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EL CALLEJÓN DE LOS SUEÑOS CUMPLIDOS

Gira de reunión. Probablemente el concepto más repetido en los últimos años dentro del mundo del rock. No vamos a volver a entrar en el eterno debate de las razones, el caso es que existen y los resultados son dispares. De todos, me atrevería a afirmar que la más fructífera artísticamente es la de Hanoi Rocks porque han sido capaces de facturar dos excelentes discos, además de ofrecer vigorosos directos en los que se mezclan por igual clásicos y cortes recientes.

Gran parte de culpa la tienen, evidentemente, el dúo estrella, Michael Monroe y “ese muerto está muy vivo” Andy McCoy, pero sería injusto e impensable no atribuir mérito a sus compañeros Lacu, A.C. y, sobre todo, al gran Conny Bloom. Nunca pensé que se me habrían olvidado ya dos tipos tan entrañables como Sam Yaffa (éste más que contento en New York Dolls) y Nasty Suicide (del pobre Razzle sólo nos queda el recuerdo).

Hablar con Michael Monroe me producía ciertas dudas. Con todos los devaneos que ha sufrido su carrera y, por añadidura, su vida, quizá esperaba encontrarme a un veterano músico resabiado, curtido en mil batallas y que mira con recelo al periodista de turno. Afortunadamente, fue una conversación amena con un hombre que ofrece datos, anécdotas e historias, actuales y pretéritas. Claro que tiene tantas que es imposible que no salgan a colación.

CYPT: Lo primero que me gustaría decirte es que vuestro dos últimos álbumes son fantásticos, al menos, al nivel de los de los ochenta y con mejor producción.

MICHAEL MONROE: ¡Oh, muchas gracias!. Aunque sé que parece un tópico yo pienso lo mismo y me alegra que me lo comente alguien externo al grupo. Te aseguro que han sido fruto de un duro trabajo de composición.

¿Por qué “Another hostile takeover” salió en Europa más de un año después que en Finlandia y Japón?

Hay varias razones. Lógicamente, esos dos son nuestros mayores mercados pero, en principio, no iba a haber tanto retraso. Sucedió que con nuestra anterior compañía inglesa tuvimos muchos problemas, estaban en una situación financiera complicada y decidieron que no podían apoyarnos demasiado. Como no era lo pactado, nos marchamos del sello que, finalmente, quebró. Fue entonces cuando Demolition entró en contacto con nosotros, hablamos, firmamos y añadimos un tema extra a la edición europea.

Cuando en febrero de 2005 tocasteis en Madrid ya hiciste un comentario sobre el nuevo disco. Me resulta chocante las dificultades que un grupo tan importante como Hanoi Rocks habéis tenido para lograr un contrato adecuado a vuestro status.

No creo que haya sido tan complicado, fueron las circunstancias de la otra compañía las que retrasaron todo. En ningún momento intentamos, como ocurre en Finlandia o Japón, fichar por una multinacional, queda fuera de nuestras posibilidades actuales. Sin embargo, Demolition mostró un gran entusiasmo en “Another hostile takeover”, las condiciones eran buenas y llegamos a un acuerdo. Lo cerramos cuando vinieron a vernos a una gira sueca que hicimos el pasado diciembre. Después de ver el concierto, incrementaron cinco veces el presupuesto de marketing que tenían para el disco por lo que no se puede decir que nos hayan tratado mal, ni mucho menos.

¿Han contribuido Conny Bloom y el resto de nuevos componentes en el proceso compositivo?

No porque cuando estábamos acabando las canciones es cuando Conny se incorpora definitivamente. Trajo algunos riffs e ideas que intentamos meter en alguna canción porque era realmente buenos pero, básicamente, fuimos Andy y yo, con Lacu tocando la batería. Incluso, A.C. no grabó el bajo en “Another hostile takeover” sino que fui yo en su gran mayoría quien trabajé en el estudio con ese instrumento. Conny vino un par de días al estudio y envío algún material desde Estocolmo pero para el próximo disco Conny y A.C. tendrán presencia al 100%, es lo que queremos porque la banda es más fuerte que nunca.

¿Cómo contactasteis con Conny Bloom? ¿Conocías sus discos con Electric Boys y en solitario?

