¡Quién
me lo iba a decir que llegaríamos
a esta situación! No
me voy a llamar sabio por rectificar
porque mentiría. No me
he vuelto un fan furibundo de
Lujuria, es verdad. Sin embargo,
he aprendido a lo largo de este
tiempo a mirar más allá
y quedarme con el lado positivo
de la formación segoviana.
Esta metamorfosis parcial comenzó
con el directo “Únete
al escuadrón”.
Hasta entonces, no pasaba de
la parte divertida de “Cuentos
para mayores”. Con “…Y
la yesca arderá”,
su penúltima obra, reconozco
que me sorprendí aunque,
en mi opinión, se alejaba
del concepto que tenía
del grupo. Ahora nos llega “Licantrofilia”
(Maldito Records).
Independientemente
de lo que leeréis en
los párrafos siguientes
en la entrevista con Óscar
Sancho, antes afirmaré
que el disco me ha gustado.
Posee momentos realmente brillantes
como el cambio de ritmo en el
tema título, la excelente
“Viejo rockero”
o el final con una canción
como “Goliardos”,
muy elaborada. También
me ha llamado la atención
que hayan elegido a los injustamente
olvidados Shalom para ofrecernos
la versión de turno.
Sin ser “Qué es
mejor” mi preferida de
los gaditanos, me ha arrancado
una sonrisa y, por qué
no, el convencimiento de que
nos hace mayores.
No quiero enrollarme
demasiado porque la charla con
Óscar es extensa y trata
muy diferentes aspectos de “Licantrofilia”.
Reconozco que tenía mucho
interés en entrevista
al vocalista de Lujuria porque
es un personaje mediático
dentro del heavy metal patrio.
Amado por unos y odiado por
otros, considero que habría
que ceñirse exclusivamente
a sus cualidades como cantante.
Efectivamente, sus cuerdas vocales
no son un prodigio pero sí
poseen una cualidad esencial:
su tono es reconocible. Esto
es lo que nos contó sobre
la actualidad del grupo y un
montón de aspectos relacionados
con la música que tanto
amamos.
CYPT: ¿Cómo
valoras, desde la perspectiva
del tiempo, “… Y
la yesca arderá”?
¿Cumplió las expectativas
que teníais como banda?
OSCAR
SANCHO: Como banda totalmente.
Creemos que es una obra maestra.
Ya sé que queda pretencioso,
y más que lo diga yo
pero es así. Pienso que
la gente aún no lo ha
entendido. Es de esos discos
que dentro de unos años
la gente valorará en
su justa medida. De hecho, algunos
ya me dicen: “¿Sabes
que me está empezando
a molar?”. Es un momento
cumbre a nivel de originalidad
compositiva, madurez musical,…
A más no vamos a ir,
por eso hemos decidido tirar
por otro camino.
Después
de ese álbum llegaron
dos cambios. Antes de hablar
de las nuevas incorporaciones,
¿cómo afectó
en el seno del grupo la marcha
de Lillith y El Oso? Bueno,
Fernando también estuvo
tocando la batería con
vosotros.
En
realidad quien se ha ido de
la banda es Fernando. El Oso
es un tío que, a la vez
que hacía Lujuria, estaba
con su carrera musical. Siempre
digo que él es un enamorado
de la música en general,
cosa que mucha gente no entiende.
Le gustaba mucho cantar. Está
haciendo su carrera, cada vez
va teniendo más progresión
y llega un momento en que ya
no puede tocar con Lujuria porque
tiene que cantar en el Teatro
Real. Buscamos un sustituto,
Fernando, que está durante
mucho tiempo con nosotros, que
no quiero que la gente lo olvide
porque ha aportado un montón,
tanto a nivel musical como personal.
Por
lo tanto, El Oso es rápidamente
sustituido por Fernando y no
nos crea muchos problemas. Por
otra parte, Lillith es la mujer
de El Oso. Sé que mucha
gente no lo sabe porque no nos
gusta mezclar cosas personales.
Sucede que El Oso viaja casi
todas las semanas por un lado
y ella con Lujuria, por otro.
