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Han pasado
dos años desde su último
disco, Ni Jaulas Ni Peceras.
Más de cuatro desde Vestidos
de Domingo, su último
trabajo en estudio, pero es
que además han pasado
muchas cosas en la vida de Lichis,
una especie de catarsis personal
y musical que se puede apreciar
en este Hotel Lichis. Por de
pronto lo encuentro mucho más
delgado, pero igual de tímido
en apariencia, claro y reflexivo
que la última vez que
hablamos.
Había
mono de Lichis, para que negarlo.
Hotel Lichis ya es número
uno en mi casa. Hablar con Miguel
Ángel Hernando, otro
de los placeres que proporciona
esta tarea de escribir, un placer
muy fácil de compartir
por las sinceridad, claridad,
valentía y honestidad
de las palabras de Lichis y
de su propuesta musical.
CYPT: La última
vez que hablamos te preguntaba
por cómo iba a ser tu
próximo trabajo. Me dijiste:
“no se si será
niño o niña, si
va a tener los ojos azules o
no. ¡que salga lo que
salga! que lo voy a querer mucho”.
Por fin ha llegado el niño,
Hotel Lichis, ¿cómo
te sientes en estos primeros
días?.
Lichis:
De todos los que he hecho ha
sido el único que me
he puesto en casa. Cuando no
sabía que música
ponerme, me he puesto mi propio
disco. Supongo que es el disco
que más quiero de entrada
porque me ha ayudado ha superar
el disgusto del disco en directo
y la estúpida cosa aquella
del “iluso”. Es
un disco que está hecho
con la intención de no
abandonar la música,
que es algo que había
considerado después de
aquello que pasó. Entonces
no sé si es el mejor
o el peor de los que he hecho,
pero si el que más cosas
significa para mi, en el sentido
de volver a recuperar la ilusión
por la música; ha sido
también el disco en el
que he tenido que volcarme y
tomarme más en serio
el aprendizaje musical y el
estudio, por el tema de enfrentarme
con instrumentos que no había
tocado; por empezar a meterme
también en el rollo de
la producción, a construir
un estudio de grabación
con la intención de autogestionar
un poco más mi trabajo
creativo y poder dar rienda
suelta a otros proyectos y trabajos
de otra gente. O sea, este es
un disco en el que hay muchas
cosas en juego.
Sé que
te quedó un sabor bastante
amargo con lo del Iluso, pero
no sabía que estuvieras
disgustado con Ni Jaulas Ni
Peceras...
No,
no. No lo decía por el
disco, si no por lo que pasó,
por cosas completamente extramusicales.
Fue una decepción para
mí, llevo toda la promoción
hablando de esto... Después
de lo del iluso a mi se me dijo
que no se podía seguir
trabajando mi disco, porque
mi música no tenía
canciones variables y que mi
música no podía
ser radiada por el contenido
de lo que digo, por como lo
digo y por quién soy.
Justo en ese momento salió
la propuesta de alguno, muy
basada en la mía propia,
y empezó a tener una
salida y un apoyo mediático
bestial que yo jamás
había tenido. No pude
entender porque ocurría
eso y me desmoralicé
mucho. Pensé entonces
que para que cojones había
estado yo luchando todos estos
años, cuando luego se
cogía mi misma propuesta,
se gaseaba, se la lavaba la
cara, se le ponía un
guaperas y un drogota de salón
delante y ha funcionado igual.
Aquello me desilusionó
mucho. Con el tiempo seguro
que se me pasa el mosqueo y
además estoy deseando
que se me pase, porque no me
gusta pensar este tipo de cosas
que además, no hablan
muy bien de mi. Supongo que
tendré que mejorar en
lo personal para poder llevar
estas cosas bien
Hay dos factores
que obviamente han influido
en este tu nuevo trabajo y me
gustaría saber en que
medida. Uno es de carácter
personal: te has casado, te
has ido a Barcelona y te has
vuelto un buen chico. ¿De
que manera ha influido este
cambio?
