|
Normalmente
solemos asistir a reuniones
de bandas más o menos
exitosas en su momento pero
el caso que nos ocupa no cumple
exactamente con estos requisitos.
Los tejanos Torture no consiguieron
excesiva notoriedad en la segunda
mitad de los ochenta. Ahogados
por la explosión del
thrash cuando quisieron emerger,
la escena estaba en declive
para el público metalero.
Sin embargo, esto no quita para
que se siguieran editando grandes
obras, muchas de ellas desconocidas
en la actualidad. Una de estas
es “Storm alert”,
el único larga duración
de cuarteto de El Paso. Con
el antecedente del EP, “Terror
kingdom”, Tom Hicks y
sus compañeros facturaron
un grandioso álbum de
thrash potente. Para todos aquellos
aficionados al género,
supongo que discos como “None
shall defy” de Infernal
Majesty o “Forward to
termination” y “Soldiers
of misfortune” de Sacrifice
les sonarán. Pues bien,
estos son los conjuntos más
parecidos a Torture. A pesar
de que hubieran tenido que cruzar
todo el país, es de Canadá
del lugar donde podemos sacar
más formaciones con estilo
similar a nuestros protagonistas.
Estamos hablando
de 1989 y el death metal ya
es una realidad en el underground
de ahí que la voz de
Tom sea bastante bruta en comparación
a otros nombres más conocidos
de aquella época. Sólo
tenéis que escuchar cosas
como “Blood portraits”
para saber a qué me refiero,
Hicks estaba más cerca
de Mike Torrao de Possessed
que de Chuck Billy o Mark Osegueda.
Asimismo, este “Storm
alert” presenta una cualidad
importante. Torture no se cortan
a la hora de inundar el disco
con composiciones de siete,
ocho y hasta once minutos lo
que implica largos desarrollos
instrumentales que, en un principio,
estarían destinados a
aburrir. Nada más lejos,
quitando la inicial y más
corta “Ignominous slaughter”,
mis favoritas son, sin duda,
la genial “Dwell into
surreality” y “Deciever”,
ambas extensísimas y
llenas de cambios de ritmo.
Diecisiete
años después de
“Storm alert”, Torture
lo reeditan pero dándole
un lavado de cara importante.
En primer lugar, el mago Neil
Kernon se ha encargado de darle
un mayor lustre al sonido para
que toda la potencia desplegada
se pueda apreciar. Las guitarras
y la voz ocupan, por fin, el
lugar que merecen. Además,
con relación al original,
se han introducido un par de
temas procedentes de una demo
que nunca vio la luz, uno de
ellos, el mencionado “Dwell
into surreality”, absolutamente
excepcional. La tercera novedad
proviene del cambio de portada
y logo, algo menor, pero, sinceramente,
me hacía más ilusión
la antiguo, nada especial pero
sí muy “vintage”.
Sea como fuera,
este disco me ha sorprendido
gratamente porque en 2006 sigue
tan vigente como hace tres lustros.
A todos los amantes del thrash
les recomendaría que
adquirieran este “Storm
alert”, una de esas múltiples
joyas escondidas que se hallan
por algún lugar del limbo
musical. Para hablar de los
viejos y de los nuevos tiempos
contactamos con Tom Hicks, guitarra
voz y líder de Torture,
además de ser uno de
los dos miembros fundadores
que ha reaparecido en esta resurrección
desde el abismo de las profundidades.
CYPT: Empecemos
por lo obvio. ¿Por qué
un renacimiento de Torture?
TOM
HICKS: Umm, veamos. Tocamos
nuestro último concierto
en 1991 con Sepultura en Phoenix
y nos separamos. Aquí
en Texas hace un par de años
el thrash ha vuelto con fuerza
y siempre tuve la ilusión
de sacar “Storm alert”
con un sonido que le hiciera
justicia. Contacté con
Neil Kernon y me puse a buscar
una discográfica que
apoyara el proyecto, finalmente
fue Escapi. Desde entonces,
decidí reformar la banda
y ya hemos tocado algunos shows
con gente como Overkill, Dragonlord
o Exodus. Creo que ha sido el
momento perfecto porque en los
años noventa esta escena
desapareció casi por
completo.
Cuando un grupo
se separa, lo normal es que
sus componentes formen otras
bandas pero no fue el caso de
Torture. A todos vosotros se
os perdió la pista durante
muchos años.