A principios de verano nos plantea
que si viaja, le gustaría
que fuera acompañando
a su marido. Nos pareció
bien. Además, lo hace
de forma elegante. Nos avisa
con tiempo para que busquemos
sustituto y se compromete a
que, si no aparece, seguirá
tocando hasta que consigamos
cubrir su plaza. Lo que no va
a hacer es involucrarse en componer
disco nuevo porque si compone
canciones, seguro que las iba
a querer tocar.
Un
poco más repentina es
la de Fernando. No tenía
pensado irse, porque le encanta
esto, pero es padre. Su mujer
trabaja cuidando personas mayores
y, de repente, la cambian el
turno y tiene que trabajar de
noche. Nosotros ensayamos de
nueve a doce de la noche. Como
acaba de ser padre y la mujer
no está, el marido tiene
que cuidar a la niña.
Aguantó como dos semanas
la situación pidiendo
favores a sus hermanos pero
se dio cuenta que no podía
seguir así. Fue muy rápida
pero tampoco tardamos demasiado
en encontrar sustituto. Creo
que ahora mismo es la formación
más estable, unida y
compenetrada que ha tenido Lujuria.
Sinceramente,
creo que tanto Maikel como Ricardo
tiene una aportación
importante en el disco aunque
supongo que no se habrán
involucrado en el proceso compositivo.
Maikel
mucho porque es un fenómeno
extraño. Es un tío
al que le gusta la batería
desde hace muchos años
y se gasta todo su dinero en
mejorar su equipo. Tiene una
batería en un local aparte
al nuestro donde él ensaya
un montón de horas buscando
la perfección con su
instrumento. Él nunca
estaba en ningún grupo
porque tiene otra manera de
concebir cómo tiene que
ser un músico. Hasta
que no se sintiera preparado,
no quería pertenecer
a una banda pero ese momento
no llegaba. Tuvimos que entrar
en su local y casi sacarle a
rastras porque toca la batería
mejor que la mayoría,
desde hace muchos años.
Aporta a la Lujuria gran cantidad
de cosas. Es casi el director
del grupo porque marca el ritmo.
Hay gente que nos comenta que
el disco suena muy ochentero
pero siempre respondo que se
fijen en el ritmo porque es
muy variado.
Eso te iba
a decir, la base rítmica
es la parte más moderna
de “Licantrofilia”.
Exacto.
Y estamos contentos porque para
repetir lo que ya se hizo, ya
hay otros que lo hacen mejor.
Ricardo tiene una concepción
distinta de la que tenía
Nuria, Lillith. Nuria era muy
clásica. Escuchaba más
música clásica
que rock. Sin embargo, Ricardo
es muy roquero. Tiene la formación
clásica que todo teclista
necesita pero lo adapta al rock.
Creo que los teclados es el
único instrumento de
este género que realmente
necesita un aprendizaje de escuela.
Te sorprendería saber
la cantidad de guitarristas
que en su vida han tomado una
lección. Incluso, algunos
de los más grandes del
mundo. En los teclados, esto
no puede suceder. Ricardo le
ha cambiado el aire a Lujuria
en ese aspecto.
¿Por
qué “Licantrofilia”?
Es
algo que queríamos expresar
para demostrar cómo Lujuria
lleva peleando por la libertad
desde sus inicios, diciendo
a la gente que hay que luchar.
Lo que es pasa es que en estos
quince años hemos observado
que contra los que peleamos
han desarrollado inteligencia,
cosa que parecía imposible.
Creo que hasta Aznar sabe idiomas.
Ya no se puede pelear de forma
salvaje sino inteligente. Por
eso no es licantropía,
no queremos ser hombres lobo.
Es “Licantrofilia”,
amor a esa manera de pelear
pero conservando la inteligencia
y con más fiereza.
Aunque confieso
no ser el mayor fan de Lujuria,
sí he seguido atentamente
vuestra trayectoria. Me gustaría
desgranar el por qué
me ha gustado este disco. En
primer lugar, el sonido. Creo
sinceramente que es la grabación
más lograda de vuestra
historia.
