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“Zoo”
muestra las virtudes del trió
desarrollando la esencia de
su complexión. “Zoo”
es un disco emocional, arrancado
de las vísceras, bello
pues no ciñe su movimiento
y desarrollo a un estilo concreto.
Muestra adorable indefinición
estilística que puede
tocar a intelectos diferentes.
Atrevidos y originales los madrileños
contemporizan en sus estructuras
y constantemente cambian el
eje de narración. Zoo
son noveles, pues su primer
disco homónimo acaba
de ver la luz, pero ya están
curtidos en muchas lides tanto
personales como artísticas
(tal vez todavía recuerdes
a los desaparecidos Nuevenoventaycinco
¿?). Su elegante colección
de vivencias resulta inusual
en la monolítica escena
patria pues tantea el pop, juguetea
con la confusión rítmica,
y se zambulle en la fiereza
y negrura del rock. Desde lo
privado Zoo conectan con la
colectividad. Toda la línea
lírica mantiene un vitalista
desasosiego ofreciendo un desesperanzador
punto de vista sobre cuestiones
a flor de piel.
Daniel
Arias (cantante, bajista y teclista):
“Yo creo que es algo bueno
el no ceñirnos a un estilo
concreto. La verdad es que nosotros
no hemos intentando que el disco
fuera ni de un estilo o de otro,
simplemente nos hemos dejado
llevar. Ya nos pasó con
Nuevenoventaycinco que nos gustaban
mucho las etiquetas, aun así
dentro de todo Nuevenoventaycinco
era un grupo como más
de género. Cuando nos
sentamos y planteamos el volver
a tocar juntos decidimos tener
libertad pura y dura y aquí
ha hacer un poco lo que nos
apetezca. Y así ha sido.
Hay canciones que son más
pop, otras son más rock,
hemos hecho lo que no ha apetecido
sin ningún tipo de restricción
ni prejuicio musical.
Al
final el público es el
que decide si le suena más
de una manera o de otra, también
pasa eso con las letras. A la
hora de escribir nosotros tenemos
un planteamiento o idea de cada
canción pero luego la
gente es la que tiene la libertad
y criterio propio para que les
lleguen de una manera u otra.
Hay temas que hoy te llegan
y mañana no, o cuando
estas en un determinado estado
personal te afectan más
unas letras que otras. Al final
es el público el que
decide y el que te pone esas
supuestas etiquetas que a todos
nos ponen. Frente a eso no podemos
hacer nada, tampoco creo que
sea malo aunque estaría
bien abrir ese campo y no tenerlo
que etiquetar todo”
Fonéticamente,
y también desde el punto
de vista del contenido, siempre
es más difícil
construir rock en Castellano.
Zoo consigue, también
en esa asignatura, un notable
alto.
D.
A.: “Sí, es cierto,
cantar y escribir en Castellano
requiere trabajarlo más
tiempo. Por lo menos nosotros
invertimos muchísimo
tiempo en las letras a la hora
de componer. A lo mejor hemos
dejado que la primera parte
de composición o los
primeros riffts de los temas
se vayan evolucionado, pero
luego hemos invertido mucho
más tiempo en las letras.
Somos un poco especialitos y
le damos muchas vueltas, borramos,
tachamos y recortamos, volvemos
a tirarlo todo y volvemos a
escribir. Considero que en mi
caso, personalmente, y sobre
todo en el de Borja Burón,
el baterista que también
ha escrito la mayoría
de las letras de este disco,
es complicado hacerlo en Español
pero luego es mucho más
gratificante porque luego ves
que el mensaje es más
directo ya que no esta el tramite
de tener que traducirlo y creo
que también llega más
rápido a la gente”
Se puede hablar
de “Zoo” como un
álbum conceptual pero
no desde el punto de vista de
los viejos rockeros sinfónicos
sino por el nexo de unión
que hay tanto en el desarrollo
estructural del disco como por
los textos que reflejan un desasosiego
irónico que busca la
esperanza. Imagino que hay mucho
territorio personal en ellos
al no poder diferenciar la música
que realizáis de quienes
sois como individuos.
D.
A.: “Sí, claro,
claro. En el disco hay temas
que se podrían llamar
de alguna manera de temática
social porque denuncias como
te encuentras dentro de todo
lo que te rodea siempre desde
un punto de vista personal y
luego hay otros temas que reflejan
claramente problemas que hemos
tenido con gente que nos ha
rodeado y como nos hemos sentido
en algún momento.
“Zoo”
busca la catarsis ya que desde
lo mohoso siempre se puede crear
algo bello.
D.
A.: “Sí (jejeje),
has acertado porque a través
de una manera un poco agresiva,
aunque tampoco es la palabra
que mejor lo define, tratar
siempre construir algo bonito.
