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Como decía
aquella infame canción
pachanguera: “la vida
te da sorpresas, sorpresas te
da la vida”. Cuando ya
tenía completamente asumido
que mi único contacto
con la presentación europea
del “Home” de los
holandeses The Gathering se
limitaría a ese breve
pero tremendo concierto dado
por el grupo en el Metalway
de Guernica, mira tú
por donde, la casualidad quiso
que mi estancia en Holanda coincidiera
con la gira por dicho país
del grupo de Nimega. Como es
lógico, no dejé
pasar la oportunidad de asistir
a la presentación de
su último disco de estudio
delante de sus compatriotas
y reserve mi entrada días
antes, no me fuera a encontrar
con una desagradable sorpresa
al llegar a la sala el día
del concierto ya que, en España,
en sus últimas visitas
se agotaron los tickets y no
sabía qué esperar
del público holandés.
Amstelveen
está a las afueras de
Amsterdam pero apenas 20 minutos
de tranvía lo separaban
de mi hotel por lo que, con
algo de antelación por
si las moscas, llegué
a mi destino. Sin embargo, encontrar
la sala del concierto me costó
algo más ya que la noche
era de lo más desapacible
y no había un solo transeúnte
al que preguntar. Tras preguntar
a unos gallegos que vivían
allí y a un trabajador
de Mc Donalds fue un amable
hombre montado en bici, que
curiosamente también
buscada la sala, el que arrojó
un poco de luz a mi peregrinaje
porque sólo encontraba
edificios en obras y mas oscuridad
que en la boca del lobo. Me
dice que cree que está
cerca y que la va a buscar y
cuando la encuentre, vuelve
allí y me lo dice. Yo
flipo, pero el hombre cumple
su palabra y vuelve a indicarme
que está al lado, pasando
unas obras. Increíble
la amabilidad del buen hombre
al que volví a saludar
al llegar a la sala.
Pasadas las
nueve y cinco abrieron las puertas
y tras pasar por un estrecho
pasillo donde estaba la taquilla,
subí dos pisos. En el
primero estaba el ropero y una
especie de discoteca donde se
podía ver el concierto
por un circuito cerrado de televisión
y oírlo sentado tranquilamente
(esta no fue mi opción
claro está) y en el segundo
y último, estaba la sala
del concierto propiamente dicha.
Da gusto ir a un sitio destinado,
de verdad, a la música
en directo y no a una discoteca
donde han “plantado”
un escenario, ya que quitando
la sala Caracol y Ritmo&Compás,
esto es lo que abunda en Madrid.
El P60, con
una capacidad parecida a la
de la sala Arena de Madrid,
aunque igualita en cuanto a
escenario y prestaciones sónicas
(irónicamente hablando,
por supuesto), presentaba medio
aforo cuando saltaron al escenario
los, también holandeses,
Trisomy.
Curioso la
diversidad de público
congregada. Desde metaleros
hasta góticas disfrazadas,
pasando por gente de calle,
gente que no cumplían
los cuarenta y hasta padres
con sus hijos. Esto último
en España sólo
es habitual verlo en conciertos
de María Isabel o en
los de “los Triunfitos”,
mira tu qué diferencia…
No tenía ninguna referencia
previa de ellos por lo que no
sabía muy bien qué
esperar, aunque habiendo teloneado
a bandas como Epica, After Forever
u Orphanage, por citar algunas,
os podéis hacer una idea.
Las dudas sobre su estilo se
disiparon en gran medida al
ver aparecer a su vocalista
Eva Kokken, pero me sorprendió
gratamente el hecho de que no
fuera la típica banda
de gothic metal con chica al
frente, ya que sus registros
no eran operísticos ni
hubo voz gutural alguna a lo
largo del concierto. Tampoco
nada de arreglos orquestales
grabados sino que, lo que tocan
en estudio, lo reproducen en
directo.
Como poseen
tres demos, creo que tocaron
si no todos, casi todos los
temas que poseen durante los
cincuenta minutos de que dispusieron.
Así, con un sonido muy
bueno (y más teniendo
en cuenta que eran teloneros),
aunque con algún problema
en los dos primeros temas con
los teclados, fueron cayendo
los tres temas de su última
demo “V” intercalados
con temas mas antiguos de los
que me quedo con la tremenda
“Despair”, tema
que apareció en su primera
demo “Teaser” y
que volvieron a grabar para
“Entanglement”.