Nosotros
estamos seguros. Es el disco
que mejor suena. La culpa la
tienen los estudios Cube y el
productor Alberto Seara. También
el tiempo es clave. Imagínate
que tienes un Ferrari pero la
gasolina te llega para media
hora. Seguro que te quedas a
mitad de camino. Además,
jamás hemos disfrutado
de una masterización
tan profesional y es vital que
los grupos mastericen. Nosotros
lo hemos hecho en Argentina,
en La Nave de Oseberg. Lo ha
hecho Martín Toledo,
técnico habitual de Rata
Blanca, y se nota su trabajo.
Considero también
que es un disco bastante equilibrado
entre temas sencillos y directos
como “Cuerpo de mujer”
o “Arañando el
cielo”, y otros más
elaborados tipo “Goliardos”
o “Licantrofilia”.
En ese sentido, la variedad
parece asegurada.
Como
antes te contaba, cuando El
Oso estaba en Lujuria, cada
vez adquiere más conocimientos
musicales y de manera natural,
asume la composición,
hasta llegar al punto de que
el 90% de los últimos
trabajos eran de El Oso. Esto
implica que solo hay una cabeza
componiendo, no hay aportaciones.
Cuando El Oso deja grupo, es
Julito el que asume esta dirección.
La diferencia es que Julito
es más receptivo a las
ideas de los demás. Quizá
lo que sabía El Oso le
limitaba a la hora de escuchar
al resto.
En
la tarea compositiva es tan
difícil el poner como
el quitar, ser conscientes de
cuándo sobra algo. Si
ya has dicho lo que querías
decir, no hace falta que le
des tres vueltas más.
La mejor manera de componer
es en grupo.
Quizá
esa aportación principal
de Julito hace que el trabajo
de guitarras sea tan bueno.
Ya
no es solo composición.
Es algo que reclamaba Julito
desde hace tiempo. El instrumento
principal de la música
es el piano pero en el metal
no ocurre así. Aquí
es la guitarra la que debe marcar
el camino. Debe ser cuidado
de manera clara. A veces los
grupos cometemos errores más
por falta de dinero que por
inexperiencia. No hay dinero
para quince días y tienes
que grabar en diez. Si pierdes
dos en buscar un sonido, te
quede ocho. ¿Qué
haces? No pierdes tiempo, llegas
y grabar. Te dicen: “Oye,
que aquí mejor quitar
la distorsión y que suene
limpio”. Lo que tú
digas. Yo quiero grabar con
distorsión, ¿qué
ocurre? Que se tarda más.
Ahora,
como teníamos más
tiempo, nos sentamos y Julito
comentó que no debíamos
grabar nada en un par de días.
De esta forma, encontraríamos
lo que buscábamos y cuando
nos montemos en esa moto, todo
irá más rápido.
Al final, hemos grabado con
distorsión, que casi
nunca habíamos hecho,
sacamos los amplis fuera de
la pecera porque no nos gustaba
el sonido tan apagado que te
da encerrar el sonido en una
pecera, probamos una técnica
nueva. El Chepas es técnico
de sonido y estudia lo que hacen
otros, lo bueno y lo malo. Había
visto cómo algunos grupos
colocaban hasta tres cabezas
en cascada a un solo amplificador.
De esta manera mezclaba, por
ejemplo, un 5150 Peavey, que
es el que lleva, con un Marshall
de válvulas. De esta
forma conseguimos el metal que
te ofrece el Marshall con el
5150, que es la mejor cabeza
que hay de heavy. Ya no se fabrica
y hay muchos músicos
pagando un montón de
dinero por un 5150 de segunda
mano. Todo eso se nota en la
guitarra. Ese día y medio
que perdimos, luego lo ganamos
con creces.
¿Por
qué elegisteis “Cae
la máscara” como
single? ¿Quizá
por la temática? Porque
a nivel musical, es la canción
más alejada de los Lujuria
tradicionales.
Pues
más bien por esto último,
por lo distinta que era. Queríamos
explicar era que rompíamos
con el disco conceptual. Aunque
ya lo habíamos advertido
que “…Y la yesca
arderá” era un
paréntesis, muchos no
lo creyeron. Curiosamente, no
es el tema que más nos
gusta a ninguno. A mí
es “Viejo rockero”
y a la mayoría del grupo
“Tigresa blanca”.
