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“Indestructible” (Reprise Records)

El diccionario de la Real Academia Española defina la palabra prejuicio como: “Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, de algo que se conoce mal”.

Pues bien, nunca podría imaginar que ese término encajara tan perfectamente con la idea que yo tenía de Disturbed. Para qué negarlo, no había escuchado nada más que canciones sueltas del grupo de Chicago y poca atención les había prestado. Seguramente no me habrían llamado la atención pero hay que tener en cuenta el contexto: un zapping en la tele, el coche de un colega o un garito de marcha. Así es, normalmente, imposible crearte una opinión.

Tampoco es que vaya a afirmar que me he caído del caballo con este cuarto álbum de los norteamericanos pero sí que puedo señalar sin rubor que hay temas que me han gustado mucho.

“Indestructible”, para alguien como yo no habituado a este estilo tan moderno, puede resultar cargante y excesivo pero posee una cualidad que ya quisieran para sí muchos grupos: sus canciones enganchan. Y, en mi opinión, el principal culpable para que un clásico como yo aprecie el trabajo de Disturbed es David Draiman, su vocalista porque, salvo en uno o dos cortes, no grita sino que muestra unos registros marcados por las melodías. Este contraste con la música es la clave del éxito.

Si uno no conoce la propuesta de Disturbed y mira la portada pensará que se trata de un grupo de heavy de cuarta con ese monstruo ardiendo ocupando todo el dibujo. Evidentemente nada más lejos de la realidad pero la capacidad de sorprendernos no se queda ahí ya que el comienzo del disco es espectacular. El tema título es, sencillamente, adictivo, no te cansas de escucharlo. “Inside the fire” comienza con unos loops que me chirrían pero una risa maléfica da paso a unas estrofas magníficas, lo mejor del disco.

Por su parte, “Deceiver” amaga con lanzarse a los brazos del thrash (con Draiman medio imitando de Hetfield) aunque el resultado queda tamizado por la producción. Para completar el cuarteto estelar, “The night” que alterna partes pesadas con trozos lentos.

A partir de aquí, el “Indestructible” discurre en parámetros más convencionales dentro de lo que se espera de ellos aunque aún son capaces de sobresaltarnos, para bien, con cosas como el inicio de bajo y el posterior riff de guitarra en “Haunted”, el ritmo de “The curse” o el fenomenal estribillo de “Criminal” pero me canso de escuchar un estilo que no está dentro de mis principales afinidades musicales.

Ignoro si sus discos anteriores eran así (por lo que he indagado han evolucionado y “Ten thousand fist” es el que más se le parece) pero “Indestructible” está francamente bien.

No me convierto automáticamente en devoto pero me alegro de haber tenido la oportunidad de descubrir a Disturbed. La próxima vez me callaré antes de prejuzgar… eso no me lo creo ni yo je, je…

 

 

 

 

 

Marco-Antonio Romero