A Conny lo conocemos desde hace muchísimo tiempo, de la época en que Hanoi Rocks vivimos en Estocolmo a principios de los ochenta. Cuando nuestro primer batería, Chip Casino, abandonó el grupo, se quedó en Escandinavia y montó una banda llamada Roadrats en la que estaba Conny como cantante y guitarrista. Tiene los mismos gustos musicales que nosotros y cada vez que pasábamos por Suecia salíamos con él. Por eso, fue una elección obvia, incluso debería haberse unido al grupo bastante antes pero, por distintos motivos, no pudo ser.

En principio, le dije que si quería tocar el bajo con nosotros porque había algún problema con A.C. pero cuando llegó a ensayar, empezamos los cinco a tocar y había verdadera química. Es la primera vez que no tengo que enseñar a un guitarrista a tocar (N. de R: Supongo que a Steve Stevens tampoco aunque preferirá obviarlo porque guarda un pésimo recuerdo de los efímeros Jerusalem Slim). Creo que ha sido un gran acierto el tenerlo con nosotros.

En esta nueva etapa habéis vuelto a producir Andy y tú, algo que sólo había ocurrido en el debut de Hanoi Rocks. La verdad es que habéis mejorado mucho porque el sonido de “Another hostile takeover” es exactamente el que cualquier fan esperaría.

Eso es porque hemos estado en multitud de ocasiones metidos en el estudio y después de veinticinco años considero que sabemos cuál es la forma en la que debe sonar un disco de Hanoi Rocks. Durante mucho tiempo me aferré a las grabaciones analógicas, hasta que hice mi último álbum en solitario, “Whatcha want”. Entonces, me di cuenta que utilizar tecnología digital, sea Pro Tools sea otra cualquiera, no es malo siempre que no abuses de ella. Si no haces el tonto, una banda de rock sonará como tal independiente de las herramientas usadas. Es más, te diré que la batería suena bastante más poderosa ahora que en el pasado.

He tenido muy malas experiencias en el pasado porque si recuerdas Demolition 23, una de las bandas que creé en los noventa, a la hora de mezclar el disco, el tipo que se encargaba estaba completamente alienado por el sonido del disco de versiones de Guns ´N´ Roses y claro eso para mí era una producción excesiva, pésima para nuestro estilo más callejero. Cuando volví a casa y recibí el master, me pregunté: “¿Qué ha pasado con mi disco?”. ¡No lo reconocía!.

En este disco encontramos un homenaje a tu amigo Stiv Bators (Dead Boys, Lords Of The New Church).

“No compromise, no regrets” tenía que haber salido en el disco de Demolition 23 precisamente pero se quedó ahí en el recuerdo. Stiv, espiritualmente, es una de las personas más importantes que me he encontrado en mi vida. “No compromise, no regrets” está inspirada en su madre porque los remordimientos es una completa pérdida de tiempo, hay que seguir adelante por mucho que la realidad sea cruel. Stiv era un mago, como amigo y como músico. Recuerdo escuchar los discos de Dead Boys y luego el suyo en solitario, “Disconnected”, y emocionarme. Luego nos hicimos muy amigos y era el tipo de persona a la que miraba a los ojos y sabía en qué estaba pensando. Teníamos un vínculo casi espiritual. Cuando Razzle murió pasé un momento muy malo y él me acogió en su casa cuando no tenía casi ni para alimentar a su gato Ziggy. Me dijo: “Michael, si consigues alimentar a mi gato, te vienes a vivir conmigo”. No hacía pagar alquiler ni nada, era todo pasarlo bien. Stiv ha sido mi mejor amigo, mi inspiración, mi mentor, y una de las personas más importantes del rock que merece mucho más del reconocimiento actual que tiene pero así es la vida, otros que han hecho mucho menos están vivos y son infinitamente más famosos. Incluso, desde un punto de vista de comportamiento social es un espejo a seguir.

En “Another hostile takeover”, asimismo, rendís tributo a otra grande del rock, fallecido hace tiempo y hoy también infravalorado, Phil Lynott. ¿Por qué una canción suya en solitario, “Dear miss lonely hearts”, y no de Thin Lizzy?

