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Las canciones
de Def Con Dos son como historias
con moraleja; te ponen en precedentes,
te cuentan la película
y ofrecen su punto de vista
con taxativas afirmaciones o
preguntas retóricas.
Además aderezan las historias
con fondos musicales, pequeñas
bromas o piezas sonoras, como
el escalofriante documento de
la chica que desde Atocha llama
a su trabajo para avisar que
llega tarde mientras se escucha
una de las detonaciones, u otras,
como la del bochornoso y pretendido
acento tejano del presidente
Ánsar frente a su amo
Bush. Son historias en toda
regla con una elaboración
completa y cuidada, que bien
pudieran constituir un nuevo
género narrativo.
Pero lo importante
de DCD es esa rabia, esa precisión,
ese ojo crítico adiestrado
en la observación incisiva
de la realidad. Siempre alerta,
siempre observadores, son capaces
de desgranar lo que se esconde
tras situaciones, tópicos,
actos que hemos asimilado como
normales. Tienen una lucidez
especial, la que da una actitud
vital que puede ser distinta
a la erudita, pero no de inferior
valía. Lucidez popular
condenada a su dilución
entre las etiquetas y prejuicios
impuestos ante actitudes que
no interesan que salgan del
geto.
Reñidos
con lo poético, Def Con
Dos han hecho un disco incisivo,
preciso y si me permitís,
necesario. El sonido es genuinamente
Def Con, que vuelve a repetir
el buen sabor de boca que nos
dejó su penúltimo
trabajo, Ultramemia. Los juegos
y alternancias de voces en distintas
tonalidades siguen estando presentes
en todo el disco, ese estilo
a caballo entre el rap y el
las guitarras más contundentes
y sobre todo las letras que
imprimen carácter y lo
engloba todo.
Recargando
es un disco en el que los DCD
han pasado revista a lo que
ha vivido la gente desde el
11S, alertan de cómo
ha cambiado el mundo, y no precisamente
para bien, y diseccionan los
años de mal surrealismo
político y gregarismo
social que hemos experimentado.
En los dos primeros temas advierten
sobre la funesta era Aznar (“otra
vez alerta Def Con Dos, ¿qué
es ese silencio? Def Con Dos”),
de la coartada del terrorismo
para envilecer el mundo (Mundo
Chungo) y de la raíz
religiosa de los grandes problemas
mundiales (No Al Más
Allá). Pasando de las
fotos, de las poses, de la presencia
en primera línea mediática
frente a lo que ha pasado en
este país, el compromiso
de Def Con Dos está encerrado
en su música, en el arte,
que siempre es un mejor vehículo
para llegar a la gente que la
efímera gloria de las
grandes declaraciones en prensa.
Aunque dicho esto, no dejo de
reconocer que este disco debió
salir hace algún tiempo...
pero claro, el grupo estaba
oficialmente disuelto.
Pero su regreso
no ha consistido sólo
en pasar revista a las desgracias
geo-políticas, sino también
a las miserias humanas que se
enquistan en la gente. Especialmente
descriptivas son el rap en dos
partes “Cuánta
Cacota”, un glosario de
personajillos deleznables cuya
proximidad es tal, que rápidamente
los identificamos. La crítica
al ser humano de afán
destructivo y eminentemente
consumista está presente
en todo el disco, pero llaman
la atención dos tipologías
creadas por el grupo: los yomismistas
y los ikikomoris, sujetos egocéntricos
en grado superlativo, dignos
de estudio antropológico.
Recargando
se completa con un DVD, apto
para fans, que recoge un reportaje
sobre el Warped Tour 98, la
gira que llevó al grupo
al mismísimo corazón
del imperio. También
se incluyen los videoclips de
Fin de Siglo, Ellas Denunciaron
y Dogmatofobia. El DVD se completa
con un reportaje plagado de
tartazos en el que nos cuentan
como fue el regreso y la grabación
de este Recargando. Por último,
un video muy mono con el single
del disco Demasiado Humano.
Espero que
el título de este disco
de Def Con Dos, sea sintomático
de que el grupo vuelve para
quedarse y que este es el comienzo
de otra etapa intensa de un
grupo único en lo musical
y necesario por su agudeza en
la denuncia.
¡Larga
vida a Def Con Dos! |




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