Por una vez hicimos caso al
manager que nos aconsejó
que fuera “Cae la máscara”
y finalmente, grabamos el video
de ese tema.
Imagino que
la gente te preguntará
por el parecido del riff de
“Las tablas de Moi-Sex”
a Whitesnake, dada tu condición
de fanático de Coverdale.
De
las dos cosas, Whitesnake y
Coverdale. De todo lo que haga.
Mañana Coverdale graba
un disco de villancicos y me
lo compro. Me parece que es
dios sobre la tierra. Le comenté
a Julito: “Oye, tío,
me gustaría hacer un
tema que sonara a Whitesnake.
Déjame por una vez sentirme
Coverdale”. Julito es
una persona muy callada y no
suele responder a muchas cosas.
Y así pasó. Yo
pensé: “Este hijoputa
no me ha hecho ni caso”.
Ensayamos en el pueblo dónde
él vive y me enteré
después que llegaba dos
horas antes para escucharse
toda la discografía de
Whitesnake para componer un
tema que sonara totalmente a
ellos pero que no fuera plagio
de ninguna canción concreta.
Tuvo mucho cuidado en mantener
los riffs típicos de
Whitesnake pero sin que se pudiera
asociar a uno en particular.
Pasaron
dos meses y un día entro
en el local, y Julito me dice:
“Mira a ver si tienes
letra para esto”. Se pone
a tocar el riff y me quedé
alucinado. Fue una especie de
regalo por es de las pocas veces
que Julito llegó con
el tema terminado.
Y un par de
curiosidades: de fanático
de Whitesnake a casi integrista
Whitesnake. ¿Los clásicos
o los del “1987”
y “Slip of the tongue”?
Los
clásicos. Pero tampoco
reniego. Esa pregunta te la
habrán hecho a ti mil
veces como fanático de
Whitesnake. Y es que a mí
hasta me molesta elegir entre
papá y mamá. Los
quiero a los dos. A mí
lo que más me flipa de
Whitesnake es la pareja Micky
Moody y Bernie Marsden. He tenido
la suerte de verles en el décimo
aniversario de Donington con
un concierto requeteespecial
donde cierran Whitesnake. Ese
día pensé: “Si
me muero, me la suda”.
¿Y “Good
to be bad”?
¿Sabes
lo que pasa? Llega un momento
en que un grupo ha dado tanto
que no puedes exigirle obras
maestras. Hay gente que piensa
que a una banda hay que exigirles
en función de su calidad
pero no estoy de acuerdo. Pienso
que a lo largo de su carrera
un grupo tiene dos obras maestras
y lo que le pido es que el resto
mantenga su calidad. “Good
to be bad” la tiene, no
así tanto los últimos
directos.
Eso te iba
a preguntar. Creo que la decadencia
progresiva desde 2004 hasta
ahora es evidente y triste.
Yo
no lo he querido ver cuando
vino a Madrid. Estuve en el
Sweden Rock y me fui a primera
fila. Me sorprendo cuando en
el quinto tema veo que no me
estoy entregando tanto como
pensaba. ¿Por qué
es? ¿Por qué es?
Y era porque tampoco me estaban
dando tanto.
Volviendo al
disco, “Viejo rockero”
me encanta por esas dos partes
diferencias. La primera en plan
balada, en rollo nostálgico
y melancólico, y, después,
acelerando el ritmo.
Admiro
mucho a esta gente porque mantiene
la esencia de lo que ha sido
este movimiento y, lamentablemente,
ya no es. Ojalá vuelva
a serlo. A mí me emociona
verles ahí, con los Judas,
con los Motorhead, apoyando
el movimiento. Obsérvalo,
son los primeros que se acercan
a comprar el disco al merchadising.
Tienen ese concepto de grupo
nuevo que hay, viejo roquero
que está viéndolo,
se lleva la camiseta, el cd
o lo que sea. Les saluda, les
apoya y les anima.