Sí,
es verdad. Torture comenzamos
allá por 1985, éramos
cuatro amigos tocando por diversión,
sin muchas expectativas en un
lugar de no mucha tradición
metalera. Por ello, no necesariamente
formamos parte del negocio musical.
Hasta 1991, sólo estuvimos
en Torture y no nos separamos
porque queríamos hacer
otro estilo de música
u otros grupos sino porque queríamos
dar un paso adelante en nuestras
vidas, más que nada yendo
a la universidad y estudiando.
Como bien dices
El Paso no es una ciudad con
muchos grupos.
Eso
es cierto pero para nosotros
fui un sitio ideal porque conseguimos
tener fans no sólo en
la ciudad sino, sobre todo,
en México ya que, como
sabrás, El Paso hace
frontera. El problema es que
en Estados Unidos no se consideraba
mucho a un banda de El Paso.
No es lo mismo ser de aquí
que de Nueva York, Los Angeles,
San Francisco o, dentro de Texas,
Dallas o Austin, aunque dentro
del thrash metal estas tampoco
pintaban mucho. No obstante,
no me escudo sólo en
esto. Cuando “Storm alert”
aparece ya es 1989 y el movimiento
thrash está en declive
de popularidad, que no de calidad,
porque las grandes bandas abren
su estilo para conquistar mayores
audiencias y, a la vez, los
seguidores más radicales
se decantan por una nueva forma
de metal extremo, el death metal,
con Cannibal Corpse, Deicide,
Malevolent Creation y todos
esos grupos. Torture nos quedamos
un poco en tierra de nadie en
América porque, por el
contrario, Europa nos acogió
muy bien, tuvimos grandes críticas,
y México, por lo antes
comentado, era nuestro principal
mercado.
En esta vuelta
de Torture estáis localizados
en San Francisco, ¿razones
musicales o extramusicales?
Por
motivos laborales yo me vine
a trabajar a San Francisco,
incluso antes de que una hipotética
vuelta se me pasara por la cabeza.
Por lo tanto, no fue una cosa
premeditada pero ha sido positivo
porque estoy en permanente contacto
con la gente de Testament, Exodus,
Heathen, Death Angel,... todos
ellos fueron una gran influencia
para nosotros al principio.
Deric, el bajista,
y tú sois los miembros
originales que seguís
en la banda. ¿Hablaste
con Jerry Nordland y Joe Robins
para ver si querían volver
a montar Torture contigo?
Con
Jerry sí que hablé
pero él ahora mismo está
muy alejado de la música
y del metal. Se mostró
muy contento por el regreso,
nos deseó la mejor de
las suertes y me dijo que le
fuera informando de cómo
transcurría todo, como
así hago puntualmente.
Con Joe, la verdad es que no
sabía dónde encontrarle
por lo que tampoco intenté
buscarle ni nada de eso.
Como has mencionado,
para esta reedición has
trabajado con Neil Kernon que,
en mi opinión, ha hecho
una gran labor.
Yo
también lo creo. Originariamente,
“Storm alert” se
grabó en dos estudios
distintos, en meses separados
y con instrumentos diferentes
por lo que había mucha
inconsistencias. Se hizo todo
muy rápido y, a pesar
de que no quedó mal del
todo, las críticas en
aquella época hablaban
de que a la producción
le faltaba un poco de fuerza.
Para los estándares del
siglo XXI no está muy
bien, había un montón
de cosas que quería rehacer
como algunos voces, un montón
de partes de guitarra.
Escogí
a Neil Kernon por un motivo
muy sencillo. Estaba escuchando
unos discos y vi que algunos
se habían grabado en
Village Productions, en Tornillo,
muy cerca de El Paso. Precisamente
ahí es donde registramos
la mayor parte de “Storm
alert”. No recuerdo bien
si era un disco de Nevermore
o de Cannibal Corpse el que
escuchaba en ese momento, el
caso es que lo había
producido Neil Kernon y sonaba
de maravilla (N. de
R: Se refiere por los de Seattle
al “Dreaming neon black”
o por los death metaleros al
“Gore obsessed”,
ambos hechos en ese estudio
con el mítico productor).
Además, Neil ha trabajado,
como todo el mundo sabe, con
montones de bandas de los ochenta.
