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Estirpe es
un apasionante grupo cordobés
que con tres discos a sus espaldas,
“Ídolos de papel”
(1998), “Víctimas
del mismo Sol” (2000)
y “Ciencia” (2002),
han sabido mantenerse concentrados
en la esencia de su núcleo
y abstraerse de cualquier moda
imperante. Con tesón
y paciencia han conseguido marcar
su propio y sobresaliente desarrollo.
El cantante, Manuel Ángel
Mart, es el responsable de la
música y el baterista
Javier Estévez vuelve
a ser el autor de las letras
en una banda a la que además
pertenecen José Miguel
«Chino» como bajista,
Daniel Puig a los teclados y
el guitarrista Loren Gómez.
Estirpe ficharon esta pasada
primavera por La Incubadora
Records -la apuesta local de
Universal Music que espero tenga
largo recorrido y no se convierta
en flor de un día merced
a la impaciencia empresarial-
y publicaron el pasado mes de
septiembre'05 su cuarto trabajo
“Inventarse el mundo”.
ROCK con base
melódica, elegantes texturas.
Sinfonismo que imprime nuevos
matices al sonido del grupo.
Amalgama de sensaciones (también
de reflexiones) y sobre todo
un amplio y heterogéneo
crisol musical es lo que puedes
encontrar en su nuevo disco.
Conociendo los antecedentes
del grupo, hasta cierto punto
no sorprende la atractiva y
variopinta colección
de himnos que propone “Inventarse
el mundo”, era cuestión
de tiempo poder ser espectador
de otra muestra del talento
en ebullición que atesora
el quinteto. “Inventarse
el mundo” es un disco
que ha sido grabado en casa,
Mart Estudios (Córdoba),
y masterizado en Nueva York
en los Estudios Masterdisk.
“Inventarse el mundo”
cuenta con colaboraciones como
la de J.Molly (Hamlet) en "Más
Azul" y un brillante cuarteto
de cuerda que imprime nuevos
prismas al sonido de Estirpe
en "Mundo sin fe"
y en "Los diez sentimientos".
Con la necesidad de conocer
las fuentes de las que emana
“Inventarse el mundo”
y los deseos depositados en
tan variopinto disco, hablé
telefónicamente, a finales
de septiembre, con Javier Estévez
y Manuel Ángel Mart.
.
Manuel
Ángel Mart: “El
proceso de elaboración
de este último trabajo
ha sido bastante costoso porque,
fuera de lo que es el terreno
estrictamente musical, terminamos
el contrato con la antigua compañía
y estuvimos dos años
trabajando en la música
del disco y buscándonos
la vida en un momento muy difícil
porque no sabíamos para
quien estabamos haciendo un
disco, no sabíamos si
lo hacíamos para una
multinacional o para una independiente...
Hasta que llega un punto en
el que el grupo tiene que pensar
en sus principios, concentrarse
y hacer musicalmente realmente
lo que siente... lo que siente
la necesidad de hacer. Entonces,
grabamos el disco en el pequeño
estudio que tengo en casa y
nos fuimos a Nueva York para
masterizarlo, para pulirlo definitivamente
ya que también eso era
parte del proceso de elaboración
del disco”
Has narrado
un proceso muy largo en muy
poco tiempo, quizá cabría
recordar lo lamentable que supone
tener que estar pendiente de
ciento cincuenta cuestiones
que no son la tarea creativa
ya que pude llegar un momento
que todas esas obligaciones
te aparten del prisma musical,
de componer.
Javier
Estévez: “Sí,
es cierto. Muchas veces los
músicos, sobre todo en
las primeras etapas de darse
a conocer, tenemos que hacer
de todo, pero en definitiva
todos los artistas tienen que
ser capaces de reaccionar y
diferenciar cuando componen
y cuando no lo hacen. Tienes
que saber diferenciar todas
las facetas y tener claro que
debes volver a los principios,
es decir ¿porqué
estamos aquí?, ¿porqué
queremos hacer música?