En este tema de casi siete minutos
podríamos encontrar la
definición de su música
(que ellos denominan Dark Melodic
Metal). Cambios de ritmo, partes
lentas unidas con otras muy
rápidas, buenos solos,
melodía y una voz que
recordaba a los primeros The
Gathering, aunque, por supuesto,
a años luz de los dos
primeros discos, “época
Anneke”, de los cabezas
de cartel.
Al grupo se
le nota muy rodado ya que, a
pesar de no tener ningún
disco completo editado, llevan
años dando conciertos
por su país y alrededores
ya sea ellos solos, o teloneando
a otras bandas, tanto de dentro
como de fuera de su país.
Aunque las miradas y el peso
de su actuación recayeron
en Eva, tanto el bajista, Pieter
van den Berkmortel, como el
guitarrista, Michael van Veen,
interactuaron en todo momento
con el público animándolo
(aunque la respuesta no fuera
muy entusiasta y se limitara
a unas palmas) y moviéndose
por el escenario mientras que
sus compañeros permanecieron
algo más estáticos.
Como ya he
dicho, “V” fue interpretada
en su totalidad (sólo
consta de tres temas, así
que no es extraño). “Cold
Feet” fue la que más
me gustó de ellas ya
que posee una melodía
de teclados muy pegadiza y un
buen estribillo. Es probablemente
la que más recuerde a
grupos tipo Epica y similares,
aunque mucho menos bombásticos
ya que no hay arreglos orquestales.
“All Alone” es una
bonita balada con un gran solo
de guitarra que sirvió
para cambiar el ritmo del concierto
y que este no fuera monótono.
Por último, “Freaked
Mind” posee unos riffs
cortantes sobre una melodía
de teclado de nuevo en la onda
de combos holandeses de gothic
metal con chica al frente.
Cuajaron una
buena actuación y, para
mi, fueron unos más que
dignos teloneros. Se despidieron
supongo que agradeciendo la
asistencia y a The Gathering
por darles la oportunidad de
telonearles de nuevo y digo
“supongo” porque
sólo entendí algunas
palabras, ya que se despidieron
en holandés.
Tras veinte
escasos minutos todo estaba
listo para la descarga de The
Gathering y, eran las diez y
media pasadas cuando aparecieron
Hans y René Rutten, Frank
Boeijen y Marjolein Kooijman
sobre las tablas. Por último,
aunque no por ello menos importante
(sino más bien todo lo
contrario) apareció la
diosa Anneke van Giersbergen,
arrancando los primeros aplausos
y silbidos al frío público
holandés, para poner
su voz al primer corte de la
velada, “Shortest Day”,
que abre también su última
obra, “Home”. Aún
siendo un fan apasionado de
la primera etapa del grupo con
Anneke al frente, el resto de
sus trabajos me parecen increíbles
también, principalmente
porque la voz de esta señora
me parece de lo más bonito
y elegante que se puede oír.
Por ello, me da lo mismo que
toquen temas nuevos, antiguos,
o intermedios. Aunque tengo
mis canciones favoritas como
es lógico.
Siguieron con
la presentación de “Home”
con “In Between”,
uno de mis temas favoritos del
mismo por su alucinante estribillo
y esta fue enlazada con “Liberty
Bell”, primera referencia
al pasado y que sirvió
para acelerar un poco el concierto,
recibida de forma entusiasta.
La verdad es
que estaba siendo una gozada
poder volver a disfrutar del
grupo en una sala porque, aunque
también se desenvuelven
bien en festivales, su música,
actualmente más tranquila
e intimista, está hecha
para ser interpretada en salas
de medio aforo y es en estos
lugares donde creo que se puede
apreciar lo increíblemente
buenos que son.
Con un sonido
que rayó la perfección
durante todo el concierto permanecieron
anclados en el año 98
con “Probably Built in
the Fifties” que sonó
más natural, menos “sintética”
(sobre todo por el sonido de
batería), en definitiva,
mucho mejor que en el disco,
en mi opinión.
Aunque “Souvenirs”
es el disco que menos me gusta
de su carrera, no porque sea
un mal disco, sino porque se
me hace demasiado lento en su
conjunto, la selección
de temas del mismo que eligieron
para esta noche me pareció
de lo más acertada. “Even
the Spirits are Afraid”
sonó espectacular, lo
mismo que “Monsters”,
aunque está última
no sea de mis favoritas. Entre
medias de ambos, otro tema que
me pone los pelos de punta,
“Saturnine”, única
referencia que hicieron al “If
Then Else”. En ella la
cara de Anneke, sonriente durante
casi todo el concierto como
suele ser habitual, cambió
drásticamente para interpretarla
acorde a su triste letra. Tremendo
el sentimiento que la da al
tema, ¡si hasta parecía
que iba a escapársele
una lágrima en cualquier
momento!
