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Dentro de
la enorme amalgama de grupos
que existen en el metal, los
canadienses Annihilator podrían
estar clasificados dentro de
aquellos que están en
boca de muchos aficionados y
músicos pero a la hora
de la verdad, es decir asistencia
a conciertos y ventas, estas
expectativas nunca quedan reflejadas.
Personalmente, amo a Annihilator
y considero a su líder,
Jeff Waters, uno de mis cinco
guitarristas favoritos. Me gustan
todas sus épocas, incluso
la tan criticada actual con
el controvertido Dave Padden.
Si bien “All for you”
no me parece gran cosa, “Schizo
deluxe” me proporcionó
grandes momentos. Por eso, tenía
esperanzas depositadas en “Metal”
(SPV), máxime cuando
se anunciaban colaboraciones
por doquier que, a la postre,
se quedan en anécdota
en su mayoría.
Una vez escuchado
el disco, diré que no
está mal pero esperaba
más. No obstante, antes
de hablar de él, confesaré
que estoy sorprendido por el
aluvión de críticas
negativas que ha recibido. No
sé qué expectativas
tenían prensa y público
pero supongo que nadie vivirá
con la utopía de “Alice
in hell part 2”. El hecho
de que, según algunos,
estén “vendidos”
al metal moderno y se alejen
de su esencia tampoco debería
ser nuevo porque ya “Remains”
abrazó el camino de lo
industrial a mediados de la
pasada década. A Waters
siempre le ha apasionado el
mezclar la base de su carrera,
esto es las guitarras, con guiños
a las tendencias que se llevan
en el momento. Si no, desde
luego, no estaría Padden.
El cantante está en su
papel, ni mejor ni peor que
en otras ocasiones. ¿Es
el idóneo para el puesto?
Probablemente no, pero Comeau
se marchó hace unos años.
Es curioso
que mi canción favorita
del disco no la cante él
sino que sea el dúo formado
por Danko Jones (buen roquero
canadiense) y Angela Gossow
(Arch Enemy) el que comande
la comercial “Couple suicide”.
Además de ésta,
entre mis preferidas situaría
la inicial “Clown parade”,
con riff marca de la casa, “Smothered”
y la genial “Haunted”.
Aún así, el álbum
en general se deja oír
sin problemas para cualquier
fanático de los norteamericanos.
Sin embargo,
para mí el problema principal
reside en que Waters se ha autoplagiado
demasiado. Es cierto que su
estilo es tan característico
que cualquier versado en el
grupo podría distinguirlos
a la tercera nota pero ya me
resulta excesivo el escuchar,
por ejemplo, “Operation
annihilation” y pensar
que en cualquier instante se
dirá eso de “Set
the world on fire” o que
haya riffs calcados a los de
“Stonewall”. Asimismo
me parece una charlotada el
pseudohomenaje al género
en las letras de “Army
of one”. Por otra parte,
no se aprovecha la presencia
del enorme Mike Mangini porque
el sonido y la pegada de batería
es bastante pobre para lo que
este hombre puede dar de sí.
En definitiva,
creo que hay que ser precavidos
con “Metal” pero
también con los varapalos
que ha cosechado. Sin ser una
cosa para volverse locos, no
creo que estemos ante el peor
disco de Annihilator (a mí
me gusta más que “All
for you”, “Remains”
y “Criteria for a black
widow”) pero sí
que debería servirle
a Jeff como aviso de que algo
debe cambiar en próximas
entregas. Es complicado que
levanten el vuelo a nivel de
popularidad pero sabemos que
el talento de este genio no
debería estancarse.
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