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MELANCOLÍA DE TERCIOPELO

El gótico es un género, en mi modesta opinión, maltratado en los últimos años. Quizá no sea la persona más indicada para hablar del tema pero considero que la aparición exagerada de bandas de este estilo que se ha producido desde 1997 trae como consecuencia la saturación e, incluso, el hastío. Metal, electrónica, pop, todo ello malamente combinado, han ejercido una pésima influencia en algo cuyo patrón y sello característico debería ser la oscuridad, el romanticismo y la melancolía. Por ello, desde aquí somos defensores a ultranza de bandas como Lacrimosa y, por ello, el segundo trabajo de los australianos Virgin Black es un soplo de aire fresco.

En estas mismas páginas podéis leer el comentario que le dedicamos a “Elegant... and dying” por lo que, sin más, os presentamos al alma mater del grupo. Rowan London es un cantante atípico. Sus registros varían entre las voces profundas y los tonos cuasioperísticos. Asimismo, es un maestro con el piano y los teclados. Contrariamente a lo que cabría suponer, es un tipo locuaz a la hora de hablar de su música. Supongo que será porque cree firmemente en ella.

CPT: Para empezar, me gustaría que nos comentases cuál fue vuestra trayectoria hasta el debut, “Sombre romantic”, porque creo que os juntasteis en 1995.

ROWAN LONDON: Exacto. En ese año ya grabamos una demo y, básicamente, todo comenzó. Tuvimos una buena repercusión a nivel local pero, como puedes entender, nada va rápido para una banda aquí en Australia. Estamos listos aunque esperando el momento en que pudiéramos dar el paso adelante y sacar un disco.

¿Habéis mantenido la formación desde el inicio?

La verdad es que hemos tenido suerte y cuatro de los cinco componentes llevamos juntos un montón de años. Ha habido un par de cambios de bajista pero no ha sido algo que haya afectado mucho al sonido de Virgin Black.

Samantha, la guitarrista, y tú sois los principales compositores. ¿Cómo es vuestra forma de trabajar?

Por lo que a mí respecta, siempre intento pensar en todos los instrumentos. Me centro en el piano y los teclados pero también toco la guitarra y un poco la batería. Samantha y yo no nos juntamos para escribir en un local de ensayo ni nada de eso. Cada uno compone individualmente pero hay una especie de conexión entre nosotros que hace que surja la magia en las canciones. A menudo, compongo una pequeña pieza de música, Samantha otra y juntas pegan perfectamente para formar una canción. Por tanto, nos diferenciamos bastante de otras bandas en cómo sacamos un tema.

En 2001 salió al mercado “Sombre romantic” y un montón de buenas críticas fueron vertidas desde las más importantes revistas alemanas y europeas, en general. ¿Os lo esperabais?

Fue bastante sorprendente porque no esperábamos demasiado ya que llevábamos 6 años juntos y, como antes te dije, poco había sucedido alrededor de Virgin Black. Entonces aspirábamos, como máximo, a lograr un poco de promoción en nuestra ciudad y alrededores. Resultó impactante cómo hubo compañías que se interesaron por nosotros desde diversas partes del mundo. Nuestro objetivo era componer música que nos gustase. Si luego le llegaba a la gente, mejor mas no era lo primordial. Cualquier resultado nos hubiera dejado satisfechos. Sabemos no somos un grupo fácil de digerir pero muchas revistas importantes nos apoyaron con críticas positivas y fue muy especial porque no muchas bandas que hacen algo atrevido y diferente consiguen comentarios positivos respecto a su obra. Nos sentimos privilegiados.

Como consecuencia de esto, ¿os sentíais presionados a la hora de componer “Sombre romantic” o, por el contrario, las buenas críticas os alentaron?

Sucedió algo interesante. En Estados Unidos el disco salió con The End Records y en Europa con Massacre. En América, los comentarios fueron: “Si su debut suena así de bien, qué podemos esperar del segundo. Será una joya”. Por el contrario, en Europa dijeron: “Este disco es buenísimo. No sabemos si serán capaces de mantener el nivel en su segunda entrega”. Nosotros nos posicionamos en el centro de ambas posturas. No nos consideramos una gran banda porque estamos muy alejados de esos. No estamos en una multinacional, no vendemos demasiados discos,... hay que ser realistas. A veces, los grupos piensan que son el centro del universo y es algo contraproducente porque se autopresionan. Nosotros sabemos de dónde venimos. Australia es un país grande con muy poca población, la escena es pequeña y nunca conseguiremos demasiada atención. Somos conscientes de nuestras limitaciones por lo que el planteamiento fue que si el primer disco significó un éxito, no había que cambiar demasiadas cosas. Continuar en la línea e intentar mejorar en la composición.