Además,
hay otro aspecto: reivindicar
la palabra viejo. Yosi de Los
Suaves fue el primero que me
lo dijo. El rock es un movimiento
juvenil pero muchos de los que
estamos en él vamos creciendo.
No hay que tener miedo a eso,
tenemos que seguir. “¿Qué
haces escuchando esa música
si no tienes edad?” Es
la frase que nos dicen nuestras
madres a partir de un determinado
momento de nuestra vida. Esto
no tiene edad. Yo he visto la
luz.
Hay una cosa
dentro de este tipo de canciones
que nunca he llevado bien. Es
la asociación entre “heavy
de verdad” y muñequeras,
pelo largo, etc. Como separando
entre los de “pintas”
y los otros.
Es
algo que lo vengo diciendo muchos.
Se puede escuchar heavy, se
puede vestir como heavy y se
puede ser heavy. Y no solo para
escuchar heavy se tiene que
vestir uno así y hartarse
a escuchar heavy metal. Ser
heavy representa apostar por
una manera de vida, por una
manera de ser, por un estilo
de música… pero,
joder, tampoco hay que ser tan
cerrados. No solo ser tolerante
con los que no llevan pintas
sino también con otros
estilos musicales que pueden
sorprenderte por su calidad.
Si yo te contara algunas cosas
que escucho…Un santo y
seña que siempre hemos
vivido es que no nos marginen,
que no nos miren mal. Lo que
no podemos hacer es devolver
la moneda a los otros. Tú
no puedes ser lo que criticas.
Es su día las pintas
reivindicaban el estilo; ahora
no tiene por qué.
Me ha alegrado
que hayáis escogido versionear
un tema de Shalom. ¿Por
qué ellos y por qué
“Qué es mejor”?
Es
la favorita de Julio. Nace porque
yo, como responsable de las
letras, elegía las versiones.
En este tipo de catarsis que
hemos hecho, Julito me ha reflexionar
en muchas cosas. Un día
me comentó: “Óscar,
¿te has dado cuenta que
nunca nos han preguntado qué
grupo queremos homenajear?”.
Me sentí fatal porque
como siempre he defendido la
libertad, tenía razón.
Le dije que eligiera la que
le apeteciera y rápidamente
contestó: Shalom, “Qué
es mejor”.
Tengo vagos
recuerdos y quizá esté
equivocado pero ¿no crees
que fueron los propios heavies
quienes dieron la espalda a
Shalom, a pesar de su calidad,
por ser muy “moñas”?
Yo
he visto la Canciller llena
hasta los topes para ver a Shalom,
Tokio y Hamlet, pero no los
Hamlet que ahora conocemos sino
en el primer mini cuando iban
de Skid Row por la vida. Por
cierto, no sé si sabes
que Tokio se reúnen y
van a contar a la batería
con Luis Santurde de Sangre
Azul. Me han dicho que no lo
comentara pero se me ha escapado.
A día de hoy no es 100%
seguro lo de Luis pero casi.
Volviendo al tema, aquel día
se llenó por lo que no
fue culpa de la gente.
El
problema es que asistíamos
a la decadencia de ese estilo
propiciada por otro estilo que
fagocitó el heavy: me
refiero al rock urbano. Ese
es el motivo por el que esta
noche no voy a ir a Las Ventas
(nota de R: Ese día tocaban
Rosendo y Barricada en la madrileña
plaza de toros). Siempre he
defendido la convivencia de
estilos pero no que uno fagocite
a otro. En los ochenta éramos
heavies, aparece el AOR y conviven
de tal manera que un día
podías llevar una camiseta
de Bon Jovi y al día
siguiente la de Manowar y nadie
te criticaba. Después
aparece el thrash y sigue igual
la cosa: añades a tu
colección una camiseta
de Testament y tan contento.
Cuando llegó esto del
rock urbano y se acabó.
El heavy empieza a fraccionarse
y ya uno es black, otro death,
otro nu metal,… ¡la
hemos cagado! El rock urbano
se llevó por delante
a Shalom, a Júpiter,…
Es la época en que flaquean
incluso los más grandes,
hasta Barón Rojo. En
mi opinión, desaparecen.
