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THE GATHERING + TRISOMY

Amstelveen (Amsterdam) Sala P60 13/01/07

Como decía aquella infame canción pachanguera: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Cuando ya tenía completamente asumido que mi único contacto con la presentación europea del “Home” de los holandeses The Gathering se limitaría a ese breve pero tremendo concierto dado por el grupo en el Metalway de Guernica, mira tú por donde, la casualidad quiso que mi estancia en Holanda coincidiera con la gira por dicho país del grupo de Nimega. Como es lógico, no dejé pasar la oportunidad de asistir a la presentación de su último disco de estudio delante de sus compatriotas y reserve mi entrada días antes, no me fuera a encontrar con una desagradable sorpresa al llegar a la sala el día del concierto ya que, en España, en sus últimas visitas se agotaron los tickets y no sabía qué esperar del público holandés.

Amstelveen está a las afueras de Amsterdam pero apenas 20 minutos de tranvía lo separaban de mi hotel por lo que, con algo de antelación por si las moscas, llegué a mi destino. Sin embargo, encontrar la sala del concierto me costó algo más ya que la noche era de lo más desapacible y no había un solo transeúnte al que preguntar. Tras preguntar a unos gallegos que vivían allí y a un trabajador de Mc Donalds fue un amable hombre montado en bici, que curiosamente también buscada la sala, el que arrojó un poco de luz a mi peregrinaje porque sólo encontraba edificios en obras y mas oscuridad que en la boca del lobo. Me dice que cree que está cerca y que la va a buscar y cuando la encuentre, vuelve allí y me lo dice. Yo flipo, pero el hombre cumple su palabra y vuelve a indicarme que está al lado, pasando unas obras. Increíble la amabilidad del buen hombre al que volví a saludar al llegar a la sala.

Pasadas las nueve y cinco abrieron las puertas y tras pasar por un estrecho pasillo donde estaba la taquilla, subí dos pisos. En el primero estaba el ropero y una especie de discoteca donde se podía ver el concierto por un circuito cerrado de televisión y oírlo sentado tranquilamente (esta no fue mi opción claro está) y en el segundo y último, estaba la sala del concierto propiamente dicha. Da gusto ir a un sitio destinado, de verdad, a la música en directo y no a una discoteca donde han “plantado” un escenario, ya que quitando la sala Caracol y Ritmo&Compás, esto es lo que abunda en Madrid.

El P60, con una capacidad parecida a la de la sala Arena de Madrid, aunque igualita en cuanto a escenario y prestaciones sónicas (irónicamente hablando, por supuesto), presentaba medio aforo cuando saltaron al escenario los, también holandeses, Trisomy.

Curioso la diversidad de público congregada. Desde metaleros hasta góticas disfrazadas, pasando por gente de calle, gente que no cumplían los cuarenta y hasta padres con sus hijos. Esto último en España sólo es habitual verlo en conciertos de María Isabel o en los de “los Triunfitos”, mira tu qué diferencia…

No tenía ninguna referencia previa de ellos por lo que no sabía muy bien qué esperar, aunque habiendo teloneado a bandas como Epica, After Forever u Orphanage, por citar algunas, os podéis hacer una idea. Las dudas sobre su estilo se disiparon en gran medida al ver aparecer a su vocalista Eva Kokken, pero me sorprendió gratamente el hecho de que no fuera la típica banda de gothic metal con chica al frente, ya que sus registros no eran operísticos ni hubo voz gutural alguna a lo largo del concierto. Tampoco nada de arreglos orquestales grabados sino que, lo que tocan en estudio, lo reproducen en directo.

Como poseen tres demos, creo que tocaron si no todos, casi todos los temas que poseen durante los cincuenta minutos de que dispusieron. Así, con un sonido muy bueno (y más teniendo en cuenta que eran teloneros), aunque con algún problema en los dos primeros temas con los teclados, fueron cayendo los tres temas de su última demo “V” intercalados con temas mas antiguos de los que me quedo con la tremenda “Despair”, tema que apareció en su primera demo “Teaser” y que volvieron a grabar para “Entanglement”. En este tema de casi siete minutos podríamos encontrar la definición de su música (que ellos denominan Dark Melodic Metal). Cambios de ritmo, partes lentas unidas con otras muy rápidas, buenos solos, melodía y una voz que recordaba a los primeros The Gathering, aunque, por supuesto, a años luz de los dos primeros discos, “época Anneke”, de los cabezas de cartel.

