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ENTRE RATONES Y HOMBRES

Recién llegado de un festival en Paraguay tuvimos la ocasión de juntarnos con Walter Giardino, guitarra, líder y alma mater de Rata Blanca para charlar acercar del presente y pasado de la formación porteña que tan alto elevó el hard rock en Sudamérica allá por el año 90. Desde su reunión hace un lustro con el regreso del gran cantante Adrián Barilari, las cosas ruedan de nuevo en el seno de la banda. Aires frescos, público renovado y un reciente trabajo como “La llave de la puerta secreta” que les sigue alzando al primer puesto del género en cuanto a habla hispana se refiere. Los siguientes cuarenta minutos son una sucesión de historias y anécdotas del locuaz Giardino.

CYPT: Para comenzar, ¿qué tal ha ido el festival paraguayo?

WALTER: ¡Ufff! 78.000 personas en Asunción. Hacía 10 años que no tocábamos en Paraguay, nos sorprendió mucho, fue una gran fiesta. A veces uno se pregunta por qué tardamos una década en regresar. Lo que tenemos claro es que hay que volver pronto ya que no fue un show completo de Rata Blanca.

¿Cómo han sido las primeras reacciones al disco?

Maravillosas. En Argentina fue disco de oro antes de salir a las tiendas y ya casi es disco de platino. Este disco vino para nosotros con el pan debajo del brazo. Muchos opinan que es muy bueno, otros incluso que el mejor, pero en general nos hablan cosas muy lindas. Nos hacía falta en este momento de nuestra carrera, para una banda veterana está muy bien “mojar” de nuevo.

“El camino del fuego” supuso un retorno y “La llave de la puerta secreta”, tal vez, la confirmación de que Rata Blanca siguen editando grandes álbumes.

Hemos recorrido “El camino del fuego” para llegar a “La puerta secreta”.

Personalmente, ¿tienes en cuenta las reacciones de fans, prensa, etc.? Porque ya e sabe que luego hay filias, fobias y demás circunstancias particulares.

Las dos cosas. Como cuando me meto me afecto, en un momento paro y paso. Intento husmear un poco y veo desde gente que dice que somos maravillosos a otros que les resultamos odiosos. Las críticas malas, por lo general, son de gente que no nos quiere por lo que me trae sin cuidado lo que digan.

Puede haber críticas no buenas pero sí constructivas.

Exactamente. A mí lo que me importa es escuchar el disco en mi auto y sentir que puedo ponerlo y gustarme.

En este nuevo álbum hay mucha variedad de estilos sin perder la esencia de Rata.

Siempre odié que nos relacionaran obstinadamente con el heavy metal. Sí que somos una banda de extracción heavy metal pero no sólo somos eso. Amo el heavy pero no podría tocar sólo eso estilo, la variedad me saca posibilidades de sentimiento, de caminos, de texturas diferentes. Mi apuesta fuerte es que la gente se abra un poco y que no escuche sólo una cosa, ni heavy metal, ni blues, ni rock. Se trata de aprender que hay mucha música buena y maravillosa en un montón de géneros, no sólo uno.

Sí, porque en vuestra trayectoria podemos, por ejemplo, oír algún sólo bluesero pero no un tema completo como sí ocurre en “La llave de la puerta secreta”.

Exacto, en esta canción nueva es todo blues, la estructura, el coro medio cincuentero así a lo The Platters. Si al fin y al cabo “Shine on you crazy diamond” de Pink Floyd es un blues en su estructura. No hay problema, vacía no está, sentimiento no le falta y la última parte es totalmente “vintage”, grabado en un primera toma hasta donde llegáramos.

¿Y “El gran rey del rock and roll” a quién va dirigida?

A los que se erigen en profetas del rock a través de situaciones mentales y sociales. Son personajes más políticos que músicos, intentan suplir sus canciones vulgares con propaganda. Me da mucha bronca el consenso que tienen muchos de esos artistas en los medios, todos lo alaban porque nadie lo entiende. Yo no sé qué sienten sus fans cuando Eminem dice que se retira y que está harto del papel de Eminem. Entonces, ¿les estaba tomando el pelo a todos?. ¿Cómo puede la gente no reaccionar y decir que es una estafa?

Los tres primeros temas del disco considero que de aquí a poco serán un clásico de Rata Blanca.

Volviendo a Asunción, que es la referencia, cuando sonó “Aún estás en mis sueños” explotó todo. Nos quedamos sorprendidos porque en Paraguay no se había editado el disco y la gente cantaba como si lo hubiese tenido desde hace un año. El disco empieza muy arriba.

¿Hasta qué punto ha influido compositivamente el hecho de que tú vivas en Madrid y el resto del grupo en Argentina?

Por los resultados, positivamente. Viajé a Buenos Aires directamente al estudio. Me instalé en un hotel junto al mismo, entre Corrientes y Callao, y dispuse del estudio prácticamente todo el día. Me iba a media mañana a componer, tranquilo, solo, armaba los temas, y después llegaban los chicos y empezábamos a dar forma a las canciones todos juntos. Así trabajamos muy rápido, el 90% del material fue creado en el estudio.

