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HISTORIAS DE ROCK AND ROLL

La entrevista que vais a leer a continuación es muy sui generis, tanto como los personajes que la protagonizan. Harakiri es el proyecto que llevaba rumiando en su cabeza Miguel Ángel López, ex guitarrista de Silver Fist. Su idea era recuperar el espíritu festivo de lo 80. Como bien nos dirá en la charla, la gente tiene que ir a pasarlo bien en los conciertos. Para ello, quiso rodearse de un amplio elenco de músicos que hace dos décadas eran alguien en el heavy patrio. Así, contacto con José Castañosa “Lili” y encontró la horma de su zapato. Lili es un tipo peculiar, con un gran sentido del humor, una máquina de contar historias y, como comprobamos en su descarga con Vain, tiene una legión de amigos dispuestos a seguirle en renovadas ilusiones en el hard rock. 20 años ha, Lili era el cantante de unos imberbes Sangre Azul que ganaron el Villa de Madrid y comenzaron a ser unos héroes en la capital para, posteriormente, extender su popularidad a toda a España. Sin embargo, Lili saltó (o más bien un manager le hizo saltar) del barco antes de que todo esto sucediera como también pasó en los ya más olvidados Tritón.

Como por arte de magia, Miguel le ha hecho reaparecer e implicarse en el proyecto. Harakiri estoy seguro de que no sería lo mismo sin él. Ahora ambos forman una unión (¿indisoluble?) que ha creado su primer disco. Por si acaso el destino quiere describir sus senderos de una manera distinta, antes de que el mencionado álbum aparezca, charlamos con ellos en una amena y divertida conversación plagada de anécdotas.

CYPT: El disco estará a punto de salir.

MIGUEL: El disco está grabado, lo estamos moviendo por compañías pero exactamente no tenemos aún una solución a este asunto. A lo mejor hasta lo sacamos nosotros con un poco de apoyo. En septiembre u octubre se sabrá.

Hasta ahora se ha podido oír en alguna web el tema “Instinto animal”. ¿Determina la línea del conjunto de canciones?

MIGUEL: Más o menos tenemos un poco de todo. Lo que sí hay es una sorpresa, o más bien un disgusto para los guitarristas, que es como un bonus que hemos tenido a bien ponerlo al final para el que no le guste, que lo pase.

LILI: Hay temas más duros, otros más vacilones, canciones en la línea “EL rey de la ciudad” de Sangre Azul, una balada sin batería y con acústicas... Bastante variado.

También reflejando un poco la trayectoria que habéis seguido en el mundo de la música.

MIGUEL: Además hecho por gente de los 80. En el disco ha colaborado gente de Tritón, de Goliath, Marshall Monroe, mmmm.... Pánzer (risas)

LILI: También de Sobredosis.

MIGUEL: Esa era un poco la idea. Gente de la que no se sabe nada desde hace más de 15. Bueno, físicamente más de uno un poco viejo (risas). Es como un documento aunque la idea es hacer un grupo sólido y estable. Originalmente los temas los compuse yo, Lili hizo las letras y ya está.

Por lo tanto, no hablamos del típico grupo que se forma, ensayas, etc.

LILI: Al principio yo fui un invitado más. Le dije a Miguel: “Bueno, ¿y esto quién lo va a cantar? SI no hay letras ni nada”. Pues yo las hago y finalmente me embarqué en el proyecto...

MIGUEL:... Hasta que la muerte nos separe.

A partir de ahí empezáis a llamar a gente.

MIGUEL: No eso estaba pensado de antes, cuando terminé de componer la música porque, como soy muy malo, tuve que llamar a otras para que lo hicieran.

LILI: Miguel ya tenía más o menos asignado qué tema le venía bien a cada uno. Estaba muy estudiado todo. Le pasábamos a alguien el tema y le decíamos: “Aquí improvisa y haz un solo”. El invitado en cuestión se queda un poco sorprendido pero así aportaba su toque personal. Por ejemplo, el de “Instinto animal” lo grabó Javier Díaz...

MIGUEL:... En medio de una inmensísima borrachera como no se ha visto en la historia.

