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EL UNDERGROUND DEL THRASH AMERICANO

Normalmente solemos asistir a reuniones de bandas más o menos exitosas en su momento pero el caso que nos ocupa no cumple exactamente con estos requisitos. Los tejanos Torture no consiguieron excesiva notoriedad en la segunda mitad de los ochenta. Ahogados por la explosión del thrash cuando quisieron emerger, la escena estaba en declive para el público metalero. Sin embargo, esto no quita para que se siguieran editando grandes obras, muchas de ellas desconocidas en la actualidad. Una de estas es “Storm alert”, el único larga duración de cuarteto de El Paso. Con el antecedente del EP, “Terror kingdom”, Tom Hicks y sus compañeros facturaron un grandioso álbum de thrash potente. Para todos aquellos aficionados al género, supongo que discos como “None shall defy” de Infernal Majesty o “Forward to termination” y “Soldiers of misfortune” de Sacrifice les sonarán. Pues bien, estos son los conjuntos más parecidos a Torture. A pesar de que hubieran tenido que cruzar todo el país, es de Canadá del lugar donde podemos sacar más formaciones con estilo similar a nuestros protagonistas.

Estamos hablando de 1989 y el death metal ya es una realidad en el underground de ahí que la voz de Tom sea bastante bruta en comparación a otros nombres más conocidos de aquella época. Sólo tenéis que escuchar cosas como “Blood portraits” para saber a qué me refiero, Hicks estaba más cerca de Mike Torrao de Possessed que de Chuck Billy o Mark Osegueda. Asimismo, este “Storm alert” presenta una cualidad importante. Torture no se cortan a la hora de inundar el disco con composiciones de siete, ocho y hasta once minutos lo que implica largos desarrollos instrumentales que, en un principio, estarían destinados a aburrir. Nada más lejos, quitando la inicial y más corta “Ignominous slaughter”, mis favoritas son, sin duda, la genial “Dwell into surreality” y “Deciever”, ambas extensísimas y llenas de cambios de ritmo.

Diecisiete años después de “Storm alert”, Torture lo reeditan pero dándole un lavado de cara importante. En primer lugar, el mago Neil Kernon se ha encargado de darle un mayor lustre al sonido para que toda la potencia desplegada se pueda apreciar. Las guitarras y la voz ocupan, por fin, el lugar que merecen. Además, con relación al original, se han introducido un par de temas procedentes de una demo que nunca vio la luz, uno de ellos, el mencionado “Dwell into surreality”, absolutamente excepcional. La tercera novedad proviene del cambio de portada y logo, algo menor, pero, sinceramente, me hacía más ilusión la antiguo, nada especial pero sí muy “vintage”.

Sea como fuera, este disco me ha sorprendido gratamente porque en 2006 sigue tan vigente como hace tres lustros. A todos los amantes del thrash les recomendaría que adquirieran este “Storm alert”, una de esas múltiples joyas escondidas que se hallan por algún lugar del limbo musical. Para hablar de los viejos y de los nuevos tiempos contactamos con Tom Hicks, guitarra voz y líder de Torture, además de ser uno de los dos miembros fundadores que ha reaparecido en esta resurrección desde el abismo de las profundidades.

CYPT: Empecemos por lo obvio. ¿Por qué un renacimiento de Torture?

TOM HICKS: Umm, veamos. Tocamos nuestro último concierto en 1991 con Sepultura en Phoenix y nos separamos. Aquí en Texas hace un par de años el thrash ha vuelto con fuerza y siempre tuve la ilusión de sacar “Storm alert” con un sonido que le hiciera justicia. Contacté con Neil Kernon y me puse a buscar una discográfica que apoyara el proyecto, finalmente fue Escapi. Desde entonces, decidí reformar la banda y ya hemos tocado algunos shows con gente como Overkill, Dragonlord o Exodus. Creo que ha sido el momento perfecto porque en los años noventa esta escena desapareció casi por completo.

Cuando un grupo se separa, lo normal es que sus componentes formen otras bandas pero no fue el caso de Torture. A todos vosotros se os perdió la pista durante muchos años.

