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Estamos tan
acostumbrados a escuchar eso
de giras o álbumes de
retorno y, a su vez, tours de
despedida que ya ponemos en
cuarentena esta afirmación.
Con motivo de su actuación
en el Firefest británico,
los grandiosos Tyketto programaron
unas cuantas fechas por Europa
(cuatro en concreto) para decir
adiós a sus fans del
viejo continente. Lógicamente,
este país, que les acogió
de maravilla y del cual Danny
Vaughn es una enamorado, no
podía quedar fuera y
la capital de España
fue el lugar escogido. Es curioso
porque las dos giras que hemos
visto del cuarteto han sido
la de regreso y la de despedida
que, casualmente, son las únicas
que han hecho. Paradojas aparte,
es un placer ver a Michael Clayton,
Jimy Kennedy, Brooke St. James
y Danny por última vez,
aún recordando el maravilloso
show que nos ofrecieron hace
tres años en este mismo
escenario.
Como era previsible
mucha gente se iba a acercar
a la cita. A pesar de la avalancha
de eventos, esta noche era especial.
No digo que hubiera el llenazo
brutal de 2004 pero sí
que la sala estaba casi al completo.
Como telonero, y por petición
expresa de Danny Vaughn dada
su amistad, Jorge Salán
con su banda, que pasa por ser
más conocido por tocar
con Mägo de Oz que por
su labor en solitario, infinitamente
más apetecible. Con tres
discos a sus espaldas es en
el último, “Chronicles
of an evolution” donde,
además de las múltiples
y reputadas colaboraciones,
se vuelca en su doble faceta
de guitarrista y cantante. En
la primera de ellas, nadie duda
de que es un crack, un tío
con un talento y una sensibilidad
fuera de lo común. La
prueba de fuego le llegaba en
el otro aspecto, la voz.
Obviamente,
Jorge no es un prodigio de vocalista
pero posee un registro suave
y agradable de escuchar, máxime
para esos temas de hard melódico
por los que se decanta. Para
este bolo estuvo acompañado
de algunos de los músicos
que tocaron en “Chronicles…”
como Fernando Mainer de Tako
al bajo, el baterista de Stravaganzza
Carlos Expósito y el
teclista de Arwen y ex Ebony
Ark Javi Díez. Además,
un guitarrista de apoyo llamado
Jordi (no recuerdo el apellido,
lo siento) y en un par de temas
contó con la colaboración
de Roberto, ex violinista de
Celtas Cortos.
Sobre estas
premisas el show echó
a andar con “Under the
moon”, de su reciente
entrega, con un sonido aceptablemente
bueno. A Jorge le costó
un poco hacerse al micrófono
en los primeros cortes, se lo
tenía que ajustar a su
boca pero, en líneas
generales, lo hizo bastante
bien. Rápidamente atacó
“Dedication”, una
canción muy oscura y
desconocida de Thin Lizzy que
no se publicó hasta el
año 1991 en un recopilatorio
del mismo nombre. Si algo me
gustó de Salán
es que no abusó de autocomplacencia.
Más que hacer solos innecesarios
optaba por tirar de repertorio
de instrumentales que es la
base de su trayectoria hasta
el momento. Es algo que no comprenderé
jamás, cómo otros
supuestos guitar heroes no hacen
algo así.
Afortunadamente
Jorge y su banda optaron por
cosas de “The utopian
sea of clouds” y “From
now on” como “One
way”, “Driving through
the tunnel” o “The
endless battle”. En mi
modesta opinión, considero
que debían haber alternado
un poco con temas cantados porque
esta separación restó
dinamismo al conjunto, si bien
la presencia de Roberto en “The
endless battle” con miniduelo
violín-guitarra incluido
estuvo francamente bien.
Sin embargo,
la gran sorpresa de la noche
aconteció cuando Jorge
agradeció a Tyketto la
oportunidad y comentó
que como Danny Vaughn había
colaborado en un corte de “Chronicles…”
no quería perder la oportunidad
de cantarlo en esta noche especial.
