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Ya conocéis, aquéllos
que seguís esta revista
habitualmente, mi poco cariño
hacia la mayoría de grupos
que pueblan el panorama rockero
patrio. Considero que el nivel
de la última década
ha sido, en líneas generales,
lamentable copado por bandas
de rock calimotxero y conjuntos
de heavy de segunda división
(como mucho). Sin embargo, siempre
hay excepciones, una de ellas
los vascos Su Ta Gar.
Sus inicios
radican en los 80 y ya desde
entonces dieron muestras de
su valía con composiciones
potentes que rozaban el thrash
de Metallica aliñadas
de unas excelentes melodías
de corte más clásico
conformando una propuesta sumamente
atractiva. El hecho de cantar
en euskera les daba un toque
personal adicional y hacía
del cuarteto una rara avis en
el ruedo ibérico del
negocio.
Por otra parte,
están sus textos. Comprendo
y respeto tanto lo que ellos
escriben en sus letras como
a los que no les hace mucha
gracia alguna de las cosas que
han expresado. Simplemente,
es cuestión de poso cultural
y social. Probablemente, alguien
como yo, nacido en Madrid, no
ha sido criado en el mismo ambiente
que un natural de La Línea
de la Concepción y no
se sienta identificado con lo
que dicen las canciones de una
banda de allí. Pero como
lo que realmente importa es
la música, Su Ta Gar
la tienen y muy buena.
Tras un largo
paréntesis desde su gran
directo “Jo Ta Ke”,
regresan con “Itsasoz
beteriko mugetan” (“Fronteras
llenas de mar”) y vuelven
a demostrar que tienen un talento
inhabitual en estas tierras.
Su gran potencial reside en
la mezcolanza de subgéneros
del metal y la capacidad para
dotar a sus composiciones de
una frescura y una vigencia
absolutas. Once alucinantes
temas y una repesca de una canción
acústica que el guitarra
y vocalista Aitor compuso en
1993 expresamente para una fiesta
del diario Egunkaria (ya sabéis,
esa publicación que fue
cerrada por, creo, el juez Garzón
que, para algunos, es un periódico
que difunde y fomenta la cultura
y la lengua vasca y, para otros,
imaginó que entre ellos
para el que lo clausuró,
un panfleto proetarra).
La ocasión
de hablar con el mencionado
Aitor y con el otro guitarrista,
Xabi, no podía ser desaprovechada.
Son gente que tienen una larga
trayectoria y muchas experiencias
que contar. Lo fácil
hubiera sido derivar la conversación
hacia los caminos políticos,
los acuerdos y desacuerdos,
pero como estamos tratando con
un grupo de música es
evidente que nos preocupamos
más de charlar sobre
el sensacional “Itsasoz
beteriko mugetan” que
de otro tipo de asuntos que
no procedían.
CPT: Han pasado
más de 3 años
desde la edición de “Homo
sapiens”. En este intervalo
únicamente sacasteis
el disco en directo. ¿Necesitabais
un descanso compositivo o, incluso,
un receso de todo el proceso
de ensayos, conciertos y convivencia
de grupo?
AITOR:
Lo que realmente necesitábamos
era sacar el directo ya. Habíamos
calculado que nuestro cuarto
álbum fuera en directo
pero la cosa se demoró
por los cambios de baterista
que tuvimos. Nos dimos cuenta
que llevábamos 6 discos
y era imprescindible plasmar
nuestras composiciones en un
trabajo en directo porque nos
íbamos a volver locos,
cosa que pasó, para seleccionar
el material.
El
disco se editó a comienzos
de 2001 y teníamos previsto
que este nuevo saliera a finales
de 2002 pero como andábamos
funcionando bien en el tema
de conciertos vimos que las
nuevas canciones podían
trabajarse algo más antes
de grabarlas y, por ello, se
demoró la aparición
de “Itsasoz...”.
¿Y crees
que con el directo, “Jo
Ta Ke”, cerrasteis una
etapa o esta nueva entrega es
más una evolución
natural respecto a las anteriores,
es decir, no hay una gran ruptura
estilística?
