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“SIN DESPRESTIGIO PARA BORGES”

Extraño caso el de esta banda italiana cuyo debut nos llega más de año y medio después de su edición original. Esto es debido a que han conseguido distribución a nivel europeo por la vía más insospechada, la del sello estrella de rock melódico Frontiers. El quinteto de Bérgamo se presenta con “In tenebra” (Fuel Records) después de haber sacado dos demos a la luz. Lo primero que me llama la atención es la variedad del disco, un trabajo compositivamente arriesgado y difícilmente equiparable con otras formaciones. Quizá este es un handicap con el que se topan porque tanto en conjunto como en desarrollo interno de las canciones puedes llegar a tener cierta sensación de incoherencia. Con todo, sí me gustaría dejar claro que esta primera entrega es destacable y, por lo menos, logra captar mi atención.

El piano triste de “The fallen” confunde un poco a la hora catalogar a Aleph. Esta canción inicial, un tanto introductoria, me recuerda al “Vampiria” de Moonspell sin el componente gótico dramático (esa forma de declamar más que cantar les delata) con aceleraciones puntuales que confieren un aire casi tortuoso.

Por su parte, la extensísima “Unfaithful” contiene un pasaje completamente Pestilence del “Testimony of the ancients” pero se va solapando con unos teclados más propios del black melódico oscuro, la voz cambiante de David Battaglia y elementos de thrash progresivo. El desconcierto cobra mayor énfasis en “Depths”, más tranquila y melancólica donde, de repente, los registros de Battaglia rememoran a Geoff Tate de Queensryche. En “Depths”, además, el solo de guitarra es muy, muy bueno, extraordinario diría y culmina nueve minutos redondos

Tal vez por la variedad y su acercamiento al metal extremo progresivo, algunos les comparen con Opeth pero a mí no me convence esa equiparación. Más bien, y por decir algún nombre, hablaría de sus compatriotas Novembre aunque tampoco veo claro el asunto. “Mother of all nightmares” es de la escuela Death, concretamente de álbumes como “Symbolic” o “Individual thought patterns” aunque según avanza el tema la sensación se diluye entre montañas de teclados. La canción “In tenebra” tiene un largo pasaje susurrado con tan sólo una melodía limpia de guitarra, un solo eléctrico y los teclados de fondo que inspira la inquietud y el miedo. Cuando han pasado tres minutos entran el resto instrumentos en un final más propio de “Necromantical screams” de Celtic Frost o algo así.

Como “bonus track” del álbum tenemos una versión en italiano de “The fallen” en la que el idioma de Dante transmite la misma angustia o más que el inglés y, sobre todo, más pasión, y “Acid rain”, más primitivo y thrasher, que bien podría ser calificado con una combinación de Slayer y los primeros Atheist. Como veis, “In Tenebra” es un disco de contrastes pero creo que el gran Jorge Luis Borges no se sentiría ofendido después de escuchar el disco porque los transalpinos hayan tomado el nombre del grupo de su obra cumbre. Bastante interesante.

 

 

Marco-Antonio Romero