Para nosotros el descontento
es algo que un poco la base
para que las cosas mejoren,
cambien y se construya algo.
Nosotros hemos utilizado ese
descontento, no solo nosotros
sino mucha gente hoy en día
tiene, para construir y hacer
canciones, crear buenos momentos
y que la gente se lo pase bien”
Cabe recomendar
la escucha integra del álbum
ya que tiene su particular dinámica
y planteamiento, nudo y desenlace
como en una buena novela.
D.
A.: “Si vieras la cantidad
de listas que hemos hecho con
el orden de las canciones para
el disco... La verdad es que
hemos querido hacer algo que
tuviera un sentido, que empezará
más rock, fuera variando,
subiera, bajara, no sé...
que te llevara como concepto
entero. A nivel temático
no creo que sea del todo conceptual
porque hay variedad en las letras
aunque predomina el descontento,
por supuesto, pero si hacer
que el oyente bucee y no hacer
que termine un track, pum, llega
el siguiente track, termina,
sino que haya un hilo conductor
que te va llevando y que te
hace las cosas más fáciles”
Hay una composición
que quizá si es mucho
más explícita.
Sin ser antiamericanos, ni pro-yankees,
es inevitable mirar hacia la
política ultra de Estados
Unidos ya que esta afecta a
ciudadanos en cualquier lugar
del mundo
D.
A.: “Nosotros en ese tema
añadimos nuestro granito
de arena para toda esa gente
que no estaba contenta con lo
que estaba pasando y con lo
que esta haciendo el rey del
mundo gris”
Comento en
muchas ocasiones que quizá
el trío es la raíz,
y posee toda la esencia, de
la formación rock. En
vuestro caso, ¿es coyuntural
o habéis querido minimizar
artificios ya que desde tres
músicos se puede llenar
todo el espectro sonoro?
D.
A.: “Sí, cuando
nos separamos Nuevenoventaycinco,
que en la última época
llegamos a ser seis personas
en el grupo, pues decidimos
los tres volvernos a juntar
y hacerlo nosotros tres ya que
éramos las tres personas
que nos estabamos entendiendo
perfectamente. Lógicamente
es un reto, es un reto muy gratificante
porque yo por ejemplo me he
tenido que colgar el bajo, cosa
que antes no había tocado
y el teclado había hurgado
un poco en un grupo que teníamos
Borja y yo de música
electrónica que se llamaba
Transatlantic Suite, pero poco
a poco vas construyendo y entre
los tres, también el
guitarrista Israel Pachón,
hemos currado un montón.
Aparte que también tiene
esa frescura y el rollo de que
son tres personas”
Hay mucho desarrollo
instrumental que busca el cambio
de eje en cada composición,
también utilizáis
el silencio como importante
figura musical.
D.
A.: “Sí (je, je,
je), te voy a mencionar una
frase estupenda de un amigo
nuestro que dice que el silencio
también es música,
entonces antes de joderlo lo
mejor es dejarlo tal cual. Es
verdad, el silencio puede ser
algo que llene de repente y
cree una situación super
bonita. La verdad es que hemos
intentando investigar y crear
algo nuestro, algo que realmente
que cuando te dejas llevar y
haces lo que te sale sin intentar
imponerte nada trae como consecuencia
que a lo mejor sale algo que
es más tuyo”
En “Zoo”
ofreces diferentes tipos de
modulación de la voz.
También hay una importante
variación con respecto
a lo que realizaste en el pasado.
D.
A.: “Sí, la verdad
es que con Nuevenoventaycinco
era como un registro más
plano, era todo como más
parecido unos temas con otros,
y si que nos ha apetecido meter
más tranquilo, luego
más fuerte, además
no ha sido solo un trabajo mío,
eso si me gustaría resaltarlo,
ha sido un trabajo de los tres
ya que hemos estado mirando
como iban las voces, intentando
mejorar las modulaciones y desarrollos.
No ha sido solo un trabajo mío”
Esta bien que
resaltes eso porque en la mayoría
de las ocasiones es el cantante
el que centra la atención
del público y de los
medios. Algo que también
habéis puesto de manifiesto
en el primer y excelente vídeo-clip,
Música del descontento
(ver vídeo), en el que
alternáis la presencia
de la banda junto a animaciones
gráficas.
D.
A.: “Ahora mismo estoy
contestando esta entrevista
porque ayer hizo Borja otra
porque en realidad yo no soy
el líder del grupo porque
en este grupo no hay ningún
líder. Somos los tres,
tres personas que se han juntado
y todos han aportado ideas y
todos hemos hecho llegara donde
ha llegado y poco a poco esperamos
vaya creciendo un poco más.
Si es cierto que suele pasar
eso que comentas y parece que
es el cantante el que tiene
que resolver o tirar, pero nosotros
somos tres y si hay lideres
en Zoo lo somos los tres
Yo
espero que para mediados de
octubre el vídeo este
ya en el circuito de televisiones.
