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Que no me
ha gustado nunca la música
y el concepto de Alaska es verdad.
Que siempre me ha sorprendido
la capacidad que ha demostrado
de estar ahí “en
el ajo” sin tener que
“prostituirse” (dicho
sin mala intención y
siempre en el sentido musical
y más metafórico
del término) es otra
verdad que no puedo negar. El
porqué... pues no me
resulta fácil definirlo,
pero siendo sencillo y resumiendo
te diré que cuando esta
artista empezó a sonar
yo estaba ensimismado en unos
estilos musicales, y también
cerrado a otros que no me convencían
nada.
Curiosamente,
mientras escribía sobre
“ARQUITECTURA EFÍMERA”
que es el título de su
última entrega, le hicieron
una entrevista en un conocido
programa de la televisión
y me dije a ver si averiguo
(no ya por qué no me
gusta, que eso es cuestión
de opiniones claro) sino por
qué me sorprende que
esté tan reconocida.
Y creo que encontré una
explicación al fenómeno.
Básicamente Alaska es
una artista que ha sabido estar
en el “cotarro”
pero sin tener que comulgar
al cien por cien y además
—y aquí es donde
me sorprende—anticiparse
al siguiente giro de los acontecimientos
musicales, sin renunciar nunca
a ella. Y eso no es nada fácil.
Le reconozco un gran mérito.
De ahí que resulte una
artista “inteligente”,
que no digo que no lo sea...
pero que más que eso
lo que creo que es, es que tiene
olfato y visión. Como
ejemplo sencillo de tal capacidad:
cuando estaba naciendo la “movida
madrileña” ella
estuvo y supo estar sin dejarse
anquilosar, hoy en día
(en la entrevista lo dijo) ella
reniega que hubiera tal movida
y que eso fue un invento que
utilizaron los políticos
y otros artistas del momento
para promocionarse mutuamente.
Admito que como estratega no
tiene precio y no puedo afirmar
que miente... pues tiene razón,
pero es como que juega a no
pringarse sin dejar por ello
de mojar en la salsa.
Aclarado esto...
ahora me enfrento al disco.
Y nuevamente tengo la sensación
de siempre: no puedo negar que
en su carrera tiene temas que
han sido bandera de una generación,
pero pienso que más que
mérito musical lo que
tiene es, insisto, olfato para
(sin hacer nada prodigioso)
estar más que valorada.
De hecho, según los propios
comentarios de ella, en todos
sus temas juega con infinidad
de influencias y matices —desde
lo cool, lo bakala, el sonido
filadelfia, pasando por el rock&roll
de los años 50, el jazz
y un larguísimo etc—
pero al final el resultado no
es nada de eso... como que al
final siempre puede más
la personalidad artística
que posee y por eso es quien
es. Curioso. Nunca he tenido
claro si creerla o no. Si escucho
su música no me convence
nada, pero si me cuanta los
procesos, las catarsis que sufre
(que por otro lado sufren todos
los artistas y algunos se regodean
más en eso que ella,
todo hay que decirlo) pues como
que sí me llega a convencer
oye.
De ahí
creo que viene lo que ya he
dicho: no niego que tenga su
sitio en la historia y en el
presente de la música
de este país, pero que
me parece un sitio ganado más
por otros méritos que
por la música en sí.
Al menos esa es mi opinión.
¿El disco? ¡Ah,
es verdad!... Bueno en su línea,
nada que me convenza... pero
seguro que sigue vendiendo y
gustando a gente que es capaz
de captarla. Mi gusto o mi “inteligencia”
no me llegan todavía
a valorar suficiente a esta
artista que parece incombustible.
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