Pues
en muchas cosas, ha sido como
un cambio orgánico, tanto
en lo personal como en lo musical,
ha ido parejo. Por una parte
me fui a una ciudad en la que
no conocía a nadie, donde
la gente habla de otra manera,
donde las costumbres son otras,
también los colores,
los olores, las referencias.
Era la única manera de
cortar con ciertas cosas de
mi vida, pero eso hace que el
campo en el que te inspiras
cambie. Y luego, en ese intento
de volver a nacer como músico,
volvía a mirar hacia
mis primeras influencias, las
que arrancan de los recuerdos
musicales que yo tenía
de niño, nací
en el año 70, con lo
cual intenté buscar en
el disco sonoridades y una estética
en la producción que
tuviera que ver con aquella
época tanto en los arreglos
como en los sonidos, y en eso
Barcelona es una ciudad maravillosa
porque hay mogollón de
tiendas de instrumentos de segunda
mano, puedes comprar mogollón
de lo que se llama en el ambiente
musical equipo vintage: puedes
comprar una Telecaster del 75,
un Twin Reverb del año
tal, a un precio realmente asequible.
Vas comprando y cambiando guitarras
y todo esto me permitió
trabajar ese tipo de sonido,
con una clara intención
por mi parte de nostalgia, de
evocar cosas de mi pasado, de
mi infancia, para ver luz.
A ese otro
factor que tiene que ver con
tu concepción musical
me quería referir. Has
querido tocar tu la mayoría
de los instrumentos para conseguir
el sonido que se supone no habías
logrado en tus otros discos.
¿Lo has conseguido? ¿Ha
merecido la pena?
Ha
sido cojonudo, porque antes
podía darle un arreglo
a un músico y decirle
más o menos lo que quería.
Pero media un camino entre lo
que tú tienes en la cabeza
y cómo los plasmas. A
la hora de sentarte y tocar
un ritmo sobre unos acordes
es cuando te das cuenta si funciona
o no.
A parte
de ser un proceso de aprendizaje,
trataba de recuperar también
ese entusiasmo diletante, el
entusiasmo que tienes cuando
estás empezando con un
instrumento, esa búsqueda
de la frescura, de la necesidad
primaria de hacer música
con los pocos esquemas y recursos
que tengas. En ese sentido hay
una búsqueda de una energía,
por decirlo de alguna forma,
más punk: lo intento
hacer a mi manera, no lo voy
a hacer tan técnico.
Seguramente hay muchas cosas
en el disco que se han corregido
porque afortunadamente hoy con
el ordenador se pueden corregir,
pero también hay cosas
que no se han corregido y se
han dejado así porque
quedaban de puta madre.
También
cuando eres un solista que trabaja
con músicos, suelen ser
músicos que vienen del
mundo del jazz fusión
y a la hora de interpretar tocan
muy dentro de ese estilo. Empieza
a haber una buena generación
de músicos profesionales
de rock, de gente que entiende
que es tan digno dedicarse al
rock como al jazz, gente como
La Vaca Azul y así. Tal
vez, en el futuro me apetezca
hacer un disco así con
banda de rock, con músicos
que lo entiendan y lo valoren.
Creo que este
es el disco más ecléctico
que has hecho, supongo que eso
es una expresión de libertad
creativa, pero también
es un riesgo ¿Cómo
lo ves?
En
lo personal si me siento satisfecho,
me gusta el disco. Como te dije
al principio es el único
que me lo he puesto después
de hacerlo. Esa sensación
la tuve con las maquetas del
primer disco, del “Cuando
me suenan las tripas”.
Yo soy muy autocrítico,
en ocasiones demasiado, me hago
muchísima leña
y casi todo lo que hago me causa
muchísimo rubor escucharlo,
tardo igual un par de años
en volver a escucharlo. Y este
disco quizás por ese
rollo, porque ha sido salir
del armario musicalmente, de
decir mira soy así, esto
es lo que tengo, esto es lo
que soy, no me cuesta escucharlo.
