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Y & T

Sala Arena (Madrid) 09-11-2007

Seguimos tirando de tópicos para comenzar las reseñas: No hay dos sin tres. Esta tontería instalada en la creencia popular bien podría servirnos para hablar de las expectativas previas a la tercera visita de Y&T a Madrid. ¿Por qué? Primero, obviamente, porque las dos anteriores giras que pasaron por la capital fueron fantásticas y, segundo, porque en los viernes previos nos habíamos entusiasmado con Tyketto y Tesla. No obstante, con Yesterday & Today se sabía previamente que era apuesta a caballo ganador. El cuarteto de San Francisco lleva viviendo una segunda juventud desde su reunión y no hacen sino ofrecer excelentes shows, noche sí, noche también. Eso lo sabe el público porque la sala Heineken presentó un lleno absoluto. Casi a disgusto estábamos entre el calor y lo apretado de la situación. Es verdad que Macumba se les quedó grande la última vez pero, al menos, hubiéramos estado más cómodos.

Centenares de personas se agolpaban en la puerta y accedían al local buscando ubicaciones que permitieran ver a las huestes de Dave Meniketti. Es esta ocasión, no había teloneros, tampoco importaba demasiado aunque la espera se hizo algo más larga. A las nueve de la noche se apagaron las luces y la intensidad del ambiente subió muchos decibelios. Uno a uno fueron apareciendo los componentes del grupo mientras por los altavoces sonaba la intro “From the moon” que no es sino el comienzo instrumental de “Forever”. Nada más concluir empezó una actuación que si la califico de memorable me quedo corto. Fijaos que en el concierto de Tesla se comentó que era “el concierto del año y de muchos años”. Pues bien, Y&T estuvieron igual de bien que los de Sacramento.

El motivo es sencillo. Conmigo y mis impresiones, Tesla jugaban con el factor emocional, más de tres lustros sin verles, la sensación de impotencia por lo que ocurrió en Montjuic y demás. Y&T no contaban con eso pero sí con otras armas que conjugadas hicieron de la velada algo inolvidable. El sonido fue perfecto, algo nunca escuchado en la sala Arena-Heineken. Desde mi posición hasta los coros se distinguían con claridad, todo estaba en su sitio. Las ganas que derrochan estos veteranos son envidiables. Estoy seguro de que en los ochenta no eran tan brillantes como ahora encima de las tablas. Además, estábamos ante el que yo considero (como comenté en alguna crónica anterior) el tío que más feeling tiene con la voz y la guitarra, el dios Dave Meniketti. Para colmo de “bienes”, fueron capaces de hacer un montón de cambios en el repertorio respecto a los shows de tours pretéritos y consiguieron que composiciones de discos “menores” parecieran directamente extraídas de “Earthshaker” o “Black tiger”. Por si todo eso no fuera suficiente, aquí está, en más detalle, lo acontecido.

Con “From the moon” sonando parecía inevitable que llegara “Open fire” pero ya ocurrió la vez pasada y no fue así, llevándome una pequeña decepción, pero como todo estaba de cara esta noche, sí, “Open fire”, el corte ideal para comenzar una descarga supuso el inicio de un viaje por los senderos del hard and heavy más infravalorado que uno se pueda encontrar. De Meniketti ya hemos dicho, y seguiremos diciendo, todo. El amigo Phil Kennemore cada día le veo más acartonado pero mantiene esa pose chulesca y vacilona tan roquera de California. Aun manteniendo un segundo plano, John Nymann ha ido ganando peso y presencia escénica en Y&T. Aporta algunos solos interesantes y se mostró animado y feliz. Por su parte. Mike Vanderhule no desmerece a sus magníficos antecesores, Leonard Haze y Jimmy DeGrasso. De pegada directa y potente, se erige también como un notable corista.

Y es que, si bien Meniketti es la estrella, el resto apoyan de maravilla en los estribillos, véase la rescatada “Contagious” que cobró una dimensión inesperada. No sé, tal vez la costumbre de los clásicos hizo que me sorprendiera y así con todas las novedades. Otra genialidad tampoco prevista, “Straight thru the heart” del “Meanstreak”. Iban tres temas y yo estaba ya boquiabierto, creo incluso que había gente algo desconcertada ante tamaña demostración y encima tirando de “actores (canciones) secundarios”. Con “Dirty girl” ya sí que el público coreó con fuerza el estribillo. Es curioso porque es de las fijas y más famosas a pesar de que considero que es un tema un tanto atávico, no tan atemporal como la mayoría de canciones de Y&T.

El inesperado protagonista de la noche iba a ser “Ten”. Editado en 1990 fue un relativo fracaso comercial para los de San Francisco. Sin embargo, una vez hablando con Meniketti me comentó que a él, en mayor o menor medida, le gustan todos los discos del grupo pero que, además de los típicos, “Ten” es un gran trabajo. En esta gira ha llegado el momento de reivindicarlo. De esta forma, la que abría el álbum, “Hard times”, brilló con luz propia en el set list entre dos pesos pesados como “Dirty girl” y la inconmensurable “Mean Streak”, otra de las que hacen que los fans levantan el puño.