LILI: De hecho hay una parte en el solo en la que parece que no arrancaba, será imposible de repetir en directo.
MIGUEL: En eso es fresco 100%. De cada artista escuchas su esencia y qué mejor forma que el atraco a mano armada. Venían a mi casa y les decía sobre estas pistas de música, graba aquí, aquí y allá. No había nada preparado. Es bonito que gente se encuentre cuando no se ven hace 20 años.

¿Cómo se adapta ese esencia personal de cada músico sobre un escenario? Porque todos los invitados no pueden subir.

LILI: Miguel lo que ha hecho es copiar directamente los solos. EL guitarrista que se quede en el grupo finalmente hará lo mismo. Aún no sabemos quién será porque nos están ayudando Javier Kiercheben y Mariano de Wayland. Bueno, Kiercheben es una excepción y no se aprende los solos porque...

MIGUEL:... Es legendario ya de por sí (risas)

LILI: Seguro que si tocamos en festivales tipo Viñarock y tal, siempre surgirá la ocasión de que salgan algunos de estos invitados y montemos una buena. Aún así, en el disco tenemos que hacer todavía algún retoque en su versión final porque la batería fue programada y voz se grabó prácticamente en el local de ensayo. En la mezcla final quedarán, de lo actual, las guitarras y el bajo. La batería finalmente parece que la grabará Bernardo Ballester de Santa.

¿Qué tal en directo? Antes del de Vain, hicisteis algún bolo.

MIGUEL: Sí, en Guadalajara tocamos y fue bastante infame pero si este señor consiguió mover a las tres personas que allí había, qué no será capaz de hacer con 200 si, al menos, 20 tienen ganas de pasárselo bien.

LILI: Esto fue más una previa que quisimos hacer para probarnos qué tal porque hemos hecho 6 ensayos solamente porque desde que nos lo propusieron hasta ahora, entre juntar los músicos y programar los días de ensayo, que eso es lo más difícil, ajustar agendas. Es más, Pepe Mari no pudo venir al último.

MIGUEL: Cuando suene algo mal diremos: “Esto es que es de fusión” (risas)

Sois gente que lleva mucho tiempo en esto. ¿Es muy distinta la cosa a cuando empezabais?

LILI: Siendo benévolo diremos que no ha mejorado.

MIGUEL: Ahora hay 400.000 pero no se parecen a nada de los que se hacía antes. Por ejemplo, Tritón eran parecidos a Van Halen (N. de R: Ejem) y no está nada mal parecerse a Van Halen. Ñu a Jethro Tull, etc.

LILI: El problema que, para mí, hay ahora es que el que oyes se parece al que has oído cinco minutos antes. Existe demasiado paralelismo entre las bandas hoy en día. Hay una moda y todos detrás. Escuchabas a Miguel Oñate y estabas ante alguien con personalidad propia, igual que no hay muchos Rosendo. Cuando uno es peculiar, es lo que llega a la gente.

Tal vez la mejora en las condiciones sociales hace que la ilusión no sea igual que en los 80.

LILI: Éramos un poco los hijos de los pioneros y ahora, casi, ha pasado una generación.

MIGUEL: De todas formas ha habido gente y parte del negocio que se han encargado personalmente de quitarle la ilusión a gente que empieza. Hay muchos que yo conozco que han tirado la toalla porque estaban hasta los cojones de ser los creadores de la música, y el que va en el Mercedes es el otro.

LILI: Es acojonante ver grupos como Lujuria, muy consolidados, que se tienen que editar las cosas por sí mismos porque están hartos. Quizá la solución es ir a la Puerta del Sol todos los músicos heavys, desnudarnos y empezar a tocar la guitarra reivindicando nuestros derechos. Es que de los cd´s que vendes no se ve un duro.

MIGUEL: De todas formas no se vive de las ventas de discos. Donde se puede hacer un mínimo de dinero es tocando. Entre lo que se lleva la compañía, distribuidores, el canon de la SGAE, etc. a mí no me han llegado ni os mocos. Seguro que otros que no han tocado en el disco que yo he grabado en tal o cual momento que ven mucho más. Eso es vergonzoso.

Hablas de tocar en directo pero gente que eran adolescentes en los 80 me han contado que, en aquel entonces, veían en su barrio a cantidad de grupos, en las fiestas y tal. Ahora es poco menos que imposible.

