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El ejercicio
de la excusa es algo que todos
utilizamos con frecuencia en
cualquier ámbito vital.
Cierto es que hay muchas que
son convincentes pero en pocas
ocasiones logras convencer del
todo al interlocutor. Dicho
esto, comentar que un lunes
es un mal día para asistir
a un concierto. Estoy de acuerdo.
Termina el fin de semana, con
la consiguiente vuelta a la
jornada laboral, universitaria
o escalar, y esa tarde noche
sueles utilizarla para descansar.
No obstante, puestos así,
el viernes o sábado también
es un pésimo momento
porque tengo tal o cual compromiso,
el domingo es “el día
del señor”, el
martes y miércoles hay
Liga de Campeones y el jueves,
pues no sé, “Operación
triunfo” (je, je...).
¡Paparruchas!
Si viene a
tocar un grupo que consideras
entre tus favoritos y no se
prodiga demasiado por estos
lares, el verdadero aficionado
a la música intentará
acudir por todos los medios.
Las entradas están por
las nubes pero en cualquier
fin de semana te gastas el doble
bebiendo de lo que costaba asistir
a la descarga de los dioses
Vital Remains. Es un problema
de cultura social y, sobre todo,
desgraciadamente, de que en
Madrid la escena death está
más que muerta. Tampoco
hay tantos eventos como para
perdernos uno de esta trascendencia.
Vale que viene Nile, Vader o
Mortal Decay pero 4 actuaciones
en 3 meses tampoco es que sea
la panacea.
Eran las 20:45
cuando ¡20 personas! vimos
aparecer a los suecos Nominon.
Eta banda lleva más de
una década en el underground
del género practicando
un estilo deudor de los grandes
nombres del área Estocolmo
de finales de los 80, Grave,
Carnage, Crematory (los escandinavos),
primeros Therion,... Quizá
a algunos os suene porque en
su formación estaba Emil
Dragutinovic, actualmente en
Marduk. Tienen un montón
de demos pero ediciones oficiales,
2 discos completos, un mini
y un siete pulgadas. Me los
habían recomendado vivamente
y, por ello, tenía mucho
interés en presenciar
su descarga.
Su propuesta
no tiene capacidad de sorpresa.
Aguerridos y contundentes, los
suecos derrocharon energía
en los 35 minutos que estuvieron
en Ritmo y Compás. Es
una banda sólida pero
no destaca especialmente, quizá
les vi un poco como una formación
de segunda división,
con todos los respetos. Quizá
es que no tocan demasiado en
directo pero era ya el séptimo
concierto de la gira. No sé,
yo creo que la cosa radica más
en sus composiciones, correctas
sin más, pero no lo suficientemente
buenas para enganchar a un neófito
en su obra como podía
ser éste que escribe.
Aún así, cosecharon
merecidos aplausos porque para
nada se puede decir que fue
una actuación mala. Quizá
me los habían pintado
tan bien...
Por el contrario,
de los franceses Ashura no tenía
ni la más mínima
referencia. Viendo, posteriormente,
su fecha de nacimiento me ha
sorprendido porque pensaban
que la mayoría no llegaban
a 20 años y en realidad
rondan entre los 22 y 25. Eso
quizá explique la gran
habilidad que tienen en el manejo
de sus instrumentos estos galos.
El estilo
que practican era extraño,
cuanto menos, para esta velada.
Ashura se emparentan más
con el thrash death técnico
que con el brutal predominante
en la noche. Las reminiscencias
más claras son Pestilence
y, cómo no, Slayer de
quien literalmente, cuasi plagian
algunas partes (no demasiadas,
por fortuna). Asimismo, su cantante
y guitarrista, David Masson,
no utiliza demasiado los registros
guturales y sí algo más
“gritón”.
Desgranaron bastantes de las
canciones que integran su debut,
“Dawn to your wasting
away” y tal vez a algunos
de los presentes no les convencieran
por ser demasiado “light”
pero a mí me gustaron
mucho y dieron un toque distinto
al contexto en el que nos movíamos.
A tener en cuenta en el futuro.
Parece mentira
que a estas alturas un tipo
que merece tanto como Dave Suzuki
sólo sea capaz de congrega
a 40 personas. En fin, ya lo
hemos dicho al principio pero
no está de más
repetir lo vergonzoso del caso.
Él es Vital Remains y
eso son palabras mayores. Una
banda que toca death metal brutal
(o cambia el orden si lo prefieres)
con composiciones superiores
en su mayoría a 7 minutos
y que no aburre lo más
mínimo, es más,
pocos discos del género
me han hecho disfrutar más
en los últimos años
que el genial “Dechristianize”.
La intro “Let
the killing begin” dio
comienzo a la matanza sónica.
El tema título de su
última obra y sus impresionantes
melodías nos hicieron
olvidarnos de la indignación
acumulada. ¡Qué
9 minutos, madre mía!.
El quinteto olvidó “ese
ligero matiz” de la audiencia
congregada y se dejó
la piel como si fuésemos
700. Como entre el respetable
había un poco de hueco
(ironía), el cantante
decidió que la comunión
banda – público
tenía que ser total con
lo que se bajó del escenario
y se mezcló entre la
audiencia con los enormes pinchos
de sus muñequeras a pocos
centímetros de nuestros
cuerpos de lunes por la noche.
A todo esto a Tony Lázaro,
el fiel escudero de Suzuki a
las seis cuerdas, también
le dio en un par de temas por
descender de su habitáculo
con lo que la sensación
de estar ante un “ensayo
oficial ante los colegas”
hubiera sido total de no ser
por la absoluta profesionalidad
de los americanos.
Aproximadamente
70 minutos fue lo que duró
el concierto en el que se basaron,
sobre todo, en “Dechristianize”.
Así cayeron “Infidel”
o “Unleashed hell”
que están entre mis favoritas
del mismo. En cuanto al pasado,
más bien poco, quizá
fue su único pero mas
con canciones tan largas y un
tiempo tan reducido nos quedamos
con las ganas de oír
clásicos de, por ejemplo,
el “Forever underground”
o el “Into cold darkness”.
Es comprensible y perdonable
, no obstante. Nada que reprochar
a una muy buena actuación
que, probablemente, no se repita
debito al éxito masivo
logrado. Por lo menos, tendremos
el orgullo de decir que vimos
la gira 2005 de Vital Remains.
¡FOREVER UNDERGROUND!
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Nominon

Ashura

Vital Remains

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