Para seguir con la insaciable capacidad de sorpresa, Y&T repescaron una canción increíble, la mejor de “In rock we trust” junto a “Lipstick and leather” para mí, “I´ll keep on believin´ (do you know)”. Aquí sí que los gestos de felicidad de los seguidores más irredentos del grupo fueron unánimes. No obstante, para rendirme más ante estos tíos he de decir que han cambiando el repertorio prácticamente todas las noches en unos cuantos temas y, por ejemplo, en Newcastle he visto uno perfecto porque incluía “Hungry for rock”, “Winds of change” y “Don´t wanna lose”. Para morirse de alegría. Claro que no seré yo el que me queje porque ¿quién iba a pensar en algo como “Ten lovers”? Nadie excepto ellos que ejecutaron la balada de “Ten” ante una mayoría que no la conocían.

Esto tuvo solución inmediata porque el riff de “Black tiger” es una seña identificativa de una trayectoria de más de treinta años que, si bien ha tenido altos y bajos, constantemente nos ha ido dejando en mayor o menor medida joyas como las loadas u otras como una favorita del que escribe, “Don´t be afraid of the dark”, quizá el último gran hit potencial que escribieron y cuya ejecución fue vibrante, un tema con mucho feeling que en directo quedó aún mejor que en “Ten”. Pero si hay un pasaje que recordaré para toda la vida fue cuando Dave anunció que el siguiente corte seguro que haría ilusión a muchos porque la gente la pedía habitualmente en las giras. Las notas de “Midnight in Tokyo” resonaron en Madrid como melodía celestial y la banda sucumbió ante los gritos de la audiencia. Los de San Francisco no se cansaron de repetir hasta que se despidieron que Madrid es el mejor público del mundo y, a diferencia de otros que parecen autómatas en cada ciudad, ellos desbordaban sinceridad y Meniketti meneaba la cabeza como diciendo: “No me lo puedo creer”.
Hubo un pequeño regalo, especial para Roberto, que dijo Dave que era el organizador del concierto y del resto de bolos que les han traído a la capital de España. Así, improvisando, sólo con el ritmo de guitarra y casi a capella interpretaron la primera estrofa y el estribillo de “Beautiful dreamer”, la preciosa canción de su debut. Todo un detalle. Sin dilación, porque estaba siendo un concierto tremendamente dinámico y sin parones, otra recuperación, la cañera “Hurricane” de “Earthshaker”, otro dardo que dio en la diana ya que se sale en directo.

Y&T no hacen solos aburridos ni nada por el estilo pero también dan cancha a su capacidad instrumental y a que la guitarra de Meniketti “hable” en “I cried for you” que enlazaron con otra más de “Contagious”, “Eyes of a stranger” muy del gusto del grupo porque es de las que cae normalmente. Con “Rock ´n´ roll´s gonna save the world” los fans acompañaron cantando el estribillo y dando palmas. Un tema correcto pero que, puestos a pedir, sustituiría por volver a escuchar “Lipstick and leather”. Sin embargo, a estas alturas era un detalle menor porque cada nota que tocaban destilaba magia… y eso que la traca final estaba por llegar.

Si digo que “Rescue me” es mi preferida mentiría pero por ser imposible la elección no porque no sea gloriosa y el cambio que tiene aún más. Es de esos pasajes musicales que se te quedan en el cerebro. Cuando arranca la caña los presentes se ponen a botar en una ceremonia que se repite cada noche que Y&T se suben a un escenario. El contrapunto es “Summertime girls”. Como composición es facilona y simple, derivada de los Van Halen más comerciales de mediados de los ochenta. El videoclip, cómico, y el tiro de escribir un megahit les salió por la culata pero tiene un aroma kitsch que la hace única en el repertorio de Y&T. Además, la dignidad con la que la defienden cincuentones como Meniketti o Kennemore es conmovedora.

Todo lo que hemos dicho hasta ahora es de matrícula de honor pero el cum laude de los shows de los californianos y algo que cualquier roquero que se precie debe experimentar al menos una vez, aunque no sea un apasionado del grupo, es verles tocar “I believe in you”. La canción en sí es inmensa pero en el solo final, Dave entra en un éxtasis con su guitarra similar al de, por ejemplo, Glenn Hughes en “Mistreated”. Es una situación que raya el misticismo y que deja a los espectadores rendidos ante Y&T y su líder. El cuarteto se marcha después de una hora y cuarenta y dos minutos sin apenas interrupciones, ni karaoke metal ni nada que se le parezca.

Queda su himno, su emblema, “Forever”, que es genial pero comparado con “I believe in you” permanece en un discreto segundo plano interpretativo y sirve para que el respetable se explaye en cánticos, palmas y coros por última vez. Se acaban las palabras y se desbordan las emociones. Esto no es un ejercicio de nostalgia, es una banda que está de dulce y que ha sido capaz de sacar del baúl de los recuerdos más de treinta composiciones notables que son las que formaron los dos volúmenes de “Unearthed”. Normalmente, a estas formaciones les pedimos que nos hagan felices con sus temas de toda la vida pero con Y&T haré una excepción: ¡Queremos un disco porque tenéis mucho que ofrecer aún! Como en este concierto, una maravillosa lección de hard rock..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.meniketti.com

Marco Antonio Romero
Fotografias: Javi Falcón