Al grupo se le nota muy rodado ya que, a pesar de no tener ningún disco completo editado, llevan años dando conciertos por su país y alrededores ya sea ellos solos, o teloneando a otras bandas, tanto de dentro como de fuera de su país. Aunque las miradas y el peso de su actuación recayeron en Eva, tanto el bajista, Pieter van den Berkmortel, como el guitarrista, Michael van Veen, interactuaron en todo momento con el público animándolo (aunque la respuesta no fuera muy entusiasta y se limitara a unas palmas) y moviéndose por el escenario mientras que sus compañeros permanecieron algo más estáticos.

Como ya he dicho, “V” fue interpretada en su totalidad (sólo consta de tres temas, así que no es extraño). “Cold Feet” fue la que más me gustó de ellas ya que posee una melodía de teclados muy pegadiza y un buen estribillo. Es probablemente la que más recuerde a grupos tipo Epica y similares, aunque mucho menos bombásticos ya que no hay arreglos orquestales. “All Alone” es una bonita balada con un gran solo de guitarra que sirvió para cambiar el ritmo del concierto y que este no fuera monótono. Por último, “Freaked Mind” posee unos riffs cortantes sobre una melodía de teclado de nuevo en la onda de combos holandeses de gothic metal con chica al frente.

Cuajaron una buena actuación y, para mi, fueron unos más que dignos teloneros. Se despidieron supongo que agradeciendo la asistencia y a The Gathering por darles la oportunidad de telonearles de nuevo y digo “supongo” porque sólo entendí algunas palabras, ya que se despidieron en holandés.

Tras veinte escasos minutos todo estaba listo para la descarga de The Gathering y, eran las diez y media pasadas cuando aparecieron Hans y René Rutten, Frank Boeijen y Marjolein Kooijman sobre las tablas. Por último, aunque no por ello menos importante (sino más bien todo lo contrario) apareció la diosa Anneke van Giersbergen, arrancando los primeros aplausos y silbidos al frío público holandés, para poner su voz al primer corte de la velada, “Shortest Day”, que abre también su última obra, “Home”. Aún siendo un fan apasionado de la primera etapa del grupo con Anneke al frente, el resto de sus trabajos me parecen increíbles también, principalmente porque la voz de esta señora me parece de lo más bonito y elegante que se puede oír. Por ello, me da lo mismo que toquen temas nuevos, antiguos, o intermedios. Aunque tengo mis canciones favoritas como es lógico.

Siguieron con la presentación de “Home” con “In Between”, uno de mis temas favoritos del mismo por su alucinante estribillo y esta fue enlazada con “Liberty Bell”, primera referencia al pasado y que sirvió para acelerar un poco el concierto, recibida de forma entusiasta.

La verdad es que estaba siendo una gozada poder volver a disfrutar del grupo en una sala porque, aunque también se desenvuelven bien en festivales, su música, actualmente más tranquila e intimista, está hecha para ser interpretada en salas de medio aforo y es en estos lugares donde creo que se puede apreciar lo increíblemente buenos que son.

Con un sonido que rayó la perfección durante todo el concierto permanecieron anclados en el año 98 con “Probably Built in the Fifties” que sonó más natural, menos “sintética” (sobre todo por el sonido de batería), en definitiva, mucho mejor que en el disco, en mi opinión.

Aunque “Souvenirs” es el disco que menos me gusta de su carrera, no porque sea un mal disco, sino porque se me hace demasiado lento en su conjunto, la selección de temas del mismo que eligieron para esta noche me pareció de lo más acertada. “Even the Spirits are Afraid” sonó espectacular, lo mismo que “Monsters”, aunque está última no sea de mis favoritas. Entre medias de ambos, otro tema que me pone los pelos de punta, “Saturnine”, única referencia que hicieron al “If Then Else”. En ella la cara de Anneke, sonriente durante casi todo el concierto como suele ser habitual, cambió drásticamente para interpretarla acorde a su triste letra. Tremendo el sentimiento que la da al tema, ¡si hasta parecía que iba a escapársele una lágrima en cualquier momento!

