso pensaron que
habían gastado dos cartuchos
muy importantes de inicio pero
creo que los de Sacramento poseen,
como se demostró, arsenal
más que de sobra.
Me encantó
cómo, al igual que hacían
en “Replugged… live”
y “Five men acoustical
jam”, marcan un riff o
una melodía y, de repente,
enlazan con un tema conocido.
Por ejemplo, esto ocurrió
en “Heaven´s trail”,
primera de las múltiples
referencias a “The great
radio controversy”. Es
evidente que Tesla se centran
en sus discos más exitosos
y conocidos pero no reniegan
de ninguno, sobre todo sabiendo
la calidad de cosas como “Bust
a nut” que en su interior
posee joyas tipo “Mama´s
fool” que no venían
tocando en todos los shows y
me pareció fantástica.
Si bien no recibió las
ovaciones de otras, sí
que los presentes corearon su
vacilón estribillo.
Dentro del
tono supremo general de la velada,
uno siempre se queda con canciones,
minutos, gestos, etc. “Mama´s
fool” terminó y
sin solución de continuidad
atacaron una impresionante “Hang
tough” que suscitó
los gritos de “Tesla,
Tesla” que no cesaron
hasta minutos después
de concluir el recital. Ahora
bien, si fuera de lágrima
fácil reconozco que habría
llorado cuando presentaron e
interpretaron “Paradise”.
En “The great radio controversy”
es inmensa y en el acústico
sublime. Además, en ninguna
gira hasta ésta la habían
recuperado y siento por ella
devoción religiosa. ¡Qué
sentimiento y que emoción
me provocaron! Difícil
de olvidar. Ya con “Paradise”
sucumbí por lo que se
les perdona que no cayera “Changes”
que es otra de las que me pone
la piel de gallina.
En estos instantes de subidón,
llegó una que no había
sonado en el tour y, sinceramente,
no esperaba. Imaginaos el berrido
que pegué porque también
es de mis preferidas. Me refiero
a “EZ come EZ go”
de “Mechanical resonance”
que dio paso a los momentos
más contundentes porque
a ésta le siguió
“Freedom slaves”,
otro tema muy rítmico
y a medio tiempo donde bajo
y batería cobran protagonismo
esencial. Personalmente, si
tuviera que elegir una parte
del show, serían este
rato que acabo de contar desde
“Hang tough”. Pocas
veces he sentido algo similar.
Con la adrenalina
a tope vino el turno de su megahit,
el que les hizo entrar en el
“top ten” estadounidense.
Reconozco que “Love song”
no se encuentra entre mis canciones
ideales de Tesla pero la forma
en que la hicieron, con la intro
de acústica de Hannon,
la comunión con la audiencia,
la voz de Keith, en fin, todo,
me conmovió y elevó
mi pasión por “Love
song”. Me vi sumergido
en el coro un tanto pasteloso
que dice: “Love is all
around you…”. Otro
canción más bien
melódica como “What
you give” casi quedó
atenuada por el clímax
de “Love song” pero
injusto sería desdeñar
este maravilloso corte. No es
tan comercial y sí más
rock con raíces o rock
clásico de los Estados
Unidos. A mí me parece
que se salieron en ella si bien
una ubicación distinta
en el set habría resultado
más convincente.
Como segunda
y última referencia a
“Real to reel”,
un tema mítico del hard
rock, el “Rock bottom”
de UFO. Gran elección
porque es de sobra conocido
y apreciado por estos lares.
En ella, alargaron el solo para
que Frank Hannon siguiera mostrando
sus habilidades con las seis
cuerdas y, de paso, Jeff descansara
un poco la voz. A pesar de que
no me gusta el que los grupos
toquen versiones, he de decir
que Tesla casi son la excepción
por ser capaces de hacer suyas
gran parte de las canciones,
sea en acústico o en
este “Real to reel”.
No había
caído nada de su último
trabajo con composiciones propias
y es una pena porque se va a
quedar como obra menor cuando
no lo merece. Afortunadamente,
el corte que da título,
“Into the now”,
fue ejecutado de forma contundente,
uno de los temas más
cañeros de la noche y
donde apareció, por primera
vez, la antena para hacer los
sonidos tipo ondas radiofónicas.
Pero si hablamos de tralla,
“Solution”, otra
referencia a “Bust a nut”
y una de las canciones más
potentes de su carrera. Como
se comprobó, no de las
más valoradas y famosas
pero es la injusticia que se
vive con “Bust a nut”
que, sin duda, está a
la altura de los tres trabajos
anteriores aunque comercialmente
no tuviera el mismo éxito.
Teóricamente,
la conclusión llegó
con otro de sus hits, “Signs”,
la versión de los canadienses
Five Man Electrical Band que
tanto sonó cuando editaron
el disco acústico. Curiosamente,
aunque en Estados Unidos es
favorita absoluta, aquí
no fue de las que mayor acogida
tuvo. El clamor en la despedida
y la premura de tiempo eran
tales que, según saludaron
a la concurrencia, volvieron
a enfundarse los instrumentos.
Ni tan siquiera abandonaron
el escenario. Aún entre
ovaciones y coros futbolísticos
atacaron el que fue su primer
videoclip (que no single, ese
honor recae en “Modern
day cowboy”), “Little
Suzi”, una gran canción
aunque afirmaré que si
pudiera escoger, de su debut
habría elegido antes,
además de la mencionada
“Changes”, “Getting
better” o “Rock
me to the top”. No obstante,
nada que objetar, impresionante
“Little Suzi”. Quedaba
una para el adiós y,
cómo no, esa tenía
que ser “Edison´s
medicine”, tema que personalmente
me vuelve loco y, por temporadas,
me obsesiona. De las pocas canciones
que jamás me canso de
escuchar. Reconozco que su ejecución
no resultó perfecta,
como sí ocurrió
en el resto, pero la parte central
con la antena y el estribillo
me hicieron botar a pesar de
mi cojera.
Una hora y
tres cuartos incalificables.
El concierto del año,
casi diría que del siglo
XXI y uno de los mejores recuerdos
que tendré jamás.
La deuda estaba saldada. Tesla
triunfaron por todo lo alto.
El público madrileño
les trató como héroes.
A la salida de Macumba, el comentario
general era que se había
vivido algo muy grande. Ojalá
no sea la última vez
que les veamos por aquí.
Si son inteligentes los promotores
y la banda se lo propone, regresarán
para volver a hacernos felices.
¡Gracias!
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Tesla

Chalice




Tesla










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