Principal / Planeta Sonoro / Entrevistas / The Codex
THE CODEX
EL ENIGMA MARK BOALS, DESCIFRADO

Frontiers, ese sello caracterizado no sólo por su buen hacer sino por la facilidad en crear proyectos como churros, nos presenta una de sus ediciones más esperadas. The Codex está liderado por Magnus Karlsson, la mano maestra detrás de Starbreaker, Allen/Lande, etc., es decir, el “niño bonito” de Serafino Perugino (el cappo de Frontiers), que da rienda suelta a su lado más heavy y neoclásico, contando para la ocasión con el renacido Mark Boals, en su primer trabajo en tres años y justo a la vez que se anunció su inclusión como vocalista de los daneses Royal Hunt.

Por lo tanto, los alicientes, a priori, eran máximos. El resultado final no decepciona. Magnuss ha sabido dotar a The Codex de la suficiente caña para que Boals pueda brillar en todo su esplendor pero, al mismo tiempo, no pierde el lado melódico tan habitual en las composiciones de Karlsson, y es ahí donde descubrimos a un Mark en tesituras no adivinadas hasta ahora y que le pueden servir para aumentar la exquisitez de Royal Hunt. Temas como “Dream makers”, “Garden of grief” o la medio progresiva “Mistress of death” dan una vuelta de tuerca a las cuerdas vocales de Boals.

Por sacarle algo de punta a un muy buen disco, podemos decir que al ser doce canciones con más de cinco minutos de media, la escucha global puede resultar un tanto larga, que no aburrida, debido a que la originalidad no es el principal factor del álbum. No obstante, la sensación general que queda es que estamos ante una obra muy completa que ratifica, una vez más, el gran momento que vive Magnuss Karlsson y nos devuelve al primer plano del hard and heavy a Mark Boals.

Para conocer algo más sobre The Codex, nos pusimos en contacto con Magnuss. Después de un intento fallido, conseguimos charlar con el amable guitarra, teclista, productor y compositor. Hay que dejar constancia de que esta entrevista se llevó a cabo un par de semanas antes de que Karlsson fuera anunciado como nuevo componente de Primal Fear en sustitución de Stefan Leibing. Sin embargo, fijaos lo que responde ante la pregunta de si le gustaría formar parte de un grupo estable porque leyéndolo a posteriori pienso que nos daba una pista.

CYPT: No sé muy bien cómo funcionan este tipo de proyectos. Por ello, permíteme preguntarte un par de cosas al respecto. ¿Cómo surge la idea de The Codex?

MAGNUSS KARLSSON: Fue una idea de la compañía, de Frontiers. Querían que hiciera un disco más power metal que el resto de álbumes que he hecho para ellos, como Allen/Lande, Strabreaker, etc. No teníamos ningún miembro cuando empecé a escribir y Mark Boals llegó al final del proyecto. Ellos me propusieron un cantante alemán pero no funcionó. Entonces, Frontiers habló de Mark Boals y yo pensé que era fantástico porque soy un gran fan suyo. Sobre el resto de músico, el sello me dijo si podía conseguir un bajista y un baterista suecos para el disco y ahí es donde aparecen Linus y Daniel.

Por lo tanto, escribiste las canciones antes de saber que Mark Boals iba a cantarlas.

Exacto. Cuando definitivamente se supo que él iba a ser el vocalista cambié unas cuantas melodías para adaptarlas a su estilo porque Mark alcanza unos agudos que muy pocos pueden lograr. Les di un empujón adicional a los temas porque escribir para alguien tan versátil como Mark Boals resulta muy sencillo.

Por cierto, ¿cómo convencisteis a Mark Boals? Durante tres años había desaparecido del mundo de la música.

Pues no sé muy bien cómo lo hicieron. Cuando hablamos por primera vez, me contó que había estado metido en cosas más de música clásica pero no me dio ninguna razón, aparte de esta, por lo que hubiera abandonado el hard rock estos tres años.

Como fan suyo imagino que estarías familiarizado con su trabajo en Yngwie, Ring Of Fire o los discos en solitario que editó.

Sobre todo con su época en Yngwie. Tengo sus tres discos y están muy bien aunque, lógicamente, me quedo con “Trilogy”. También he escuchado cosas de Ring Of Fire o sus discos en solitario pero no tanto como Yngwie. Puede parecer un poco extraño oír a Mark en tesituras ajenas al neoclásico y es que yo considero que The Codex no es, para nada, un proyecto neoclásico sino más orientado al power metal.

Normalmente se asocia la voz de Mark con el “Trilogy” de Yngwie. Sin embargo, pienso que su voz ha madurado mucho desde entonces y en The Codex aporta una más amplia gama de registros que en pasados proyectos.