Phil Lynott es un héroe para todos nosotros. Una personalidad única dentro del mundo del rock. Me gusta todo lo que hizo pero especialmente su disco en solitario “Solo in Soho”, canciones como “King´s call” o la propia “Dear miss lonely hearts”. En el Sweden Rock de hace un par años, vino su madre, una persona increíble, con un espíritu juvenil que ojalá lo tuvieran los chicos de veinte años. Estuvimos viendo juntos, ella, Andy y yo, el concierto de Ted Nugent pero, a la vez, le hablábamos de lo grande que era su hijo y cuánto nos había influido.

La versión salió de una forma curiosa. Cuando regresé de Nueva York a Finlandia, me fui a vivir a Turku, Andy vive en Helsinki. Pues bien, aquí hay una banda local llamada Cold Sweat que, como puedes imaginar, es una banda tributo a Thin Lizzy. Muchas veces me habían dicho que me pasara a tocar con ellos, un día estaba aburrido en casa y les llamé para ensayar. Resulta que tenían alquilado un estudio y me dijeron que escogiera tres canciones, una de ellas fue “Dear miss lonely hearts”, las otras “Johnny the Fox meets Jimmy the Weed” y “Killer on the loose”. Un día le puse a Andy el resultado de las grabaciones, bueno, le puse “Dear miss lonely hearts” porque las otras las conocía perfectamente y me dijo: “¿Cuándo has escrito esta canción?”. “No es mía, es de Phil Lynott”, le respondí. Como no era muy conocida, nos decidimos a usarla manteniendo la base de batería del tío de Cold Sweat, Eepo. Rehicimos, Andy y yo, el resto en Helsinki y así quedó en el disco. Nunca se le homenajeará la suficiente, tanto a Phil como a Thin Lizzy. Yo he intentado ser lo más respetuoso posible con mi voz a pesar de que, normalmente, cuando haces una versión intentas llevarla a tu terrero. Esta vez no.

El tema extra incorporado a la versión europea es otra versión, esta vez de Pearl Harbour. Además de la famosa batalla en Polinesia que no contiene la “u”, ¿qué o quién es Pearl Harbour?

Pearl Harbour es una cantante que vivía en Londres y sacó un par de discos aunque creo que nació en Estados Unidos y antes tenía otro grupo. (N. de R: Exacto, primero fueron Pearl Harbor and the Explosions y, luego, ya en Inglaterra, se añadió una “u” y se deshizo de sus compañeros). Sacó un disco llamado “Don´t follow me, I´m lost too” que escuchábamos bastante sobre 1981. Era una especie de rockabilly muy bien hecho. No sé si hizo luego algo más (N. de R: Sacó otro disco en 1984 llamado “Pearls galore!” y, que nosotros sepamos, nada más, a pesar de que ahora ha vuelto a la actividad), solía vivir en la zona de Portobello y tenía en su grupo a Wilko Johnson a la guitarra y Paul Simonon de The Clash al bajo. También tenía otra gran canción llamada (me lo dice cantando) “Everybody´s boring but my baby” pero la letra de “Heaven is gonna be empty” siempre me ha parecido genial. Hace un par de años, volví a escuchar ese disco, haría diez años o más que no lo oía, y le comenté a Andy que sería una gran versión. Como a él también le encantaba en su momento, la hicimos.

Hay una canción en este último disco llamada “Reggae rocker” que ha provocado bastante controversia entre los críticos.

Eso está bien. Ámame u ódiame, pero no me ignores. Esta canción es el resultado de una sesión con DJ Alimo y DJ Control, dos tíos que tienen una banda en Finlandia llamada Beats and Styles. El título viene porque para mí, las letras del reggae y del rock comparten un objetivo, decir algo y que cuanto más gente posible se entere, conciencia social y todo eso. Es interesante ver cómo algunos se han vueltos locos, estaban casi ofendidos por una canción así, mientras que a otros sí que les ha gustado.

Una curiosidad, he visto una versión alternativa de la portada con los cinco miembros pero la realidad es que sólo estáis Andy y tú.

