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+ ARS AMANDI

SALA MACUMBA (MADRID) 20-VI-2003

Tenía una deuda personal con Thin Lizzy. Son uno de mis grupos favoritos y no había podido verlos en directo en las dos ocasiones anteriores que vinieron a Madrid. Es evidente que sin Phil Lynnott todo se hace extraño pero mientras no se haga efectiva la crionización o, en su defecto, la resurrección de los muertos (algunos como el bueno de Phil deberían tener ese derecho) habrá que conformarse con esto.

El curso de la historia no siempre es justo con los grandes. Sin que se me tache de subjetivo (¿o sí?) afirmaré que esta banda de origen irlandés (aunque ninguno de los componentes actuales es natural de Eire) debería ser más de lo que representa. Son un conjunto semiolvidado si lo comparamos con otros contemporáneos. Ellos no tocan en Pabellones, ni tan siquiera en la salas de 2500 personas. Salvo en Escandinavia, se conforman con clubs con capacidad para 1000 o 1500 asistentes y, como ocurrió en Macumba, a veces se quedan a medio llenar.

En estos casos yo me pregunto si la gente tendrá en mente discos como “Jailbreak”, “Fighting”, “Black rose” o para los más heavies “Thunder and lightning”, sólo por nombrar algunos ya que considero que pocas trayectorias son tan sólidas como la de Thin Lizzy. Incluso sus tres primeros trabajos, catalogados como menores y con retazos folk, son obras notables (¿o toda alguien piensa que la versión de “Whiskey in the jar” de Metallica es mejor?). Además, y creo recordar que esto ya lo he comentado en alguna ocasión precedente, si estáis convencidos de que las mejores guitarras dobladas de la historia son copyright del binomio Maiden, Smith - Murray, escuchad “Emerald”, “The boys are back in town” o “Black rose”. La magia del dúo Gorham – Robertson es irrepetible y sólo comparable en un plano más blues rock a la de Marsden – Moody en los verdaderos Whitesnake (no los del “1987” o el “Slip of the tongue”).

Pero vayamos al concierto que es lo que nos ocupa. Debe ser un poco triste que cuando saltes al escenario en lo que se supone es una gran oportunidad de exponer tu propuesta ante una gran audiencia te encuentres delante de 15 personas. Esto es lo que les ocurrió a Ars Amandi. Desolador el aspecto que presentaba Macumba al comienzo de su actuación. Si bien aquí hemos respetado (en su justa medida) el trabajo que ha hecho esta gente en su álbum “Autóctono”, he de precisar que su música en directo (por lo menos ese día) no me agradó mucho.

Parecía una mezcla entre rock urbano y charanga de fiesta de pueblo. El sonido de la dulzaina es curioso pero, a menudo, excesivo. Puede que todo esto esté condicionado porque al final osaron reproducir en directo su lamentable versión del “Abre la puerta” de Triana. Fue tal el “shock” que a lo mejor se me ha olvidado lo demás porque temas como “Camino sin fin” o “Tu ley” me siguen atrayendo cuando los oigo en casa. Quizá en otras circunstancias y sin la personal interpretación que hacen del clásico de Triana me convenzan más.

De todos modos, no importaba demasiado lo que había pasado antes. La gente (ahora ya unas aproximadamente 600 personas) quería ver a Thin Lizzy. Puede que algunos consideren que no es digno que el cuarteto adopte este nombre para girar ya que únicamente Scott Gorham y John Sykes (sólo en dos discos y un directo) pertenecieron al grupo pero considero que son una versión muy respetuosa de lo que significó el grupo en los 70 y principios de los 80, además de estar bendecidos por doña Philomena, la madre de Phil.

“Jailbreak” fue el comienzo de una magnífica velada en la que repasaron casi todos sus trabajos.

Desde “Are you ready” a “Cold sweet”, todos y cada uno de los temas que interpretaron han alcanzado la categoría de clásicos intemporales. Pensaba que se iban a centrar más en los dos álbume con Sykes pero no fue así. Incluso, eché en falta una canción fundamental como “Thunder and lightning”, su composición más heavy y que en su directo “Life” suena increíble. La sección rítmica que acompañaba a los dos guitarristas era ideal, más sobria que la anterior dupla Aldridge – Marco Mendoza. En especial, me gustaría referirme a Michael Lee, excelente baterista que ha pasado por combos tan variados como Little Angels, The Cult o Page – Plant. Casi no nos acordamos del grandioso Brian Downey.

Capítulo aparte para Scott Gorham y John Sykes. Es muy difícil escoger mi guitarrista favorito (máxime si no soy músico) mas este veterano rockero americano ocuparía uno de los lugares más altos. No sé si os gustará mucho el deporte pero os haré alguna comparación. Este tío hace que una cosa complicada parezca sencilla. A vuela pluma me acuerdo del holandés Marco Van Basten en fútbol, del desgraciadamente retirado base de los Utah Jazz, John Stockton, o en tenis del ruso Marat Safin. Toda esta gente posee un talento tan descomunal que, al verlos, crees que es muy fácil hacerlo como ellos. Luego te topas con la cruda realidad. Scott Gorham es así. No es estridente ni espectacular. Simplemente es efectivo y tiene un sentido de la melodía brutal. Sus solos son de otra galaxia, pertenece a una generación en extinción.

Por su parte, siempre he pensado que a John Sykes le han tocado papeletas muy complicadas. Sin duda, tengo devoción por este rubio de melena cuidada pero si tuviera que escoger entre todo lo que ha hecho me quedaría con sus álbumes con Tygers Of Pan Tang. ¿Por qué?. Muy simple. Para mí, Thin Lizzy son Gorham y Robertson; y Whitesnake, Marsden – Moody. Esto no quiere decir que minusvalore su trabajo con ambas bandas ya que, por ejemplo, “Thunder and lightning” es uno de mis discos favoritos. Únicamente considero que Sykes no es identificable con la formación clásica de ambos conjuntos. No obstante, al César lo que es del César y como sustituto en las voces de Phil Lynnott cumple de manera soberbia. Con pulcritud y maestría. Su estilo como guitarrista difiere bastante del de Gorham. John es más espectacular y efectista. De cara a la galería impacta pero en el contexto Lizzy no puede con el gran Scott.

Por ponerle algún pero al concierto, uno y grande. No pueden tocar una hora y 23 minutos. Es siempre lo mismo, parezco un disco rallado pero es que no es normal. ¿Por qué cobran tanto por la entrada y luego están tan poco sobre el escenario?. ¿Acaso “Emerald”, “Angel of death” o “Thunder and lightning” no son obligatorias?. Yo ya no sé qué pensar. Vale, el concierto estuvo muy bien pero el mal sabor de boca queda ahí presente, flotando en el aire. Aún así, espero volver a verles pronto. Mi deuda está saldada.


 

 

 

 

 

 

Ars Amadi