LILI: Ha pasado una cosa. La gente estaba acostumbrada a no pagar por los conciertos porque el ayuntamiento pagaba a los grupos. Cuando el grifo se cierra, la gente no tiene costumbre de pagar por ver rock and roll. Entonces, cuanto te haces empresa, se va todo a tomar por el culo. Cuando tocó arriesgar el dinero, se perdió. Pero eso es innato en el sector político, el dejar de ayudar. Cuando llegó el PP barrió toda la movida madrileña de la, queremos o no, y de modo lateral formábamos parte a su manera. Lo malo es que, ahora, con otro gobierno, “Mr. Bean” nos lleva por el mismo camino.

MIGUEL: De Guatemala a Guatepeor. Es increíble porque si tú tienes un caché, por mínimo que sea, te lo intentan reducir, te regatean. Te dicen: “Es que, entonces, va a venir el grupo de mi primo, que ensaya por aquí y tocará gratis”. Yo tengo una máxima: No gano un duro tocando, vale, pero lo que no quiero es palmar. Me da igual que los otros ganen...

LILI: Si los del equipo cobran, si los de las luces cobran, si los del transpoprte cobran, ¿por qué no los músicos?.

Probablemente se haya generalizado la idea de músico igual a artista, y artista hace las cosas por amor al arte.

LILI: Exactamente.

MIGUEL: Si tú vas a un restaurante te pueden poner jamón de ese, de bolsita, o un pata negra. Ahora mismo a la gente, en la música, le da igual como jamón de bolsa que pata negra. O sea, que si no vas tú que tocas medianamente bien, me da igual, traigo a otro que lo hace gratis y punto.

LILI: No lo digo en broma pero habría que crear una especie de ONG a favor de los propios artistas y quitar a tantos personajes que se ponen en medio.

Creo que los medios también son (o somos) culpables de esto.

LILI: Lo gracioso es que el locutor de radio es el promotor del concierto. Todos sabemos quiénes son. Ellos tienen el púlpito y ellos se llevan la pasta.

MIGUEL: Ellos han elegido mejor camino que los músicos porque tienen 100.000 grupos. Vale que arriesgan su dinero pero, muchas veces, es sobre seguro. Todo el mundo sabe que es un problema pero nadie hace nada.

Y alguna oportunidad de tocar en próximos meses.

MIGUEL: Yo estoy tocando con Manolo Manrique de Sobredosis. Lili tiene su grupo de versiones. Es que esto no da para mucho.

LILI: Respecto a Harakiri queremos completar la formación, sacar el disco y ver un poco qué pasa para movernos a tocar por sitios.

MIGUEL: Ahora estamos sembrando para recoger. Si no lo intentas no sabes lo que te vas a encontrar.

LILI: Ahora a tocar por 50.000 pelas en cualquier sitio que nos ofrezcan hacer un bolo. Mira Mägo de Oz, ellos empezaron así y estuvieron en el momento adecuado y con las circunstancias idóneas, y fíjate, ahora le gustan a la señora de 60 años y al niño de 11...

MIGUEL: Menos a los heavies, a todos.
(risas incontenibles)

LILI: En general, tienen cosas que son pegadizas y por eso supongo que llegan a las masas. Es que los conozco y tal.

MIGUEL: De todas formas, lo de las modas es circular. Hubo una época en que sí había buenos músicos que se lo pasaban bien. Llegó la mierda esa alemana y todos muy serios. Sería de justicia que hubiera un resurgir y un reconocimiento a los músicos españoles de aquella época ya que parece que las viejas glorias extranjeras regresan. Aquí siempre ha faltado esa continuidad necesaria en todo proyecto.

LILI: Creo que hay que tener un respeto a lo que hace el compañero cosa que aquí siempre ha faltado. Miguel tiene una función; yo otra; y luego están las críticas constructivas pero, utilizando un símil, una vez que te tiras el pedo se va el olor y fuera. Lo que no puede ser es estar oliendo a mierda todo el día.

Bueno, algo de eso te pasó en Sangre Azul.

LILI: Exacto, nosotros nos llevábamos bien pero había alguien que mal metía por detrás y lo teledirigía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marco Antonio Romero
Fotografías entrevista: David Ortego