Continuaron
con la presentación de
“Home” tocando de
corrido “Alone”,
“Noise Severe” donde
Anneke se salió literalmente
para no variar y la melancólica
“Box”.
Apoyando a
Anneke en los coros estuvo Marjolein,
que cumplió a la perfección
con su labor. Siempre en su
mundo, con los ojos cerrados
pero aportando su granito de
arena al sonido del grupo. Sin
embargo, aunque esto no cambió
en exceso, la ví mucho
más activa que en otras
ocasiones y hasta hizo headbanging
en algún tema. Lo nunca
visto.
Los demás,
pues bien como siempre. Frank,
con el protagonismo necesario
a los teclados, los cuales se
oían en su justa medida.
Hans, pegando fuerte a los parches
cuando era necesario pero siendo
sutil en los temas más
lentos y pausados y René
pues centrado en su guitarra
y nada más, “olvidándose”
de meter efectos raros con la
antena esa que se trajeron en
la giras pasadas y que rayaban
cantidad. Y Anneke, pues qué
decir de ella… que sin
su preciosa voz este grupo no
sería lo que es. Capaz
de cantar los temas antiguos
con el “vozarrón”
que tenía cuando los
grabó y de modular y
de hacer inflexiones imposibles
para imprimir ese sentimiento
que requieren los nuevos temas
para que suenen como deben hacerlo.
Y siempre sonriente y risueña.
En fin, que todos los presentes
estábamos rendidos ante
ella.
“Broken
Glass” se ha convertido
en un tema imprescindible en
sus directos y no me extraña,
ya que la considero una de las
mejores composiciones, si no
la mejor, de “Souvenirs”.
Tras ella, “Great Ocean
Road”nos transportó
de nuevo a “How to Measure
a Planet?”, “Waking
tour” cerró la
prestación de “Home”
y con los espectaculares nueve
minutos de “Travel”
se despidieron dejándonos
con la sensación de haber
vivido algo mágico.
De todas formas,
no se movió ni uno sólo
de los presentes que empezamos
a dar palmas (y yo jamás
las suelo dar) para que volvieran
a salir, cosa que tardó
muy poco en suceder. Estaba
más que cantado que algo
de su mítico “Mandylion”
iba a caer pero, igual que pasó
en Gernica este verano pasado,
no pensé que el final
fuera a ser tan apoteósico.
Los teclados de Frank anunciaron
“Eleanor” y la parte
más dura del grupo afloró,
animando a los allí reunidos
a saltar y corear el tema. Fue
aquí la primera vez que
vi al público holandés
animarse de verdad, ya que el
resto del show se lo pasaron
absortos mirando al grupo. Anneke
no paraba de saltar y demostrar,
otra vez, que va sobrada de
voz para cantar lo que la echen
y cuando se lo echen. Clavó
cada nota, cada registro, ni
un solo fallo ni en esta ni
en la siguiente, “In Motion
#1”, en la que estuvo
algo más relajada pero
igual de “poderosa”
con su voz. Aquí, según
el set list, se acabada el concierto
y todos hubiéramos salido
más que satisfechos con
lo visto pero cuando ninguno
se va del escenario y René
se planta desafiante con su
guitarra haciendo sonar los
primeros acordes de “Strange
Machines” la locura se
apoderó de todos. Por
su “culpa” perdí
el último tranvía
de vuelta a Ámsterdam
pero vamos, que habría
perdido hasta el vuelo de vuelta
a España si hubiera hecho
falta…simplemente brutal
el final del concierto. Tras
ella les despedimos con una
sonora ovación y se encendieron
las luces del la sala que mostraron
la cara de felicidad de todos,
y no era para menos.
Por poner algún
pero decir que eché en
falta alguna canción
del “Nighttime Birds”
tipo “On most Surfaces”
o la que le da título
pero qué se le va a hacer,
no se puede tener todo. También
me sorprendió lo poco
comunicativo que estuvieron
durante el concierto, encima
“jugando en casa”,
limitándose a un breve
comentario de Anneke antes de
empezar los bises pero total,
su música habla por si
sola y no hubiera entendido
nada, así que mejor así.
Los discursos se los dejaremos
a Tobias Sammet.
Con este concierto
se abría la veda para
mí, en lo que a música
en vivo se refiere este año
y parece ser que tengo un candidato
al “top ten” de
conciertos (si es que no es
al “top five”),
¿adivináis el
de quién?
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The Gathering


Trisomy


The Gathering




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