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LA CABRA MECÁNICA: HOTEL LICHIS

Entrevista a Lichis

Han pasado dos años desde su último disco, Ni Jaulas Ni Peceras. Más de cuatro desde Vestidos de Domingo, su último trabajo en estudio, pero es que además han pasado muchas cosas en la vida de Lichis, una especie de catarsis personal y musical que se puede apreciar en este Hotel Lichis. Por de pronto lo encuentro mucho más delgado, pero igual de tímido en apariencia, claro y reflexivo que la última vez que hablamos.

Había mono de Lichis, para que negarlo. Hotel Lichis ya es número uno en mi casa. Hablar con Miguel Ángel Hernando, otro de los placeres que proporciona esta tarea de escribir, un placer muy fácil de compartir por las sinceridad, claridad, valentía y honestidad de las palabras de Lichis y de su propuesta musical.

CYPT: La última vez que hablamos te preguntaba por cómo iba a ser tu próximo trabajo. Me dijiste: “no se si será niño o niña, si va a tener los ojos azules o no. ¡que salga lo que salga! que lo voy a querer mucho”. Por fin ha llegado el niño, Hotel Lichis, ¿cómo te sientes en estos primeros días?.

Lichis: De todos los que he hecho ha sido el único que me he puesto en casa. Cuando no sabía que música ponerme, me he puesto mi propio disco. Supongo que es el disco que más quiero de entrada porque me ha ayudado ha superar el disgusto del disco en directo y la estúpida cosa aquella del “iluso”. Es un disco que está hecho con la intención de no abandonar la música, que es algo que había considerado después de aquello que pasó. Entonces no sé si es el mejor o el peor de los que he hecho, pero si el que más cosas significa para mi, en el sentido de volver a recuperar la ilusión por la música; ha sido también el disco en el que he tenido que volcarme y tomarme más en serio el aprendizaje musical y el estudio, por el tema de enfrentarme con instrumentos que no había tocado; por empezar a meterme también en el rollo de la producción, a construir un estudio de grabación con la intención de autogestionar un poco más mi trabajo creativo y poder dar rienda suelta a otros proyectos y trabajos de otra gente. O sea, este es un disco en el que hay muchas cosas en juego.

Sé que te quedó un sabor bastante amargo con lo del Iluso, pero no sabía que estuvieras disgustado con Ni Jaulas Ni Peceras...

No, no. No lo decía por el disco, si no por lo que pasó, por cosas completamente extramusicales. Fue una decepción para mí, llevo toda la promoción hablando de esto... Después de lo del iluso a mi se me dijo que no se podía seguir trabajando mi disco, porque mi música no tenía canciones variables y que mi música no podía ser radiada por el contenido de lo que digo, por como lo digo y por quién soy. Justo en ese momento salió la propuesta de alguno, muy basada en la mía propia, y empezó a tener una salida y un apoyo mediático bestial que yo jamás había tenido. No pude entender porque ocurría eso y me desmoralicé mucho. Pensé entonces que para que cojones había estado yo luchando todos estos años, cuando luego se cogía mi misma propuesta, se gaseaba, se la lavaba la cara, se le ponía un guaperas y un drogota de salón delante y ha funcionado igual. Aquello me desilusionó mucho. Con el tiempo seguro que se me pasa el mosqueo y además estoy deseando que se me pase, porque no me gusta pensar este tipo de cosas que además, no hablan muy bien de mi. Supongo que tendré que mejorar en lo personal para poder llevar estas cosas bien

Hay dos factores que obviamente han influido en este tu nuevo trabajo y me gustaría saber en que medida. Uno es de carácter personal: te has casado, te has ido a Barcelona y te has vuelto un buen chico. ¿De que manera ha influido este cambio?

