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Muchas veces
nos quejamos de que en la capital
del estado no existen suficientes
convocatorias de conciertos
y de una oferta bastante limitada
en ese sentido, para que luego
se hagan cosas, además,
con el interés de ayudar
a los grupos y no se responda.
¿Tenemos
lo que nos merecemos?. La pregunta
queda en el aire. Con este pensamiento
incrustado en las neuronas comienza
la crónica del día
de mayor éxito de este
festival dedicado al nu-metal
y al crossover (según
definición de sus organizadores).
Reseñar, aunque no tuvimos
ocasión de asistir a
ninguno de ellos, que la fiesta
de presentación con Morgana
vs Morgana, S.A.D y Tenpel en
la sala Swell de Leganés
tuvo una pobre asistencia de
aproximadamente 50 personas,
y por un estilo el último
día con Factor X, Knif
– e, El Agente Naranja,
Lullaby y Karbon 14, pero en
descenso desde que actuó
el primer grupo hasta el último.
Teniendo en
cuenta el precedente y la secuela,
el primer (o segundo según
se mire) concierto del War Fest,
con una asistencia de entre
100 – 150 personas fue
un gran éxito. Lo primero
que hay que decir del mismo
es la historia rocambolesca
de los ovetenses Factor X hasta
que se subieron al escenario
de Ritmo y Compás, ni
Ulises en busca de Ítaca.
Un pequeño resumen: accidente
de automóvil a 15 kilómetros
de su salida de Oviedo, la casi
imposibilidad de obtener un
medio de transporte que les
llevara a Madrid para actuar
a su hora por lo que su concierto
se pospone y se hace de forma
gratuita al día siguiente
y, para rematar, no encontrar
alojamiento y tener que pernoctar
en sus coches. Ni los dramones
de las cuatro de la tarde.
Su caída
del cartel ese día propició
que los primeros en actuar fueran
Terroristars, banda madrileña
que venía precedida de
cierta polémica en el
foro de Festimad por su planteamiento
visual y actitud. Una idea,
la suya, de entender la música
que mostraron con todo lujo
de detalles aquella noche.
Antes de saltar
al escenario sus amplis ya tenían
grabadas palabras como Muerte,
Destrucción, Satán,
Infecto y el escenario estaba
lleno de telarañas, más
profusas en una impresionante
batería electrónica
que lo coronaba. Así
saltaron con una intro tétrica
y vestidos con trajes blancos,
como de carnicero, cubiertos
de sangre. Destacar que uno
de sus guitarristas, con su
pecho descubierto, estaba totalmente
lleno de sangre y el otro llevaba
una máscara al más
puro estilo Slipknot. La entrada
de Curtonates, su cantante,
con un mono naranja alargado
y un pasamontañas blanco
dio paso a su versión
para el recopilatorio de homenaje
que diversos grupos españoles
han hecho a Rammstein, “Buck
Dich”, rebautizada por
ellos como “Fuck This”.
Fueron cayendo después
“Réquiem”,
“Wake up Dead in Spain”,
“Evil melodies”
y una versión de Brujería
en la que el guitarrista ensangrentado
y el batería intercambiaron
instrumentos, mientras Curtonates
cambiaba también de indumentaria.
Ese punto del concierto ya dejaba
claro el camino seguido por
los madrileños, contundencia
metalera rozando estilos extremos
y similar en algunos momentos
a lo que algunos grupos punteros
norteamericanos hacen. “Padre
sin fé” supuso
el momento más “teatral”
de su concierto, cuando el cantante,
que llevaba puesta una coraza
estilo superhéroe, simuló
arrancarse el corazón
por debajo de ella y después
de morderlo lo estampó
contra el suelo. Luego volvió
a hacer algo parecido. Otro
momento destacado fue la lectura
de la ley por la cual se les
prohíbe usar su nombre,
una ley que fue leída
en su totalidad y recibió
insultos, abucheos y escupitajos
de los músicos, ese fue
el momento de tocar “Traidor”