¿Qué música
queremos hacer?. Esas preguntas
tan triviales a priori luego
son las que en definitiva enrutan
y encaminan a la banda hacia
donde tiene que ir sin pensar
en que hay que hacer un disco
de una manera u otra, sin condicionantes
de la industria, sin condicionantes
comerciales. Hicimos un disco
sin tener compañía,
es decir antes de fichar con
La Incubadora, para dar ese
pasito en la producción
que quisimos dar con “Ciencia”
pero no pudimos. Viajamos a
Estados Unidos y creo que ha
quedado un trabajo redondo”.
Luego hablaremos
con detenimiento que supone
grabar en Córdoba y masterizar
en Nueva York, porque todavía
parece que no hay aquí
muchos ingenieros de sonido
que sepan dar los matices que
necesita un disco como este.
Sobrevolabais lo que supone
quitarte esa presión,
esa falta de entendimiento con
el anterior sello Avispa que
quizá no supo trabajar
a Estirpe ya que vuestra propuesta
no entroncaba con la del resto
(más clásica)
de la discográfica (si
queréis entráis
a comentar algo al respecto
y si no es una reflexión
que yo dejo impresa) y pasáis,
en ese proceso de incertidumbre,
a componer un disco plagado
de riqueza de matices y de armonías
trabajadas al máximo.
M.
A. M.: “Sí, tienes
razón en el punto de
inflexión que ha supuesto
para Estirpe dejar de trabajar
con la antigua compañía.
Realmente puede parecer que
tenían un catalogo muy
distinto a lo que hacemos nosotros
y no era lo mismo mover a todos
los grupos que trabajar con
nuestra música, nosotros
no teníamos nada que
ver. Era algo que queríamos
terminar. Se cumplió
el contrato y aprovechamos y
dijimos que queríamos
hacer la carrera por nuestro
lado aunque nos parezca muy
bien que queráis renovarnos
el contrato, queríamos,
en todos los ámbitos,
probar otras cosas y abrir otras
puertas. Fíjate que tomamos
esa decisión en un momento
en el que la industria estaba
totalmente rota.
Por
amor a la música y por
la forma que tenemos de creer
en Estirpe hemos buscado un
nuevo camino. Durante dos años
y medio hemos estado componiendo
y tocando a la vez y siempre
había momentos en que
caía un poco el ánimo
porque estabamos moviendo una
maqueta entre compañías
y nos decían: “vale
esto esta muy bien pero no es
el momento de fichar grupos
nuevos”. Imagínate
como estabamos... hay que saber
salir de todo e intentar componer
un buen disco y creer que luego
vas a encontrar una compañía.
Estirpe
no ha sido un grupo que tenga
miedo a recorrer un camino musical
u otro. Si te fijas en el primer
disco cada tema es de su padre
y de su madre. A lo largo de
los años hemos tenido
la oportunidad de experimentar
y hacer locuras en otros discos,
de hacer exactamente las cosas
que nos apetecían, ten
en cuenta que el primer disco
lo escribimos con dieciséis
años y lo grabamos con
dieciocho. Hemos tenido tanta
experiencia y tanta historia
que hemos hecho lo que nos ha
dado la gana. Llegado un momento
te empiezas a hacer mayor, empiezas
a madurar, no es miedo a ninguna
cosa sino que empiezas a ver
las cosas de otra manera. Hemos
querido hacer canciones. Ya
en “Ciencia” hubo
un cambio de composición
y letras. Después de
tanta lucha y tanto escenario,
hemos un disco para mí
redondo, las canciones están
bien cerradas”.
Quizá
esa es la “gran clave”
y lo más difícil:
crear composiciones redondas,
que haya un sentido en la narración,
que el oyente pueda seguir unas
pautas, y sobre todo escribir
canciones que resistan el paso
del tiempo.
J.
E.: “Resistir el paso
del tiempo es fundamental. Una
canción que no pase de
moda para mí es lo máximo.
