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Convertir
tus defectos en virtudes, qué
cosa tan complicada, ¿no?
3 Inches Of Blood son maestros
en este arte. Para el público
medio la utilización
de todo tipo de clichés
del heavy metal y la voz ultraguada
de Cam Pipes serían datos
suficientes para rechazarlos
o tomárselos a broma
y, sin embargo, aquellos que
amamos su propuesta consideramos
que son dos de las cosas que
los hacen únicos, además
de esa mezcla de agudos con
voces agresivas actuales.
“Fire
up the blades” ha sido
un disco difícil de gestar.
El fantástico “Advance
and vanquish” dejó
el pabellón muy alto
pero es que los canadienses
se han enfrentado a una crisis
interna que hubiera acabado
con la formación más
estable, porque de un álbum
a otro sólo permanecen
los dos cantantes, Pipes y Jaime
Hooper. El shock es tremendo
pero, afortunadamente, no se
ve reflejado en la calidad.
Y eso que la primera vez que
lo oí únicamente
andaba buscando un tema sucesor
de la genial “Deadly sinners”,
una de las canciones que más
he tarareado en los últimos
años. Una vez me convencí
de que no estaba en “Fire
up the blades”, he podido
disfrutar a tope de este increíble
trabajo.
Nadie como
ellos mezcla modernidad y tradición
adaptándolas al siglo
XXI. Impresionante escuchar
“The goatrider´s
horde” y adivinar que
sus compatriotas Exciter han
tenido mucho que ver en su educación
musical. A la vez, “Trial
of champions” nos regala
un órgano Hammond que
me parece una imaginativa aportación
al estilo de 3 Inches Of Blood.
Eso sí, no se cortan
en la siguiente canción
“God of the cold white
silence” y sacan a flote
su amor por Dark Tranquillity
y antiguos In Flames, o la tremenda
“Infinite legions”,
más propia de God Dethroned.
Es decir, todo un collage de
influencias y, lo más
grande, bien llevadas a una
propuesta coherente coronada
de excelentes composiciones.
La utilización
de las dos voces es todavía
más intensiva que en
“Advance and vanquish”
y los duetos se repiten por
doquier, como en “Forest
king” que se adorna con
una melodía de esas que
engancha. Aquí da igual
que los temas sobrepasen en
muchos casos los cinco minutos
porque la variedad hace que
no te aburras ni un instante.
Por poner algún pero
al disco diría que la
intro es excesivamente larga,
necesitamos entrar a las canciones
ya. Más les habría
valido darle más cancha
y extender la última
instrumental porque se sale.
Lo que parecía
imposible 3 Inches Of Blood
lo han logrado. “Fire
up the blades” supera
a su predecesor y se erige como
uno de los candidatos a disco
del año. Mete en una
coctelera a Iron Maiden, Judas
Priest, Running Wild, Exciter,
Destruction, Kreator, Dark Tranquillity,
In Flames y algún que
otro ingrediente. ¿Qué
sabores tan distintos, pensaréis?
La mezcla es explosiva, sí
pero estamos ante casi una hora
de adrenalina metálica
en vena. El ejemplo más
evidente de que ni el heavy
metal debe vivir del pasado
ni los sonidos modernos alejados
de la esencia del género
son la “tabla de salvación”
de un estilo que, gracias a
gente como 3 Inches Of Blood,
jamás perecerá.
(Este final me ha quedado tan
cliché como las letras
del grupo pero ¿y lo
que mola esto?)
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