Pues en muchas cosas, ha sido como un cambio orgánico, tanto en lo personal como en lo musical, ha ido parejo. Por una parte me fui a una ciudad en la que no conocía a nadie, donde la gente habla de otra manera, donde las costumbres son otras, también los colores, los olores, las referencias. Era la única manera de cortar con ciertas cosas de mi vida, pero eso hace que el campo en el que te inspiras cambie. Y luego, en ese intento de volver a nacer como músico, volvía a mirar hacia mis primeras influencias, las que arrancan de los recuerdos musicales que yo tenía de niño, nací en el año 70, con lo cual intenté buscar en el disco sonoridades y una estética en la producción que tuviera que ver con aquella época tanto en los arreglos como en los sonidos, y en eso Barcelona es una ciudad maravillosa porque hay mogollón de tiendas de instrumentos de segunda mano, puedes comprar mogollón de lo que se llama en el ambiente musical equipo vintage: puedes comprar una Telecaster del 75, un Twin Reverb del año tal, a un precio realmente asequible. Vas comprando y cambiando guitarras y todo esto me permitió trabajar ese tipo de sonido, con una clara intención por mi parte de nostalgia, de evocar cosas de mi pasado, de mi infancia, para ver luz.

A ese otro factor que tiene que ver con tu concepción musical me quería referir. Has querido tocar tu la mayoría de los instrumentos para conseguir el sonido que se supone no habías logrado en tus otros discos. ¿Lo has conseguido? ¿Ha merecido la pena?

Ha sido cojonudo, porque antes podía darle un arreglo a un músico y decirle más o menos lo que quería. Pero media un camino entre lo que tú tienes en la cabeza y cómo los plasmas. A la hora de sentarte y tocar un ritmo sobre unos acordes es cuando te das cuenta si funciona o no.

A parte de ser un proceso de aprendizaje, trataba de recuperar también ese entusiasmo diletante, el entusiasmo que tienes cuando estás empezando con un instrumento, esa búsqueda de la frescura, de la necesidad primaria de hacer música con los pocos esquemas y recursos que tengas. En ese sentido hay una búsqueda de una energía, por decirlo de alguna forma, más punk: lo intento hacer a mi manera, no lo voy a hacer tan técnico. Seguramente hay muchas cosas en el disco que se han corregido porque afortunadamente hoy con el ordenador se pueden corregir, pero también hay cosas que no se han corregido y se han dejado así porque quedaban de puta madre.

También cuando eres un solista que trabaja con músicos, suelen ser músicos que vienen del mundo del jazz fusión y a la hora de interpretar tocan muy dentro de ese estilo. Empieza a haber una buena generación de músicos profesionales de rock, de gente que entiende que es tan digno dedicarse al rock como al jazz, gente como La Vaca Azul y así. Tal vez, en el futuro me apetezca hacer un disco así con banda de rock, con músicos que lo entiendan y lo valoren.

Creo que este es el disco más ecléctico que has hecho, supongo que eso es una expresión de libertad creativa, pero también es un riesgo ¿Cómo lo ves?

En lo personal si me siento satisfecho, me gusta el disco. Como te dije al principio es el único que me lo he puesto después de hacerlo. Esa sensación la tuve con las maquetas del primer disco, del “Cuando me suenan las tripas”. Yo soy muy autocrítico, en ocasiones demasiado, me hago muchísima leña y casi todo lo que hago me causa muchísimo rubor escucharlo, tardo igual un par de años en volver a escucharlo. Y este disco quizás por ese rollo, porque ha sido salir del armario musicalmente, de decir mira soy así, esto es lo que tengo, esto es lo que soy, no me cuesta escucharlo.

Por otra parte La Cabra Mecánica estaba en un punto que consiguió un relativo éxito comercial, ya que nunca hemos llegado a la cifra de ventas que han llegado otros en mis circunstancias y esto que en el fondo puede ser a veces un problema... Lo voy a explicar de otra manera: creo que si La Cabra tuviera que haber sido algo relativamente grande a nivel comercial, lo debió haber sido hace ya tiempo, si no lo ha sido ya es porque seguramente no lo vaya a ser nunca, lo cual me libera de cierta presión, porque seguramente hubiese tenido más presión si mi trabajo hubiera tenido una repercusión de público mucho mayor y me condicionaría a la hora de trabajar. Así puedo asumir más riesgos, tampoco tengo nada que perder y mucho que ganar.

Precisamente te iba a preguntar más adelante por otro tipo de presión, la de los fans. La Cabra es un grupo que cuenta con fans casi, casi fundamentalistas ¿Es un grupo de presión más, a parte de la discográfica, los productores…?