Le llamé, le pregunté
si estaba interesado en ayudarnos
a remezclar “Storm alert”
casi por curiosidad personal
porque en aquel momento ni tan
siquiera pensaba en reeditar
el disco. Me comentó
que en cuanto tuviera un hueco
en su agenda lo haría
y cuando eso sucedió,
nos conocimos y empezamos a
trabajar. Él es un productor
de verdad, algo que Torture
nunca tuvimos, casi como un
profesor en el estudio de grabación.
Cuando algo pensaba que no era
adecuado, me lo decía
y me obligaba a rehacerlo para
que quedara perfecto. Fuimos
intimando y nos hemos hecho
grandes amigos. Y mira cómo
empezó todo, por pura
coincidencia de estar en casa
oyendo música.
Con relación
a 1989 habéis cambiado
la portada y el logo. Entiendo
lo primero pero, ¿por
qué el logo? Para mí,
era mucho más thrash
el original y quedaba perfecto.
Todo
esto fue una decisión
de Escapi, nuestro sello. Inicialmente
no pensamos en cambiar ni la
portada ni el logo. Nos lo dijeron
un mes antes porque consideraban
que la portada no representaba
bien nuestra música.
Motivos comerciales, como se
suele decir. Como esto es un
proyecto conjunto, accedimos
aunque no reniego, ni mucho
menos, de la portada ni del
logo de 1989, a mí me
gustaban y eran una seña
de identificación, aunque
tampoco me parece mal lo que
ha hecho Escapi porque en esta
reedición hay dos temas
extras, un nuevo sonido, los
tiempos han cambiado, etc.
En este nueva
edición de “Storm
alert” hay una intro y
dos temas más. Uno de
ellos, “Dwell into surreality”
me parece una increíble
canción de once minutos,
muy épica, thrash pero
también con un toque
actual. ¿La compusiste
en los ochenta?
Creo
que la compusimos en 1990. Jerry,
el batería original y
yo, fuimos a Los Angeles a trabajar
con Bill Metoyer, que hizo cosas
para Slayer o Sacred Reich.
Grabamos “Dwell...”
para enviarla como demo a algún
sello americano con la intención
de que nos ficharan. Cuando
la compusimos no era tan larga
pero quisimos mostrar a las
discográficas que éramos
capaces de mezclar diversos
estilos o hacer cambios de ritmo
en una sola canción.
La otra canción “Whips
Pt. 2” también
formaba parte de esa demo y
tampoco fue editada nunca. Por
eso, lo hemos hecho ahora porque
pensamos que ambas eran realmente
buenas.
Ya, pero “Whips
Pt. 2” a mí me
parece que es como una revisión
de “Whips of the antichrist”,
una canción de vuestro
EP “Terror kingdom”.
Exacto,
me alegra saber que te has dado
cuenta porque hasta el momento
nadie lo había hecho.
“Terror kingdom”
tuvo una tirada muy reducida
y decidimos coger algún
riff y reconvertirla en “Whips
pt.1” que aparecía
originariamente en “Storm
alert”. “Whips pt.
2” es una extensión
de la mismo con los riffs que
no utilizamos entonces y con
otros añadidos. No queríamos
poner dos instrumentales seguidas
pero al ser ambas provenientes
de una misma composición
preferimos dejarlas en ese orden.
Espero que a la gente les parezcan
interesantes porque ya sabes
que, a veces, las instrumentales
no son muy apreciadas, por eso
los grupos las ponen al final.
Hablando del
EP, hoy en día imposible
de encontrar, me hubiera encantado
que en esta reedición
de “Storm alert”
se incluyera el tema “Into
the darkness” de “Terror
kingdom”, uno de los mejores
del grupo para mí.
Es
curioso porque “Into the
darkness” fue una de las
primeras canciones que escribimos
y tocamos en directo, allá
por 1986. Respecto a “Terror
kingdom” te puedo decir
que existe una posibilidad bastante
fundada de que se editen en
un futuro cercano en cd junto
a versiones alternativas de
temas como “Into the darkness”
y “Power metal”,
además de alguna canción
que nunca ha visto la luz pero
que tenemos grabada. Veremos
a ver qué pasa. La verdad
es que no sabía que “Into
the darkness” fuese una
canción popular entre
nuestros seguidores pero en
México y en Europa sí
es conocida. Si algún
día tocamos por Europa,
vente al concierto, me lo recuerdas
y la tocaremos.
Originariamente,
ni el EP ni “Storm alert”
se editaron en Estados Unidos.