Nunca hemos hecho un vídeo
y el hecho de verlo es impresionante,
además trabajar con la
gente de Washman, que es un
estudio de aquí de Madrid
porque son muy buenos, hemos
desarrollado ideas en común,
las animaciones son originales
y creamos muy buen equipo con
ellos trabajando en el clip.
Para nosotros fue una experiencia
increíble. Me alegra
que hayas visto en el vídeo
ese punto de no protagonismo.
Me gusta bastante porque, por
ejemplo, quisimos recortar los
ojos a la hora de los primeros
planos, es decir evitar en todo
momento ese rollo que sea el
cantante el líder de
la banda. Estamos muy contentos
porque creemos que ha quedado
muy bien, con una estética
muy cañera, estamos como
niños pequeños
con el vídeo”
En un momento
en que la industria discográfica
esta rota, La Incubadora, con
el soporte económico
y empresarial de Universal,
ha editado vuestro disco y el
de Estirpe. Los cordobeses nos
comentaron, hace dos semanas,
que este nuevo sello, subsidiario
del monstruo americano, tiene
un ideario muy independiente
al estar trabajando codo con
codo con las bandas.
D.
A.: “Sí, además
cuando nos reunimos con ellos
nos convenció totalmente
el planteamiento que tienen.
Es un planteamiento muy independiente,
afín a lo que nosotros
queremos y pensamos, pero con
la infraestructura de Universal,
entonces si, por ejemplo, hay
que mandar un mal no llega a
200 personas sino que le llega
a unas cuantas más. Eso
puede ser bueno para el grupo
y la verdad es que con ellos
estamos suuper contentos porque
nos están apoyando en
todas nuestras ideas y todo
lo que un grupo es ha sido respetado.
Hemos creado un equipo de puta
madre con ellos, además
son gente de la calle, como
nosotros y esperamos liarla
un poco”
Ahora que estáis
en la línea de salida
con Zoo y teniendo en cuenta
que el grupo es banda de directo,
¿hasta donde y cómo
queréis llegar con el
grupo teniendo en cuenta las
limitaciones de este lugar?
D.
A.: “El directo es realmente
lo que nos mola a nosotros,
estamos deseando tocar en todos
los lados que podamos y llevar
nuestra música para que
la gente la pueda oír.
Mucha gente nos escribe a la
web y por mail y nos pide que
vayamos a actuar, haremos todo
lo posible para visitarlos porque
si estamos en esto es porque
nos encanta tocar. Y ¿el
techo?, pues la verdad es que
la siguiente meta de Zoo, la
de ahora o la de mañana,
es seguir haciendo música.
Nosotros dejamos todos nuestros
curros y toda nuestra movida
para dedicarnos a esto y el
mayor sueño que podemos
tener es mantenernos haciéndolo”.
Zoo es una
fuerte apuesta. Cuantas bandas
llevan triple vida, trampeando
laboralmente el camino para
comer, pero pocas lo tienen
tan claro y se arriesgan a una
dedicación exclusiva.
Eso puede generar mucho vértigo
pero también confianza
e incentivarte.
D.
A.: “Estoy totalmente
de acuerdo con lo que comentas.
Nosotros cuando estabamos con
Nuevenoventaycinco teníamos
nuestros curros y no puedes
invertir todo el tiempo necesario
que requiere un grupo porque
son muchas horas. Cuando nos
juntamos los tres fue como vamos
a hacerlo pero a saco y si se
sale pues bien y sino pues también
pero la historia es que no te
quede la sensación de
decir bueno y si hubiera dedicado
todo mi tiempo, todo mi esfuerzo
a esto, pues... Es complicado,
yo se que da miedo porque a
mí también me
lo dio cuando me levante de
mi oficina y dije que me iba
a dedicar a la música.
Pero ahí estamos: construyendo...
Sobre todo el hecho de que estas
en esto hace que estés
en esto totalmente involucrado
y que lo curres e intentes dar
lo mejor que tienes”
Esperamos que
este sea el primer capitulo
de un largo recorrido y que
crezcamos juntos por el camino.
Personalmente grupos como vosotros,
con ese punto inteligente pero
difícil, creo que sanean
el circo peninsular. La cultura
rock de este país esta
por desarrollarse, por eso es
de agradecer que Zoo andéis
por aquí.
Daniel
Arias (cantante, bajista y teclista):
“Creo que esta claro que
entre todos podemos andar y
crear nuevos caminos. Joder!,
me sonroja casi oírte.
En la despedida quiero agradecerte
la entrevista, dar las gracias
toda aquel que la este leyendo
o que la haya leído,
muchísimas gracias por
tus palabras de reflexión
en el final.”
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