¿Y qué ha supuesto, musicalmente, tu traslado a Madrid desde hace casi una década?

El tema “Guitarra española” (risas). Aparte de esto, dos estribillos del último disco fueron creados aquí. Con el de “Aún estás en mis sueños” era mi cumpleaños y estaba delante del televisor con una guitarra tocando un rato y me apareció el estribillo ése y dije: “Gracias por este regalo de cumpleaños”. Yo opino que soy receptor, no creador, tengo la habilidad de hacer la lectura. La inspiración es otra cosa, la idea primera surge de algo no conocido. Con “La otra cara de la moneda” estaba sentado en un sillón mirando a la sierra y apareció.

En este disco hay un tema llamado “Bajo el poder del sol”. ¿Tiene algún punto de conexión con “Bajo el camino del sol” de “Magos, espadas y rosas”?

Son diferentes escenarios. Quizá “El camino del sol” me evoca el desierto árabe, camellos, algo más oriental, un viaje místico, mientras que “Bajo el poder del sol” me da más la idea de una inteligencia superior juzgando los malos movimientos de la humanidad, lo mal que nos comportamos entre nosotros y hacia el planeta. Alguien me comentó si no era muy exagerado en mi apreciación y yo le contesté que preguntara, por ejemplo, a la gente de Nueva Orleans. El tsunami pasó hace un año y ya parece algo viejo y pasado porque han sucedido miles de catástrofes. Entonces, ¿estoy exagerando?.

Es evidente que Rata Blanca se identifica con Walter Giardino pero ¿no crees que al grupo sin gente como Hugo, Sergio (aunque ya no esté) y, sobre todo, Adrián le falta algo?

Siempre sostuve que Adrián era el mejor cantante que ha pasado por Rata Blanca y eso que hubo muchos antes y después. Convoqué de vuelta a la gente que más me gustaba para Rata y ahí está Adrián. Incluso, están prácticamente vetados los discos donde él no canta, y no por Adrián, sino por mí. Sinceramente prefiero que cante los temas de sus discos pero no quiero mezclar las etapas. Esto es muy simple, Adrián supero las expectativas con respecto a Saúl Blanch, siempre habrá alguien que opine lo contrario pero las cifras están ahí. Ahora, luego de Adrián nadie estuvo a la altura de las circunstancias por diferentes motivos. Le pasó a Iron Maiden y a Judas Priest, cómo no le va a suceder a Rata Blanca.

Antes de Adrián, Rata Blanca tuvo muchos problemas para encontrar vocalista. Estuvo Saúl pero luego hubo gente que duró una semana. ¿Llegaste a desesperarte en algún momento?

Desesperarme no, retrospectivamente es una de las peores cosas que nos sucedió pero ahí mantuve la calma y fuimos pragmáticos en la decisión. Rata Blanca entra al estudio para grabar y había un cantante al que se le revienta la garganta, no puede grabar nada. ¿Qué hacemos?. Llamar a Saúl Blanch pero pudo pasar cualquier cosa. A lo mejor esperamos a conseguir un cantante y nunca hubiéramos grabado el disco. Si algo tuve claro es que teníamos que seguir. Siempre digo que aprendí a jugar con las cartas que me tocan.

Antes de Rata Blanca hiciste tus pinitos como cantante en Punto Rojo. Cuando ocurre lo que acabas de contar, ¿no te planteaste encargarte de las voces?

No, no, no. Cuando empecé a cantar, los tonos a los que quería llegar me costaban muchísimo y lo dejé. Además, para hacer una buena actuación con la guitarra necesito un cantante. No me gusta cantar en directo, prefiero concentrarme en la guitarra y dirigir lo que está pasando.

Además de Argentina, ¿en qué países de Latinoamérica está más arraigada la banda?

Realmente seríamos injustos si hablásemos de unos e ignoráramos a otros. Rata Blanca ha llegado a lugares escondidos en el mapa, aviones que bajan en el medio de la selva y te preguntas dónde estás, y, de repente, ves a unos chicos que te están esperando en esa especie de aeropuerto para que les firmes un autógrafo y te hagas una foto. Lógicamente metemos más gente en México que en Costa Rica pero es algo demográfico, pero las caras de felicidad que he visto en Costa Rica las he visto en pocos sitios.

¿Y en Bolivia que parece un lugar bastante olvidado en el Cono Sur?

Nosotros hemos tocado muchísimas veces allí. De hecho, el primer show de Rata Blanca en esta nueva etapa fue en Santa Cruz de la Sierra. En La Paz fueron 15.000 personas por lo que tenemos un seguimiento importante. Rata Blanca tocó en todos los países de Latinoamérica excepto en Cuba donde es muy complicado porque los costes de transportar equipos hacen complicado dar un concierto. Si eso no está no subvencionado desde algún lado no lo podremos hacer y estamos desesperados por tocar allí porque sabemos que hay gente en Cuba que nos ama e irían a ciegas a vernos tocar. Quizá alguna isla del caribe, ah, y también Canadá, porque en Estados Unidos solemos tocar a menudo.