Y allí salió el
excelso vocalista para deleitarnos
por primera vez con sus cuerdas
vocales. Tuvo que ayudarse un
poco de un papel para acordarse
de la letra pero lo dio todo
con “Chase the fire”,
una composición de hard
americano muy del gusto Van
Halen. Con “Damned land”
encararon la parte final de
la actuación que culminó
con una versión del “Ready
or not” de Europe un tanto
floja. Imagino que Salán
la escogió para interpretar
el tremendo solo de Kee Marcello
pero vocalmente dejó
que desear, sobre todo porque
estos temas sin Joel Tempest
son difíciles de entender.
Con todo, buena impresión
la que nos dejó Jorge
Salán y su banda, notable
aperitivo para lo que tenía
que llegar.
Ya estábamos
todos. Muchos vivimos el concierto
de noviembre de 2004, un increíble
show, para mí irrepetible.
No sé qué depararía
esta velada pero estar a la
altura de aquella era tarea
complicada. Es lo que hablamos
muchas veces del sabor especial
de la primera vez… No
hace falta pero volveré
a repetir que Tyketto es una
de esas formaciones que se quedó
a punto de dar el salto. El
editar la obra maestra “Don´t
come easy” en un año
tan difícil para el hard
rock como el de 1991 supuso
un lastre porque desde ese instante
el grunge comenzó a dominar
las listas. Sin embargo, hete
aquí lo cambiante de
la vida, ese álbum se
ha convertido en un clásico
de culto para los seguidores
del género y Tyketto
en sus apariciones españoles
congregan a más público
que grupos que vendieron más
en su momento, tipo L.A. Guns.
Es un caso bastante similar
a Danger Danger si bien estos
sí que rozaron las mieles
del éxito.
La ovación
que les tributaron cuando aparecieron
en las tablas de Heineken fue
el anticipo de lo que iba a
suceder. Creo que estos aplausos
de bienvenida aunaban los propios
de comienzos de actuaciones
con la continuación de
los que antaño se sintieron.
Resultó una especie de
unión temporal porque
pareció que el tiempo
no había pasado cuando
abrieron con “Nothing
but love”. Bueno, sí
que ha habido pequeñas
modificaciones. El orden del
repertorio se varió aunque
el grueso del mismo fue igual
(con dos discos con esta formación,
es sencillo confluir); Michael
Clayton, como siempre, dándole
a la batería con ganas;
Jimy Kennedy con unas pintas
un tanto ridículas (cuan
Borja Mari cualquiera) y bastante
ausente; de Brooke St. James
qué decir, excelente
con las seis cuerdas y en esos
brillantes coros, además
de siempre sonriente, agradecido
y disfrutando. Mención
especial, como no podía
ser menos, para Danny Vaughn.
Se acaban los epítetos
para calificar a este hombre.
Es el frontman definitivo: Comunica,
coge su guitarra, la armónica,
interactúa con los fans…
y, por encima de todo, canta
como los ángeles, cada
día mejor. Además
de su exquisito sentido de la
melodía, posee ese chorro
de voz que sólo los más
grandes tienen.
El sonido,
bastante bueno desde la segunda
fila donde nos encontrábamos,
si bien parece que en otros
lugares de Heineken fue correcto,
sin más. La primera parte
de la actuación se centró
más en “Strenght
in numbers” con la salvedad
de “Wings” que significó
uno de los instantes mágicos
de la noche. Así, composiciones
como “Rescue me”,
“Catch my fall”
o una “Meet me in the
night” coreada por la
audiencia adornaron estos compases
iniciales del set list. Danny
alternaba la acústica
con temas en los que el peso
de la guitarra recaía
exclusivamente en Brooke. Cuando
salió con la armónica,
estaba cantado que caería
“Strip me down”
que en directo cobra una dimensión
que en “Don´t come
easy” no tenía
porque, quizá, pasaba
un poco desapercibida entre
tan inmensas joyas.
Salvo que mi
memoria falle, una pasada como
“The end of summer days”
no fue interpretada en 2004
pero sí por Danny en
su posterior gira en solitario.
Aquí la recuperaron y
llegó caída del
cielo porque es una de mis tres
preferidas de “Strenght
in numbers”. No obstante,
entrábamos el turno de
las sorpresas. Bajo el anuncio
de “Esta seguramente no
la esperaríais”,
Danny y el grupo comenzaron
las notas de “Jamie”,
la canción que abría
“Shine”, tercer
y último trabajo de estudio
de Tyketto donde cantaba Steve
Augeri que posteriormente entraría
en Journey. Grande porque al
amigo Vaughn no se le caen los
anillos por tocar este gran
tema que, además, les
quedó perfecto.