No es habitual componer discos de 75 minutos como el vuestro.

Ha sido sorprendente porque cuando terminamos de componer, y antes de entrar en el estudio, la idea era editar un disco de entre 50 y 55 minutos, es decir, más largo que el primero pero no demasiado. Algo similar sucedió con “The everlasting”. Estaba planeado que fuera nuestra canción más larga, de unos 10 minutos aproximadamente, y mira en qué se convirtió, 17 minutos de duración. Lo cierto es que esto nos creó algunos problemas porque no somos una bandas de rock o de metal normal. No es el clásico guitarra, bajo, batería, voz. Nuestras estructuras son complejas, hay un montón de cosas por grabar y poco tiempo disponible en el estudio. El proceso resultó especialmente complicado y, además, nos concentramos en que el sonido consiguiera plasmar nuestras emociones. Es algo que sólo se puede explicar cuando estás en el estudio. Sinceramente, pienso que habrá gente a la que le guste el disco y gente a la que no, pero creo que nos merecemos respeto por lograr con tan poco presupuesto un sonido tan compacto. El no disponer de mucho dinero supuso que todos nos involucráramos en el proceso de grabación y producción, Samantha diseñó la portada y el libreto, es la forma en que tuvimos que hacerlo.

A la hora de escribir una canción, ¿de dónde recoges tus fuentes de inspiración?

Principalmente, de ciertos aspectos de mi vida que me hacen sentir de un modo especial, que me provocan determinados estados de ánimo. Puede ser cualquier cosa, desde escuchar una canción a cualquier acontecimiento que me inspire a escribir algo. Ver una película, conocer una persona,...

Me gustaría preguntarte por tu forma de cantar. Considero que es muy peculiar y distinta al resto de voces del género.

Quizá sea algo que haya sorprendido a la gente. He puesto mucho esfuerzo en conseguir una voz característica pero es mi forma de cantar, no la veo especialmente extraño o innovadora. No esperaba recibir tantas atenciones por esto, es algo bastante natural para mí. Con respecto al primer álbum, algunos me han dicho que me mejorado bastante mi nivel. No sé, puede que sea la mayor experiencia o algo así. De todos modos, es bonito que te digan que tienes una voz única y personal.

¿Has estudiado canto o hecho algo para educar tu voz?

Antes de la grabación de “Sombre romantic” estuve entrenando y modulando un poco. Recientemente me puso en contacto con un cantante de ópera muy conocido de Adelaida y existe la posibilidad de aprender con él algo de canto tradicional de ópera lo que sería muy positivo para Virgin Black.

A pesar de que tocáis música oscura, vuestra portada es blanca. ¿Habéis buscado contraponer este diseño con vuestro sonido?

Cuando veas el libreto completo lo entenderás mejor. La portada es blanca pero el interior es muy oscuro. Quizá nuestro primer material era más alegre pero nuestra propuesta ha ido evolucionando hacia los sonidos más oscuros. Probablemente el tema “Cult of crucifixion” sea lo más oscuro que hayamos hecho nunca. Por ello, queríamos que la portada fuera algo que confundiera un poco, que no diera pistas de nuestra dirección.

¿Qué significa para vosotros el título del disco?

“Elegant...and dying” cuadra perfectamente con el concepto del disco que versa sobre las situaciones desafortunadas que vive el mundo y la sociedad actual. Existe mucha gente buena por ahí pero están siendo relegados por todos aquellos que hacen del odio su razón de ser. También se refleja en la portada. Una imagen pura se desvanece.

Dentro de la escena gótica existe una fascinación por la muerte. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Hay tanto que hablar al respecto que sería incapaz de resumírtelo en unas pocas palabras. Demasiada gente tiene una visión muy simplista del asunto y es algo muy complejo. Se crean una imagen ideal en la que se sienten cómodos pero que es falsa. La realidad no es tan simple y la muerte tiene muchos aspectos, románticos, melancólicos, malos y hasta buenos.

Leyendo títulos como “And the kiss of god´s mouth” o “Cult of crucifixion”, me gustaría saber si existe alguna conexión entre vuestras letras y la religión.

Sí existen algunos textos que hablan acerca de la religión pero más de cómo determinados pastores de dios abusan tanto física como verbalmente de gente débil de espíritu, cómo aprovechan su situación para aniquilar su personalidad. La Iglesia ha hecho bastante cosas en su historia de las que no debería sentirse muy orgullosa. Me gustaría separar la Iglesia de lo que es dios ya que ésta ha ido demasiado lejos, olvidando que son lo emisarios de dios y alcanzando un grado supremo de estupidez.