Sí, es verdad. Torture comenzamos allá por 1985, éramos cuatro amigos tocando por diversión, sin muchas expectativas en un lugar de no mucha tradición metalera. Por ello, no necesariamente formamos parte del negocio musical. Hasta 1991, sólo estuvimos en Torture y no nos separamos porque queríamos hacer otro estilo de música u otros grupos sino porque queríamos dar un paso adelante en nuestras vidas, más que nada yendo a la universidad y estudiando.

Como bien dices El Paso no es una ciudad con muchos grupos.

Eso es cierto pero para nosotros fui un sitio ideal porque conseguimos tener fans no sólo en la ciudad sino, sobre todo, en México ya que, como sabrás, El Paso hace frontera. El problema es que en Estados Unidos no se consideraba mucho a un banda de El Paso. No es lo mismo ser de aquí que de Nueva York, Los Angeles, San Francisco o, dentro de Texas, Dallas o Austin, aunque dentro del thrash metal estas tampoco pintaban mucho. No obstante, no me escudo sólo en esto. Cuando “Storm alert” aparece ya es 1989 y el movimiento thrash está en declive de popularidad, que no de calidad, porque las grandes bandas abren su estilo para conquistar mayores audiencias y, a la vez, los seguidores más radicales se decantan por una nueva forma de metal extremo, el death metal, con Cannibal Corpse, Deicide, Malevolent Creation y todos esos grupos. Torture nos quedamos un poco en tierra de nadie en América porque, por el contrario, Europa nos acogió muy bien, tuvimos grandes críticas, y México, por lo antes comentado, era nuestro principal mercado.

En esta vuelta de Torture estáis localizados en San Francisco, ¿razones musicales o extramusicales?

Por motivos laborales yo me vine a trabajar a San Francisco, incluso antes de que una hipotética vuelta se me pasara por la cabeza. Por lo tanto, no fue una cosa premeditada pero ha sido positivo porque estoy en permanente contacto con la gente de Testament, Exodus, Heathen, Death Angel,... todos ellos fueron una gran influencia para nosotros al principio.

Deric, el bajista, y tú sois los miembros originales que seguís en la banda. ¿Hablaste con Jerry Nordland y Joe Robins para ver si querían volver a montar Torture contigo?

Con Jerry sí que hablé pero él ahora mismo está muy alejado de la música y del metal. Se mostró muy contento por el regreso, nos deseó la mejor de las suertes y me dijo que le fuera informando de cómo transcurría todo, como así hago puntualmente. Con Joe, la verdad es que no sabía dónde encontrarle por lo que tampoco intenté buscarle ni nada de eso.

Como has mencionado, para esta reedición has trabajado con Neil Kernon que, en mi opinión, ha hecho una gran labor.

Yo también lo creo. Originariamente, “Storm alert” se grabó en dos estudios distintos, en meses separados y con instrumentos diferentes por lo que había mucha inconsistencias. Se hizo todo muy rápido y, a pesar de que no quedó mal del todo, las críticas en aquella época hablaban de que a la producción le faltaba un poco de fuerza. Para los estándares del siglo XXI no está muy bien, había un montón de cosas que quería rehacer como algunos voces, un montón de partes de guitarra.

Escogí a Neil Kernon por un motivo muy sencillo. Estaba escuchando unos discos y vi que algunos se habían grabado en Village Productions, en Tornillo, muy cerca de El Paso. Precisamente ahí es donde registramos la mayor parte de “Storm alert”. No recuerdo bien si era un disco de Nevermore o de Cannibal Corpse el que escuchaba en ese momento, el caso es que lo había producido Neil Kernon y sonaba de maravilla (N. de R: Se refiere por los de Seattle al “Dreaming neon black” o por los death metaleros al “Gore obsessed”, ambos hechos en ese estudio con el mítico productor). Además, Neil ha trabajado, como todo el mundo sabe, con montones de bandas de los ochenta. Le llamé, le pregunté si estaba interesado en ayudarnos a remezclar “Storm alert” casi por curiosidad personal porque en aquel momento ni tan siquiera pensaba en reeditar el disco. Me comentó que en cuanto tuviera un hueco en su agenda lo haría y cuando eso sucedió, nos conocimos y empezamos a trabajar. Él es un productor de verdad, algo que Torture nunca tuvimos, casi como un profesor en el estudio de grabación. Cuando algo pensaba que no era adecuado, me lo decía y me obligaba a rehacerlo para que quedara perfecto. Fuimos intimando y nos hemos hecho grandes amigos. Y mira cómo empezó todo, por pura coincidencia de estar en casa oyendo música.

