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MARILLION
EN TODOS LOS LUGARES

Cualquier lector que lleve ya un tiempo entrando en esta publicación conocerá nuestra devoción por Marillion. Estandartes de la elegancia musical, no importa cómo denomines su propuesta. Evidentemente, quedan radicados en el rock progresivo pero cualquier neófito que se acerque por primera vez a ellos en su reciente “Somewhere else” seguramente tendría una opinión distinta.

Los días de “Marbles” han quedado atrás. La gloria que les dio este trabajo entre su masa de fervientes seguidores ha sido tremenda. Creo que ya afirmamos por aquí que “Marbles” sería la tercera pata del banco, junto a “Misplaced childhood” y “Brave”. Pues bien, como siempre ha ocurrido en el veterano quinteto británico, no han querido repetir fórmula sino que han optado por un cambio radical. Después de obras de tal calibre sería absurdo dar vueltas sobre un mismo concepto. Ya demostraron en “Clutching at straws” y, especialmente, en el maravilloso “Afraid of sunlight” que eran capaces de romper y acertar. No obstante, el camino que han tomado en “Somewhere else” es muy arriesgado aunque juegan con la ventaja de que la “marca Marillion” es sinónimo de calidad.

Reflexionando sobre este nuevo disco, y aunque estilísticamente no se parezcan en nada, me ha venido a la memoria “Holidays in Eden”. La razón es que considero que en aquel álbum Marillion mostraron al mundo que les quiso oír cómo se pueden componer canciones de pop rock (probablemente sea lo más radiable que hayan hecho nunca) y dar una lección a los reyes del momento, por ejemplo, U2. Cada vez que escucho “Cover my eyes” caigo en la tentación de compararla con temas de la banda de Bono. En “Somewhere else” sucede algo similar. Los ingleses se han tirado a la piscina de la modernidad. ¿Cuáles son los grupos que más “pegan” en las listas de éxitos dentro del pop rock? A saber, Radiohead, Coldplay o Muse son claros exponentes de las tendencias sonoras actuales. Aunque alguno se rasgue las vestiduras, “Somewhere else” discurre por esos tortuosos derroteros. Yo mismo, aun declarando ser muy fan, quedé sorprendido cuando puse el disco por primera vez.

Reconozco que me ha costado asimilarlo. Necesité unas cuantas rotaciones para hacerme a la idea. Es lógico que no puedas buscar similitudes con los Marillion del pasado, ya no hablo de la perdida época de Fish sino de cosas mucho más cercanas en el tiempo. Es como el día y la noche respecto a “Marbles”. Si bien la inmediatez nunca ha sido característica del grupo, sí conviene señalar que las composiciones de “Somewhere else” son fácilmente asimilables en el contexto Marillion. De esta forma, quedé prendado con dos o tres escuchas de canciones como la preciosa “Thankyou whoever you are”, el melancólico tema título o la increíblemente emotiva “The wound”. Con “The other half”, que abre el disco, me ocurrió que tardé más en engancharme porque, digamos, el impacto inicial me dejó en un estado de shock por el cambio pero, pasadas unas semanas, me encanta. De un modo paralelo ha transcurrido mi relación con “Most toys”, a pesar de que me parece un poco “sucia” para ellos, o ese dúo, “A voice from the past” (esas voces distorsionadas.) y “No such thing”, que se integra en la parte central y más inspirada de “Somewhere else”.

Por el contrario, hay dos o tres cortes que desde el principio se me cruzaron y no logran superar esa barrera, sobre todo el single “See it like a baby” donde pienso que tanto loop, tanto Radiohead y demás les ha confundido. Tampoco acaba de atraparme el final con “The last century for man” y “Faith”, canciones pausadas, introspectivas aunque comparadas con la gloriosa “Neverland” que cerraba “Marbles” se quedan en poca cosa.

Con todo, Marillion demuestran una vez más que son capaces de afrontar con éxito cualquier desafío que se propongan. Su versatilidad como compositores es apabullante y como instrumentistas pueden tocar cualquier cosa. Mención aparte para el gran Steve Hogarth. Cuanto menos atmosférico en un álbum de los británicos más se sostienen en la magia de H. En “Somewhere else” destaca sobremanera. Este hombre es pura pasión con sus cuerdas vocales pero todos juntos constituyen un combo especial y único. Probablemente, “Somewhere else” quedará, por estilo practicado, en la segunda mitad de la lista de mis discos favoritos de la banda pero no por ello dejo de alabar sus cualidades. Un disco más que notable.