Tiene que ser un poco frustrante
para un grupo de allí,
¿no?
Bueno,
no creas. “Terror kingdom”salió
por un sello mexicano pero en
nuestro conciertos la gente
podía comprarlo y también
se lo enviamos a algunas tiendas
especializadas de la costa oeste
para que lo vendieran. Asimismo,
llegaron copias a Europa. Cuando
las revistas y fanzines europeos
empezaron a comentar el disco,
nos llegaron ofertas de diferentes
sellos europeos interesados
en sacar nuestro primer Lp.
A pesar de que éramos
conscientes de que no tenían
distribución en América,
firmamos con Metalcore (Plastic
Head) porque donde teníamos
más seguidores era en
Europa. Esto se convirtió
en un problema ya que para tocar
en directo, teníamos
que hacer por aquí, por
el suroeste de Estados Unidos
pero los fans sólo podían
conseguir “Storm alert”de
importación, con lo que
muy pocos tenían acceso
a las nuevas canciones. Por
eso grabamos las dos canciones
de las que hablábamos
con Bill Metoyer, para intentar
conseguir un contrato en nuestro
país. Afortunadamente
con la reedición este
problema se subsana. En cualquier
caso, considero que hicimos
bien porque nos prestaron bastante
apoyo en aquel tiempo para ser
un grupo conocido en Europa.
Como hemos
venido comentando, os movisteis
sobre todo por el sur y el oeste
de vuestro país y tocasteis
con bandas de primera fila en
aquellos años. ¿Tienes
algún recuerdo especial
de algún concierto?
De
todos porque para nosotros era
muy grande cada vez que tocábamos.
Nos parecía imposible
lograr ese reconocimiento, por
mínimo que fuera, dentro
de la escena. No teníamos
agencia de managers ni nada
de eso pero logramos tocar con
Death o Death Angel, grupos
increíbles en mi opinión.
Shows como el de Death Angel
lo recuerdo como si fuera ayer,
también uno que hicimos
con Dark Angel, vaya batería
era y es Gene Hoghland. Ahora
estamos reviviendo eso tocando
con Overkill, Dragonlord o Exodus,
y es impresionante poder tocar
ante gente que ama esta música
aunque no nos hayan oído
nunca antes porque, si lo haces
bien, ganas seguidores.
Una de esas
actuaciones fue con Sepultura.
¿Imaginabas que tendrían
ese enorme éxito con
“Chaos A.D.” y “Roots”?
En Europa eran la referencia
del género en la primera
mitad de los noventa.
Cuando
tocamos con ellos y Obituary,
fue en 1991 y si no recuerdo
mal fue en la gira del “Chaos
A.D.” (N. de R: No, fue
en la gira del “Arise”
que es de ese año). En
aquel momento ya tenían
un gran seguimiento pero fue
algo que se venía viendo
desde 1987 o 1988. Era la típica
banda que corría de boca
en boca entre los seguidores
del género y sus cintas
circulaban por docenas en el
“tape-trading”.
Llevaron esta música
a las masas de la manera correcta
porque otros grupos fueron más
grande pero traicionando un
poco sus raíces thrash.
Ellos fueron pioneros en su
sonido.
Sobre esto
podríamos abrir un debate
porque considero que Sepultura
sí que traicionaron sus
raíces, pero como no
es motivo de esta entrevista,
prosigamos. Ya que tocasteis
con Death, ¿llegasteis
a conocer a Chuck?
No
mucho, simplemente los días
que tocamos con ellos, que fueron
dos, nada más. Conocí
a Chuck un par de horas antes
del primer concierto y, posteriormente,
tomamos algo y charlamos pero
vamos, lo típico que
se suele hacer con todos los
grupos. Algo superficial. Eso
sí, esa banda era increíble.
Era la gira de “Spiritual
healing”, un disco grandioso.
Con todo, para Death sólo
éramos una banda más
de las muchas que abrían
para ellos en aquella época.
De esos años, nuestros
mejores amigos eran la gente
de Devastation que también
eran de Tezas como nosotros.
Volviendo a
la música de Torture,
¿te consideras más
unido a la Bay Area o piensas
que vuestras influencias provienen
de otros lugares y escenas?
En
mi opinión, creo que
estamos más influidos
por el thrash alemán
que por la Bay Area, Destruction,
Kreator, Artillery aunque eran
daneses. También por
el thrash canadiense, bandas
como Sacrifice o Infernal Majesty.