Por
otra parte La Cabra Mecánica
estaba en un punto que consiguió
un relativo éxito comercial,
ya que nunca hemos llegado a
la cifra de ventas que han llegado
otros en mis circunstancias
y esto que en el fondo puede
ser a veces un problema... Lo
voy a explicar de otra manera:
creo que si La Cabra tuviera
que haber sido algo relativamente
grande a nivel comercial, lo
debió haber sido hace
ya tiempo, si no lo ha sido
ya es porque seguramente no
lo vaya a ser nunca, lo cual
me libera de cierta presión,
porque seguramente hubiese tenido
más presión si
mi trabajo hubiera tenido una
repercusión de público
mucho mayor y me condicionaría
a la hora de trabajar. Así
puedo asumir más riesgos,
tampoco tengo nada que perder
y mucho que ganar.
Precisamente
te iba a preguntar más
adelante por otro tipo de presión,
la de los fans. La Cabra es
un grupo que cuenta con fans
casi, casi fundamentalistas
¿Es un grupo de presión
más, a parte de la discográfica,
los productores…?
Hay
que liberarse de esa presión
porque los fans fundamentalistas
se dividen en dos bandos: los
radicales fundamentalistas y
luego otros que son un poco
más abiertos. Entre los
más inconformistas, haga
lo que haga van a criticarme.
De hecho quizás por mi
forma de expresarme y por la
crítica que muchas veces
ejerzo, soy objeto de una crítica
feroz. Por eso, haga lo que
haga se que me van a poner a
caer de un guindo. Me hace muchísima
gracia cada vez que alguien
se me acerca y me dice que mi
mejor disco es el Cabrón,
le doy un golpecito en la colleja
y le digo: vale coleguita, muy
bien, vendí 3500 copias...
y he perdido mucha energía
explicándole a la gente
que Vestidos de Domingo no fue
un disco que hice pensando en
vender discos, ni pensando que
iba a tener la repercusión
que tuvo, en absoluto. Trabajé
con Alejo (Stivel), a parte
de trabajar con un productor
grande porque nadie confiaba
en mi y se suponía que
iba a cerrar mi etapa en Dro,
porque tenía un pie fuera
de la compañía
después de aquello de
lo del Cabrón, también
por la oportunidad de trabajar
con Fernando Polaino. Pero el
disco más que comercial,
lo considero accesible, en el
que se tocaron músicas
y estilos que llegaron a tocar
la sensibilidad de un público
grande a nivel de variedad,
no a nivel masivo, porque se
vendieron cerca de 100.000 discos,
no llegó a ser disco
de platino, lo cual para un
grupo como La Cabra fue una
repercusión bastante
grande, pero no fue el fenómeno
ese que me atribuyen. Y eso,
que no lo hice con esa intención,
por eso no establezco muchas
diferencias entre unos discos
y otros, que las puramente estilísticas
o más bien superficiales.
Escuchando
las canciones de este Hotel
Lichis, a mi me da la impresión
de que la novedad está
en esas incursiones al Pop que
haces en temas como Gracias
por nada, Penélope en
la Estación del AVE,
Siesta o Antihéroe. ¿Por
qué has sentido la necesidad
de inmiscuirte en ese terreno
y en tal proporción?
Yo
soy un músico de Pop
y de Rock que ha evolucionado
hacia otras músicas,
o se ha abierto hacia el flamenco,
hacia el folklore, pero que
no he hecho el camino desde
el flamenco o el folklore, sino
al revés. Entonces no
dejo de ser un músico
de Pop y de Rock. De hecho cuando
utilizo aires aflamencados o
más étnicos, los
hago tirando hacia un rollo
rock. En ese sentido para mi
son una influencia grupos como
Calexico, un grupo canadiense
que intenta hacer un folklore
español, que termina
sonando a mejicano, pero que
ellos identifican un retrato
español de postal visto
desde la mentalidad de un giri.