AITOR:
No era cuestión de cerrar
etapas sino, como antes te comenté,
que era la necesidad y la demanda
de la gente de un directo.
¿Cómo
es que Galder, el baterista,
ha vuelto al grupo? No suele
ser muy habitual que un ex -
miembro recale de nuevo en una
banda?
AITOR:
Son curiosidades de la vida.
Cuando él dejó
el grupo, no andábamos
muy bien juntos ni él
se fue muy contento. Las separaciones
son por diversos motivos. Nadie
tiene la culpa al 100%, es un
compendio de las dos partes.
Con el siguiente baterista,
Iban, igual acabamos peor. Éste
sí que no creo que vuelva.
Galder
tenía una espina clavada
y quería intentarlo de
nuevo. Cuando Iban se fue, salió
el nombre de Galder pero dije:
“¿Cómo vamos
a llamarle si le echamos? No
querrá volver”.
Al final, aceptó y estamos
muy contentos de su aportación.
Con el paso
de los años, ¿se
hace más complicado componer
o, por el contrario, se adquiere
una técnica para que
hace que los temas fluyan con
mayor facilidad?
AITOR:
No, resulta bastante complicado.
Además, es diferente
la frescura de los primeros
temas que compones. Este disco
considero que es muy fresco
pero nos sentimos obligados
a que las canciones fueran lo
mejor posible, que nos sintiéramos
motivados con ellas. Al principio
era más: “Qué
bien, he compuesto una canción”.
Ahora, eso no vale. Necesitamos
que la composición sea
muy buena, si no, se deja de
lado. Por ello, cuesta bastante.
Intentas hacer algo distinto,
sacas riffs y riffs hasta que
dices: “!Éste!!”.
Con las letras pasa lo mismo.
Algunas salen solas y otras
tardan tres meses.
Creo que una
de las principales características
de Su Ta Gar es la variedad
de vuestras composiciones.
Tenemos
algunas pautas. Por ejemplo,
los temas tienen que ser más
o menos fieles a nuestro estilo
pero siempre intentamos buscar
un amplio abanico de sonidos
en las canciones. Tratamos de
alternar ritmos, tonalidades,
que los temas ofrezcan sensaciones
diferentes.
Los que juntamos
letras o hacemos entrevistas
tenemos el mal endémico
de comparar unas cosas con otras.
Tengo una curiosidad, cuando
charláis con gente de
prensa, ¿os suelen hacer
mención a otras bandas
o conjuntos similares? Porque
yo no veo que nadie se parezca
a Su Ta Gar.
XABI:
No demasiado. Unanimidad suele
haber en decir que somos un
grupo de heavy metal como estilo
genérico.
AITOR:
No nos comparan con alguien
en concreto. Siempre intentamos
parecernos a nosotros mismos
sin copiar a nadie, que el ritmo
salga de dentro de la estructura
del grupo. Muchos grupos, quieras
o no, se parecen entre ellos
porque les flipa una banda determinada
y buscan ser como ellos.
Quizá
hay dos canciones del disco,
“Doinu eta ideiak sortzen”
(“Creando ideas y melodías”)
y “Beti zu gabe”
(“Siempre sin ti”)
que sean de corte más
clásico y accesibles
en los estribillos. ¿Es
por ello por lo que habéis
escogido esta última
como single?
XABI:
Más o menos, sí.
La primera el grupo la veía
como un auténtico single
pero la compañía
nos comentó: “¿Elegimos
nosotros el single o lo hacéis
vosotros?”. Como estábamos
orgullosos de todos los temas
compuestos les dejamos la opción
a ellos. Pienso que estas dos
son los temas que entran más
de primera escucha que es, por
otra parte, la función
del sencillo.
Sobre todo
la primera tiene un riff que
lo tengo constantemente en la
cabeza.
AITOR:
A mí también me
pasa, cada día con un
tema. Intento dormir y, de repente,
me suena en el cerebro ésta
o la otra, y digo: “!Madre
de dios!”...
(risas)
En el comienzo
del quinto tema, “Arnas
ixilean” (“En silencio”),
el fraseo que haces al cantar
en las primeras estrofas me
recuerda a Mike Patton (ex de
Faith No More, Fantomas,...).