Hay que liberarse de esa presión porque los fans fundamentalistas se dividen en dos bandos: los radicales fundamentalistas y luego otros que son un poco más abiertos. Entre los más inconformistas, haga lo que haga van a criticarme. De hecho quizás por mi forma de expresarme y por la crítica que muchas veces ejerzo, soy objeto de una crítica feroz. Por eso, haga lo que haga se que me van a poner a caer de un guindo. Me hace muchísima gracia cada vez que alguien se me acerca y me dice que mi mejor disco es el Cabrón, le doy un golpecito en la colleja y le digo: vale coleguita, muy bien, vendí 3500 copias... y he perdido mucha energía explicándole a la gente que Vestidos de Domingo no fue un disco que hice pensando en vender discos, ni pensando que iba a tener la repercusión que tuvo, en absoluto. Trabajé con Alejo (Stivel), a parte de trabajar con un productor grande porque nadie confiaba en mi y se suponía que iba a cerrar mi etapa en Dro, porque tenía un pie fuera de la compañía después de aquello de lo del Cabrón, también por la oportunidad de trabajar con Fernando Polaino. Pero el disco más que comercial, lo considero accesible, en el que se tocaron músicas y estilos que llegaron a tocar la sensibilidad de un público grande a nivel de variedad, no a nivel masivo, porque se vendieron cerca de 100.000 discos, no llegó a ser disco de platino, lo cual para un grupo como La Cabra fue una repercusión bastante grande, pero no fue el fenómeno ese que me atribuyen. Y eso, que no lo hice con esa intención, por eso no establezco muchas diferencias entre unos discos y otros, que las puramente estilísticas o más bien superficiales.

Escuchando las canciones de este Hotel Lichis, a mi me da la impresión de que la novedad está en esas incursiones al Pop que haces en temas como Gracias por nada, Penélope en la Estación del AVE, Siesta o Antihéroe. ¿Por qué has sentido la necesidad de inmiscuirte en ese terreno y en tal proporción?

Yo soy un músico de Pop y de Rock que ha evolucionado hacia otras músicas, o se ha abierto hacia el flamenco, hacia el folklore, pero que no he hecho el camino desde el flamenco o el folklore, sino al revés. Entonces no dejo de ser un músico de Pop y de Rock. De hecho cuando utilizo aires aflamencados o más étnicos, los hago tirando hacia un rollo rock. En ese sentido para mi son una influencia grupos como Calexico, un grupo canadiense que intenta hacer un folklore español, que termina sonando a mejicano, pero que ellos identifican un retrato español de postal visto desde la mentalidad de un giri. Y ese toque da un cierto exotismo y un cierto misterio que a mi gusta y me parece curioso y divertido. Estoy intentando de una manera inconsciente, porque luego a la hora de componer me sale lo que me sale, pero si pudiera elegir hacia donde dirigir mi carrera sería hacia una mezcla de los dos estilos: hacer un álbum de Pop con toques flamencos pero muy tópicos, utilizando muchos tópicos, como por ejemplo en los arreglos de Gracias Por Nada, que suenan unas castañuelas o en el Antihéroe que hay unas palmas en ritmos de Rock.

Lo que han hecho Los Elefantes en algunas canciones me parece super inspirador o los discos de Gabinete Galigari ("El calor del amor en un bar") o Víctor Coyote que abordaban este tipo de cosas desde el Pop.

Pero este punto Pop, insisto, te ha venido ahora. Yo no lo he visto tan claro en tus otros discos.

Si, llevaba tiempo escuchando Pop inglés y escuchando Oasis, Blur, escuchando también Pop americano de todas las épocas. Supongo que es por donde me está empezando a tirar el rollo, casi todos los temas que compongo nuevos van por ahí.

Las letras siguen incidiendo en lo cotidiano, pasado por el tamiz de esa reflexión personal que se expresa con una prosa canalla, pero yo he notado que la has simplificado un poco y que has llenado de estribillos los temas.