Y ese toque da un cierto exotismo
y un cierto misterio que a mi
gusta y me parece curioso y
divertido. Estoy intentando
de una manera inconsciente,
porque luego a la hora de componer
me sale lo que me sale, pero
si pudiera elegir hacia donde
dirigir mi carrera sería
hacia una mezcla de los dos
estilos: hacer un álbum
de Pop con toques flamencos
pero muy tópicos, utilizando
muchos tópicos, como
por ejemplo en los arreglos
de Gracias Por Nada, que suenan
unas castañuelas o en
el Antihéroe que hay
unas palmas en ritmos de Rock.
Lo
que han hecho Los Elefantes
en algunas canciones me parece
super inspirador o los discos
de Gabinete Galigari ("El
calor del amor en un bar")
o Víctor Coyote que abordaban
este tipo de cosas desde el
Pop.
Pero este punto
Pop, insisto, te ha venido ahora.
Yo no lo he visto tan claro
en tus otros discos.
Si,
llevaba tiempo escuchando Pop
inglés y escuchando Oasis,
Blur, escuchando también
Pop americano de todas las épocas.
Supongo que es por donde me
está empezando a tirar
el rollo, casi todos los temas
que compongo nuevos van por
ahí.
Las letras
siguen incidiendo en lo cotidiano,
pasado por el tamiz de esa reflexión
personal que se expresa con
una prosa canalla, pero yo he
notado que la has simplificado
un poco y que has llenado de
estribillos los temas.
Siempre
he huido de alguna forma de
las letras. Me asusta un poco
que sólo se me juzgue
o se me valore por las letras.
Las letras para mi no son mas
que una parte de un todo. De
hecho cuando he incluido las
letras en los libretos, lo he
hecho por obligación,
porque a los fans les gusta
leerlas, pero no soy partidario
de meter las letras en los discos,
las letras no se leen, se escuchan
con la música. Esa es
mi idea, y quiero liberarme
un poco de la tiranía
de las letras. El primer intento
es el de Siesta, que son simplemente
juegos de palabras o cosas que
evocan, también en la
letra de La Uña De la
Rumba, que es una letra muy
tópica, de bolero, que
intenta coger cuatro mensajes
muy tópicos que podría
haber escrito cualquiera. En
este sentido me gustan las letras
de Dwomo, por ejemplo, que tiene
una canción que es todo
el rato “el guardabosques
se llamaba Charles”, con
sólo eso dicen un millón
de cosas. Entonces con las letras
estoy tirando más hacia
cosas más sencilla y
más simples.
Otro riesgo,
porque la gente te quiere mucho
por tus letras
Sí,
pero lo que quiero es expresar
lo mismo, que a la gente le
llenen igual las letras pero
con dos palabras. Que les llene
de una forma cada vez más
sencilla y al mismo tiempo aumentar
la carga emocional, emotiva.
Lo que hablábamos de
Dwomo o lo que hace Manu Chao,
que mete un fragmento totalmente
descontextualizado, frases y
palabras que evocan cosas y
son buenas letras. Son otra
forma de entender las letras.
Quizás el cambio sea
arriesgado porque a la gente
le gusta mis letras que son
bastante clásicas, en
el sentido de cómo están
desarrolladas, en los giros,
en las formas de usar las metáforas...
Ir a un idioma más abstracto
quizás me perjudique
en el futuro, pero es lo que
quiero.
Hablando de
letras, una que es especialmente
bonita es A veces Un Cielo,
un tema que compusiste par Luz
y que ella decidió darle
un aire rock y tu la incluyes
en este disco como un tema de
medio tiempo. ¿La ha
oído Luz?
No
lo sé. La verdad que
con Luz he sido un cabrón,
porque nunca la llamo y nunca
le he podido agradecer en persona
el honor que me hizo pidiéndome
que le escribiera una canción.