Lo que hay ahora es otro Barón
Rojo, respetable, pero otra
cosa. Aparece el “Otra
vez en la ruta” de Obús
que pasa desapercibido y conlleva
la separación de la banda,
etc. Shalom tuvieron la mala
suerte de ser un gran grupo
en los peores años del
movimiento.
Sueles reivindicar
con asiduidad la vigencia del
metal español y en castellano
pero ¿no crees que en
ese estilo cualquier tiempo
pasado (los ochenta) fue mejor?
Ahora hay bandas excelentes
como Centinela o los tristemente
desaparecidos Alabarda pero
pienso que donde más
despuntamos es en el metal extremo
en sus diversas vertientes.
Ahí sí estamos
a la altura del resto.
Vamos
a ver, lo que creo es que el
heavy ha pasado por épocas
muy claras. Los ochenta, que
son los años gloriosos;
y los noventa que se reinventa
el género. También
atravesamos el grunge, que se
carga hasta los grandes tótem
americanos que parecían
inamovibles como Mötley
Crue, Guns N´ Roses, etc.
Hay que recuperar. ¿Por
dónde? Por el virtuosismo
porque siempre se había
achacado al heavy que detrás
de las pintas no había
nada. Aparecen Stratotavarius,
con un guitarrista alucinante
y un cantante descomunal. Cada
vez nos centramos en conseguir
más virtuosismo y olvidamos
la esencia. Actualmente, nos
hemos saturado de eso y estamos
redescubriendo la esencia. Tengo
confianza en que va a volver.
Tenía mucha fe en Alabarda,
igual que tú, y lamento
profundamente su separación.
Están Piel De Serpiente,
de Valencia, que tienen mucho
que decir.
Otra cuestión
que preguntan casi siempre es
el tema de las letras y sus
dos lecturas: la desenfada y
el significado más profundo.
Tú que eres profesor,
¿crees que un chaval
joven está preparado
para entender tus textos en
todo su significado?
Ese
es el tópico pero yo
que me dedico a la enseñanza
te puedo decir que hay chavales
con siete años que entienden
perfectamente ese tipo de mensajes.
Y también hay gente con
cuarenta años que no
se enteran ni se enterarán.
Por eso, siempre defiende el
derecho de los menores de edad
a entrar a los conciertos. Cuando
se habla de menor de edad, no
es así, es menor de edad
legal porque hay una ley que
ha decidido que hasta los dieciocho
años no cumples la mayoría
de edad. ¿Por qué
la iglesia católica te
deja hacer la comunión
con siete años, que supone
asumir un compromiso con Cristo?
Y esto lo dice la iglesia que
es el estamento más conservador.
Si con siete años puedo
decidir el futuro de mi alma,
déjame que también
decida sobre qué hacer
con mi cuerpo.
Los
que dicen que voy a pervertir
a un chaval de catorce años
no tienen ni idea. Ese chaval
tiene libre acceso a la televisión,
a Internet o lo que sea, ¿y
me van a decir que les pervierto
por una canción? ¡Venga
coño! Hay países
que te permiten conducir con
menos de dieciocho años.
Si eres maduro para eso, también
lo serás para otras cosas.
Alguien ha decidido que sean
dieciocho pero es algo aleatorio.
Yo
lo que sí que digo, y
soy consciente por ser profesor,
es que en algún momento,
no sé a qué edad,
hay un mensaje que no va a llegar,
pero ese niño tiene un
padre y una madre que son los
únicos responsables,
no solo de mis discos y mis
letras, sino de toda la educación
de su hijo. El frontal de un
quiosco, que a nadie le preocupa,
tiene mucho más peligro
que las letras de Lujuria. No
me hagáis a mí
responsable. Quién te
dice a ti que yo no quiero que
lo oiga un chaval de catorce
años para que le plantee
a sus padres unas preguntas
que no han tenido huevos de
explicarle y por eso tenemos
a adolescentes de quince años
embarazadas porque se creen
que el anticonceptivo hay que
tragárselo. Yo tengo
una alumna que lo hizo. Se tragó
un condón, me llamó
y me preguntó si había
posibilidades de quedarse embarazada.