Si pasan diez años y
podemos disfrutar con cada tema
del disco diremos: misión
cumplida. Las canciones no tienen
época, da igual que hagas
rock u otro estilo. Estirpe
hace rock pero hay una amalgama
de músicas, de diferentes
sonidos que aportamos, que creo
es lo que enriquece nuestra
propuesta”
Lamentablemente
cuantos grupos con talento y
buenos discos autoproducidos
hay en la escena y luego, sin
embargo, no llegan a tener la
posibilidad de ponerse encima
de un escenario.
J.E.:
“Sí, totalmente
de acuerdo. Te das cuenta en
la carretera de la cantidad
de buenas autoproducciones que
hay. Estirpe hubo un tiempo
en el que pensamos en autoeditarnos
el disco y estuvimos a punto
de hacerlo pero tuvimos la suerte
que La Incubadora, ese nuevo
proyecto de Universal, sub-sello
de la compañía,
se interesó finalmente
pero como te comentaba Manuel
han sido casi tres años
sin sello discográfico
y hemos tenido la suerte de
fichar. La filosofía
de La Incubadora parece que
pasa por coger nuevos grupos
y creo que puede ser una brecha
ver que tal funcionamos. Tiene
una filosofía muy independiente,
muy de currar con el grupo,
lo que Estirpe viene haciendo
toda la vida, preocuparte de
todos los detalles ya que nos
gusta estar encima controlando
todo dentro de la parcela de
lo que a cada uno le corresponde.
Creo que puede ser un buen proyecto
para que otros grupos que tienen
talentazo encuentren oportunidad.
Esperemos que La Incubadora
sea prolífica y siga
incubando muchos artistas, eso
es lo interesante”
M.
A. M.: “A mí me
gustaría también
recalcar, en nombre del grupo,
que además de todo el
trabajo que hemos hecho durante
estos dos años y medio,
hemos contando con el apoyo,
y queremos agradecérselo,
de una persona que durante todo
este tiempo ha estado moviendo
el material de Estirpe hasta
que llegó La Incubadora.
Javier Dean, Chiky, es una persona
increíble y honesta.
Ha estado dos años y
medio hablando con nosotros
por teléfono y haciendo
un seguimiento diario de lo
que decían unos y otros.
Ha sido increíble, como
persona es único. Tiene
mucha experiencia en la industria
pero sobre todo impone credibilidad.
Su grandeza es ser capaz de
estar dentro de la industria
disfrutando y viviendo la música,
no como otra gente que esta
dentro del bisness”.
Estamos en
el que país que estamos
y muchas veces pienso que quizá
una propuesta que este más
cerca del rock urbano o del
rock kalimotxero conecta más
rápido con el público
y mantiene activas a las bandas.
Estirpe siempre han estado cómodos
en la indefenición estilística.
¿Hasta donde supone un
handicap eso y que España
tenga la cultura rock que tiene?
¿Hasta donde es perjudicial
o corre a vuestro favor?
J.E.:
“Hay zonas de este país
que realmente ese tipo de rock
que has definido antes tiene
su público, tiene su
circuito hecho y tiene sus festivales,
digamos que hay un target especifico
y real de gente. Nuestra indefenición
creo que si supone un poco un
handicap ya que es un grupo
difícil de encasillar,
no somos una banda que entre
a la primera una canción.
Creo que juega a nuestro favor
el tema del directo ya que todos
los seguidores que les gusta
el grupo los tenemos, sobre
todo, porque no han visto en
directo, pero creo que eso es
lo que nos hace ser diferentes,
o no sé si diferentes
pero el grupo se siente bien
haciendo lo que hace. Aunque
tengas que derribar muchas puertas,
como se ve reflejado en muchas
de las canciones de este disco,
creo que eso es lo que nos ha
tocado vivir y es lo que queremos
hacer en definitiva. Vamos a
seguir así haciendo la
música en la que creemos.