Para hablarnos de esto y mucho más, charlamos con el gran (en todos los sentidos je, je) Steve Rothery justo antes de empezar la prueba de sonido de su concierto madrileño. El guitarrista es un tipo afable y cordial. Con su acento cerrado de Yorkshire nos contó unas cuantas historias del pasado, el presente y la ética de trabajo de una banda como Marillion.

CYPT: “Marbles” marcó un hito en vuestra trayectoria y, probablemente junto a “Misplaced childhood” y “Brave”, ocupa ya un lugar preferencial en el corazón de vuestros seguidores.

STEVE ROTHERY: “Marbles” funcionó tan bien porque las canciones tienen una grandísima identidad propia y, por eso, nuestros fans se engancharon a esta propuesta, a su concepto. Posee la fuerza del conjunto, no sólo la música. Sinceramente, creo que en “Marbles” se encuentran algunas de las mejores canciones hayamos grabado nunca.

¿Resulta difícil para un grupo encarar un nuevo disco después de uno tan exitoso? O, por el contrario, la calidad de “Marbles” os alentó para intentar superaros.

Creo que es un desafío que siempre hemos tenido como grupo, y supongo que en todas las bandas ocurrirá, el intentar mejorar con cada disco sin caer en la repetición. Como artistas necesitábamos escapar un poco del concepto “Marbles”, ése era el gran reto. Para ello, nos pusimos en contacto con Mike Hunter, queríamos trabajar con él, que como productor nos orientara y ayudara a conseguir esta mejora. Nos encantaron las mezclas que hizo con “Marbles” y quisimos repetir pero de una forma más global, grabación, mezclas y producción. Quizá el problema que tuvimos con Dave Meegan es que su sonido es demasiado denso y atmosférico. En “Marbles, por sus características, funcionó pero en “Somewhere else” no hubiera resultado. Ahogaba demasiado a las canciones, buscamos algo más sencillo, más natural y directo. Mike nos comentó que él hubiera eliminado alguna de las cosas que Dave añadió porque sobrecargaban el conjunto. Él creía que había que dar más espacio a la composición en sí.

Parece lógico que un cambio drástico en lo musical implique un cambio de parámetros en la producción.

Exacto. Mike es un tipo más joven que nosotros, ha crecido con otros estilos musicales, añade frescura como productor. Además, como ingeniero es excelente, enfatiza los aspectos más importante y potenciales del grupo. Si tuviera que hacer una crítica al sonido de “Marbles” diría que suena ligeramente anticuado. Esto no es necesariamente malo pero queríamos un disco más contemporáneo, más actual, del siglo XXI. La base rítmica tiene una mayor presencia, más energía. Mike captura la fuerza de estos instrumentos en una actuación en directo. La forma de trabajar también es muy distinta. Con Dave grabábamos todo muchísimas veces, con diferentes tempos, cambiábamos los arreglos,… era como encontrar una fórmula matemática como consecuencia de la interminable experimentación.

Considero que es inteligente no repetirse, además en una constante durante vuestra carrera.

Pienso que es la razón principal por la que seguimos grabando discos. Si haces lo mismo siempre, al quinto o sexto álbum pierdes la ilusión pero nosotros llevamos catorce ya y la creatividad no está agotada porque todavía sonamos frescos.

No sabría explicarlo bien pero en “Marbles” buscabais atmósferas y con “Somewhere else” se opta más por la canción. El sonido no es tan intrincado, tan progresivo sino un poco más inmediato.

Es lo que antes te comentaba. La causa está en la producción y las ideas de Mike en los arreglos. Su filosofía era intentar buscar un ritmo, un arreglo, un espíritu para cada canción y grabarlo para conservar esa sensación de directo. El hecho de conocerle ya nos hizo entender rápidamente sus sugerencias y aplicarlas.

La composición, grabación, producción y mezcla se ha llevado a cabo en The Racket Club. ¿Cómo habéis trabajado? ¿Entre semana os quedabais allí y el fin de semana volvíais a vuestras casas?