Aun así,
todavía quedaba espacio
para algo más raro. Como
añadido a esta minigira
de despedida, Tyketto han recuperado
de sus archivos unas cuantas
demos que habían permanecido
ocultas y olvidadas. Las han
juntado y remasterizado para
editar un cd, “The last
sunset: Farewell 2007”,
que se vende en el tour o en
su página web con temas
inéditos, versiones distintas
de otros conocidos y uno en
directo desde España.
Dentro de las que no habíamos
escuchado jamás encontramos
“Till the summer comes”
que según Danny no incluyeron
en ningún álbum
porque se parecía demasiado
a Bon Jovi. De todas formas,
habían decidido añadirla
al repertorio para mostrar cómo
fueron los primeros días
de Tyketto Escuchándola
posteriormente en casa sí
que tiene cierto aire a los
de New Jersey pero nada que
no hayan hecho otras bandas.
Un buen tema.
Para concluir
con esta referencia a “The
last sunset: Farewell 2007”
cuando tocaron la seminal “Burning
down inside” lo hicieron
más en la forma que viene
aquí y no en la de “Don´t
come easy”. Esta decisión
nos privó del inicio
acústico que me parece
bestial, pero bueno, el resto
lo clavaron y todos disfrutamos
con ella. Una cosa que me encantó
es que Tyketto iban directos
al grano. No había excesivas
pausas, tampoco abusaron del
karaoke metal, en definitiva,
situación ideal en cualquier
concierto. Continuaron con más
del “Don´t come
easy”, en este caso, la
única canción
que, diría, queda un
poco por debajo de la media
de un disco perfecto, “Walk
on fire”. Claro que a
cuántos les gustaría
tener temas así. Lo que
pasa es que ante otras como
“Seasons” no puede
competir. Algo parecido pensaron
el resto de asistentes porque
“Seasons” fue recibida
de forma ejemplar, con vítores
y aplausos.
Estábamos
entrando en la parte final pero,
de aquí en adelante,
todo fueron instantes para recordar,
no sólo por la calidad
de las composiciones sino por
las ganas de seguidores y banda.
En “Strenght in numbers”
Tyketto se dejaron todo porque
es de las más cañeras
de los estadounidenses. Aquí
sí Danny nos ponía
el micro para que todos coreáramos
el estribillo. Después
de la tempestad, llegó
la calma. Kennedy y Clayton
abandonaron el escenario para
que Brooke y Danny permanecieran
en solitario para ejecutar la
balada por excelencia del grupo:
“Standing alone”.
Hasta ellos se sorprendieron
porque la voz de la audiencia
casi eclipsaba al gran Vaughn.
Para no olvidar. Ya, de nuevo
con el cuarteto a bordo, terminaron
con “Sail away”,
un corte especial, para Danny,
para el público, para
mí, para todos. Me encanta
y considero que es una forma
preciosa de entrar en el camerino.
Por aclamación
popular, no tardaron en volver
y regalarnos una vez más
“The last sunset”
de “Strenght in numbers”
que se ha convertido con el
paso de los años en una
de las imprescindibles entre
sus adeptos. Cómo no,
faltaba el único medio
hit que lograron y el himno
de Tyketto. Me refiero a “Forever
young” donde toda la sala,
al unísono, botó
al ritmo de la guitarra de St.
James. Con ella, y después
de más de noventa minutos
de gloria, se acabó este
concierto. Todas menos “Lay
your body down” de su
debut, seis de “Strenght
in numbers”, más
las sorpresas “Jamie”
y “Till the summer comes”.
Diecisiete
temas para otra velada inolvidable.
En muchas ocasiones, vemos cómo
algunos se arrastran por el
escenario intentando rememorar
logros ya perdidos en el tiempo.
Mientras, otros lo dejan en
busca de otros proyectos musicales
y/o vitales cuando aún
tendrían mucho que ofrecer.
Aunque nos pese, quizá
esto sea lo mejor, quedarte
con el buen sabor de boca. Tyketto
nos lo dejaron, y con creces.
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Tyketto

Jorge Salán



Tyketto







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