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Normalmente
cuando escuchas el nuevo trabajo
de las bandas por las que sientes
devoción especial esperas,
salvo que se trate de un grupo
innovador, que sea continuista
y siga la senda trazada en una
extensa trayectoria, que podrá
tener altibajos, pero que mantenida
durante largo tiempo, sabes
que no te va a defraudar si
no se sale demasiado de los
parámetros establecidos.
Axxis es una
de esas formaciones a las que
les tengo gran cariño
y, desde la edición de
“Time machine”,
han estado, para mí,
jugando con fuego. Con una voz
tan reconocible como la de Bernhard
Weiss es complicado apartarte
del camino pero la metalización
de su propuesta, la aparición
“sospechosa” de
Lakonia para poner un toque
¿gótico? ¿Nightwish?
o el uso de melodías
cada vez más felices
han hecho que los germanos anden
muy cerca del filo. Con “Doom
of destiny”, ya su décima
entrega, dan una vuelta de tuerca
e incrementan aún más
estas sensaciones generales.
Pues bien, con todos los indicadores
en contra, no puedo decir otra
cosa que estoy enganchado al
nuevo álbum del quinteto
alemán. El motivo es
claro, una pléyade de
composiciones amenas, brillantes,
variadas y, sobre todo, inspiradas
que hacen de “Doom of
destiny” un notable trabajo.
Este disco
plantea un problema de inicio
y es que es más una colección
de canciones que un conjunto.
Diréis que esto ocurre
en la mayoría de álbumes.
Sí, es cierto, pero en
pocos lo he visto con tanta
claridad como en “Doom
of destiny”. Quizá
por ello, rápidamente
te decantas por determinados
temas para, posteriormente,
rendirte ante el resto. No obstante,
quizá sea más
acertado dar, primero, unas
pinceladas generales.
Como casi siempre,
es el dúo Weiss –
Harry Oellers quien lleva el
peso de la banda, algo que se
acusa aún más
debido a la marcha de Guido
Wehmeyer, que ha sido sustituido
a las guitarras por el joven
Marco Wriedt. Por otro lado,
Andre Hilgers, como si se estuviera
preparando a lo que le espera
en Rage, gana protagonismo gracias
a una pegada más contundente
que ya se adivinó en
“Paradise in flames”.
Por último, pero no por
ello menos trascendente (más
bien al contrario), Lakonia
participa todavía más
que en anteriores obras pero,
afortunadamente, no existe un
tema tan descaradamente orientado
para ella como “Take my
hand” sino que se le aprovecha
de una forma más inteligente,
basta escuchar “Better
fate” para comprobarlo.
Tras una pequeña
intro, el corte que da título
al disco no termina de hacer
arrancar a pesar de su contundencia.
Es en la mencionada “Better
fate” donde las melodías
comienzan a brillar y la cañera
“Bloodangel” refrenda
esto con unos teclados excelentes
y preponderantes que hacen de
la canción una de las
mejores. Axxis con las baladas
y medios tiempos siempre han
tenido un toque especial y Bernhard
se luce en la rítmica
“I hear you cry”
pero, sobre todo, en la pomposa
y genial “The fire still
burns”, con saxo incluido,
y un deje a lo “Spread
your wings” de Queen por
la majestuosidad ya que parece
que está compuesta para
una ópera rock en la
que el vocalista anda implicado.
Sea como fuere, es fantástica.
En el arte
del engaño son unos maestros
y “Father, father”
empieza con un piano suave y
Lakonia cantando en plan nana
para pegar un cambio brutal
que recuerda a los mejores tiempos
de “Axxis II” adaptados
al siglo XXI con una música
casi cercana a Stratotovarius.
Siguiendo con los inicios de
teclado y la omnipresencia de
este instrumento, “Revolutions”
tiene unas estrofas con una
cadencia casi ska que la hacen
sonar muy fresca aunque el estribillo
es más tipo Gamma Ray
creando un contraste acertadísimo.
Hago un punto
y aparte para hablar de “She
got nine lifes”. Es una
de esas canciones donde Axxis
imprimen algo que te atrapa.
Con ellos me ocurre que, a veces,
me meto en un bucle y no puedo
dejar de escuchar determinado
corte. Por ejemplo, ya me sucedió
en “Little look back”
o “Tales of glory island”.
Aquí se vuelve a repetir.
Es más, confieso que
la pondría en un top5
o top3 del año. No tiene
nada demasiado relevante pero
sólo por su estribillo
ya me vuelvo loco.
La recta final
es difícil después
de “She got nine lifes”
pero “Devilish belle”
lo arregla porque está
un poco en la línea de
los Axxis de “Eyes of
darkness” y “Back
to the kingdom”. Para
concluir, unos teclados casi
de banda sonora y un coro grandilocuente
nos adentran en “Astoria”,
un tema con vocación
de himno como, curiosamente,
ocurría en el pasado
con las últimas canciones
de sus discos como “Kings
made of steel” o “Give
me back to paradise”.
Si observáis
no hemos comentado puntos malos
porque hasta los menos atractivos
para mí, están
usados con destreza. Obviamente
no está a la altura de
sus dos primeras obras pero
tampoco esperamos eso. Lo que
sí se puede afirmar categóricamente
es que, junto a “Back
to the kingdom”, es lo
mejor que han hecho en la última
década. A pesar de su
modernización, de abrazar
la senda del euro power metal,
de los guiños con vocalista
femenina, de todo, Axxis se
han sacado de la manga otro
gran trabajo que, en breve,
les traerá por aquí.
La lástima es que sean
los teloneros de Helloween y
Gamma Ray… aunque quizá
los que tengan que preocuparse
sean sus compañeros de
gira por en directo se los comerán
con patatas. Al tiempo.
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