Sin duda, pero la razón principal es que con Yngwie seguro que tenía un montón de reglas e imposiciones sobre su forma de cantar. No creo que le dejara cantar a su manera. Conmigo no tuvo ese problema. Simplemente le dije que cantara lo mejor que pudiera y en la forma que considerase adecuada para cada tema.

¿Escribiste todas las canciones de The Codex para este proyecto o tenías alguna guardada en el cajón y cuando te encargaron el disco pensaste que se adaptaba a lo que te pedían?

No, todas las canciones son nuevas y específicas para The Codex. Últimamente tengo tantos proyectos que no soy de los que guarda en el cajón canciones. Las uso todas.

Además de Mark y tú, me gustaría preguntarte por Linus y Daniel Flores. ¿Por qué les escogiste? Supongo que los conocerías, serían amigos o pensaste que eran los músicos adecuados.

A Linus le conocí en mi academia donde enseño a tocar la guitarra. El vino a la escuela a que le enseñara. Hablando con él descubrí que le gustaba mucho el hard rock y mis proyectos. Además de tocar la guitarra es un gran bajista y pensé que sería perfecto para The Codex. Es el primer disco que graba y lo ha hecho realmente bien.

Con respecto a Daniel Flores, él contactó conmigo porque había escuchado los dos discos de Allen/Lande y pensaba que eran excelentes. Hablamos sobre trabajar juntos en alguna cosa, escuché los discos que tiene con Minds Eye y me quedé alucinado de lo buenos que son. Me encanta esa especie de metal lleno de progresivo. Cuando me encargaron The Codex, inmediatamente pensé en Daniel para tocar la batería.

Comparado con otros proyectos en los que has estado involucrado, es obvio, como hemos venido apuntando, que está más orientado al heavy metal.

Sobre todo en algunas canciones. Otras son más melódicas y típicas de lo que suelo hacer. Sí que, en general, es más heavy que Starbreaker o Allen/Lande pero yo sí le veo cierto paralelismo estilístico al último álbum que hice con Last Tribe, “The uncrowned”.

Además de tu labor como guitarrista creo que los teclados del disco están muy logrados y contribuyen a equilibrar la balanza entre el power metal del que hablabas y un sonido más clásico.

Me gusta mucho usar atmósferas y pasajes de teclados. En realidad, no toco bien ese instrumento pero invierto un montón de tiempo hasta encontrar el sonido adecuado. Intento suplir mis carencias como teclista, trabajando un montón.

Entiendo, por tanto, que compones con la guitarra y no los teclados.

Paradójicamente, es bueno ser malo tocando los teclados porque cuando toco la guitarra me gusta tocar cosas complicadas y técnicas, pero cuando me siento a tocar el piano es todo mucho más sencillo. En ocasiones, las mejores melodías vienen de una línea muy sencilla y fácil de tocar. Por lo tanto, a veces compongo con guitarras y otras con piano.

¿Qué canciones de The Codex crees que son las más inspiradas?

Depende del día en que me cojas te diré unas u otras pero considero que “Raise your hands” es la que más me gustaba trabajar en el estudio cuando estaba escribiendo el disco porque he hecho un montón de cosas de música folk irlandesa y me recuerda un poco a ese estilo. Además, “Whole again” es especial porque hice un esfuerzo adicional en los arreglos para lograr el sonido de la sección de cuerda. También podría decir “Beyond the dark” o alguna otra. Cada composición tiene un sabor distinto, mira “Toxic kiss”, no estoy habituado a escribir un tema como ése pero creo que es de las que mejor se acoplaba a la voz de Mark Boals. Fue la primera que grabó.

Me gusta mucho la portada y pienso que casa perfectamente con la música y el nombre del grupo.

No recuerdo el nombre real de su autor, es sueco, pero sí su nombre artístico, MONOWASP. Ha hecho un montón de portadas últimamente, sobre todo para Frontiers. (N. de R: Su verdadero nombre es Carl-André Beckston y entre sus portadas están las últimas de House Of Lords, Place Vendome, Stan Bush, Seven Witches, Ted Poley, Michael Kiske,…) Me comentó que le gustaría escuchar el disco antes de diseñar nada porque prefería oír la música y hacerse una idea de cómo reflejarla visualmente. Sin duda, lo ha conseguido.

¿Hay alguna relación entre las letras y el nombre del grupo?

No, ninguna. Tengo que decirte que la historia sobre el nombre del grupo es muy aburrida porque también fue idea de la discográfica. No obstante, pienso que no queda mal cuando escuchas la música.

Puedes sacar las cosas positivas a esto. Sólo te tienes que preocupar en componer y, posteriormente, grabar.