Supongo que no será una
referencia para ti pero queda
muy bien.
AITOR:
Pero a mí me encantan
Faith No More. Empecé
a probar en esa onda y molaba.
Pensé que por qué
no probar algo así. Incluso
antes de tener la letra, en
el local al medir los registros
ya me salía así.
Además
de la propia música,
¿hasta qué punto
consideráis las letras
importantes en Su Ta Gar?
AITOR:
Su Ta Gar cuando se formó
se hizo, lógicamente,
por la música. Lo que
pasa es que desde la primera
letra que nos trajeron en euskera
ya era muy reivindicativa y
cogió mogollón
de valor para el público.
No obstante, todavía
seguimos haciendo primero la
música y después
le añadimos la letra.
Eso sí, a la hora de
trabajar el texto, intentamos
trabajarlas al máximo
que sean armoniosas, líricas,
tener cuidado con que concuerden
las estrofas.
Sois comprometidos
en diferentes aspectos.
AITOR:
Además de tener canciones
de amor o mitológicas,
buscamos también el aspecto
crítico y reivindicativo.
Cuando voy a escribir, pienso
en qué me sugiere la
composición y la mayoría
de las veces sugiere algo crítico,
quizá porque son melodías
y ritmos duros. Es como cuando
abres un periódico, noticias
buenas, pocas.
Como bien dices,
también hay letras más
personales como “Arnas
ixilean”.
AITOR:
Sí. Mi padre murió
hace un par de años y
está referida a eso pero
como si, más que yo,
fuera mi madre la que escribiera
el texto.
¿No
creéis que, a lo mejor,
con canciones como “Azken
gurutzada” (“La
última cruzada”)
alguien pueda sentir rechazo
respecto al grupo?
AITOR:
¿En qué sentido?
No lo sé
exactamente pero puede que,
a lo mejor, haya alguien que
se os acerqué a comentaros
que no les gustan las letras.
XABI:
Más que eso nos dicen
que no las entienden porque
cantamos en otro idioma. Ese
texto en concreto utiliza un
poco la ironía del texto
típico del heavy metal.
Nosotros no queremos ofender
a nadie, de hecho, nos gustan
muchos grupos de heavy con letras
de ese estilo. Si alguien se
dedica a contar batallitas a
mí tampoco me parece
mal. No es que digamos que el
canta sobre eso es un pringao
y yo hago unas letras geniales.
Lo que hace Aitor en la canción
es, ironizando con ese tipo
de temas, reflejar cómo
ve la situación actual
en Euskadi.
El último
tema, el dedicado al periódico
Egunkaria, está tratado
en clave bossanova con guitarra
acústica. Supongo que
será porque es algo un
tanto especial.
AITOR:
Sí, como pone en el disco
en 1993 me pidieron que saliera
a tocar una canción en
el tercer aniversario de la
creación de Egunkaria.
Salió Ruper Ordorika
y luego iba yo. Entonces alguien
me comentó: “Aitor,
¿vas a tocar sentado?.
Nosotros pensábamos que
ibas a tocar un punteo a lo
Gary Moore”. Ese día
conocí a Martxelo (N.
De R: Martxelo Otamendi, director
de la publicación hasta
su clausura y ahora procesado)
que me dio las gracias y mira
cómo son las cosas. Pero
bueno, a lo que iba, a la gente
se le hizo raro que yo tocara
algo así pero salió
de esta manera. Aquella vez
la toqué sólo
pero ahora le hemos añadido
algunas partes rítmicas.
Ya habéis
presentado las canciones al
público, ¿qué
tal han respondido?
XABI:
Muy bien, tenían ganas
de nuevos temas. El primer día
un poco más peleados
con el sonido pero, por lo demás,
perfecto. Además, el
segundo día cumplimos
nuestro concierto 600. A la
tarde ni nos acordábamos
pero fue genial. En Pamplona,
la sala a reventar. Del disco
nuevo tocamos 11 canciones,
dos horas en el escenario.
¿Qué
pasó al final con el
Viñarock?