A mi me encantaría escribir
canciones para gente, quizás
me veo en el futuro produciendo
discos o escribiendo canciones
para otros o haciendo música
para cine, que siguiendo con
esto, porque ya empieza a dejar
de apetecerme y me noto un poco
quemado y a parte que para mantenerte
en un trabajo dentro de la música
en directo tienes que estar
un poco compitiendo por las
ventas ya que tu caché
y tus espectáculos dependen
mucho de lo que tu vendas, y
esa batalla de las ventas la
doy ya un poco por perdida con
La Cabra. Entonces me gustaría
dedicarme más a esto
porque además lo disfruto,
me gusta estar en casa, con
mis libros y mis cosas. Y la
verdad es que Luz me lo pidiera
me hizo mucha ilusión,
porque luego ha habido gente
que me ha pedido cosas y me
ha tratado como si fuera un
gilipollas.
¿Qué
importancia tiene el hecho de
que el título que da
título al disco sea un
rap?
Respeto
mucho el Hip Hop, por eso no
he dado un giro en mi carrera
y me he puesto a hacerlo, porque
me inspira mucho respeto lo
que están intentando
hacer: lo de crecer al margen
de los medios, gente como La
Mala Rodríguez, que la
tía puede estar equivocada
o no, pero que no quiere pasar
por ciertas cosas y punto, esa
es un poco la actitud del Hip
Hop. Eso hay que respetarlo
y no he querido meterme en ese
terreno y ni me voy a meter
nunca, a parte también
porque sería un terreno
difícil para mi porque
en el Hip Hop, contrariamente
a lo que pasa en el Pop, hay
mogollón de letristas
muy buenos. Hoy por hoy en el
Pop y en Rock hay como tres
o cuatro grandes nombres, pero
vamos, el público tampoco
exige unas letras demasiado
complicadas; el público
de Hip Hop sí, no le
vale con cualquier tontería.
Y no es sólo es que hayan
salido dos o tres nombre grandes,
es que han salido muchísimos
al mismo tiempo, es una generación
muy brillante que entronca con
la generación de los
80 del Pop español, que
con otras coordenadas y con
otros toques más surrealistas,
las letras tenían un
alto valor literario, las de
cualquier grupo, desde Gabinete,
a las de Carlos Berlanga, Alaska,
Nacho Canut, o las de Auseron,
o las de Kiko Veneno, Martirio,
hasta Un Pingüino en Mi
Ascensor, Siniestro, Ilegales,
o sea que todos los grupos tenían
unas letras impresionantes.
Y eso, la generación
que lo está volviendo
a recuperar, está en
el Hip Hop.
¿Cómo
te planteas la gira? Has dicho
que no será maratoniana,
pero me gustaría saber
cuanto tiempo tocarás
y en que tipo de recintos.
Pues
espero hacer muchos bolos de
verano, que es donde está
la pasta y tal, sobre todo porque
he invertido todo en el estudio
de grabación, que es
una de las cosas con las que
los músicos nos solemos
arruinar, es una inversión
condenada al fracaso, es como
montar una revista o una editorial...
La verdad es que disfruto con
todo tipo de escenarios, todos
los conciertos son diferentes
aunque en el fondo son iguales.
Es
curioso porque yo soy bastante
introvertido, tengo bastantes
problemas de comunicación
con los demás, en ocasiones
incluso tengo episodios de fobia
social y curiosamente el único
sitio en el que me encuentro
a gusto, en el que no me corto
de nada y me siento de puta
madre es en el escenario. He
intentado explicárselo
a mi psicólogo y todavía
no lo entiende (risas). El escenario
es el sitio donde siento que
sé hacer lo que sé
hacer, lo haga mejor o peor
y me gusta estar, desde los
escenarios pequeños de
pubs hasta los escenarios grandes.
Quizás en los grandes
estás condenado a hacer
la propuesta de tus discos,
es donde vas a promocionarlos.