Con relación a 1989 habéis cambiado la portada y el logo. Entiendo lo primero pero, ¿por qué el logo? Para mí, era mucho más thrash el original y quedaba perfecto.

Todo esto fue una decisión de Escapi, nuestro sello. Inicialmente no pensamos en cambiar ni la portada ni el logo. Nos lo dijeron un mes antes porque consideraban que la portada no representaba bien nuestra música. Motivos comerciales, como se suele decir. Como esto es un proyecto conjunto, accedimos aunque no reniego, ni mucho menos, de la portada ni del logo de 1989, a mí me gustaban y eran una seña de identificación, aunque tampoco me parece mal lo que ha hecho Escapi porque en esta reedición hay dos temas extras, un nuevo sonido, los tiempos han cambiado, etc.

En este nueva edición de “Storm alert” hay una intro y dos temas más. Uno de ellos, “Dwell into surreality” me parece una increíble canción de once minutos, muy épica, thrash pero también con un toque actual. ¿La compusiste en los ochenta?

Creo que la compusimos en 1990. Jerry, el batería original y yo, fuimos a Los Angeles a trabajar con Bill Metoyer, que hizo cosas para Slayer o Sacred Reich. Grabamos “Dwell...” para enviarla como demo a algún sello americano con la intención de que nos ficharan. Cuando la compusimos no era tan larga pero quisimos mostrar a las discográficas que éramos capaces de mezclar diversos estilos o hacer cambios de ritmo en una sola canción. La otra canción “Whips Pt. 2” también formaba parte de esa demo y tampoco fue editada nunca. Por eso, lo hemos hecho ahora porque pensamos que ambas eran realmente buenas.

Ya, pero “Whips Pt. 2” a mí me parece que es como una revisión de “Whips of the antichrist”, una canción de vuestro EP “Terror kingdom”.

Exacto, me alegra saber que te has dado cuenta porque hasta el momento nadie lo había hecho. “Terror kingdom” tuvo una tirada muy reducida y decidimos coger algún riff y reconvertirla en “Whips pt.1” que aparecía originariamente en “Storm alert”. “Whips pt. 2” es una extensión de la mismo con los riffs que no utilizamos entonces y con otros añadidos. No queríamos poner dos instrumentales seguidas pero al ser ambas provenientes de una misma composición preferimos dejarlas en ese orden. Espero que a la gente les parezcan interesantes porque ya sabes que, a veces, las instrumentales no son muy apreciadas, por eso los grupos las ponen al final.

Hablando del EP, hoy en día imposible de encontrar, me hubiera encantado que en esta reedición de “Storm alert” se incluyera el tema “Into the darkness” de “Terror kingdom”, uno de los mejores del grupo para mí.

Es curioso porque “Into the darkness” fue una de las primeras canciones que escribimos y tocamos en directo, allá por 1986. Respecto a “Terror kingdom” te puedo decir que existe una posibilidad bastante fundada de que se editen en un futuro cercano en cd junto a versiones alternativas de temas como “Into the darkness” y “Power metal”, además de alguna canción que nunca ha visto la luz pero que tenemos grabada. Veremos a ver qué pasa. La verdad es que no sabía que “Into the darkness” fuese una canción popular entre nuestros seguidores pero en México y en Europa sí es conocida. Si algún día tocamos por Europa, vente al concierto, me lo recuerdas y la tocaremos.