Siempre he huido de alguna forma de las letras. Me asusta un poco que sólo se me juzgue o se me valore por las letras. Las letras para mi no son mas que una parte de un todo. De hecho cuando he incluido las letras en los libretos, lo he hecho por obligación, porque a los fans les gusta leerlas, pero no soy partidario de meter las letras en los discos, las letras no se leen, se escuchan con la música. Esa es mi idea, y quiero liberarme un poco de la tiranía de las letras. El primer intento es el de Siesta, que son simplemente juegos de palabras o cosas que evocan, también en la letra de La Uña De la Rumba, que es una letra muy tópica, de bolero, que intenta coger cuatro mensajes muy tópicos que podría haber escrito cualquiera. En este sentido me gustan las letras de Dwomo, por ejemplo, que tiene una canción que es todo el rato “el guardabosques se llamaba Charles”, con sólo eso dicen un millón de cosas. Entonces con las letras estoy tirando más hacia cosas más sencilla y más simples.

Otro riesgo, porque la gente te quiere mucho por tus letras

Sí, pero lo que quiero es expresar lo mismo, que a la gente le llenen igual las letras pero con dos palabras. Que les llene de una forma cada vez más sencilla y al mismo tiempo aumentar la carga emocional, emotiva. Lo que hablábamos de Dwomo o lo que hace Manu Chao, que mete un fragmento totalmente descontextualizado, frases y palabras que evocan cosas y son buenas letras. Son otra forma de entender las letras. Quizás el cambio sea arriesgado porque a la gente le gusta mis letras que son bastante clásicas, en el sentido de cómo están desarrolladas, en los giros, en las formas de usar las metáforas... Ir a un idioma más abstracto quizás me perjudique en el futuro, pero es lo que quiero.

Hablando de letras, una que es especialmente bonita es A veces Un Cielo, un tema que compusiste par Luz y que ella decidió darle un aire rock y tu la incluyes en este disco como un tema de medio tiempo. ¿La ha oído Luz?

No lo sé. La verdad que con Luz he sido un cabrón, porque nunca la llamo y nunca le he podido agradecer en persona el honor que me hizo pidiéndome que le escribiera una canción. A mi me encantaría escribir canciones para gente, quizás me veo en el futuro produciendo discos o escribiendo canciones para otros o haciendo música para cine, que siguiendo con esto, porque ya empieza a dejar de apetecerme y me noto un poco quemado y a parte que para mantenerte en un trabajo dentro de la música en directo tienes que estar un poco compitiendo por las ventas ya que tu caché y tus espectáculos dependen mucho de lo que tu vendas, y esa batalla de las ventas la doy ya un poco por perdida con La Cabra. Entonces me gustaría dedicarme más a esto porque además lo disfruto, me gusta estar en casa, con mis libros y mis cosas. Y la verdad es que Luz me lo pidiera me hizo mucha ilusión, porque luego ha habido gente que me ha pedido cosas y me ha tratado como si fuera un gilipollas.

¿Qué importancia tiene el hecho de que el título que da título al disco sea un rap?

Respeto mucho el Hip Hop, por eso no he dado un giro en mi carrera y me he puesto a hacerlo, porque me inspira mucho respeto lo que están intentando hacer: lo de crecer al margen de los medios, gente como La Mala Rodríguez, que la tía puede estar equivocada o no, pero que no quiere pasar por ciertas cosas y punto, esa es un poco la actitud del Hip Hop. Eso hay que respetarlo y no he querido meterme en ese terreno y ni me voy a meter nunca, a parte también porque sería un terreno difícil para mi porque en el Hip Hop, contrariamente a lo que pasa en el Pop, hay mogollón de letristas muy buenos. Hoy por hoy en el Pop y en Rock hay como tres o cuatro grandes nombres, pero vamos, el público tampoco exige unas letras demasiado complicadas; el público de Hip Hop sí, no le vale con cualquier tontería. Y no es sólo es que hayan salido dos o tres nombre grandes, es que han salido muchísimos al mismo tiempo, es una generación muy brillante que entronca con la generación de los 80 del Pop español, que con otras coordenadas y con otros toques más surrealistas, las letras tenían un alto valor literario, las de cualquier grupo, desde Gabinete, a las de Carlos Berlanga, Alaska, Nacho Canut, o las de Auseron, o las de Kiko Veneno, Martirio, hasta Un Pingüino en Mi Ascensor, Siniestro, Ilegales, o sea que todos los grupos tenían unas letras impresionantes. Y eso, la generación que lo está volviendo a recuperar, está en el Hip Hop.

¿Cómo te planteas la gira? Has dicho que no será maratoniana, pero me gustaría saber cuanto tiempo tocarás y en que tipo de recintos.