Sí, incluso los nombres impuestos, en ocasiones, me inspiran. Por ejemplo, en el último disco de Allen/Lande la compañía me pidió que la primera canción se llamara “The revenge”. Pues bien, esto me sirvió de hilo conductor y fuente de inspiración para componer gran parte del disco.

Normalmente, los proyectos de Magnus Karlsson no se quedan en un único disco. Hablo de Allen/Lande, próximamente saldrá el nuevo álbum de Starbreaker, ojalá trabajes otra vez con Tony O´Hora… Quizá es demasiado pronto pero ¿tus primeros pensamientos sobre The Codex están relacionados con la continuidad?

Creo que vamos a continuar pero es muy pronto para afirmarlo. A Mark le ha gustado mucho el disco. No sé si tendrá tiempo ahora que ha entrado en Royal Hunt o si querrá hacerlo. Muchas circunstancias pueden ocurrir pero dependerá del tiempo que tengamos Mark y yo, y de la decisión de la compañía.

¿No echas de menos estar en una banda como miembro permanente o a pesar de que vivan en Estados Unidos podemos considerar a Starbreaker como un grupo estable?

(se lo piensa unos segundos) Me gustaría que Starbreaker fueran una banda que girara y demás. En realidad, planeamos un tour con el primer disco pero determinadas cosas impidieron que finalmente se llevara a cabo. El nuevo disco de Starbreaker está terminado y esperemos que esta vez podamos tocar en directo porque cuando lo haces sobrepasas el status de proyecto y te conviertes en una banda. No obstante, es complicado porque en la mayoría de discos que edito los vocalistas son miembros de grandes bandas con lo que resulta complicado que dispongan de tiempo para tocar. Te puedo decir que las peticiones para que Allen/Lande se presenten en festivales son innumerables pero es casi imposible que las agendas de Jorn y Russell puedan compaginarse. A ver si ahora que Tony Harnell ha abandonado TNT podemos hacer algo con Starbreaker.

Te lo comentaba porque a la mayoría de músicos les encanta tocar en directo sus canciones. ¿No tienes tú esa necesidad?

Totalmente. Eso es lo que más echo de menos. Es un sueño escribir canciones para tan grandes cantantes pero me encantaría ver mis proyectos encima de un escenario. Ahora mismo, tengo una buena oportunidad con una banda bastante grande aunque yo no he compuesto ninguna canción. Puede ser interesante aunque no será igual que con mis propias canciones. (N. de R: Como hemos comentado, ahora se sabe que esta banda es Primal Fear. A mí no me pega mucho pero siento curiosidad)

Es evidente que estás viviendo tu momento más prolífico pero ¿temes que la gente pueda cansarse de ti? Algo en plan: “Oh, otro proyecto de Magnus Karlsson. Ya aburre porque saca tres o cuatro discos al año”.

Es muy sencillo. Si a la gente no le gusta mi música, lógicamente les parecerá aburrido pero si siguen mis proyectos no creo que les importe uno, dos, tres o cuatro discos al año. Al revés, lo agradecerán más que si sacara una cosa cada cuatro o cinco años. No creo que sea malo ser productivo. Me equivocaría si lo hiciera exclusivamente por dinero pero te aseguro que no gano mucho dinero con estos proyectos.

Lo que sí pienso es que hay una especie de conexión en tus últimas ediciones. No hablo en términos de estilo musical sino más bien en el sonido de guitarra o la producción. Se adivina con facilidad que estamos ante un disco de Magnus Karlsson.

Estoy de acuerdo contigo pero creo que es bueno saber que estás ante una de mis canciones, que puedas identificarlas. Es algo que me gusta.

¿Cómo es tu contrato con Frontiers? ¿Tienen algún derecho exclusivo sobre tu música o algo así?

No. Cada disco nuevo que saco supone un contrato. No estoy obligado a sacar un número determinado o mínimo de discos por año con ellos. Tan pronto como termino un álbum hablamos y establecemos las condiciones de edición. Por lo tanto, no tengo un contrato de larga duración ni nada de eso con ellos.

En los últimos ocho años has sacado más de una decena de discos al mercado. ¿De cuál te sientes más orgulloso? Y no vale decir The Codex.

(risas) No lo sé. Si tuviera que escoger me decantaría por dos: el “Witch dance” de Last Tribe y el último de Allen/Lande, “The revenge”. Sin embargo, algunas de las mejores canciones que he compuesto se encuentran en el disco que hice con Tony O´Hora pero, desgraciadamente, la producción no está a la altura.

Justo al contrario, ¿te arrepientes de alguno?