Continuaron con la presentación de “Home” tocando de corrido “Alone”, “Noise Severe” donde Anneke se salió literalmente para no variar y la melancólica “Box”.

Apoyando a Anneke en los coros estuvo Marjolein, que cumplió a la perfección con su labor. Siempre en su mundo, con los ojos cerrados pero aportando su granito de arena al sonido del grupo. Sin embargo, aunque esto no cambió en exceso, la ví mucho más activa que en otras ocasiones y hasta hizo headbanging en algún tema. Lo nunca visto.

Los demás, pues bien como siempre. Frank, con el protagonismo necesario a los teclados, los cuales se oían en su justa medida. Hans, pegando fuerte a los parches cuando era necesario pero siendo sutil en los temas más lentos y pausados y René pues centrado en su guitarra y nada más, “olvidándose” de meter efectos raros con la antena esa que se trajeron en la giras pasadas y que rayaban cantidad. Y Anneke, pues qué decir de ella… que sin su preciosa voz este grupo no sería lo que es. Capaz de cantar los temas antiguos con el “vozarrón” que tenía cuando los grabó y de modular y de hacer inflexiones imposibles para imprimir ese sentimiento que requieren los nuevos temas para que suenen como deben hacerlo. Y siempre sonriente y risueña. En fin, que todos los presentes estábamos rendidos ante ella.

“Broken Glass” se ha convertido en un tema imprescindible en sus directos y no me extraña, ya que la considero una de las mejores composiciones, si no la mejor, de “Souvenirs”. Tras ella, “Great Ocean Road”nos transportó de nuevo a “How to Measure a Planet?”, “Waking tour” cerró la prestación de “Home” y con los espectaculares nueve minutos de “Travel” se despidieron dejándonos con la sensación de haber vivido algo mágico.

De todas formas, no se movió ni uno sólo de los presentes que empezamos a dar palmas (y yo jamás las suelo dar) para que volvieran a salir, cosa que tardó muy poco en suceder. Estaba más que cantado que algo de su mítico “Mandylion” iba a caer pero, igual que pasó en Gernica este verano pasado, no pensé que el final fuera a ser tan apoteósico. Los teclados de Frank anunciaron “Eleanor” y la parte más dura del grupo afloró, animando a los allí reunidos a saltar y corear el tema. Fue aquí la primera vez que vi al público holandés animarse de verdad, ya que el resto del show se lo pasaron absortos mirando al grupo. Anneke no paraba de saltar y demostrar, otra vez, que va sobrada de voz para cantar lo que la echen y cuando se lo echen. Clavó cada nota, cada registro, ni un solo fallo ni en esta ni en la siguiente, “In Motion #1”, en la que estuvo algo más relajada pero igual de “poderosa” con su voz. Aquí, según el set list, se acabada el concierto y todos hubiéramos salido más que satisfechos con lo visto pero cuando ninguno se va del escenario y René se planta desafiante con su guitarra haciendo sonar los primeros acordes de “Strange Machines” la locura se apoderó de todos. Por su “culpa” perdí el último tranvía de vuelta a Ámsterdam pero vamos, que habría perdido hasta el vuelo de vuelta a España si hubiera hecho falta…simplemente brutal el final del concierto. Tras ella les despedimos con una sonora ovación y se encendieron las luces del la sala que mostraron la cara de felicidad de todos, y no era para menos.

Por poner algún pero decir que eché en falta alguna canción del “Nighttime Birds” tipo “On most Surfaces” o la que le da título pero qué se le va a hacer, no se puede tener todo. También me sorprendió lo poco comunicativo que estuvieron durante el concierto, encima “jugando en casa”, limitándose a un breve comentario de Anneke antes de empezar los bises pero total, su música habla por si sola y no hubiera entendido nada, así que mejor así. Los discursos se los dejaremos a Tobias Sammet.

Con este concierto se abría la veda para mí, en lo que a música en vivo se refiere este año y parece ser que tengo un candidato al “top ten” de conciertos (si es que no es al “top five”), ¿adivináis el de quién?


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Crónica & fotografías: David Ortego