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SR. CHINARRO

“Soy un mal consumidor de mi propia música”

Los artistas son unos privilegiados. Su oficio es el único en el que es obligatorio equivocarse y ejercer con orgullo la incoherencia. Sólo de esa manera se ha evolucionado desde los bisontes policromos de la Cueva de Altamira a la actual oferta de más de 20.000 años de creaciones estéticamente valiosas. El sentido de ese movimiento, hacia delante o hacia detrás, hacia arriba o hacia abajo, es irrelevante. Lo importante es moverse, huir del estatismo.

A Antonio Luque no se le puede acusar de quedarse quieto. La historia de Sr. Chinarro, su alias musical, es larga y, hasta cierto punto, tortuosa. El debut discográfico del grupo se produjo en 1993, con un EP titulado “Pequeño circo”. El indie estaba empezando a carburar y Sr. Chinarro pronto se convirtió en una de las puntas de lanza de aquella efervescencia. Desde entonces, Antonio Luque ha tenido varios compañeros musicales y ha transitado por diversos estilos, sin perder nunca una especie de intangible habilidad para escribir letras sorprendentes y opacas.

Desde “El fuego amigo” (2005), su anterior obra, su aproximación estilística aparece más accesible, que no comercial. “No puede uno hacer siempre lo mismo”, nos aclara Antonio. “Ésa puede ser una buena clave para que la gente no se termine aburriendo, no responde a un plan establecido pero uno va haciendo lo que le da la gana. Yo pienso que es lo que hay que hacer aunque luego la gente no te siga, pero el gustazo que te has dado no te lo quita ni dios”. Pero él tampoco ve tantas diferencias entre sus discos. Cuando le comentas que hay un mundo entre “La primera ópera envasada al vacío” (2001) y su último disco, “El mundo según…” (2006), se muestra de lo más escéptico. “No lo tengo muy claro. Vamos a poner las canciones seguidas y a ver qué diferencia hay exactamente”.

Pero sí que hay diferencia. Por ejemplo, en las letras, que siguen conservando un cierto toque enigmático, “Sí, ocultan cosas, sí”, pero mucho menos que antes. Entre hacer letras difíciles de comprender a hacer letras que traten de cambiar la vida a la gente hay un salto muy grande, así que hay que ir poco a poco”. En los textos de “El mundo según…” se percibe una cierta ideología y Antonio no lo niega rotundamente. ¿Sr. Chinarro convertido en un cantautor a la usanza setentera, haciendo canción protesta?

“Me gustaría cambiar cosas, uno empieza a cansarse de ver siempre lo mismo, pero no, no me voy a meter en política (risas)”. Sin embargo, parece haber en “El mundo según…” una clara intención de ofrecer su propia cosmogonía, una cosmogonía chinarra. “No me atrevo a describir el mundo porque no lo conozco entero. Pero sí que las cosas que me han pasado en este último año he querido reflejarlas y de ahí el título del disco, aunque no sea muy exacto”.

Las letras de este último álbum de Sr. Chinarro hay que entenderlas desde una perspectiva más lírica que épica. Todas las referencias que se hacen en ellas tienen una traslación a la vida real de Antonio Luque. “Yo, a veces, me he sentido como Kafka y he oído discursos comunistas que me han dado risa”, nos dice para explicarnos la cita al novelista checo en “Del montón” y el juego de palabras (“Me da risa/tu discurso comunista”) de “No dispares”.

Después de grabar “El fuego amigo”, Antonio formó una nueva banda, con la que ha trabajado en “El mundo según…”. Jordi Gil, que ha producido también el disco, Javier Vega, Pablo Cabra e Israel Diezma han sido sus cómplices en este proyecto. Su mano es evidente en las músicas, en las que hay country, pop sin aditivos y rumbitas roqueras. “Yo iba al estudio, con mis bocetos de canciones y ellos eran los que me ayudaban a ver las posibilidades de desarrollo que tenían”. Pero la ayuda del grupo no se ha quedado ahí. “Incluso han influido en las letras, me han ayudado a hacerme comprender, me han animado”. Entre Antonio y el grupo han construido un armazón musical que bebe de fuentes muy clásicas, pero esta elección no ha sido casual. “Si uno recurre a ritmos populares ayuda a la comprensión de las letras. Es como un Caballo de Troya, como me dijeron el otro día”. En este caso, el Caballo de Troya son las melodías amables y el ejército de griegos dispuestos a conquistar Troya, las letras.

Con este disco, Sr. Chinarro vuelve a renovar su compromiso con el formato canción como unidad de medida artística. “Pienso que la mejor manera de arreglar las cosas sería volver a empezar. Y al principio, los artistas hacían singles de una canción. De esta manera, si sacáramos un single cuando tuviéramos un single, seríamos todos mucho más selectivos. Aunque igual es más difícil elegir 12 canciones de 18 que 1 de 10”.

“El mundo según…” no sólo es el disco que Antonio Luque y su banda han sacado en 2006. Será un álbum fundamental para entender la carrera de este sevillano, hoy afincado en Málaga, que es uno de los supervivientes del indie de lo 90. No sólo suena muy bien, sino que sobresale de entre toda su discografía como un punto de inflexión. Nueva discográfica, nueva banda y una inyección de confianza en sus propias posibilidades como vocalista. “Tengo menos miedos que antes porque a todo se acostumbra uno y antes no tenía muy claro cómo hacer. Y tampoco es que ahora lo tenga súper claro, pero me preocupo de hacerlo lo mejor que puedo y nada más”. Está claro que Sr. Chinarro sigue caminando, avanzando hacia algún ignoto lugar que sólo el tiempo desvelará. “Si la gente se cansara del Sr. Chinarro y no fuera a los conciertos no dejaría de hacer canciones, las colgaría en el Myspace”