Originariamente, ni el EP ni “Storm alert” se editaron en Estados Unidos. Tiene que ser un poco frustrante para un grupo de allí, ¿no?

Bueno, no creas. “Terror kingdom”salió por un sello mexicano pero en nuestro conciertos la gente podía comprarlo y también se lo enviamos a algunas tiendas especializadas de la costa oeste para que lo vendieran. Asimismo, llegaron copias a Europa. Cuando las revistas y fanzines europeos empezaron a comentar el disco, nos llegaron ofertas de diferentes sellos europeos interesados en sacar nuestro primer Lp. A pesar de que éramos conscientes de que no tenían distribución en América, firmamos con Metalcore (Plastic Head) porque donde teníamos más seguidores era en Europa. Esto se convirtió en un problema ya que para tocar en directo, teníamos que hacer por aquí, por el suroeste de Estados Unidos pero los fans sólo podían conseguir “Storm alert”de importación, con lo que muy pocos tenían acceso a las nuevas canciones. Por eso grabamos las dos canciones de las que hablábamos con Bill Metoyer, para intentar conseguir un contrato en nuestro país. Afortunadamente con la reedición este problema se subsana. En cualquier caso, considero que hicimos bien porque nos prestaron bastante apoyo en aquel tiempo para ser un grupo conocido en Europa.

Como hemos venido comentando, os movisteis sobre todo por el sur y el oeste de vuestro país y tocasteis con bandas de primera fila en aquellos años. ¿Tienes algún recuerdo especial de algún concierto?

De todos porque para nosotros era muy grande cada vez que tocábamos. Nos parecía imposible lograr ese reconocimiento, por mínimo que fuera, dentro de la escena. No teníamos agencia de managers ni nada de eso pero logramos tocar con Death o Death Angel, grupos increíbles en mi opinión. Shows como el de Death Angel lo recuerdo como si fuera ayer, también uno que hicimos con Dark Angel, vaya batería era y es Gene Hoghland. Ahora estamos reviviendo eso tocando con Overkill, Dragonlord o Exodus, y es impresionante poder tocar ante gente que ama esta música aunque no nos hayan oído nunca antes porque, si lo haces bien, ganas seguidores.

Una de esas actuaciones fue con Sepultura. ¿Imaginabas que tendrían ese enorme éxito con “Chaos A.D.” y “Roots”? En Europa eran la referencia del género en la primera mitad de los noventa.

Cuando tocamos con ellos y Obituary, fue en 1991 y si no recuerdo mal fue en la gira del “Chaos A.D.” (N. de R: No, fue en la gira del “Arise” que es de ese año). En aquel momento ya tenían un gran seguimiento pero fue algo que se venía viendo desde 1987 o 1988. Era la típica banda que corría de boca en boca entre los seguidores del género y sus cintas circulaban por docenas en el “tape-trading”. Llevaron esta música a las masas de la manera correcta porque otros grupos fueron más grande pero traicionando un poco sus raíces thrash. Ellos fueron pioneros en su sonido.

Sobre esto podríamos abrir un debate porque considero que Sepultura sí que traicionaron sus raíces, pero como no es motivo de esta entrevista, prosigamos. Ya que tocasteis con Death, ¿llegasteis a conocer a Chuck?

No mucho, simplemente los días que tocamos con ellos, que fueron dos, nada más. Conocí a Chuck un par de horas antes del primer concierto y, posteriormente, tomamos algo y charlamos pero vamos, lo típico que se suele hacer con todos los grupos. Algo superficial. Eso sí, esa banda era increíble. Era la gira de “Spiritual healing”, un disco grandioso. Con todo, para Death sólo éramos una banda más de las muchas que abrían para ellos en aquella época. De esos años, nuestros mejores amigos eran la gente de Devastation que también eran de Tezas como nosotros.

Volviendo a la música de Torture, ¿te consideras más unido a la Bay Area o piensas que vuestras influencias provienen de otros lugares y escenas?

