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“MOMENTOS DE ZOZOBRA”

Explicación toca. ¿Por qué he tardado tanto tiempo en hacer esta reseña? Básicamente debido a que una banda como Dark Tranquillity ha sido tan importante en el devenir de mis gustos musicales de los últimos tres lustros que no podía equivocarme al hablar de su nueva obra, el octavo trabajo de estos dioses de Gotemburgo.

Y es que “Fiction” (Century Media) me ha producido sensaciones contrapuestas durante estos meses, del amor al odio hay una delgada línea, en el metal también. Casi desconcertado me llegué a encontrar pero creo que he encontrado la respuesta.

Enamorado como aún hoy estoy de “Damage done” (para mí, tan grande como el seminal “The gallery”), “Character” me frustró. Por primera vez en su carrera, consideraba superfluo un disco del sexteto sueco. Evidentemente muchos matarían por editar algo así (¿he oído In Flames? Je, je) pero no “mis” Dark Tranquillity. Por ello, esperaba con expectación “Fiction” y cuando lo puse por primera vez, me llevé una alegría, quizá autosugestionado. ¿Qué sucedió? Que en escuchas posteriores mi euforia se aplacó, probablemente porque estilísticamente es un disco similar a su predecesor.

Coordenadas: Death metal melódico (hasta ahí llegamos todos), cañero y con teclados creando atmósferas (a pesar de que cada vez tienen mayor presencia) entre la tralla. Algunos diréis ¿y qué tiene eso de “nuevo” si siempre hacen lo mismo? Pues para mí, no. Nada se parecen “The mind´s I”, por ejemplo, “Projector”, “Haven” y “Damage done”, algo extrapolable a todos menos a “Fiction” y “Character”. ¿Consecuencia? Perdida parcial de interés ante la avalancha de discos por escuchar.

Un par de meses después, vi el compacto en la estantería y renové la ilusión por oír el disco. Actualmente, y no por autoconvencimiento, creo que estamos ante un trabajo francamente bueno, sólido, sin ninguna canción excepcional, con una producción cruda y probablemente demasiado moderna (defecto asimilable a “Character”), pero que mantiene a Dark Tranquillity en el elevado status que se concede a un grupo que lleva quince años sin pinchar y con álbumes de los que siempre se puede sacar tajada.

A nivel individual me quedo con las guitarras de Martin Henriksson y Niklas Sundin, infinitamente más inspiradas que en el disco previo, y si tuviera que ponderar alguna composición, sin duda me decantaría por “Inside the particle storm”, oscura y épica a partes iguales, las directas “Nothing to one” o “Terminus”, y la final “The mundane and the magic”, donde regresan las voces femeninas perdidas tiempo atrás. Estas y otras para completar “Fiction”, otra obra a la altura de la leyenda que Dark Tranquillity han sabido ganarse gracias a su calidad. Sin ser su cenit sí que estoy tranquilo por haber superado las dudas que me generaron.

 

 

 

Marco-Antonio Romero