Cambiando de tema, ¿existen planes para una próxima gira europea?

¡Ufff!. Sí hay. De hecho, íbamos a ir en octubre y noviembre a hacer unas cuantas fechas europeas pero no estaba seguro de que las cosas se hubieran organizado demasiado bien por lo que decidimos posponerlo. La posibilidad más real es a mediados del año que viene, en junio y agosto. Hicimos algunas fechas en Alemania hace unos meses y giramos por Estados Unidos por lo que el objetivo es ir a Europa a realizar una gira más amplia.

¿Cómo fue el show del Wave Gothic Treffen en Leipzig?

Teníamos pocos expectativas. Pensábamos que sí habría unos pocos que nos conocieran pero no demasiados. Fue sorprendente lo que nos ocurrió, al ver tanta gente allí nos sentíamos genial. Para nada esperábamos la respuesta del público. Quizá la clave estuvo en que ofrecimos algo distinto al resto de bandas. En los conciertos en directo los grupos intentan ser cuanto más rockeros mejor, nosotros buscamos crear atmósferas similares a las del disco. Para el público es una especie de ejercicio de voyeurismo, algo que no deberían ver pero que les gusta. No sé explicártelo bien, tienes que vernos en concierto para comprender lo que quiero decir. Es muy interesante.

¿Y en Australia? ¿Soléis tocar a menudo?

No solemos tocar con demasiada frecuencia en nuestro país. Cada actuación debe ser especial, no es tocar por tocar. Además, al ser un Estado tan grande si, por ejemplo, queremos tocar en Sidney tenemos que conducir más de 10 horas. Por tanto, la mayoría del tiempo debemos permanecer en nuestra ciudad. A lo mejor hacemos tres shows al año, otras veces menos. En este aspecto somos muy profesionales. Nuestro segundo concierto fue con Paradise Lost y Cathedral. Ahí comprendimos que las cosas sólo funcionan si se hacen bien.

En Estados Unidos estuvisteis con Antimatter y Agaloch.

Las bandas que compartimos gira formamos una familia esos días, una experiencia especial. Éramos tres bandas muy distintas y en escena se creaba una magia peculiar cada vez que una salía a tocar. Alguna gente en Estados Unidos se dio cuenta de que no era un tour típico y que, quizá, no se vuelva a repetir de nuevo. Fue duro separarnos.

Debido a que cantas y tocas el teclado, vuestra ubicación en el escenario será un tanto peculiar.

Sin duda. En la mayoría de los grupos los teclados están a un lado pero siendo también el cantante, yo debo estar al frente para ver a la gente y cantar para ellos. Es distinto pero me gusta, es otro ejemplo de nuestra personalidad propia.

Además de la música, ¿te gusta alguna otra expresión del arte gótico?

Soy un tipo demasiado simple. No escucho mucha música, no veo demasiadas películas,... No me gusta coger las ideas de otros y dejar influir por las mismas, sólo en momentos puntuales. Como te comenté, me inspira más mi vida diaria y las cosas que me suceden. No me siento seguidor de una forma específica de arte. Me centro más en crear que en ver lo que otros crean.

Has comentado que vives en Adelaida. ¿Crees que el hecho de vivir en un sitio condiciona la música que interpretas?. Por ejemplo, aquí en la soleada España existen muy pocas bandas góticas o de doom. Sin embargo, en países con inviernos largos y crudos como Alemania, Noruega o Finlandia la escena es muy prolífica.

Es complicado. A mí me gustan mucho las bandas australianas de death y black metal. De gótico, la verdad, no hay muchas. Es una afirmación habitual eso de que el entorno influye en la música que tocas pero considero que depende más de las personas. Aquí la escena es pequeña y se produce una situación rara porque cuando tocas la mayoría del público son músicos de otras bandas. Si no eres lo suficientemente bueno, no logras captar la atención de la gente, entonces no tienes nada que hacer. El hecho de que en Australia o en España no haya muchos grupos oscuros está más relacionado con que seguro que hay muchas más cosas que hacer que dedicarse a la música.

Cierto pero no es que sean muy productivas. Aunque para lo que tenemos por estos lares... eso es otra historia. Hasta aquí nuestra charla con Rowan, cantante, teclista y pianista de los excelentes Virgin Black, una de las apuestas ganadoras de la escena oscura en este 2003.