Pues espero hacer muchos bolos de verano, que es donde está la pasta y tal, sobre todo porque he invertido todo en el estudio de grabación, que es una de las cosas con las que los músicos nos solemos arruinar, es una inversión condenada al fracaso, es como montar una revista o una editorial... La verdad es que disfruto con todo tipo de escenarios, todos los conciertos son diferentes aunque en el fondo son iguales.

Es curioso porque yo soy bastante introvertido, tengo bastantes problemas de comunicación con los demás, en ocasiones incluso tengo episodios de fobia social y curiosamente el único sitio en el que me encuentro a gusto, en el que no me corto de nada y me siento de puta madre es en el escenario. He intentado explicárselo a mi psicólogo y todavía no lo entiende (risas). El escenario es el sitio donde siento que sé hacer lo que sé hacer, lo haga mejor o peor y me gusta estar, desde los escenarios pequeños de pubs hasta los escenarios grandes. Quizás en los grandes estás condenado a hacer la propuesta de tus discos, es donde vas a promocionarlos. En los garitos lo que me gustaba es que podía tocar como La Cabra Mecánica y al día siguiente tocar con un grupo de heavy metal y al día siguiente juntarme con mi amigo Daniel el Higiénico y hacerme un concierto o salir y tocar con Otruro Jazz en otro garito... Si por ejemplo en Madrid, que hay tantas propuestas musicales, alguien de una puñertera vez insistiera en el rollo de que hubiera garitos en directo, ya no te hablo de quinientas personas sino de cincuenta, pequeños bares donde hubiera un espacio en el que se junte gente suficiente para pagar algo al grupo y que puedan vivir de tocar en bares, saldrían cosas interesantísimas

¿Tienes pensados los músicos que te acompañarán en directo, repite alguno de los anteriores?

No, hemos cambiado. He montado ahora la banda en Barcelona y estamos ahora justo en los ensayos. Nos ha salido justo un bolo ahora en Barcelona y llevamos una semana ensayando. Ha venido bien para apretar un poco el culo, pero todavía le tenemos que dar forma. Pero vamos, lo estoy haciendo con gente de allí, gente con la que he tocado en jams. Así que nada, hemos cambiado de banda, otra vez.

Durante este tiempo has participado en muchos conciertos, actuaciones, proyestos. Hagamos un poco de flashback y cuéntame tus sensaciones ahora de algunos de ellos:

El concierto básico de los 40

Fue un poco reivindicar el rollo de que yo por ejemplo ahora en cadena 40 no puedo sonar, no quieren que suene, incluso las veces que me han apoyado ha sido muy puntualmente. La Lista de La Compra salió de número uno después de ocho meses sonando en todas las emisoras de radio y ahí no la querían. Y me pasa ahora mismo, mientras quieren Estopa, Melendi y otro tipo de propuestas la mía está claro que no. Siempre he pensado que aquellos prejuicios que yo pude haber tenido al principio de mi carrera con sonar o no sonar en ciertas radios eran estupideces. Lo que tenemos que hacer es reclamar los espacios de radio y televisión. Cuando hice ese concierto de cadena 40 nadie puso el grito en el cielo porque hiciera lo que hice, quemar un libro de Henry Miller, salir pintado de tal (Drácula), cantar una canción en inglés de Leonard Cohen y me lo pase de puta madre haciendo una movida freaky. Significa un poco eso, es una manera de reclamar ese rollo, estaba ya hasta los cojones de ver conciertos de gente aseada e impecable, harto de ver como mi misma propuesta pasada por la peluquería, por maquillaje y por marketing se convierta en un fenómeno de ventas sin parangón...

¿Y musicalmente no has pensado en hacer algo así...? Porque aquello era una original revisión de algunos de tus temas, que sonaba como una orquesta de una película de Kusturika o Berlanga.

Si, si. Uno de los proyectos que últimamente me rondan por la cabeza sería hacer un disco de rock o de pop y sacar al mismo tiempo otro disco con lo que hago ahora con el rollo de rumba y copla y tal con yo que sé, la orquesta municipal de Terrasa y hacer algo así tipo Nueva Orleans, porque todo eso me parece muy cinematográfico, muy evocador.