No. Todos vivimos a menos de cincuenta minutos de The Racket Club lo que nos facilita mucho las cosas para trabajar y volver a casa. Normalmente nuestra jornada empezaba a las once de la mañana con arreglos o intentando componer algo. Terminábamos a las siete de la tarde aunque, a menudo, lo acortábamos una hora por arriba y por abajo, es decir, de doce a seis. Cuando intentas ser creativo, necesitas estar fresco y despejado. Además, el tiempo es incontrolable. Es difícil la frescura en las primeras horas del día, por eso el objetivo es ir metiéndote en el trabajo de forma progresiva. Es difícil, especialmente para los vocalistas porque ellos sí que funcionan mucho mejor según avanza el día, a última hora de la tarde y por la noche es cuando pueden dar el 100%.

Pero el estar en casa también os hace tener otras obligaciones familiares.

Ésa es otra clave. Como padre de familia yo tengo que llevar a mi hija al colegio y eso implica levantarse a las seis y media de la mañana. A veces hay que estirar mucho el día para hacer tus obligaciones y ejercer tu profesión, en este caso, con algo tan vital como el proceso de elaboración de un nuevo disco.

¿Cómo es el proceso de creación de un tema?

Normalmente, el primer mes lo pasamos sin sacar nada en claro. Todos participamos, improvisamos, damos una opinión pero nada surge que se pueda llamar canción. Es a partir de ahí donde comienza la labor creativa como tal. Lo registramos en un minidisc. Una vez plasmada una idea, Hogarth tiene un libro con textos y vamos probando qué puede encajar mejor en la música. Sigo maravillándome de la forma en que Steve decide con qué letra debemos probar y la cantidad de aciertos que tiene. Así vamos construyendo bloques de un edificio que es el disco. Un segundo problema viene a la hora de juntar todos esos bloques, hay que buscar una coherencia interna del álbum porque, a veces, resulta que un gran tema no pega en el conjunto y tienes que desecharlo. El proceso es lento y puede parecer artificial pero siempre hemos pensado que es mejor hacerlo juntos que basarnos en una composición creada exclusivamente por uno de nosotros.

Antes has comentado la importancia de la sección rítmica en “Somewhere else”. Estoy de acuerdo, parece que Ian y Pete tienen un papel preponderante en el disco, o al menos, más destacado que en obras previas.

Sin duda y también es debido a que Michael, además de productor, toca el bajo con lo que le gusta ponderar la importancia de la sección rítmica. En el rock, el ritmo es la base, el asentamiento sobre el que se debe edificar la canción. En “Somewhere else” se ha buscado aplicar esa frase de “menos es más” o también “el camino más corto es la línea recta”. En la música, la línea recta es el bajo y la batería. En particular, Ian está muy satisfecho porque Dave no le permitía ser excesivamente natural en su forma de tocar la batería. Ian era el que más quedaba condicionado a la atmósfera de la canción en “Marbles”. Ian en ese disco no interpretó sino que se dedicó a tocar únicamente. Lo hizo muy bien pero le faltaba algo, su visión.

Te lo comento también porque en los primeros discos de Marillion parecía que era más una dualidad cantante (fuera Fish o Hogarth) – Steve Rothery y ahora todo parece fruto de una puesta en común.

Entiendo lo que quieres decir y lo comparto. No obstante te digo que, a veces, también me sigue gustando brillar aunque no sea necesariamente en un solo. Puede ser dándole más color a la canción con mi guitarra o variando la estructura en medio de un tema, ya sabes el ego típico de los guitarristas (risas)

¿Quién decidió que fuera “See it like a baby” el single?

Fue la banda quien lo eligió, seguramente porque es la más accesible para ser radiada. Discutimos entre si debía ser “See it like a baby” o “Thankyou whoever you are” pero al final decidimos que dejábamos esta última como segundo single ya que es un tema más lento y emotivo.

Creo que cada portada de Marillion sugiere una metáfora de lo que queréis contar en vuestras letras. ¿Hacía dónde más debemos mirar o qué sugerís con esta nueva portada?