¿España cuándo?

El mes de febrero está reservado para España. Haremos bastantes fechas por aquí.

Viendo lo que ocurrió en vuestra última gira española, con entradas agotadas incluso en nuevas fechas añadidas, quizá deberíais plantearos tocar en sitios más grandes porque además de la demanda del público español, el incremento exponencial de la inmigración Latinoamericana supone mucho más público potencial.

Tienes razón, además queremos hacer un show un poco más holgado. Nos gusta tener espacio por lo que nos planteamos hacer el concierto Macumba, Riviera o Aqualung, para que nos permita hacer algo parecido a lo que estamos acostumbrados en Argentina. No vamos a traer el dragón pero algo más acorde a la demanda.

Vamos a ir terminando con algunas cuestiones externas al ámbito de Rata Blanca. Como músico, ¿qué opinión tienes del bandoneón? ¿Te gusta más que los instrumentos propios del rock, a excepción de la guitarra?

Depende de qué punto de vista lo mires. Si el bandoneón lo toca Piazzola, no hay color, pero si lo toco yo pues como que no suena igual. Me encantan todos los instrumentos, cada uno en las manos adecuadas tiene su propia personalidad. Siempre elegiría una guitarra eléctrica Fender Stratocaster pero eso no cuenta, ¿no?.

¿Qué sentiste al subirte a un escenario con Glenn Hughes?

Fue muy fuerte, una experiencia increíble. Estuve en el concierto de Madrid antes y después, cuando se puso malo. Son cosas que pasan, tiene 54 años, no es un muchacho. Para mí haber tocado con Glenn es un premio a una carrera. Con 15 años tenía el “Burn” de Deep Purple en mis manos y me emocionaba. Glenn estaba allí. ¿Quién me iba a decir a mí que me subiría a un escenario con ese tipo? Yo quería ser como ellos, no me importaba cómo.

Geográficamente hablando, ¿Jujuy (extremo norte de Argentina) o la Patagonia (extremo sur)?

¡Buff!. No sé, la Patagonia es increíble y Jujuy en lo suyo también es increíble. Depende de lo que vayas a hacer. En Jujuy todo son picos y montañas, también hay paisajes tremendos allí.

¿Dios, Gardel o Maradona? ¿A quién escoges?

Para jugar al fútbol Maradona; para cantar un tango Gardel; y ambos son elegidos de dios. A veces cuando le dicen a Maradona que es dios y eso, yo creo que sí, que es un dios en lo suyo, no es que sea un dios omnipotente ni nada de eso, pero creo que me entiendes.

Y para un argentino, fútbol, ¿deporte o religión?

A mí no me gustan los extremos. Soy fan de Boca, me gusta el fútbol, lo he jugado muchísimo, en algún momento me planteé dedicarme a ello, era portero, aunque preferí la música...

Si hubieras sido portero, habrías sido un Hugo Gatti.

(risas) Sí algo parecido. Volviendo al tema, no me gusta lo ultra del fútbol. No veo un enemigo en un hincha de River, ni lo insulto ni lo escupo. Si por un partido de fútbol sucede esto, cómo nos vamos a quejar después de la guerra. Jamás podré aceptar que alguien le pegue una trompada a otro por un partido de fútbol. Lo que sí es seguro es que Boca es el mejor equipo del mundo.

De acuerdo, pero después de uno que yo sé...

Sí, uno que le ganamos en Tokio con Riquelme y Palermo, ¿no?

Pues sí, vale, lo acepto, fuisteis mejores que el Real Madrid aquel día. Para concluir, ¿hay algún momento puntual en la carrera de Rata Blanca en el que hayas sentido que alcanzaste el máximo? Por ejemplo, me refiero a la mítica presentación de “Guerrero del arco iris” en Liniers, en el estadio de Vélez Sarfield.

No, para nada, siempre pienso que aún me queda un largo camino por aprender y por recorrer. Mi trayectoria la concibo como un sendero muy largo en el que final está lejos todavía. Son muchas vidas, discos grandes, otros no tanto, pero como artista pienso que tengo mucho que ofrecer.

Pero en cierto modo eres un privilegiado, has hecho lo que te gusta y la gente ha respondido.

También soy realista y me comparo con los mejores lo que me hace tener los pies en la tierra. Pienso en Bach o Mozart y yo soy un cero a su lado.

Bueno, muchos en vida no consiguieron reconocimiento.

Eso no importa porque su legado está ahí. Lo que sí agradezco mucho es que el reconocimiento obtenido me permite mantener a mi familia y vivir de lo que hago, pero sin dormirme y trabajando por ser mejor. Quizá si algún día escucho una sinfonía compuesta y dirigida por mí, sea el momento de dejarlo porque más que eso, imposible.