Imagínate. Le respondí
que si tenía suerte,
pues a lo mejor no.
Habéis
mostrado, junto a la parte divertida,
otra más comprometida.
“Espinas en el corazón”
fue el máximo exponente.
Aunque no llegara a alcanzar
el objetivo deseado supongo
que lo principal es sentiros
orgullosos de, al menos, haberlo
intentado.
Es
un tema que se ha hablado mucho
y parece que guardo rencor,
pero ya lo tengo olvidado. Me
doy por satisfecho porque hay
un proverbio chino que dice
que para andar diez mil kilómetros
primero hay que dar el primer
paso. Si en vez de llegar al
final en dos años lo
hacemos en veinte, mala suerte
pero hemos empezado a andar.
Y no solo Lujuria, el movimiento
heavy. Hay doscientos y pico
grupos que tengo recopilados
que han hecho un tema sobre
la violencia de género.
Evidentemente, no voy a tener
la osadía de decir que
les inspiré yo a todos.
Hay muchos que lo hicieron antes
que yo pero es un asunto que
se ha puesto sobre la mesa y
antes no estaba. Hay que seguir.
No se puede
negar que la personalidad de
Óscar Sancho ha empujado
a que Lujuria sean conocidos.
En un plano musical, tu voz
no deja indiferente a nadie.
¿Eres consciente de que
suscitas esas opiniones encontradas?
Sí,
por supuesto. Les pasa a todos.
Ahora mismo tú puedes
decir. Objetivamente, quién
crees que es el mejor cantante
de España. Te respondo
rápidamente: Leo Jiménez.
Para mí, la mejor voz.
Leo también suscita eso.
No me preocupa, es mi voz. Para
bien y para mal. Lo único
que me preocupa es que no desafine
porque eso no es cantar. Si
utilizo la técnica suficiente
para no desafinar, lo demás
estará bien. Tengo la
voz rota; otros la tienen aguda.
Alguno, como Dee Snider o Bon
Scot, poseían ambos registros
y les admiro por ello. Ahora,
que me puedan criticar, será
por desafinar. Lo tengo asumido.
Y también
tengo asumido que el hecho de
moverme tanto me hace ser un
personaje muy mediático
y eso despierta envidias. Hay
gente que te critica por lo
que sea y como está de
moda la voz porque no encuentran
otra cosa, pues ahí van.
No son conscientes y lo están
haciendo, por hacer daño.
No me importa porque mi padre
me dijo hace mucho tiempo que
la envidia es la admiración
del miserable. Una de las poquitas
cosas buenas que tienen los
foros de Internet es que nos
descubren como somos todos.
Y dentro del metal, que nos
creemos los más auténticos,
también hay miserables.
Antes estaban pero no se les
veía.
Para concluir,
como investigador del metal
de habla hispana. ¿Cuál
es tu escena preferida?
La
argentina, sin dudarlo. Argentina
tiene mucho que enseñarnos
a nivel de escena, de cariño,
de trato a los grupos, de apoyo
a lo nacional, de ver cómo
progresan… Los grandes
músicos, fuera del metal
incluso, por ejemplo Madonna,
cuando graban sus discos se
traen músicos argentinos.
Al principio era un chollo porque
además de ser los mejores,
eran baratos. Ahora han espabilado.
Y por curiosidad,
¿los argentinos Horcas
o el venezolano Gillman?
Horcas,
sin duda.
(muestro extrañeza)
¿Pensabas
Gillman? Pues te has equivocado.
No debería de hacerlo
pero me influye el entorno y
lo último que está
haciendo Paul Gillman como persona
me tira un poco atrás.
Sin embargo, Horcas siempre
han sido auténticos.
A Gillman le admiro pero me
ha fallado en ese plano personal
y con determinadas actitudes.
Hasta aquí
una interesante entrevista que,
creo, ha merecido la pena, tanto
como “Licantrofilia”,
un notable trabajo de un conjunto
de luchadores con tres lustros
de historia.
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