Sí porque ni A.C. ni Conny estaban en el grupo entonces por lo que no teníamos demasiadas fotos suyas. Podíamos haber utilizado un dibujo simple, como hicimos en “Twelve shots on the rocks”, pero tampoco nos apetecía por el nombre del disco utilizar un dibujo. Por eso, aunque no sea nuestra mejor portada, decidimos poner un par de fotos en directo sobre tonos violetas, mostrando cierto tono agresivo como el título del álbum indica. Cuando conseguimos, por fin, las fotos de A.C. y Conny la portada estaba ya terminada. Tampoco pudimos usar una con todos juntos porque la única que teníamos era en un ascensor y quedaba un poco ridículo.

Helsinki, Estocolmo, Londres. Los Ángeles, de vuelta a Finlandia, en medio tú viviste en Nueva York. ¿Cuál es la ciudad más importante en la carrera de Hanoi Rocks?

Sin duda, la estancia en Londres fue esencial para Hanoi Rocks. Si me hablas a mí, como Michael Monroe, te diría Nueva York pero, en general, sin duda Londres aunque somos una banda internacional y no importa demasiado dónde vivamos. Comenzamos en las calles de Estocolmo y de ahí al resto del mundo.

A lo largo de los años un montón de grupos han nombrado a Hanoi Rocks como uno de sus grupos favoritos. ¿Crees que hubiera sido igual si hubierais vendido veinte millones de discos y fuerais superestrellas?

Buena pregunta. La mayoría empezaron a alabarnos después de habernos separado. Entonces, yo pensaba: “Pues como sigáis nuestro camino lo lleváis claro”. La realidad es que a muchas de esas bandas que tanto nos adoraban les vino muy bien nuestra separación porque así pudieron copiar diferentes aptitudes, tanto musicales como escénicas, de Hanoi Rocks. Hay excepciones como Guns ´N´ Roses que siempre intentaron educar a la gente para que conocieran a Hanoi Rocks porque su estilo y su imagen era muy distinta, ellos no intentaban copiar sino que eran fans de nuestro grupo y así lo hicieron saber a la gente, nos consideraban una influencia pero desarrollaron su propia identidad.

Siempre es bonito que te señalen como influencia pero, por favor, que sea verdad porque conozco casos que hablaban de nosotros pero nunca eran capaces de recomendar nada nuestro porque les daba miedo que quizá empezáramos a lograr reconocimiento masivo. No obstante, he de decir que todos aquellos que en los últimos años nos reivindican lo hace desde la admiración y el respeto lo cual es un honor para nosotros.

En directo, soléis cambiar bastante el repertorio de cada gira. ¿Quién lo escoge, Andy y tú, o el resto también opina?

Todo el mundo tiene algo que decir a la hora de escoger canciones. Es precisamente Andy el que menos preocupado está del tema. Normalmente lo elegimos todos y Andy da su aprobación sin más. Muchas veces decidíamos diez minutos antes de empezar a tocar. Por eso, en la gira sueca de final de año pensamos que sería una buena idea mirarnos y casi improvisar las canciones que íbamos a tocar. Lacu muchas veces viene y me dice: “La gente me pide siempre que toquemos “Oriental beat”, hagámoslo”. Y nosotros respondemos al unísono: “No, otra vez no. Mejor esta otra que es menos conocida”. Lo que siempre dejamos es lugar para una jam y a lo mejor en ese momento, nos da por tocar algo no previsto aunque nunca sabemos cómo puede terminar. En la gira finlandesa, en medio de “People like me”, tocábamos dos estrofas y el coro de “Vertigo” de U2, una canción que me encanta, y la gente mandaba mensaje a nuestra página web diciendo que la hacíamos mejor que ellos, que la siguiéramos tocando. No es para tanto porque la de U2 es increíble. Conocí a Bono y me pareció un tipo excepcional, además de ser una de las personas más importantes de la actualidad por mantener, junto a Bob Geldolf, el sueño de que la música puede cambiar el mundo. (N. de R: Para nada de acuerdo con esto último. A los hechos me remito, ya que no puede cambiar el mundo, ahora Bono se dedica a no pagar al Fisco y evadir impuestos, ¡qué buen muchacho!).

Soléis tocar ante diferentes audiencia y es curioso comprobar cómo a pesar de no ser un grupo heavy, un montón de metalheads os adoran.