Es un poco reflejo de lo que queremos mostrar en la música. Marillion te lleva a donde otros grupos no lo hacen, siempre buscamos ese lugar escondido. Está relacionado también con el tema título, que es mi preferida, en la que Steve cuenta cómo le gustaría siempre conocer algún lugar más, descubrir cosas. Las letras de este disco son muy personales, ya que Steve Hogarth habla del dolor que le produjo la ruptura de su matrimonio y los malos momentos por los que ha pasado. Ese “Somewhere else” es también para él una fórmula de escape.

Como siempre en directo presentáis muchas canciones del nuevo disco. En este caso, no todas como en “Marbles” pero sí una gran mayoría. Esto es muy bueno porque denota confianza en vuestra propuesta pero, por otro lado, cada vez os crea más dificultades a la hora de elegir el repertorio.

Fíjate que cuando sacamos estos últimos años tantas rarezas e incluso versiones, nos planteamos la posibilidad de incluir alguna en nuestros directos pero cuando tocó decidir el repertorio para esta gira resultó literalmente imposible.

Sé que no debería hacer esta pregunta porque te la habrán hecho mil veces pero, primero como fan y luego como periodista, siento curiosidad. Cuando Steve Hogarth entró en el grupo, lógicamente alternabais temas de sus discos y cosas antiguas. Yo os vi un par de veces y me encanta como Steve hizo suyas canciones míticas como “Kayleigh”. De un tiempo a esta parte, habéis eliminado cualquier referencia a la época Fish en vuestras actuaciones. Sin necesidad de hacer un ejercicio de nostalgia, pienso que un tema como regalo no estaría mal.

Es difícil replicar esta afirmación. Te doy la razón en que no pasaría nada. Alguna vez hemos tocado “Sugar mice” en los últimos tiempos. Lo que pasa es que son diez discos con Steve y ya poseemos muchísimas cantidad de material con él que debe quedar fuera. Por eso, preferimos centrarnos en estos diez últimos discos. Quizá también es un reacción nuestra porque en ocasiones hemos tenido luchas con cierta prensa para que fuéramos aceptados. Marillion no es Fish ni Marillion se terminó con Fish. En evidente que esos años fueron muy importantes porque tuvimos un éxito masivo en ventas pero ahí no acabó todo. Desde el punto de vista creativo, hay discos muchos mejores, sin querer menospreciar aquéllos que también son grandes. Esto generó frustración y probablemente un cierto rechazo interno. A mucha gente le encantaría que fuera un show nostálgico con más de la mitad de temas de aquella época pero han pasado dieciocho años, ese tiempo se acabó.

Es lo de siempre, resulta imposible contentar a todo el mundo, cada uno al final de concierto echará de menos tal o cual canción.

Para eso están un poco las convenciones que se organizan en torno a la banda. Es un evento que dura tres días y el año pasado tocamos una noche “Brave” entero y otra “Afraid of sunlight”. Este año seguro que caerá “This strange engine” porque se cumple el décimo aniversario de su edición. En una tercera noche hacemos un “best of…” y algo siempre hay de “Misplaced childhood”. No renegamos ni mucho menos y a Steve le encanta interpretar esos temas y darle su toque particular. Lo que pasa es que por ser los discos que más han vendido no tenemos por qué hacer todas las noches un viaje por la nostalgia. Marillion no vivimos de eso, el pasado puede ser glorioso pero creemos que el presente lo es aún más.

A pesar de que Fish y Hogarth tienen poco en común sí que Marillion ha tenido dos cantantes que eran algo más que simple vocalistas. Por ejemplo, Hogarth aporta pasión y elementos teatrales de interpretación. Para el resto del grupo debe ser muy positivo porque os permite concentraros en tocar, ¿no?

En los conciertos experimentas diversas fases. Por ejemplo, si vas a ver Pink Floyd alucinas con el juego de luces que llevan. ¡Hasta te puedes olvidar de la música! El tener un frontman tan espectacular como Steve te permite encarar un show de manera diferente. Él es capaz de concentrar toda la atención. Sin embargo, algún espectador prefiere ver a los músicos tocar y eso también lo consigues con Marillion. Ese doble aspecto es enriquecedor.