La gente no tiene etiqueta,
puede escuchar desde U2 hasta
Sepultura o el grupo más
pop de Benicassim que se te
puede ocurrir. Yo creo que la
música es universal y
esa filosofía es la que
tenemos en el grupo. A mí
personalmente me gusta de todo
y confío en que la gente
poco a poco vaya abriendo las
orejas”
Ahí
y esta la gran jugada de este
asunto que comentas, quien pueda
estar viendo a U2 que pueda
escuchar y disfrutar a Estirpe
en la radio. Eso es lo que le
falta a la cultura y la prensa
generalista de este país
teniendo en cuenta que el público
no es tonto y que los medios
generalistas no prestan atención
a todo esto y no se filtran
otras músicas.
J.E.:
“Estoy de acuerdo, el
problema es que los Mainstream,
los grandes canales de comunicación,
todavía están
ahí sin mirar hacia aquí.
No apoyan otro tipo de propuestas,
luego eso sí, si esa
propuesta underground despunta
entonces es muy fácil
apuntarse al carro. En principio
por ahí debería
empezar el cambio. Estoy de
acuerdo contigo en que el público
no es tonto y si que sabe discernir
lo que esta bien de lo que no,
independientemente del estilo
que practica”
En una supuesta
balanza entre importancia de
la música y el valor
de los textos ¿dónde
y cómo se resuelve la
tensión?
M.
A. M.: “Creo que hay un
secreto... bueno un secreto,
ahora realmente ya lo es menos
después de haber hecho
cuatro discos. Siempre hemos
hecho las canciones de una manera
muy parecida. Yo soy el cantante
y hago la música, hago
la melodía, hago arreglos
y una vez que tengo la canción
estructurada, digamos hecha,
yo se la paso a Javi y Javi
adapta la letra. Yo creo que
es una buena forma, tener un
texto rico, ya que ves las cosas
desde otro punto de vista. Yo
puedo hacer una canción
y si la pusiera letra podría
no ser objetivo. El papel de
letrista es muy importante para
mí y ver el punto de
vista de Javi es increíble
por el modo en que escribe”.
“Saber
Esperar” define como ninguna
otra el estado de animo de Estirpe
y el punto ecléctico
y rupturista de “Inventarse
el Mundo”
J.E.:
“A nivel musical y letrístico
las experiencias del grupo en
los últimos años
son vitales y están reflejadas
en el disco. “Saber Esperar”
es tema clave en todos los sentidos
ya que el titulo del álbum,
“Inventarse el mundo”,
es parte de la letra de esta
canción y define la filosofía
del grupo, ese sin prisa pero
sin pausa manteniendo la calma
pero apostando todo, sacrificándote
24 horas al día con la
cabeza templada para seguir
trabajando cada día más
y buscando esos adjetivos que
expresas y buscando el calor
del público”.
M.
A. M.: “Somos músicos
muy críticos con nosotros
mismos, hemos aprendido por
nuestra cuenta, sin conservatorios
ni nada similar, todo ha sido
cuestión de machacarse
en el local de ensayo e ir corrigiéndonos
entre nosotros. “Saber
esperar” representa, como
dice Javi, la filosofía
del grupo que es reírse
en cierta manera del miedo,
que es la carga más inútil.
Creo que eso es algo que todos
los grupos deberíamos
tener en cuenta”
Por el disco
transpira una actitud casi existencial.
En los tiempos que corren da
la sensación que la gente
vive esperando que mañana
les va a cambiar la vida cuando
el futuro es hoy y lo que te
curres hoy es lo que recoges
mañana.
J.E.:
“Aquí hay mucha
actitud de estar viendo a ver
si suena la flauta, realmente
a ver si un día mi proyectito
cuaja, o hago esto otro con
otra gente. Nosotros lo hemos
tenido muy claro: aquí
hay que dejarse cosas en el
camino, no recuerdo el refrán
pero decía algo así
como teta y sopa no cabe en
la boca (jejejeje). Aquí
esta claro que si te quieres
dedicar a esto tienes que currar.