Actuación en el Pozo, en homenaje a las víctimas del 11 M

Pues fue un momento difícil. La verdad es que las pasé muy putas con todo aquello. Me tocó de dentro, me tocó especialmente, porque son los barrios donde has vivido, murió el hermano de un colega mío... es de estas cosas que en Madrid a todo el mundo, más de cerca o más de lejos, nos tocó algo. Me enteré cuando estaba en Cataluña, un día que dejé a mi chica en el curro y me iba a dar una vuelta por la FNAC, mientras estaba sudándome los monos como podía y apretando el culo como un cabrón y me bajé a comprar unos discos y me enteré de la movida. Y es lo que conté en la letra, llegué a casa puse el telediario, lo vi y conté lo que sentía.

Y después de tocar esa canción en el homenaje, tocaste el reagge que aparece ahora en el disco “El mundo ya no necesita otra canción de amor”, para desengrasar...

Si, la toqué como una apuesta por la vida dentro de la tragedia. Creo que además conseguí que se riera Gaspar Llamazares, porque no sé, el pueblo de Vallecas, el carácter madrileño tiene mucho de sorna, creo que parte de nuestra alegría, de la efusividad que tenemos nosotros, de lo simpáticos que somos, de los abrazos (que ahora hecho de menos en Cataluña, aunque me gusta más porque yo soy así, soy más catalán, pero lo hecho de menos), tiene que ver con que nos tomamos la vida con un cachondeo y con un humor negro de narices, tenemos muchas pelotas en ese sentido. Quizás Madrid es un pueblo bastante incomprendido, porque la visión que se tiene desde fuera es como lo que ven en los telediarios y Madrid en muchos sitios es eso, un lugar en el que se supone que somos todos centralistas y vamos todos con la bandera de España. Entonces cuando conocen fuera a gente como nosotros se quedan un poco como flipados. Y me gustaría que la gente de Madrid conociera también por ejemplo Barcelona y conociera Euskadi y Galicia y que fuera sin prejuicios. Deberíamos conocer el mundo y a nosotros mismos un poco mejor.

Recuerdo incluso, hablando del 11M, cómo se vivió aquello en Barcelona. Fue como si hubiera sido Madrid. Yo no note ninguna diferencia. Fue un golpe duro para la peña.

Actuación Viña Rock 2003, donde hubo problemas técnicos y parecías enfadado sobre el escenario.

Lo que suele pasar en los festivales. Nunca hay tiempo de hacer una prueba de sonido y tantos conciertos al mismo tiempo y en un mismo sitio es muy difícil que suene bien. El escenario estaba a una altura de la hostia, con una tabla finita debajo de la cual se colaban todos los graves de la actuación de Söber. Salimos a tocar y de la puta vibración se rompió el piano, el bajo no pudo tocar la mitad de los temas porque hubo que mutearlo ya que no había forma de acoplarlo, o sea que hubo temas que estaban sonando nada más una parte de la batería y yo cantando. Son de esas cosas que digo: ¡ole mis huevos!, porque la gente estaba frenética y me lo curré con mi mala hostia y salió un concierto que te cagas. (risas). Pero bueno, es un típico concierto de La Cabra Mecánica... en esa gira estaba currando con unos cachés muy bajos y las condiciones de sonido no siempre eran las mejores... además esas cosas te pillan siempre en el sitio que más gente te va a ver, en el concierto clave, se jode todo, se hunde y se va a la mierda y hay que salir de allí como sea.

Siempre has sido un lector declarado, ¿por donde has tirado este tiempo en cuanto a libros?

Este tiempo no he leído prácticamente nada. El primer año en Barcelona me lo pasé en un gimnasio sudando veneno por la piel a muerte, construyendo mi casa, mi estudio, aprendiendo a tocar la batería y no sé que... es la primera vez que me pasa en mi vida que no he conseguido que me enganchara ningún libro. He empezado unos cien o doscientos libros (risas) y no he terminado ninguno. He ido leyendo como fragmentos de cosas y tal... y de repente ahora estoy empezándole a darle a Retrato de un Artista Adolescente de James Joyce, que a priori va a ser de narices, pero necesito un reto importante. No quiero leer ni a Bukowski ni a Henry Miller, que siempre tiro a ellos cuando no se que leer, pero creo que tengo que pasar página, no soy lo suficiente todavía maduro a ese nivel.