No
tocamos porque me operaron en
Febrero. En principio, íbamos
a empezar a tocar el 2 de Mayo
pero el 28 de Abril tenía
médico y me comentó
que tenía la garganta
un poco resentida aún.
Sugirió que no forzara
tan pronto por lo que pospusimos
hasta el 24 de Mayo nuestro
primer concierto.
He leído
en vuestra página web
que alguna vez habéis
tenido ciertos problemillas
para tocar en algún sitio.
Debido a esto es por lo que
os centráis en tocar
en Euskadi, norte de España
y sur de Francia, o es más
un hecho objetivo, es decir,
vuestro mercado principal está
allí.
Es
evidente que el mercado se centra
sobre todo en esa zona. Sin
embargo, el año pasado
ya hicimos nuestros pinitos
por España y este verano
parecía que con el Viñarock,
el Tintorock y algún
otro, la cosa estaba cubierta
pero la suspensión del
primero y, luego, nos quitan
de los otros, pues nada, qué
le vamos a hacer.
Pero la exclusión
se debe a motivos musicales.
No,
a motivos políticos.
Es como consecuencia de la campaña
que hay contra Soziedad Alcohólica
que se extiende a nosotros.
A los organizadores les amenazan
con no darles subvenciones diciendo
que somos grupos proetarras.
Al final es porque somos vascos
y como somos los más
conocidos pues se meten contra
nosotros porque en Euskadi hay
muchos festivales a favor de
presos, de las Ikastolas, en
pro de los insumisos,... ahí
se mueve muchísima gente
y tocan cantidad de grupos.
Son cosas normales de allí
que están arraigadas.
Quizá aquí se
vean como fiestas proetarras
pero yo pienso que son fiestas
nacionalistas de los jóvenes
y punto.
(N. de R: A
esto me refería al comienzo
cuando lo del poso cultural
y social. Todo depende desde
el espectro en que mires las
cosas).
¿Y tocar
fuera? Porque hace años
viajabais con asiduidad a Austria,
Italia,...
Tres
giras hicimos por allí.
Era todo muy pequeño
a nivel de casa ocupadas y tal.
Si tuviéramos la oportunidad
de girar con, por ejemplo, Edguy
por Europa seguro que aceptábamos
pero tampoco hemos tenido la
posibilidad.
Para concluir,
¿consideréis que
si hubieseis cantado en inglés
o en español os hubiese
ido mejor a nivel general?
Siempre
decimos que no sabemos. No lo
hicimos así porque no
nos salió. La primera
letra nos la trajeron en
castellano y me costaba cantarla.
Pensaba, no obstante, hacerlo
en castellano pero pedí
que me la trajeran en euskera
porque me sentía más
cómodo. Es lógico,
en mi casa se habla euskera,
estudié en una Ikastola,
por ello se me hacía
raro utilizar el castellano.
Al final, siempre decimos que
Su Ta Gar es lo que es por cantar
heavy metal en euskera. Si,
por su parte, hubiésemos
utilizado el inglés,
igual estaríamos girando
por Europa o más probablemente
ya no existiríamos. Fue
un proceso natural. Alguna vez
hemos hablado algo sobre sacar
una versión en euskera
y otra en inglés pero
es complicado, sobre todo para
la compañía de
discos.
Sinceramente,
considero que tienen razón
en esta última respuesta.
La música de Su Ta Gar
no hubiera sido la misma de
haber cantado en castellano.
Sin embargo, cuando un grupo
o un disco destilan calidad
a borbotones poco importa el
idioma en el que se interprete.
Es lo que pasa con “Itsasoz
beteriko mugetan”, un
excelente trabajo a la altura
de la carrera de una magnífica
banda. Seguro que con algunas
(o muchas de sus ideas) no estoy
de acuerdo pero para algo existe
la discrepancia y el diálogo,
siempre más interesante
y divertido que empuñar
un arma. Si existiera sólo
un único pensamiento
sería muy aburrido, por
ejemplo, viviríamos escuchando
a los “triunfitos”,
Ricky Martin o a La Oreja De
Van Gogh. Y eso sería
muy nocivo para nuestra salud
mental.
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