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Parece mentira
lo que ha sido este grupo y
en qué se ha convertido.
No digo que Atreyu fueran antes
la caña y ahora la peor
basura del infierno, simplemente
que yo no reconozco a aquellos
chavales que sacaron el excelente
“Suicide notes and butterfly
kisses” hace cinco años.
Desde entonces han subido como
la espuma y esta nueva entrega
en su país aparece por
multinacional aunque aquí
en Europa Roadrunner es la editora
del álbum de los de Orange
Country.
Cómo
empezar, puff no sé,
aunque me perdí “A
death grip on yesterday”
y, para mí, “The
curse” supuso un bajón
importante respecto a “Suicide
notes…”, no me acostumbro
a escuchar ritmos pop, sección
de vientos, coros comerciales
y un montón de cosas
más que distorsionan
la idea que yo tenía
de los californianos. No me
extraña lo más
mínimo que esté
vendiendo como churros en los
Estados Unidos porque, dentro
de lo malo, son cien veces mejores
que sus compañeros de
listas de éxitos. Tampoco
es que el cambio sea radical
pero sí los efluvios
a Billboard, MTV y demás
apestan demasiado.
El lado hardcore
de Atreyu se ha desvanecido
completamente y de la parte
metalera se han quedado con
algunos riffs de guitarra, un
par de solos y dos gritillos
por ahí perdidos pero
todo edulcorado y acaramelado
en el contexto general. El disco
no empieza del todo mal con
“Doomsday” aunque
ya nos abre la puerta a lo que
viene detrás. Quizá
“Honor” sea la que
más querencia al pasado
tenga pero cosas como “Falling
down” podría haber
sido firmada por los mismísimos
Green Day. El single del disco,
“Becoming the bull”,
les delata. Nos quieren dar
el pego con un riff poderoso
pero se queda en una intención.
Algo similar sucede con “Two
become one” que no pasa
de ser un inocente ejercicio
de punk rock melódico
que no lo salvan ni la voz rasgada
ni el solo.
“Lose
it” es uno de los cortes
más pueriles, con esos
arreglos orquestales para olvidar,
que recuerdan a unos Goo Goo
Dolls de tercera división.
El desvarío continúa
con el medio tiempo “No
one cares”, que iría
directa a las radio fórmulas
si se elige como sencillo. Cuando
todo parece perdido “Can´t
happen here” es de las
más potables por las
agresivas estrofas aunque en
el estribillo se viene abajo.
Con “Show burn”
el desconcierto es total, ya
desisto del intento de comprenderles.
Es una especie de modern rock
con una brizna de ska del todo
deleznable.
Para dar carpetazo
a este desaguisado están
mis dos temas favoritos pero
que tampoco adivino el sentido
que pueden tener en un disco
de un grupo llamado Atreyu.
Josh Todd de Buckcherry colabora
en “Blow”, un hard
rock muy en la línea
de esta banda que desde su reunión
está cosechando un éxito
inesperado. Con “Lead
sails (and a paper anchor)”
despedimos el disco con una
balada acústica, casi
folk o, cuanto menos, muy The
Mamas and The Papas que me resulta
notable dentro de todo lo anterior.
En la promo
no se incluye la versión
que hacen del “Epic”
de Faith No More que está
como bonus track, al menos en
la edición americana.
Menos mal porque he escuchado
la revisión de marras
y no aporta demasiado, vamos,
como este “Lead sails
paper anchor”, decepción
rotunda y certificación
de que mi idilio con Atreyu
está finiquitado para
siempre.
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