El pasado fin de semana (N. de R: El 14 de abril) tocasteis en Gibraltar. Afortunadamente para vosotros y para vuestros fans, sois músicos, no políticos, pero tuve que ser especial, o al menos curioso, tocar en un parte del Reino Unido ubicada en el sur de Andalucía.

Sí, es un poco surrealista. Conozco toda la controversia histórica que existe por el Peñón y también que sus ciudadanos quieren seguir siendo británicos aunque desconozco la razón. Creo que está bien que existan dos culturas pero es bastante peculiar. Hong Kong hace unos años pasó a ser parte de China de nuevo, con un estatuto especial pero pertenece a ese país. No sé si esto ha sido bueno o malo para ellos, o si se aplicará en un futuro a Gibraltar.

Volviendo a Marillion, fuisteis de los primeros en romper con las discográficas y crear vuestra propia infraestructura. ¿Cómo valoras este hecho pasados unos años?

Ha sido crucial y creo que es la razón por la que seguimos grabando discos. El haber seguido nuestro camino ha sido decisivo para que Marillion seamos hoy un grupo con casi treinta años de trayectoria. Aquellos artistas que firman por una multinacional pueden vivir dos situaciones. Si no vendes, pasaras a formar parte del cajón de productos que no sirven. Con suerte, te sacarán algún disco más pero no se preocuparán de promocionarlo. Si eres capaz de tener éxito se fijarán más en ti pero para formar parte de la maquinaria, es decir, en un mes toca promocionar diez discos. A todos les hacen la misma campaña sin diferenciar si tocas rock, pop o rap. Si, por desgracia, no vendes lo que ellos prevén, pasarás al primer grupo y serán denostado.

Si miro hacia atrás y calculo la cantidad de dinero que la banda generó y cuánto revirtió en nosotros, la cifra sería ridícula. Es que es un poco como un prestamista o un banco. Ellos te dan una cantidad para que tú grabes el disco pero luego la cobran y con intereses. Tienes que vender discos para pagar el préstamo. Cualquier artista debería plantearse actualmente el tener el mayor control posible sobre su carrera. Creo que es posible, nosotros lo hemos demostrado. Cuesta diez veces menos y te llega diez veces más dinero.

Habéis sido pioneros en el uso de Internet para distribuir material

Sí, de alguna forma nos dimos cuenta de las ventajas que tenía este medio para llegar al máximo número de gente posible y por un canal directo. Además, a través de nuestros clubs de fans en la red nos mantenemos en contacto con ellos, leemos sus comentarios y nos proporcionan ideas para adaptar en la banda. La edición especial de “Marbles” consiguió vender de forma anticipada más de treinta mil copias, lo cual es increíble. Esto nos proporcionó bastante dinero que nos da la libertad para estar un año en un estudio, desarrollando y componiendo un disco.

Claro que para eso hay que tener una leal base de fans y los seguidores de Marillion son de los más entusiastas.

Sólo tengo palabras de agradecimiento. Son los mejores, los que más pasión derrochan… increíble.

Curiosamente, Marillion sin ser para nada un grupo de heavy o hard rock siempre ha tenido un seguimiento importante entre los seguidores de ese tipo de música. ¿A qué crees que es debido?

Probablemente a que Fish actuando era muy intenso, derrochaba agresividad en escena y conseguimos pasar el umbral de las revistas de rock. Me hace gracia porque con “Misplaced childhood” canciones como “Kayleigh” o “Lavender” entraron en los charts de heavy metal. Lógicamente no pertenecemos a ese mundo pero tampoco al de las listas de pop. Si hay que escoger, es obvio que estaríamos en el mundo del hard and heavy aun sin serlo.

Y para terminar, en la última página del libreto comentáis que el próximo disco se editará en la primera de 2008. Parece que los días en The Racket Club fueron muy productivos.

Bueno, no creo que lleguemos a sacar nada antes del otoño de 2008. Es más un anuncio para todos aquellos que compran las ediciones especiales para que estén atentos porque se ponen a la venta en un plazo limitado. Con estas ventas anticipadas organizamos la gira siguiente, de lo contrario no podríamos afrontar los gastos que conlleva. No obstante, ya tenemos tres canciones completadas pero nuestro calendario está muy apretado por lo que habrá que esperar un poco más de lo previsto.