que supuso la penúltima
canción para finalizar
con la bestial “Choque”.
Un directo
y una música, la de Terroristars,
que aportan una idea poco explotada
a nivel nacional, la imagen,
con muchos riesgos. No llegó
a desagradar, pero tampoco nos
transformó en unos incondicionales,
con la seguridad, eso si, de
que quien los vea se va a quedar
con su nombre, para bien o para
mal. El público si quedó
bastante satisfecho (algunos
de ellos iban cubiertos con
chubasqueros, precavidos por
si acaso les hubiera dado por
arrojar algún que otro
líquido). Sólo
apuntaría un par de cosas,
que quizá a otras personas
les pueda gustar pero, desde
un punto de vista personal,
apoyan a los detractores del
grupo: la pistola del Todo a
100 sobra y también alguna
letra como parte de la de Traidor:
“Yo soy el traidor, gran
hijo puta, me la vais a chupar”.
Por el contrario,
a Biotech no les hace falta
ningún disfraz para ser
protagonistas, a pesar de que
su inicio con “Donde esté”
notó la carencia de una
segunda guitarra que existía
cuando fue compuesto, todos
los temas que cayeron mostraron
a un grupo que se supera cada
vez que viene a Madrid, hecho
que, de momento, sólo
parece que acontece con la celebración
anual del War Fest. Y eso ha
ocurrido con la de este año
dos veces, por nosotros encantados
si en la tercera edición
vuelven a estar porque siempre
cumplen.
Su repertorio
actual, al menos ese día,
se condensa en su último
disco “Indivisible”,
lógico por otra parte.
Unas canciones que, a pesar
de la marcha de dos de sus miembros
originales, han ganado en pegada
y sensibilidad, no perdiendo
ni un ápice de esas características
sobre las tablas. “Altibajos”,
“37.2º”, “Escribiendo
el final de mi vida” superaron
la pequeña mancha inicial
y mostraron todo el potencial
de los asturianos con un buen
sonido (sin problemas con el
violín de Pablo Marcos
cuando lo requirió) y
entrega encomiables por parte
de sus cuatro componentes. “Pérdida”,
“Fragilidad” e “Improvisar
un Dios”, continuaron
la segunda parte de su actuación
que finalizó con “Negado”,
tema estrella de su primer disco
“Transgenic Música”,
del cual, sin poner pegas al
set-list que plantearon se hubiera
agradecido alguna canción
más aparte de esta y
la inicial. Suponemos que también
sería por problemas de
tiempo.
B – Violet
es un grupo que, sin llegar
a ser “cabecera”
por así decirlo, siempre
nos ha respondido de buen modo
cuando
hemos tenido ocasión
de verlas en directo. Tras bastante
tiempo sin noticias suyas volvían
a la capital para el único
concierto que darán aquí
durante este año porque
parece que ya están comenzando
a planificar la grabación
de su tercer trabajo discográfico
del que ofrecieron algunas muestras
esa noche.
Una momentánea
salida de la sala nos hizo perder
los primeros compases del grupo,
a la vuelta, comenzada ya la
descarga parecía que
el repertorio se centraba en
sus temas antiguos. Quizá
esta era una de las veces que
más “tranquilas”
las hemos visto mientras actuaban,
no se le puede decir eso a su
bajista y a su guitarrista,
energía constante, pero
en el caso de su cantante, no
se alejó de su posición
erguida enfrente del micrófono
durante toda la actuación.
Contando ya
lo que fue el aspecto musical,
su repertorio de nuevos temas
sigue la línea estilística
de lo que el grupo ha venido
haciendo hasta fecha de hoy,
con el importante detalle de
que ahora son en castellano,
lo cual no les hace perder pegada.
Su tiempo fue el mismo, minutos
más o menos, que el que
tuvieron los otros dos grupos,
unos cuarenta minutos y, asimismo,
también gozaron de un
buen sonido. |

Factor X

Terroristars

B-Violet
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