La única influencia de
la Bay Area que tenía
en aquel momento fueron los
primeros Metallica y Slayer,
aunque estos eran de Los Angeles.
Me apunto un
tanto porque mi siguiente pregunta
iba de eso, que yo pienso que
vuestro sonido es muy canadiense,
en las partes brutales recordáis
a los has nombrado, Infernal
Majesty y Sacrifice, y en las
melódicas a Annihilator.
Es
muy interesante lo que dices
porque ya en 1989 nos comparaban
con Annihilator. Por supuesto,
escuché “Alice
in hell” porque fue un
enorme éxito en aquella
época pero no me gustó
demasiado su evolución.
Por eso, siempre escuchaba más
a Sacrifice o Infernal Majesty,
iban más acorde con mis
gustos. Una de las cosas que
tengo pendientes es profundizar
un poco más en Annihilator
para encontrar nuestras similitudes
con ellos que, si muchos lo
decís, las habrá.
Volviendo a lo de la Bay Area
es curioso porque hasta que
no dijimos que éramos
de San Francisco, cuando reformamos
el grupo, nadie nos había
comparado con grupos de la zona.
¿Has
notado mucha diferencia en la
escena con relación a
la de la segunda mitad de los
ochenta?
Creo
que todavía, en 2006,
hay gente deseosa de escuchar
grupos que tenga su propia personalidad
y que escriban canciones intemporales
como los primeros Megadeth o
Metallica, pero no veo demasiados
cambios en la escena respecto
a 1991 cuando lo dejamos. Han
cambiado los métodos
de grabación pero las
grandes bandas siguen ahí,
muchas de ellas reformadas como
Death Angel o Exodus.
¿Y los
fans, hay gente joven o, por
lo general, rondan los treinta
años, es decir, gente
que creció con el thrash?
En
el concierto que dimos con Overkill
fue bastante sorprendente porque
había muchos chicos que
seguramente no habían
nacido cuando salió “Feel
the fire”, el debut de
Overkill. También hay
gente que en 1986 veían
a Testament, Metallica o Slayer
en San Francisco y todavía
tienen la ilusión de
seguir viendo bandas veinte
años después,
lo cual está muy bien
porque algunos nos recuerdas.
Para los chicos jóvenes,
por supuesto que les parecemos
un grupo nuevo que les ofrece
ideas distintas y canciones
no conocidas.
Ya que estamos
con esta dicotomía, ¿has
escuchado alguna banda de thrash
de los últimos años
que te haya impresionado o sigues
apostando por los clásicos?
Es
que algunos de esos clásicos
están en gran forma.
Me encanta el último
de Kreator o el de Destruction,
son de lo mejor que han hecho
en su carrera. Me gustan bastante
gente como Arch Enemy o Shadows
Fall, ambos tienen elementos
thrash aunque le añaden
otros toques más modernos
y actuales. En bandas como The
Haunted o Lamb Of God también
puedes escuchar las influencias
del thrash de los ochenta pero
es difícil descubrir
grupos de thrash puro porque
la mayoría son del estilo
de los mencionados y no pueden
ser catalogados exactamente
como thrash metal.
¿Qué
sentiste en el primer concierto
de Torture después de
tantos años?
Fue
algo increíble, tocamos
con Overkill en una sala bastante
llena. Hacía quince años
que no me subía a un
escenario pero es muy gratificante
mirar a la gente y verla sonreír
o hacerte gestos de aprobación.
Estábamos un poco desentrenados
aunque a la tercera canción
ya íbamos a tope. Fue
un gran entrenamiento porque
esperamos tocar bastantes más
conciertos en los próximos
meses. Creo que estamos en condiciones
de intentar hacer una gira teloneando
a alguna gran banda del género.
¿Y venir
por Europa?
No
es imposible y nos encantaría.
Tiene que ser en el momento
justo porque todos tenemos obligaciones
laborales pero ya le hemos dicho
a la gente de Escapi que nos
intente acoplar algo a nuestros
compromisos. Como banda, es
una prioridad para Torture ofrecer
conciertos en Europa a la gente
que ha sido leal a nosotros
durante tantos años.
Más que una gira quizá
tocar en unos cuantos festivales
porque en Europa hay muchísimos
durante el verano. En Estados
Unidos no hay muchos festivales.