En mi opinión, creo que estamos más influidos por el thrash alemán que por la Bay Area, Destruction, Kreator, Artillery aunque eran daneses. También por el thrash canadiense, bandas como Sacrifice o Infernal Majesty. La única influencia de la Bay Area que tenía en aquel momento fueron los primeros Metallica y Slayer, aunque estos eran de Los Angeles.

Me apunto un tanto porque mi siguiente pregunta iba de eso, que yo pienso que vuestro sonido es muy canadiense, en las partes brutales recordáis a los has nombrado, Infernal Majesty y Sacrifice, y en las melódicas a Annihilator.

Es muy interesante lo que dices porque ya en 1989 nos comparaban con Annihilator. Por supuesto, escuché “Alice in hell” porque fue un enorme éxito en aquella época pero no me gustó demasiado su evolución. Por eso, siempre escuchaba más a Sacrifice o Infernal Majesty, iban más acorde con mis gustos. Una de las cosas que tengo pendientes es profundizar un poco más en Annihilator para encontrar nuestras similitudes con ellos que, si muchos lo decís, las habrá. Volviendo a lo de la Bay Area es curioso porque hasta que no dijimos que éramos de San Francisco, cuando reformamos el grupo, nadie nos había comparado con grupos de la zona.

¿Has notado mucha diferencia en la escena con relación a la de la segunda mitad de los ochenta?

Creo que todavía, en 2006, hay gente deseosa de escuchar grupos que tenga su propia personalidad y que escriban canciones intemporales como los primeros Megadeth o Metallica, pero no veo demasiados cambios en la escena respecto a 1991 cuando lo dejamos. Han cambiado los métodos de grabación pero las grandes bandas siguen ahí, muchas de ellas reformadas como Death Angel o Exodus.

¿Y los fans, hay gente joven o, por lo general, rondan los treinta años, es decir, gente que creció con el thrash?

En el concierto que dimos con Overkill fue bastante sorprendente porque había muchos chicos que seguramente no habían nacido cuando salió “Feel the fire”, el debut de Overkill. También hay gente que en 1986 veían a Testament, Metallica o Slayer en San Francisco y todavía tienen la ilusión de seguir viendo bandas veinte años después, lo cual está muy bien porque algunos nos recuerdas. Para los chicos jóvenes, por supuesto que les parecemos un grupo nuevo que les ofrece ideas distintas y canciones no conocidas.

Ya que estamos con esta dicotomía, ¿has escuchado alguna banda de thrash de los últimos años que te haya impresionado o sigues apostando por los clásicos?

Es que algunos de esos clásicos están en gran forma. Me encanta el último de Kreator o el de Destruction, son de lo mejor que han hecho en su carrera. Me gustan bastante gente como Arch Enemy o Shadows Fall, ambos tienen elementos thrash aunque le añaden otros toques más modernos y actuales. En bandas como The Haunted o Lamb Of God también puedes escuchar las influencias del thrash de los ochenta pero es difícil descubrir grupos de thrash puro porque la mayoría son del estilo de los mencionados y no pueden ser catalogados exactamente como thrash metal.

¿Qué sentiste en el primer concierto de Torture después de tantos años?

Fue algo increíble, tocamos con Overkill en una sala bastante llena. Hacía quince años que no me subía a un escenario pero es muy gratificante mirar a la gente y verla sonreír o hacerte gestos de aprobación. Estábamos un poco desentrenados aunque a la tercera canción ya íbamos a tope. Fue un gran entrenamiento porque esperamos tocar bastantes más conciertos en los próximos meses. Creo que estamos en condiciones de intentar hacer una gira teloneando a alguna gran banda del género.

¿Y venir por Europa?

No es imposible y nos encantaría. Tiene que ser en el momento justo porque todos tenemos obligaciones laborales pero ya le hemos dicho a la gente de Escapi que nos intente acoplar algo a nuestros compromisos. Como banda, es una prioridad para Torture ofrecer conciertos en Europa a la gente que ha sido leal a nosotros durante tantos años. Más que una gira quizá tocar en unos cuantos festivales porque en Europa hay muchísimos durante el verano. En Estados Unidos no hay muchos festivales. Hubo uno llamado “Thrash against cancer” hace poco donde tocaron Testament, Dreams Of Damnation con el guitarra de Dark Angel, Laaz Rockit, Hirax, pero tampoco fue algo multitudinario. En Europa el thrash metal clásico goza de mucha mayor consideración que en Estados Unidos. Nuestras mayores audiencias siempre fueron en México, estaban muy locos, era alucinante.