Son
ocho años de carrera
y no hemos aprendido a tocar
de la noche a la mañana
y hay que sacrificar y dejar
muchas cosas atrás, entonces
creo que eso no todos los grupos,
todos los artistas, lo tienen
claro. Nosotros cuando teníamos
dieciséis años
nos gastamos un dineral registrando
el nombre, si e vieseis tocando
la batería en esa época
os reiríais, no teníamos
ni idea. Pienso que eso siempre
nos ha distanciado de otros
grupos, el ir no dando bandazos,
de hecho tres de nosotros nunca
hemos tenido otra banda y Loren
y Dani tienen una banda pequeñita,
muy local aquí en Córdoba,
pero también llevan tocando
desde los quince años.
Yo
respeto a otros músicos
que crean un proyecto y si no
sale prueban por otro lado,
cambian el nombre, esa es la
filosofía general de
este país. A nosotros
nos ha costado mucho que la
gente no nos mire raro cuando
dices Estirpe y ubiquen al grupo,
si ya saben el tipo de música
que haces es un orgullo... eso
cuesta muchísimos años.
Poco a poco hemos ido consiguiendo
las cosas y creo profundamente
en esta manera de trabajar manteniendo
la fidelidad entre los componentes
del grupo. Somos amigos de toda
la vida y sabemos respetarnos
aprendiendo a diferenciar lo
personal de lo profesional mientras
se van intercambiando las cuestiones
privadas o de curro, todos vamos
a una. Hemos tenido mucha suerte
a la hora de juntarnos”
Los textos
están impregnados de
vuestras vidas cotidianas pero
también tienen ese punto,
desde lo privado e individual,
para que cada uno interprete
libremente lo narrado. “América”
sin duda es el tema más
explícito del disco pero
el resto esta muy abierto.
J.E.:
“América es la
canción más explícita
sin duda. Llevamos dos o tres
años que suceden cosas
a nivel mundial a las que un
artista debe prestar atención,
no puede dejar escapar ni debe
sentirse ajeno. En definitiva
un artista percibe y siente
de una manera especial las cosas
que suceden e intenta transmitir
reflexiones o una crítica
entre comillas muy cuidada,
muy de manera que cada uno pueda
leerla a su manera. Creo que
América no solamente
habla de Norteamérica
sino que hay párrafos
y frases que hablan de la ambición,
del poder y hablan que en definitiva
hace quinientos y pico años
hubo unos que descubrieron la
nueva tierra con la misma intención
de arrasar y llevárselo
todo, es un tema generalista
en algunas partes. Los textos
también reflejan ese
sacrificio y lucha que el grupo
ha vivido, las letras de este
disco, diferenciándose
de los anteriores, hablan totalmente
de sentimientos. Canciones como
“Llévame”,
“Los diez sentimientos”
o “Llámalo perdón”
hablan mucho de sentimientos,
de relaciones personales, hablan
de lo que una persona siente
al ir creciendo, hablan de amistad,
como “Ven a respirar”
y de cómo el caso del
tiempo puede ir cambiando a
las personas y todo el mundo
se merece una segunda oportunidad.
Habla de cosas muy esenciales
que en definitiva es lo que
nos hace diferentes a los seres
humanos, los sentimientos”
Un brillante
cuarteto de cuerda imprime,
desde el sonido orgánico
y natural, nuevos prismas al
sonido de Estirpe en "Mundo
sin fe" y en "Los
diez sentimientos".
M.
A. M.: “Este el único
disco en que hemos trabajado
con instrumentos reales de cuerda.
“Mundo sin fe” cuando
se empezaba ha componer quedaba
muy acústico, sonaba
muy real. Aprovechamos la baza
de tener un amigo. Yo tengo
un amigo que cuando estabamos
en 5º de E.G.B. el ya estaba
dando conciertos. Hoy día
el es profesor en Badajoz, después
de haber estado viajando por
medio mundo como violinista.