Sí, es cierto. Recuerdo que tocamos en el festival Bang Your Head y el 99% de la gente iba vestida con cuero negro y chaquetas llenas de parches. Claro, salgo yo con mi ropa llamativa, les veo así y digo: “Perdón, me he olvidado la chupa de cuero en Finlandia y he cogido el vestuario equivocado”. A la gente le hizo mucha gracia el comentario y nos aplaudieron mucho al final del show. Por su parte, en Londres nos siguen muchos amantes del punk rock y del post punk porque en aquellos años (1982, 1983) tocábamos en el Marquee una vez a la semana durante tres meses. No sé, en cada sitio es un público peculiar y eso es bueno.

Además, vivís en un sitio en el que el metal y el gothic metal tienen gran éxito.

Sí, a mí no es que me gusten demasiado todos esos grupos pero me alegro de que tengan éxito, sobre todo en el extranjero.

Por ejemplo, la última vez que vinieron Nightwish a España habría 6.000 personas.

Eso es mucha gente. ¿Fue antes o después de que echaran a la cantante?

No, no, mucho antes, te hablo de noviembre de 2004, un año antes de que la echaran. Es más, aún no tienen sustituta.

Ah, vale, no lo sabía. Seguramente no me compre nunca un disco suyo pero esta bien que haya bandas finlandesas exportables como ellos.

Volviendo a “Another hostile takeover”, me gustaría saber por qué no utilizas demasiado ni la armónica ni el saxo ya que, aparte de tu voz, es una de tus marcas características.

Bueno, la armónica la utilizo, por ejemplo, en “Back in yer face”. He experimentado nuevas ideas con este instrumento en esa canción concreta, durante el solo. Si te fijas, lo comprobarás. En “Reggae rocker” también hay montón de armónica y, en general, en la mayoría de las canciones. En el saxo te doy la razón, no aparece mucho pero considero que hay que usarlo en las composiciones que peguen con él y en este disco, para mi gusto no lo pedían demasiadas, las últimas del disco. No fue algo intencionado, simplemente salió así. Además, me crea un problema en directo porque grabé con un saxo barítono y en directo toco con un saxo tenor con lo que si hubiera saxo por todas partes en “Another hostile takeover”, luego encima del escenario no hubieran sonado igual las canciones porque el saxo tenor es el verdaderamente ideal para el rock.

¿Está tu carrera en solitario parada o tienes planes para un futuro disco?

No, en estos momentos tengo mi banda, Hanoi Rocks, y estoy al 100% con el grupo. No necesito otros proyectos porque siempre he querido ser el cantante de una banda de rock, ya te un grupo en el que canto por lo que no tiene sentido distraerse en otras cosas.

Un par de preguntas jocosas para terminar. ¿Recuerdas tu videoclip de “Dead, jail or rock and roll” de “Not fakin´ it”?

Sí, por supuesto.

¿Fue esa la última vez que viste a Axl?

(risas) No, en realidad fue la primera vez que le conocí. Venía de invitado a mi clip y me abordó por la calle muy cerca del sitio de rodaje. Me pareció un tío muy majo y, aunque no nos vemos mucho, le considero un amigo. Siempre que venía a Nueva York tomábamos algo juntos y charlábamos. Recuerda que luego toqué en un tema de “Use your illusion”, “Bad obsession”, y en la versión de los Dead Boys, “Ain´t it fun”, que venía en el “Spaghetti incident”. Desde entonces, no nos hemos visto pero, por ejemplo, con Slash sigo bastante en contacto porque es un tío más cercano y amigable. Axl vive en su mundo.

La última, no eres Andy McCoy...

¡Gracias a dios! (risas) No, es broma, perdona.

Te lo decía por si alguna vez Andy se animará a sacar un disco flamenco.

(más risas) Ya sé por qué lo dices, por el concierto en Madrid. Sinceramente no creo que tenga la técnica flamenca suficiente, él es un grandísimo guitarrista de rock crudo. Ha estado por el sur de España unas cuantas veces y tiene varios discos pero no creo que se atreve. Tal vez, pequeñas improvisaciones en el escenario como aquella vez pero poco más. Eso sí, en algo coincide con los guitarristas de flamenco. Andy toca con el corazón.

Desde luego, no lo dudo porque de las veces que le he visto me sorprende su calidad teniendo las pintas que tiene y habiéndose metido lo que no está escrito. Ojalá nos duren Hanoi Rocks mucho tiempo.