En los garitos lo que me gustaba
es que podía tocar como
La Cabra Mecánica y al
día siguiente tocar con
un grupo de heavy metal y al
día siguiente juntarme
con mi amigo Daniel el Higiénico
y hacerme un concierto o salir
y tocar con Otruro Jazz en otro
garito... Si por ejemplo en
Madrid, que hay tantas propuestas
musicales, alguien de una puñertera
vez insistiera en el rollo de
que hubiera garitos en directo,
ya no te hablo de quinientas
personas sino de cincuenta,
pequeños bares donde
hubiera un espacio en el que
se junte gente suficiente para
pagar algo al grupo y que puedan
vivir de tocar en bares, saldrían
cosas interesantísimas
¿Tienes
pensados los músicos
que te acompañarán
en directo, repite alguno de
los anteriores?
No,
hemos cambiado. He montado ahora
la banda en Barcelona y estamos
ahora justo en los ensayos.
Nos ha salido justo un bolo
ahora en Barcelona y llevamos
una semana ensayando. Ha venido
bien para apretar un poco el
culo, pero todavía le
tenemos que dar forma. Pero
vamos, lo estoy haciendo con
gente de allí, gente
con la que he tocado en jams.
Así que nada, hemos cambiado
de banda, otra vez.
Durante este
tiempo has participado en muchos
conciertos, actuaciones, proyestos.
Hagamos un poco de flashback
y cuéntame tus sensaciones
ahora de algunos de ellos:
El concierto
básico de los 40
Fue
un poco reivindicar el rollo
de que yo por ejemplo ahora
en cadena 40 no puedo sonar,
no quieren que suene, incluso
las veces que me han apoyado
ha sido muy puntualmente. La
Lista de La Compra salió
de número uno después
de ocho meses sonando en todas
las emisoras de radio y ahí
no la querían. Y me pasa
ahora mismo, mientras quieren
Estopa, Melendi y otro tipo
de propuestas la mía
está claro que no. Siempre
he pensado que aquellos prejuicios
que yo pude haber tenido al
principio de mi carrera con
sonar o no sonar en ciertas
radios eran estupideces. Lo
que tenemos que hacer es reclamar
los espacios de radio y televisión.
Cuando hice ese concierto de
cadena 40 nadie puso el grito
en el cielo porque hiciera lo
que hice, quemar un libro de
Henry Miller, salir pintado
de tal (Drácula), cantar
una canción en inglés
de Leonard Cohen y me lo pase
de puta madre haciendo una movida
freaky. Significa un poco eso,
es una manera de reclamar ese
rollo, estaba ya hasta los cojones
de ver conciertos de gente aseada
e impecable, harto de ver como
mi misma propuesta pasada por
la peluquería, por maquillaje
y por marketing se convierta
en un fenómeno de ventas
sin parangón...
¿Y musicalmente
no has pensado en hacer algo
así...? Porque aquello
era una original revisión
de algunos de tus temas, que
sonaba como una orquesta de
una película de Kusturika
o Berlanga.
Si,
si. Uno de los proyectos que
últimamente me rondan
por la cabeza sería hacer
un disco de rock o de pop y
sacar al mismo tiempo otro disco
con lo que hago ahora con el
rollo de rumba y copla y tal
con yo que sé, la orquesta
municipal de Terrasa y hacer
algo así tipo Nueva Orleans,
porque todo eso me parece muy
cinematográfico, muy
evocador.
Actuación
en el Pozo, en homenaje a las
víctimas del 11 M
Pues
fue un momento difícil.
La verdad es que las pasé
muy putas con todo aquello.
Me tocó de dentro, me
tocó especialmente, porque
son los barrios donde has vivido,
murió el hermano de un
colega mío... es de estas
cosas que en Madrid a todo el
mundo, más de cerca o
más de lejos, nos tocó
algo. Me enteré cuando
estaba en Cataluña, un
día que dejé a
mi chica en el curro y me iba
a dar una vuelta por la FNAC,
mientras estaba sudándome
los monos como podía
y apretando el culo como un
cabrón y me bajé
a comprar unos discos y me enteré
de la movida. Y es lo que conté
en la letra, llegué a
casa puse el telediario, lo
vi y conté lo que sentía.