Ahora es un buen momento para el thrash, por ejemplo en España. Testament han estado muy arriba en un par de festivales aquí, Kreator siempre ocupan puestos de honor y en su última gira, en Madrid había 1.700 personas.

Buff, aquí hace un par de años hubo un tour con Kreator y Destruction, o sea, algo espectacular y el mayor número de personas por noche sería cuatrocientas, no mucho más. A mí me pareció un poco triste porque son grupos que han construido los cimientos de la música extrema, merecen audiencias mucho más grandes en Estados Unidos.

Sin embargo, hay gente que considera a Slayer unos vendidos sólo porque son reivindicados por bandas tipo Korn o System Of A Down.

Es ridículo. Slayer son una máquinas en directo y uno de los grupos más influyentes, si no el que más, en el thrash y el death metal. Hay gente que como odia a Korn o similares, y ellos siempre dicen que Slayer es la mejor banda de metal, han terminado por odiar a Slayer también. Personalmente creo que “God hates us all” es un gran álbum y tengo ya ganas de escuchar el nuevo. No se tolera mucho el hecho de mezclar a Korn o Marilyn Manson en un mismo concierto con Slayer, como sucede en eventos como el Ozzfest. A mí no me parece mal porque si alguien saliera de ese conjunto de grupos serían los propios Slayer y no tendrían la oportunidad de tocar ante tanta gente para dar a conocer las raíces del género. Es algo positivo que se mezclen con este tipo de grupos pero sus fans parecen que no están muy de acuerdo.

Ya que eres de El Paso, aunque ahora vivas en San Francisco, y habiendo tocado muchas veces en México y, supongo, estado en sitios como Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera. ¿Qué piensas de la idea que tienen algunos políticos de tu país sobre construir un gran muro para frenar la inmigración?

Todo lo que concierne a los políticos es difícil de entender. Creo que esa no es la solución, no tiene mucho sentido y cuesta imaginarse que algo tan radical pueda ocurrir. No niego que el problema de la inmigración está ahí presente cada día pero espero que encuentren soluciones más inteligentes.

¿Tenéis planes para sacar algún nuevo disco de estudio pronto?

En estos años he escrito unas cuantas cosas y Escapi quiere que grabemos en Suecia con Fredik Nodstrom en un futuro no muy lejano pero, por el momento, estoy concentrado en que la gente conozca “Storm alert” y, si existe la posibilidad, en tocar en el mayor número de sitios que podamos. Una vez que estos planes se cumplan, estaremos dispuestos a grabar una nueva obra.

Para concluir, ¿qué tienes que decir ante los que opinan que el thrash está muerto en Estados Unidos? y, relacionado, con esto, ¿piensas que grupos como Shadows Fall, Killswitch Engage o Lamb Of God son el thrash metal del siglo XXI? Personalmente creo que son grandes bandas pero para nada thrash metal.

Respecto a lo primero, les diría que a lo largo de la entrevista hemos ido hablando de que la escena ha vuelto y la situación es mucho mejor que hace diez años. Todavía hay mucha gente ávida de thrash y parece que la prensa musical empieza a darse cuenta de ello. No es comparable con Europa pero creo que va para arriba. Bandas como Shadows Fall, Killswitch y demás no son thrash especialmente por las líneas vocales y los estribillos pero sí que ayudan a que este movimiento sea más conocido. Empezando por ellos, los chicos pueden intentar indagar en las influencias pasadas de estos grupos y allí tendrían un amplio campo de investigación. Para hablar de thrash metal clásico en el siglo XXI nombraría a Dew Scented o King´s Evil pero es evidente que son grupos minoritarios comparados con los antes mencionados.