No hacemos el mismo tipo de
música, el esta ahí
con su música clásica
pero el decía que Estirpe
tenía algo muy especial,
era muy melódico. Cada
dos por tres nos decía
cuando quieras que meta algo...
entonces vimos muy claro como
podía incorporar su sonido
en "Mundo sin fe"
y en "Los diez sentimientos".
Sin menospreciar
la labor y trabajo de tus compañeros
de banda, la voz de Manuel ha
crecido muchísimo, sobre
todo en los pasajes más
emotivos. Al ser el instrumento
más orgánico de
todos ¿cómo creéis
que ha evolucionado su voz estos
años?
J.E.:
“Yo puedo decir que son
muchos años escuchándole
cantar y creo que he sufrido
una evolución impresionante,
creo que la variedad de registros
y la capacidad que tiene Manuel
para hacer desde voces lo más
melódicas y con un feeling
impresionante hasta esos gritos
y esa forma de cantar, no gritando,
casi gutural. Creo que la evolución
en cada disco ha quedado patente
y creo que el dominio que tiene
ahora de la voz es increíble”
Para finalizar
hablemos de la producción.
“Inventarse el mundo”
es un trabajo grabado por vosotros
mismos en Córdoba y masterizado
en Nueva York. Trabajar con
tantos elementos sonoros es
muy complicado. En esa eterna
labor de “hágaselo
usted mismo” ¿cómo
habéis registrado el
disco?, para vosotros ¿cuál
es la diferencia de masterizar
aquí o en Estados Unidos?
M.
A. M.: “Hoy en día
es la forma más inteligente
de hacerlo. Los estudios están
carísimos, lo que es
la hora de estudio, y hoy en
día por lo que es poco
dinero puedes montar un estudio,
digamos, en condiciones. Hemos
seguido la misma historia que
con “Ciencia”. Yo
tengo un pequeño estudio
en casa, esta basado en un Macintosh,
un G4 con una tarjeta de Bi001.
El que entienda un poco dirá
tiene un equipo que no llega
a los 6000 euros. Lo que esta
claro es que tienes que conocerlo
perfectamente, tienes que conocer
tu música y cada elemento
que va ha estar incluido en
cada canción. Soy muy
aficionado a la música
y ya empiezo a tener las cosas
claras, de cara a la grabación,
desde el primer momento, yo,
como te he dicho antes, soy
el encargado de escribir la
música y resulta que
es como si estuvieses pintando
un cuadro cinco años
por lo que cuando llegas al
estudio todo el grupo tiene
las cosas claras y se van retocando
detalles. Lo importante es conocer
tu trabajo perfectamente y saber
como quieres que suene. Creo
que hemos conseguido eso: tener
todo a punto. Hemos conseguido
un sonido perfecto para tener
el equipo que tenemos y lo que
ha sido la guinda ha sido el
salto a Nueva York.
Sobre
la cuestión de la masterización
he de decirte que creo que en
Estados Unidos tienen otro concepto
del mastering. Aquí en
España se hacen muy buenos
mastering, ahora mismo no recuerdo
pero he escuchado grupos españoles
que suenan que te cagas. Quizá
el concepto es distinto. Creo
que los americanos le dan una
potencia distinta. Tienen otro
tipo de maquinas, llevan haciéndolo
muchos más años
que nosotros y siguen manteniendo
esa maquinaria de lo que son
los aparatos antiguos, creo
que consiguen la calidez de
ese tipo de aparatos. Luego,
también, no tienen miedo
a la saturación, a poner
un volumen, a una comprensión...
llevan muchos años trabajando.
Para nosotros es que, al ser
el cuarto disco y formar parte
de una nueva compañía,
queremos iniciar una nueva etapa
y queríamos dar un salto
de sonido, conocer lo que era
Nueva York y vivir las cosas
más cercana. Al final
creo que hemos conseguido un
disco increíble. Hoy
en día cada grupo podría
hacerlo con poco dinero, me
refiero a grabar el disco simplemente
teniendo unos conocimientos
más que básicos”
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