Y después
de tocar esa canción
en el homenaje, tocaste el reagge
que aparece ahora en el disco
“El mundo ya no necesita
otra canción de amor”,
para desengrasar...
Si,
la toqué como una apuesta
por la vida dentro de la tragedia.
Creo que además conseguí
que se riera Gaspar Llamazares,
porque no sé, el pueblo
de Vallecas, el carácter
madrileño tiene mucho
de sorna, creo que parte de
nuestra alegría, de la
efusividad que tenemos nosotros,
de lo simpáticos que
somos, de los abrazos (que ahora
hecho de menos en Cataluña,
aunque me gusta más porque
yo soy así, soy más
catalán, pero lo hecho
de menos), tiene que ver con
que nos tomamos la vida con
un cachondeo y con un humor
negro de narices, tenemos muchas
pelotas en ese sentido. Quizás
Madrid es un pueblo bastante
incomprendido, porque la visión
que se tiene desde fuera es
como lo que ven en los telediarios
y Madrid en muchos sitios es
eso, un lugar en el que se supone
que somos todos centralistas
y vamos todos con la bandera
de España. Entonces cuando
conocen fuera a gente como nosotros
se quedan un poco como flipados.
Y me gustaría que la
gente de Madrid conociera también
por ejemplo Barcelona y conociera
Euskadi y Galicia y que fuera
sin prejuicios. Deberíamos
conocer el mundo y a nosotros
mismos un poco mejor.
Recuerdo
incluso, hablando del 11M, cómo
se vivió aquello en Barcelona.
Fue como si hubiera sido Madrid.
Yo no note ninguna diferencia.
Fue un golpe duro para la peña.
Actuación
Viña Rock 2003, donde
hubo problemas técnicos
y parecías enfadado sobre
el escenario.
Lo
que suele pasar en los festivales.
Nunca hay tiempo de hacer una
prueba de sonido y tantos conciertos
al mismo tiempo y en un mismo
sitio es muy difícil
que suene bien. El escenario
estaba a una altura de la hostia,
con una tabla finita debajo
de la cual se colaban todos
los graves de la actuación
de Söber. Salimos a tocar
y de la puta vibración
se rompió el piano, el
bajo no pudo tocar la mitad
de los temas porque hubo que
mutearlo ya que no había
forma de acoplarlo, o sea que
hubo temas que estaban sonando
nada más una parte de
la batería y yo cantando.
Son de esas cosas que digo:
¡ole mis huevos!, porque
la gente estaba frenética
y me lo curré con mi
mala hostia y salió un
concierto que te cagas. (risas).
Pero bueno, es un típico
concierto de La Cabra Mecánica...
en esa gira estaba currando
con unos cachés muy bajos
y las condiciones de sonido
no siempre eran las mejores...
además esas cosas te
pillan siempre en el sitio que
más gente te va a ver,
en el concierto clave, se jode
todo, se hunde y se va a la
mierda y hay que salir de allí
como sea.
Siempre has
sido un lector declarado, ¿por
donde has tirado este tiempo
en cuanto a libros?
Este
tiempo no he leído prácticamente
nada. El primer año en
Barcelona me lo pasé
en un gimnasio sudando veneno
por la piel a muerte, construyendo
mi casa, mi estudio, aprendiendo
a tocar la batería y
no sé que... es la primera
vez que me pasa en mi vida que
no he conseguido que me enganchara
ningún libro. He empezado
unos cien o doscientos libros
(risas) y no he terminado ninguno.
He ido leyendo como fragmentos
de cosas y tal... y de repente
ahora estoy empezándole
a darle a Retrato de un Artista
Adolescente de James Joyce,
que a priori va a ser de narices,
pero necesito un reto importante.
No quiero leer ni a Bukowski
ni a Henry Miller, que siempre
tiro a ellos cuando no se que
leer, pero creo que tengo que
pasar página, no soy
lo suficiente todavía
maduro a ese nivel.
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