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Cuando el sonido
de los pálpitos de un
corazón se escuchó
a través de los altavoces
de la sala y las cortinas se
retiraron delante del escenario
no fueron pocos los que asistieron
asombrados a cuatro personas
juntas, de pie en el escenario,
sin ningún instrumento
en sus manos. La explicación
vino dada de la mano de Daniel
Sánchez y era algo que
conocíamos y estaba en
el ambiente rockero desde esa
misma mañana: Alberto
Madrid (baterista de Savia y
antes de Sôber) había
fallecido en un accidente de
tráfico. Litio eran amigos
cercanos suyos y algunos de
sus componentes habían
compartido formación
con él en My Criminal
Psycholovers, por lo que ese
era un día duro y complicado
para ellos y, si bien habían
desechado tocar esa misma mañana,
reflexionando decidieron que
hacerlo era el mejor homenaje
que se le podía tributar.
De esa manera
comenzó un concierto
que, a pesar de la cantidad
de citas en directo que se acumulaban
esa noche en Madrid, habíamos
señalado como ocasión
para ver de nuevo, con un "No
hay ángeles para todos"
ya rodado ampliamente en directo,
a Litio junto a otra banda que,
como comentaremos después,
se nos antoja más realidad
que promesa en los sonidos del
hard-rock o rock and roll nacional:
Uzzuhuaïa. Sin embargo,
el día venía también
marcado por la triste noticia...
Sólo
por el hecho, y la valentía,
coraje, entereza y fuerza que
supuso estar allí esa
noche Litio se merecieron toda
nuestra admiración en
un concierto donde pudimos ver
y sentir cómo su interior
en esos momentos afloraba a
través de sus temas y
la emotividad era palpable a
cada instante aunque, como era
más que comprensible,
la sobriedad y un rictus serio
presidieron su actuación.
Actuación que abrieron
con "Nunca yo" y "Tu
velocidad" con algún
pequeño problema de sonido
en la voz que después
dejó de notarse en "Sale
el sol", en un concierto
que estuvo salpicado de guiños
constantes del vocalista al
amigo ausente: "No digo
las cosas que suelo decir antes
de presentar las canciones"
precedió a "El desorden"
o la necesidad y falta de "un
poco de calor, alguien se lo
merece, siempre se estaba riendo"
antes de "Para siempre".
Mientras, entre ambas composiciones,
Litio nos deleitaron con una
sorprendente y más que
bien ejecutada versión
de Bronski Beat "Smalltown
Boy", un tema que han sabido
llevar a su vereda como otras
veces han hecho con canciones
de grupos como Depeche Mode.
La música siguió
mediante "No hay ángeles
para todos" y la ya imprescindible
en su repertorio "Sobrevivir"
antes de que llegaran más
novedades de cara a su próximo
trabajo: un tema nuevo llamado
"En el fuego" del
que podemos decir que nos pareció
un punto más endurecido
de lo que suele ser habitual
en ellos contando, asimismo,
con guitarras que se fijan en
la cabeza. Un buen adelanto
en directo de lo que será
su segundo trabajo.
Los madrileños,
en resumen, hicieron gala una
vez más, y eso tiró
de ellos, de una experiencia
y profesionalidad intachables
para demostrar su amistad y
homenajear a Alberto Madrid
al día siguiente de su
marcha. Palabras como las de
Daniel Sánchez antes
de finalizar sus cerca de sesenta
minutos de concierto con "Decide
tú" demostraron
que si bien ese recuerdo les
atenazó, ese hábitat
natural en el que se mueven
con soltura les sirvió
para seguir adelante con la
ayuda del público. "Gracias
por el calor en el día
más frío. Os dejamos
con Uzzuhuaïa y decidís
vosotros".
... Y el relevo
fue tomado a una velocidad de
sprint que casi no tuvo descanso
en la siguiente hora y media
ante un Caracol lleno (al comenzar
Litio había aproximadamente
la mitad de la entrada y se
completó con los valencianos
en su inicio) que vio despegar
esa parte de la velada con la
banda sonora de "El padrino".
Los siguientes minutos vieron
sucederse los temas poderosísimos
ante un público entregado
a la descarga sonora del grupo.
Bien es cierto que el volumen
saturó durante su tiempo
en algún instante, pero
también lo es que no
mermó el disfrute por
parte de los congregados. Se
sucedieron "No iré
sin ti" o "Apuesta
por ti" entre otros, también
"Lejos de mi ciudad"
(con recuerdo a Litio) o versiones
que "no necesitan presentación".
"La chispa adecuada",
para nosotros en mejor formato
(más crudo )que el original
y "El efecto diablo"
subrayaban las palabras de un
Pablo deseoso de que esa fuera
su mejor visita a Madrid y que
constantemente interpelaba al
público e interactuaba
con él mientras nos preguntaba
si queríamos "ir
más allá".
Por supuesto.
Una parada
entre gritos de "Uzzuhuaïa,
Uzzuhuaïa" sirvió
para que el grupo sacara un
teclado luminoso y otorgara
a su vocalista un aura de predicador
que confirmó, a su vez,
que esta banda se mueve con
facilidad tanto entre las cilindradas
más altas como en otros
terrenos o baladas. "Un
consejo más que una canción"
llamado "No intentes volver
atrás" y un tema
dedicado a los discos de vinilo
(con el deseo incluido de que
estos regresaran) fueron los
siguientes en su lista, en el
segundo caso una nueva versión,
fiel al original, "Spin
the black circle" de Pearl
Jam. "La cuenta atrás"
de su último trabajo
y "Volver a estar allí"
cerraron el grueso de la actuación
como un auténtico torbellino
que se reanudó de nuevo
cuando, tras las consabidas
preguntas al respetable, volvieron
a salir con otro de esos temas
que no necesitan elucubraciones
"You shook me all night
long" (AC/DC).
Desde nuestra
óptica, un directo que
les sitúa en la avanzadilla
de grupos nacionales dentro
de su estilo y que debería
posicionarles en un lugar merecido
con creces a tenor de que todos
sus directos sean así
de incendiarios. También,
una noche en la que el rock
tuvo dos perspectivas, la sobriedad
y el homenaje emocionado de
Litio y la fiesta desmadrada
de los valencianos. Ambas válidas
en un día triste para
los sonidos fuertes de este
país y que caben en la
necesaria reflexión con
la que Daniel Sánchez
finalizó el concierto
de su grupo: "Que siga
el rock".
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Litio

Uzzuhuaïa

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