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TOOTS & THE MAYTALS

Aqualung, 18 de julio 2003

Hacía tanto calor en Madrid a mitad de julio que nos pareció estar por unas horas en el mismísimo Kingston, capital de Jamaica. El espíritu reggae inundó la sala Aqualung, ahogándola con sus sugestivos aromas y esos sonidos rítmicos, alegres y pausados que te impiden parar de contonearte. Desde lo alto, las cabezas de los asistentes parecían péndulos que se habían salido de su rutilante orbita, alcanzado nuevas dimensiones de movimiento.

TOOTS & THE MAYTALS volvieron a Madrid a presentarnos su último disco "World Is Turning". Y menuda fiesta nos tenían preparada. Me sorprendió que la sala no estuviera a rebosar, no sabia que Madrid presentará muchas alternativas de ocio un viernes por la tarde mejores que disfrutar de una leyenda viva del reggae jamaicano. Pero viendo el lado positivo del asunto, sin agobios, pudimos bailar y seguir el incansable ritmo de Mr. Toots, que salió a escena animando al personal, hermanándose con el público y dedicando todas las canciones de corazón, esto literalmente, porque uno de los movimientos clásicos de la noche fue tocarse el pecho con el puño y chocarlo con todos los que se acercaban a las primeras filas en señal de afecto, buen rollito en todo momento.

Y es que su música es la banda sonora de una gran fiesta en la playa. Mezcla con extraordinario dominio el soul que corre por sus venas, el ska mas sofisticado y los ritmos contoneantes del reggae jamaicano, al que dieron nombre con su canción "Do the reggay" a finales de los sesenta. Música para gente “regular”, del pueblo diría yo, haciendo una traducción algo menos literal de lo que nos confiesan en su canción. El caso es que ese ritmo es contagioso y nos lo estábamos pasando en grande, sobre todo cuando comenzaron con el repaso de grandes éxitos como "Funky Kingston" ó "54-46", que hasta los mas profanos a su música podían tararear ya que muchas compañías han utilizado las melodías de Toots and the Maytals para conquistarnos con sus campañas publicitarias en televisión.

Toots con sus 57 tacos, sin ser el chaval de la foto de la entrada, demostró que esta en plena forma, bailando, con coreografía incluida, saltando, animando a la gente. Alguno que otro se animó tanto que se subió al tablao a compartir protagonismo con el bueno de Toots Hibert, que lejos de echarlo invitó a todo el que quisiera a subirse al escenario, de modo que rápidamente estaba rodeado de espontáneos con ganas de bailar, toquetear e incluso hacerse fotos con sus ídolos.

En resumen fue un concierto realmente entrañable, repaso de grandes clásicos y nuevos temas como “World Is Turning”, “Borderline” o “Half Way Tree”, frescos, fuertes y entonados por ese chorro de voz, apenas educada, que no parece salir de una garganta humana si no de la cueva de alguna divinidad enfurecida. Todo un espectáculo, que a pesar de su corta duración y de despedirse sin sumarle ningún bis, bastó para impulsar el comienzo de la noche del viernes a toda la caravana reggae madrileña.