Hubo uno llamado “Thrash
against cancer” hace poco
donde tocaron Testament, Dreams
Of Damnation con el guitarra
de Dark Angel, Laaz Rockit,
Hirax, pero tampoco fue algo
multitudinario. En Europa el
thrash metal clásico
goza de mucha mayor consideración
que en Estados Unidos. Nuestras
mayores audiencias siempre fueron
en México, estaban muy
locos, era alucinante.
Ahora es un
buen momento para el thrash,
por ejemplo en España.
Testament han estado muy arriba
en un par de festivales aquí,
Kreator siempre ocupan puestos
de honor y en su última
gira, en Madrid había
1.700 personas.
Buff,
aquí hace un par de años
hubo un tour con Kreator y Destruction,
o sea, algo espectacular y el
mayor número de personas
por noche sería cuatrocientas,
no mucho más. A mí
me pareció un poco triste
porque son grupos que han construido
los cimientos de la música
extrema, merecen audiencias
mucho más grandes en
Estados Unidos.
Sin embargo,
hay gente que considera a Slayer
unos vendidos sólo porque
son reivindicados por bandas
tipo Korn o System Of A Down.
Es
ridículo. Slayer son
una máquinas en directo
y uno de los grupos más
influyentes, si no el que más,
en el thrash y el death metal.
Hay gente que como odia a Korn
o similares, y ellos siempre
dicen que Slayer es la mejor
banda de metal, han terminado
por odiar a Slayer también.
Personalmente creo que “God
hates us all” es un gran
álbum y tengo ya ganas
de escuchar el nuevo. No se
tolera mucho el hecho de mezclar
a Korn o Marilyn Manson en un
mismo concierto con Slayer,
como sucede en eventos como
el Ozzfest. A mí no me
parece mal porque si alguien
saliera de ese conjunto de grupos
serían los propios Slayer
y no tendrían la oportunidad
de tocar ante tanta gente para
dar a conocer las raíces
del género. Es algo positivo
que se mezclen con este tipo
de grupos pero sus fans parecen
que no están muy de acuerdo.
Ya que eres
de El Paso, aunque ahora vivas
en San Francisco, y habiendo
tocado muchas veces en México
y, supongo, estado en sitios
como Ciudad Juárez, al
otro lado de la frontera. ¿Qué
piensas de la idea que tienen
algunos políticos de
tu país sobre construir
un gran muro para frenar la
inmigración?
Todo
lo que concierne a los políticos
es difícil de entender.
Creo que esa no es la solución,
no tiene mucho sentido y cuesta
imaginarse que algo tan radical
pueda ocurrir. No niego que
el problema de la inmigración
está ahí presente
cada día pero espero
que encuentren soluciones más
inteligentes.
¿Tenéis
planes para sacar algún
nuevo disco de estudio pronto?
En
estos años he escrito
unas cuantas cosas y Escapi
quiere que grabemos en Suecia
con Fredik Nodstrom en un futuro
no muy lejano pero, por el momento,
estoy concentrado en que la
gente conozca “Storm alert”
y, si existe la posibilidad,
en tocar en el mayor número
de sitios que podamos. Una vez
que estos planes se cumplan,
estaremos dispuestos a grabar
una nueva obra.
Para concluir,
¿qué tienes que
decir ante los que opinan que
el thrash está muerto
en Estados Unidos? y, relacionado,
con esto, ¿piensas que
grupos como Shadows Fall, Killswitch
Engage o Lamb Of God son el
thrash metal del siglo XXI?
Personalmente creo que son grandes
bandas pero para nada thrash
metal.
Respecto
a lo primero, les diría
que a lo largo de la entrevista
hemos ido hablando de que la
escena ha vuelto y la situación
es mucho mejor que hace diez
años. Todavía
hay mucha gente ávida
de thrash y parece que la prensa
musical empieza a darse cuenta
de ello. No es comparable con
Europa pero creo que va para
arriba. Bandas como Shadows
Fall, Killswitch y demás
no son thrash especialmente
por las líneas vocales
y los estribillos pero sí
que ayudan a que este movimiento
sea más conocido. Empezando
por ellos, los chicos pueden
intentar indagar en las influencias
pasadas de estos grupos y allí
tendrían un amplio campo
de investigación. Para
hablar de thrash metal clásico
en el siglo XXI nombraría
a Dew Scented o King´s
Evil pero es evidente que son
grupos minoritarios comparados
con los antes mencionados.
|
|