No creo que me arrepienta pero el álbum de Planet Alliance, sin ser malo, es más un popurrí de músicos que nos juntamos en un estudio y sacamos un disco bastante inconexo. Normalmente estoy acostumbrado a trabajar así pero esto fue demasiado improvisado y precipitado. No toqué en todas las canciones, sólo en las tres o cuatro que compuse. Con todo, no está mal ni me avergüenza. Simplemente considero que podría haber quedado mucho mejor.

Habrá cientos de cantantes y músicos con quienes te gustaría tocar pero si tuvieses que elegir uno, ¿cuál sería?

Probablemente sería Rob Halford.

¿Pero el Halford de ahora o de hace un cuarto de siglo?

No importa porque considero que aún es un excelente cantante. Lo que pasa es que las canciones que componen Judas Priest no son tan buenas como hace dos décadas. No es que sean malas pero claro, si lo comparas con “Screaming for vengeance” no tienen nada que hacer. También podría decirte Ronnie James Dio o David Coverdale. Vamos, los más grandes del hard and heavy.
Lo último que he hecho ha sido trabajar con dos grandes vocalistas. El primero, Bob Catley de Magnum. Casualmente sólo he trabajado en la composición y algunas demos pero no en la grabación final. Siempre suelo producir los discos en los que compongo pero esta vez ha sido cosa de Dennis Ward. También he escrito un par de canciones para Michael Kiske cuya voz he admirado desde los viejos días de Helloween…

¿En un estilo heavy, Michael Kiske?

… No, no. Algo más tranquilo. No creo que quiera volver a cantar heavy metal.

Con Last Tribe sacaste tres grandes discos que recibieron muy buenas críticas. ¿Cuál fue la razón para deshacer el grupo?

En realidad no nos separamos, somos muy buenos amigos. Lo que pasó es que nuestra oficina de management fue nefasta. No nos ayudaron en nada pero tampoco nos permitían liberarnos del contrato que teníamos con ellos. Intenté romper el contrato muchas veces pero no fue posible. Hemos hablado unas cuantas veces de hacer un nuevo disco de Last Tribe y contactar con otro manager pero no estoy seguro de que vaya a ocurrir. Me encantaría hacerlo.

Tocaste en un par de discos de Midnight Sun. No tuvisteis nada de éxito y el grupo se separó. ¿Qué pensaste cuando “Metal will stand tall”, una canción de Midnight Sun, se convirtió en un gran hit al salir como segundo single del debut de The Poodles?

(se parte de risa el amigo Magnus) Además, el guitarrista de The Poodles, Pontus Norgren, hace exactamente el mismo solo que yo hice en el disco de Midnight Sun. Me alegra mucho, sobre todo por Jakob, que es uno de los grandes vocalistas de heavy metal que tenemos en Suecia. The Poodles es más pop metal pero creo que están haciendo un buen trabajo, podría ser peor.

Lástima que tú no escribieras esa canción porque ahora tendrías algún dinero más en el banco…

Je, je, sí, la verdad es que habría ganado algo con los royalties.

Además del hard and heavy, como antes apuntabas, estás metido desde hace tiempo en una banda de música tradicional irlandesa, Greenhouse. ¿Qué nos puedes contar de este grupo?

Es justo lo contrario a todo lo que hago porque casi siempre estamos tocando en directo aquí en Suecia y únicamente hemos grabado un disco que no ha sido editado por ninguna compañía sino que lo vendemos cuando salimos a tocar en pequeñas giras o festivales. Es muy divertido porque me aporta cosas muy diferentes y me sirve de inspiración para componer discos de hard rock.

En Greenhouse no sólo tocas la guitarra sino también el banjo e, incluso, cantas. ¿Te has planteado editar un disco de hard rock contigo como vocalista?

No sé si sabes que en algún bonus track de Last Tribe para el mercado japonés he hecho mis pinitos como cantante. Quizá lo ponga en el myspace para que todo el mundo pueda oírlo. Quizá en el futuro me gustaría hacer un disco en solitario con todos los cantantes con los que he trabajado y yo mismo metiendo voces en un par de temas. No creo que me atreva a cantar un disco entero, sería demasiado.

Echando un vistazo a tu página web pone: Magnus Karlsson, guitarrista, compositor, productor. ¿Con qué faceta te quedas?

Hace unos años te hubiera dicho que guitarrista pero actualmente creo que el ranking ha cambiado. Primero sería compositor. Me encanta tocar la guitarra pero prefiero aún más escribir canciones. Cuando era más jóvenes podía estar horas y horas practicando para ser mejor guitarrista. Ahora estoy horas escribiendo canciones.

Hasta aquí lo que dio de sí la entrevista con Magnus Karlsson, a quien deseamos suerte en su nueva aventura con Primal Fear que, ojalá, no le impida seguir deleitándonos con todos esos proyectos en los que anda metido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marco Antonio Romero